20/01/2021
miércoles 20 de enero del 2021 - T
20 enero 2021 - T
viernes, 18 de diciembre, 2020 - 09:05 hs.
La brecha entre valor y precio que atenta contra el poder adquisitivo
Por Daniel Temperoni - Las familias argentinas vienen soportando por décadas el nefasto efecto que generan los formadores de precios sobre los productos de primera necesidad.

Por Daniel Temperoni - Las familias argentinas vienen soportando por décadas el nefasto efecto que generan los formadores de precios sobre los productos de primera necesidad.


Todo parece estar atado, siempre, a los designios de un grupo misterioso que se emparenta con otro no menos incisivo denominado mercado.


Estas entelequias son las responsables de que todos los años seamos acechados por el costo de vida, la inflación, el valor del dólar y la pérdida de nuestro poder adquisitivo, ya que los salarios se cobran en pesos.


Cuando el dólar denominado blue llegó a los 195 pesos, muchos presionaron para que las góndolas se recalentaran rápidamente porque los insumos con los que elaboraban sus manufacturas estaban atados a los benditos commodities.


Cómo iban a perder la diferencia en el mercado interno frente a la posibilidad de venderlos en el exterior a un dólar más alto, argumentaron a coro.


Ahora que la moneda norteamericana en el renglón ilegal bajó de manera ostensible su cotización, cambiaron drásticamente el discurso y se apoyan en los costos laborales e impositivos internos.


Lo que no descendieron fueron los precios de todo lo que consumimos y que proviene de la producción nacional.


Tal vez la aplicación de la Ley de Góndolas y un seguimiento estricto por parte del Estado, comience a cambiar la vieja historia que ya nadie se cree y que siempre argumentan estos grupos de presión económica.


Esta norma apunta a que el importe de productos de higiene y limpieza del hogar, bebidas y alimentos, se maneje de forma transparente y en favor de los consumidores.


También tiene por objetivo fundamental evitar las prácticas comerciales que perjudiquen o impliquen riesgo para la competencia, u ocasionen distorsiones en el mercado.


Establece que los artículos de una marca no pueden ocupar más del 30% de la góndola, y por cada producto, fideos por ejemplo, debe haber cinco marcas diferentes como mínimo.


El 25% de las manufacturas deben ser producidas por pymes, cooperativas o mutuales, mientras que el 5% de lo exhibido tendrá que ser generado por empresas de agricultura familiar, campesina o indígena, o de la economía popular.


Estas regulaciones, el estricto control sobre su observancia y la concientización sobre la Ley de Defensa del Consumidor, son vitales para cambiar este paradigma negativo que viene perjudicando a generaciones enteras por el accionar de los especuladores.


@danieltemperoni


 

   


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viernes, 15 de enero, 2021 - 13:45 hs.

Por Daniel Temperoni - Atónitos quedaron muchos alrededor del mundo cuando la masa variopinta se trepó a las escalinatas y muros perimetrales del Capitolio estadounidense.


Atónitos quedaron muchos alrededor del mundo cuando la masa variopinta se trepó a las escalinatas y muros perimetrales del Capitolio estadounidense.


La reacción política internacional demoró varias horas en procesar el impacto que significó este hecho tremendo en la democracia que se viene mostrando como la rectora en materia institucional.


No son pocos los países que a la hora de definir y redactar sus Constituciones, miraron hacia el norte.


Ocurre que a otros tantos millones de personas no les llamó la atención que los convencidos de que el rey llevó un inmejorable vestido durante cuatro años, aunque en realidad estuvo desnudo, finalmente echaron abajo las puertas de la casa donde se debaten las ideas desde hace más de 200 años.


Shamanes, ex militares, nacionalistas acérrimos, estratos sociales que jamás se permitieron asimilar al resto de sus connacionales, amantes de las armas, potenciales granadas caminantes a punto de perder el seguro, seguidores de los rifles comprados por internet.


Esto reunió Donald Trump en su mandato, quien además dedicó todo su tiempo histórico a confrontar y forzar en lugar de debatir y acordar.


Para empeorar todo, no han sido pocos los mandatarios mundiales que expusieron sus ideas en paralelo con las del gobernante republicano, como el ejemplo cercano de Jair Bolsonaro.


La pregunta ahora es qué hará con su capital político cuando se vaya de la Casa Blanca y si sus seguidores mantendrán presencia en las calles de Estados Unidos, porque si esa va a ser la oposición no alcanzarán las mayorías parlamentarias de los demócratas para asegurar una gestión más o menos tranquila.


