26/11/2020
jueves 26 de noviembre del 2020 - T
26 noviembre 2020 - T
lunes, 2 de noviembre, 2020 - 08:23 hs.
"El que labura cierra y el que usurpa hace negocio"

“El vivo vive del sonso y el sonso de su trabajo”. Lejos de ser un principio constitucional, este refrán parece más bien una consigna “nacional y popular”. La reciente decisión del gobernador Axel Kicillof de financiar con un subsidio la toma de terrenos, genera rechazo y va en la lógica del desprecio al mérito y al esfuerzo del laburante. En medio de una crisis inédita, donde miles de pequeños comerciantes o Pymes tuvieron que bajar sus persianas por una mala gestión y medidas inexplicables que les impidieron hacer lo que saben hacer, es decir, pelearla, la toma de tierra instaló un nuevo conflicto y vuelve a enfrentar a la sociedad. Mientras el que labura cierra, el que usurpa hace negocio.


Hace tiempo que, desde lo personal como desde nuestro espacio, advertíamos que el mensaje del gobierno no era claro, cuando no contradictorio y ambiguo, respecto a un tema tan delicado como la defensa de la propiedad privada y su violación, es decir, el delito de usurpación. El subsidio ya no deja dudas acerca de la relatividad que ese derecho tiene para el gobierno provincial. Si desde una política pública se vulnera el derecho de propiedad y se financia una conducta expresamente prohibida por la ley penal, no solo estamos frente a una contradicción y un grave problema institucional, sino que, además, en vez de una solución, tendremos al menos dos problemas: el legítimo reclamo del dueño a la Justicia y el déficit habitacional sin resolver.



Este gobierno ha instalado palabras como expropiación y usurpación en vez de generar empleo y certezas para el crecimiento sostenido. No es por acá. La falta de liderazgo y de rumbo impide tomar las decisiones acertadas, que muchas veces son costosas en términos políticos, pero son absolutamente necesarias para tener un gobierno con un plan de gestión y no de improvisaciones constantes. Si nos ganan la ideología y la prepotencia autoritaria, o el intento constante de tapar un problema con otro, sin buscar soluciones de fondo, estaremos cada vez más lejos de ese acuerdo y ese diálogo político que gran parte de la sociedad hoy nos reclama.


Jugar, especular y hacer negocio con una necesidad ajena, real y dramática como la falta de vivienda digna, puede ser tan miserable como el desprecio al sacrificio y el esfuerzo de quien postergó muchas cosas para darle un techo a su familia. Los argentinos elegimos convivir y organizarnos como sociedad, regidos por la Constitución. Fuimos capaces de crecer y forjarnos un futuro cuando defendimos valores como el respeto a la ley, la libertad y la autonomía individual, la cultura del trabajo honesto, el respeto de las instituciones democráticas. No podemos poner en discusión a cada rato las bases sobre las que queremos construir un país y una provincia en paz.


Los grandes desafíos que tenemos por delante, nos exigen un rumbo claro, pero también el compromiso de no dejar a nadie atrás, condición sin la cual ninguna política social será auténticamente humana. Pero esto no se logra enfrentando un derecho contra otro. No es este “o” aquel, mi necesidad “o” la tuya, mi derecho “o” el tuyo, sino un camino de integración en el que las verdaderas soluciones lleguen de la mano de la “y”, donde el mérito y el esfuerzo, el trabajo y la dignidad, el techo propio y la propiedad del otro no sean los que definan de qué lado de la grieta estamos sino las bases sobre las cuales construir juntos un destino común.

   


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Columnas anteriores
sábado, 23 de mayo, 2020 - 12:12 hs.

Estamos buscando el equilibro entre salud y actividad. Es un esfuerzo en el que todos los sectores deberíamos estar comprometidos, dejando para otro momento discusiones de color político o chicanas que no aportan soluciones. La cuestión sanitaria nos unió y juntos encontramos un camino en común. Ahora nos toca seguir cuidando lo que logramos para que, al retomar paulatinamente la actividad, haya una nueva normalidad que nos permita salir adelante y hacer de esta crisis una oportunidad.


