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Tokio (Día 1): Entre la lucha contra el jetlag, el calor y el COVID

Por Florencia Cordero desde Tokio – Llegar a Japón desde Argentina es ya de por sí una experiencia estresante, pero viajar en pandemia y cubrir los Juegos Olímpicos en la calurosa Tokio es la desafiante experiencia que vinimos a afrontar para ser testigos de una historia sin precedentes.

Por empezar, la cuarentena de tres días impuesta por la organización no sólo se corta en esos 15 minutos permitidos para salir a comprar comida en el barrio. Los requerimientos vinculados al COVID obligan a los periodistas recién llegados a hacer más tests de saliva para mantener el control ante la aparición de casos positivos.

Todos los representantes de la prensa tenemos que hacer cuatro tests en días consecutivos. Después de escupir en el tubito de plástico en el aeropuerto al llegar, hay que repetir el procedimiento los primeros tres días y sumar uno más el día 14. Eso implica moverse dentro de la burbuja olímpica en el transporte oficial para llegar al Main Press Center (MPC), las amplias instalaciones que ofician de centro de operaciones para la prensa en Tokio Big Sight, para pedir el kit que nos permite aportar la muestra.

El movimiento en la ciudad es normal durante el día, pero las restricciones afectan a los lugares nocturnos que tienen que cerrar más temprano. El mundo olímpico y la vida de los japoneses siguen adelante con temperaturas agobiantes que superan los 30 grados. Gente de un lado a otro con paraguas para cubrirse del sol abrasador es parte del paisaje común en las calles de Tokio.

Ser parte de la burbuja olímpica implica tener contacto con voluntarios, preguntar y relacionarse dentro de las medidas de distanciamiento ya incorporadas con el uso de barbijo y la higiene de manos como puntos principales. Muchos jóvenes ocupan los puestos para brindar información a los visitantes. Todos tienen una respuesta única cuando se enteran que venimos de Argentina: “¡Messi!”.

Son chicos de 20 años que disfrutan de ser contemporáneos de la gran estrella del fútbol mundial. Pero a sabiendas de lo que representa Maradona en el mundo, les pregunté: “Y además de Messi, ¿qué otra gran figura del fútbol mundial pueden nombrar que también es de Argentina?”. Se quedaron pensando un rato desconcertados hasta que uno dijo: “¡Lautaro Martínez!” 

En fin. Ya en camino de regreso después de hacer el test, la charla con los chicos de esta generación me distrajo del insoportable calor bajo los rayos del sol en el MTM, el punto central desde donde salen los micros para todas las sedes deportivas y los hoteles de la organización. Algunas sombrillas mitigan la espera, pero cuando haya más flujo de periodistas, habrá que sincronizar horarios exactos para evitar la exposición.

Todavía queda encarar la lucha contra el jetlag. La sensación es como haber vivido dos días de corrido. Sin parar. En este contexo, dormir la siesta no es recomendable (aunque el cuerpo no resista) y mucho menos comer a cualquier hora o vivir en horario argentino. El café o el mate pueden ser buenos aliados para aguantar hasta la hora de dormir.

Todo se hace más fácil ante la amabilidad permanente de los japoneses. Pase lo que pase, y más allá de cualquier contratiempo, ellos siempre tienen una sonrisa y vocación por ayudar al otro con respeto y buena predisposición. Nosotros agradecidos. O mejor dicho: ¡Arigato gozaimasu!