John Fogerty que escribió “Fortunate son” en plena Guerra de Vietnam, se sentó al piano esta vez y compuso “Weeping in the promised land”, donde repasó la situación en pandemia y apuntó al corazón del poder.


“Hijos de Dios, él se convierte en piedra/ enfermo y débil, bailando sobre sus huesos/ faraón gritando al curandero/ llorando en la Tierra Prometida/  faraón de lengua bífida, he aquí que viene a hablar/  llorando en la Tierra Prometida/ silbando y escupiendo, es poder lo que busca”.


El mundo miró estupefacto los años del rey desnudo y ahora espera los efectos sanadores de la democracia, esa que se jactó de ser la más sólida del planeta.-


@danieltemperoni

viernes, 8 de enero, 2021 - 11:12 hs.

Por Daniel Temperoni - Nadie pudo imaginar los efectos que traería consigo el 2020 y mucho menos animarse a adelantar hoy que será de este 2021.


El mundo cambió para peor y dejó como registro más de 77 millones de personas afectadas por Covid-19 y 1.700.000 fallecidos.


La economía global arrasó con las previsiones, borró del mapa millones de puestos de trabajo y desvencijó presupuestos de las potencias mundiales, para ensañarse con aquellas naciones de menor soporte económico.


Trajo mayor pobreza e indigencia, desnudó las falencias de conectividad y dejó blanco sobre negro en un planeta que volvió a respirar cuando la humanidad tuvo que guardar cuarentena por varios meses.


Mostró lo mejor y lo peor de la raza humana.


Los profesionales de la salud siguen dando la más grande batalla conocida hasta el momento.


Otro tanto hacen los educadores, echando mano a las herramientas conocidas y a todo aquel recurso pedagógico que permita no cortar el vínculo de sus alumnos con la escuela.


Todos los trabajadores esenciales nunca dejaron de ir a sus empleos y mantienen en movimiento la rueda productiva.


Hubo gobiernos y gobiernos, también.


Según el informe de la Universidad Católica Argentina, sin el aporte del Estado argentino, los niveles de pobreza e indigencia hubiesen sido mucho más estrepitosos de lo que fueron.


Países del denominado primer mundo, vieron superados sus recursos de atención médica cuando se desató la pandemia.


Con la vacunación en marcha y con todas las incertidumbres que se abren a cada paso, el mundo afronta el inicio de un año que nuevamente aparece como imposible de prevenir.


A esta lucha mundial, en nuestro caso se le agrega la urgente necesidad de fortalecer los niveles de producción y empleo, y hacer una sociedad más justa para todos, exigencias que arrastramos desde antes de la aparición del virus que cambió la historia.


@danieltemperoni

jueves, 24 de diciembre, 2020 - 16:10 hs.

No existen fórmulas mágicas para salir de situaciones complicadas en lo social y sólo la consecuencia en la aplicación de políticas públicas acertadas deja resultados superadores.


El contexto anterior a la pandemia mostró signos muy negativos en cuanto a pobreza e indigencia.


Quedó claro que los pasados nueve meses hicieron lo suyo en desmedro de miles de familias argentinas y que este cuadro pudo haber sido mucho más profundo de no haberse activado herramientas salidas del Estado.


El diagnóstico está sobre la mesa y ahora se requieren acciones concretas y urgentes en varios frentes para comenzar a reducir la brecha con todos aquellos que hoy no pueden cubrir sus necesidades básicas.


Más del 64% de nuestros niños y jóvenes están por debajo de la línea de pobreza y esa sentencia sólo puede revertirse con más empleo para sus padres y con una educación que profundice en los temas que hacen directamente a las incumbencias técnicas y profesionales que requerirán las prácticas laborales en el futuro.


La fortaleza de estas dos directrices, sumadas a otras inherentes como la cobertura de salud y una vivienda digna, resultan indispensables para poder imaginar un horizonte algo más aceptable del que atravesamos en los últimos años.


Las circunstancias excepcionales de la pandemia también dejan al descubierto aquellas problemáticas estructurales sobre las cuales se viene hablando desde hace décadas y que hoy aparecen como prioritarias si verdaderamente se quiere lograr un país donde todos estemos incluidos con derechos plenos.


Las políticas públicas deberán estar presentes en la post pandemia y poner en valor los mecanismos de asistencia que hasta el momento soportaron los mayores embates en el pico de la tormenta epidemiológica.