La toma de decisiones debería ser el resultado de escuchar tanto los legítimos y urgentes reclamos de miles de pequeños comerciantes y PyMEs como la preocupación de muchísimas familias que han visto desplomarse sus ingresos y no logran sostenerse. Esos hogares están esperando la ayuda de un Estado que por momentos se ve desbordado y errático o ensayando medidas que llegan tarde o causan confrontación y confusión entre vecinos de zonas lindantes. “Acá se puede hacer esto; al lado, eso no está permitido”. Una calle o una avenida no puede ser la línea divisoria entre lo que decide el que gobierna de un lado y el que gobierna del otro, simplemente porque en el medio está la gente que espera de su clase dirigente una actitud de diálogo constructivo que, lejos de darle mayor incertidumbre, le aporte soluciones concretas.


Recientemente solicitamos al gobierno provincial la posibilidad de abrir comercios de cercanía. Entendemos que no es razonable que muchos estén trasladándose y comprando en grandes supermercados ropa, calzado o incluso electrodomésticos que bien podrían adquirir en su barrio, en los negocios cercanos, que le dan trabajo a mucha gente y que seguramente, en caso de poder abrir, van a cumplir con el protocolo sanitario. Esperamos que la Provincia se haga eco de este requerimiento para proteger a los comercios y minipymes.


Detrás de ellos, hay una gran cantidad de familias que necesitan una respuesta. Así como aplaudimos con orgullo al personal de la salud no menos orgullosos tenemos que sentirnos de esos emprendedores y pequeños comerciantes que la siguen peleando, que eligieron no despedir y cuidar al empleado que tienen y están listos para aplicar los protocolos adecuados. Darles una solución es una responsabilidad urgente de quienes debieran entender que el dinamismo que aportan con su actividad está muy lejos de poner en riesgo la salud. Ellos son los primeros aliados en esta lucha porque saben cómo cuidarse y cuidar a sus clientes.


El equilibrio es un ejercicio difícil, que requiere de actos de contemporización y prudencia, encaminados a sostener una situación incierta y llena de dificultades. Apoyarnos mutuamente debería ser una constante en un momento que nos necesita más unidos y menos distraídos en discusiones sobre el pasado.


Así como no hay una única solución, nadie tampoco tiene todas las soluciones. Pero no podemos guiarnos solamente por el método “prueba y error” porque verificar si las alternativas funcionan implicaría, además de tiempo, una discusión interminable cuando en realidad lo que todos necesitamos son certezas y menos especulaciones o picardías políticas.


Lo peor que podría pasarnos a esta altura sería no haber entendido que la “propia quintita” no es más importante que el patio del vecino. El trabajo, además de mancomunado, tiene que ser coordinado. No sea que por pretender cuidar celosamente lo propio terminemos por olvidar una de las principales lecciones de esta pandemia: nadie se salva solo. Sin este aprendizaje será difícil lograr que salud y actividad se equilibren recíprocamente.

lunes, 13 de enero, 2020 - 10:27 hs.

La iniciativa del gobernador Axel Kicillof de enviar a la legislatura provincial un proyecto de ley impositiva estuvo marcada por dos situaciones inconvenientes: el apuro y la voluntad de imponer un aumento de los impuestos. Se trataba de un proyecto complejo, grande y de mucho impacto sobre los bonaerenses.


La tarde del 24 de diciembre recibimos el texto que se pretendía aprobar sin más y durante las vertiginosas jornadas legislativas posteriores a Navidad. A esta innecesaria urgencia, que impedía fácticamente la discusión seria sobre un tema tan sensible, se le sumó la falta de rondas de consulta con quienes hoy tenemos la enorme responsabilidad de ser oposición.


Nada puede salir bien cuando se pretende imponer una decisión propia que afecta la vida de miles de bonaerenses. Ni el atropello ni la imposición son actitudes constructivas. La función pública requiere el ejercicio responsable de un valor fundamental de la democracia participativa: el diálogo. Las distintas fuerzas y espacios políticos, desde roles distintos, tenemos que priorizar el bien común buscando los mejores caminos para tomar decisiones en conjunto y hacer aportes que vayan en ese sentido.