También se necesita un ordenamiento de recursos en los distritos provinciales que mayor presión vienen teniendo en los últimos meses, donde toda la infraestructura disponible, incluidas las escuelas, quedaron a disposición de las necesidades de la población.


Como siempre la realidad argentina exige respuesta inmediata sobre aquellas falencias históricas, pero hoy la demanda tiene reclamo de presente y de futuro.


@danieltemperoni

viernes, 11 de diciembre, 2020 - 09:35 hs.

Históricamente el sector pasivo ha sido el centro de una cuestión no resuelta por las gestiones nacionales.


Tal vez estemos frente a un momento de decisión que, finalmente, lleve justicia a un reclamo de base que incluye a millones de mujeres y hombres.


El sostenimiento del Fondo de Garantía de Sustentabilidad y un programa masivo de empleo formal que alimente de forma genuina al sistema solidario, aparecen como premisas ineludibles en la tarea a desarrollar de inmediato.


La nueva fórmula debe reivindicar al sector pasivo, pero además asegurar la continuidad y la vitalidad del sistema con una mirada de futuro.


No alcanza con despejar una parte de la ecuación, porque del contexto económico y social depende el flujo de los fondos disponibles para dar respuesta a las necesidades de aquellos que ya aportaron por más de cuatro décadas.


Debe situarse por encima de los niveles de inflación anual y necesita contemplar los años de desfase que fueron erosionando los haberes mensuales de mujeres y hombres que ya hicieron lo suyo por el país.


La arquitectura del sistema requiere una mirada integral y en algún punto seguramente habrá que interpretar los signos del momento para apuntalar el sentido solidario del conjunto.


No resiste análisis imaginar que una masa crítica que se agranda anualmente, puede ser sostenida por una plantilla de trabajadores formales que no crece a la misma velocidad.


Ese problema apura una definición sobre otras políticas globales que exigen creación de nuevos empleos y la fortificación de los planes educativos para capacitar a quienes terminarán ocupando sitios laborales aún no imaginados en un mundo en permanente cambio.


Sobre todo en el marco económico y social de pobreza en el que se encuentran el 64% de los niños y jóvenes del país.


Esta oportunidad es única e irrepetible, y puede traer respuestas que hace décadas se aguardan en el plano social como algo inexorable que deben recibir las beneficiarias y los beneficiarios de jubilaciones y pensiones.


No se puede fallar en el intento.


@danieltemperoni

viernes, 4 de diciembre, 2020 - 08:59 hs.

Cuando los ex presidentes Raúl Alfonsín y José Sarney se encontraron en Foz do Iguazú el 30 de noviembre de 1985, sabían fehacientemente que no iba a resultar sencillo llegar al sueño del Mercosur.


Sin embargo, el 26 de marzo de 1991 en Asunción, Argentina, Brasil y Paraguay plasmaron el acuerdo sobre el que seis años antes se había rubricado el acta en territorio brasileño.


Como suele decirse, demasiada agua ha pasado por debajo de este puente regional.


También, sin duda, mucho de lo que ocurrió debió haberse trabajado con mayor esmero, pero en ciertos momentos las actitudes individuales mellaron la coraza del conjunto.


Los furibundos intentos norteamericanos y los más delicados pero de igual magnitud mostrados por la Unión Europea, para tratar de desvencijar la defensa sudamericana, nos han hecho perder demasiado tiempo en este juego mundial que requiere de un equipo para salir adelante.


Múltiples fueron los embates para que los países integrantes forjaran acuerdos parciales con los dos polos comerciales, ahora tentados por un tercer jugador como China que aparece con otro rostro pero con una estrategia similar a la de sus contendientes.


En un mundo cada día más complicado, donde la globalidad arrasa con cualquier maniobra que intente desmarcarse del libreto, es indispensable estar asociado, agrupado y contenido.


Esto no significa arriar banderas, dejar de lado objetivos nacionales o bajarse de los propios sueños.


Debe entenderse como un esfuerzo multiplicador más allá de los colores que gobiernen eventualmente a los países comprometidos en el marco del Mercosur.


No resulta fácil ponerse de acuerdo con aquellos que, tal vez, piensen distinto, pero es inexorable buscar los puntos necesarios sobre los cuales asentar los pasos que nos lleven a resultados satisfactorios para todos.


De eso se trató fundamentalmente aquel encuentro de Foz do Iguazú y resulta imperioso que hoy se profundicen los entendimientos regionales para que las soluciones salgan de esta tierra y no de los escritorios ajenos que siempre terminan cobrándonos punitorios.-


@danieltemperoni

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