La decisión que tomó el Gobernador de aumentar los impuestos, con el argumento de generar ingresos para pagar deudas, podría convertirse en una excusa para recaudar más a costa del bolsillo de los vecinos. Y sabemos que el Estado cuando administra mal, por más plata que tenga o gastando más de la que tiene, termina perjudicando siempre a los mismos, es decir, a aquellos a los que más debería cuidar: los más vulnerables.


Frente a una ley que imponía cargas desproporcionadas y castigaba principalmente a sectores medios y productivos, logramos reducir el aumento originalmente planteado e incorporar importantes modificaciones para cuidar a todos los sectores, al que más tiene y puede pagar, pero también al que quiere salir adelante y más le cuesta.


Vamos a seguir siendo una oposición responsable, protagonista de un tiempo que necesita sostener los valores que nos identifican y nos hacen crecer como sociedad: respeto, colaboración, solidaridad, diálogo. El futuro nos presenta enormes desafíos para construir y cuidar esa Provincia que juntos estamos cambiando.

jueves, 12 de julio, 2018 - 08:28 hs.

Tenemos un Presidente que, desde el primer día, está comprometido a hacer que la Argentina desarrolle todo su potencial y cambie para siempre. Cambio significa decir la verdad. Dialogar con todos los sectores en búsqueda de consensos. Afrontar los problemas y darles solución. Cambio quiere decir que hay obras en marcha en cada rincón del país: de agua y cloacas, rutas, autopistas, hídricas para mitigar el impacto de las lluvias. Obras que empiezan y se terminan. Cambio también es que los argentinos tengan un Estado presente que los acompaña y los ayuda a progresar.


Y todo esto está sucediendo porque la gente lo decidió. Decidió dejar atrás los fracasos que nos trajeron hasta acá. Probablemente esto sea porque venimos de gobiernos que nos ocultaban los problemas y nos decían que todo estaba bien. Que casi no había pobreza, que la energía y el gas eran servicios gratuitos, que gastar más de lo que entra no tiene consecuencias. Y a muchos esas mentiras los obligaron a empezar de nuevo, hipotecando su futuro y el de los suyos.


Es cierto que estamos atravesando tiempos difíciles, no lo negamos, pero hemos vivido momentos más complicados. Cuando el Presidente y su equipo asumieron, en diciembre de 2015, se encontraron con un país estancado, que no generaba confianza, sin reservas, sin acceso al crédito externo, con una matriz energética colapsada. Podría seguir enumerando la herencia recibida, pero quiero aprovechar esta oportunidad para llevarle tranquilidad a todos los argentinos que me están leyendo: vamos a superar esta tormenta. Estamos atravesando una coyuntura y no, como dicen algunos, un problema estructural de rumbo.


Estamos convencidos de que tomamos el camino correcto para construir un país sobre bases sólidas, que se proyecte a mediano y largo plazo. Sabemos a dónde queremos ir y estamos yendo juntos, enfrentando cada obstáculo interno y externo que se presenta. Vos sabés mejor que nadie que los cambios profundos cuestan, llevan tiempo, pero al final valen la pena.


Nosotros sabemos que detrás de todo ese enorme esfuerzo que están haciendo hay angustia. Entendemos lo difícil que es para muchos vecinos enfrentar la actualización de tarifas. Si el Presidente hubiese encontrado una alternativa mejor, la hubiese puesto en marcha. Pero éste es el único camino para esa Argentina sin parches, atajos ni avivadas que queremos.


Como intendente, camino las calles de Vicente López todos los días para ver qué más puedo hacer para que esto salga adelante. Hace un tiempo, por ejemplo, anunciamos que las PyMEs del municipio no van a pagar la tasa de actividad municipal en el segundo semestre del año. Yendo en sintonía con la Ley PyME nacional y las medidas tomadas por la gobernadora de la provincia buscamos la manera de acompañar a este vital sector productivo generador de empleo de calidad. Y así lo hacemos siempre con todos, en especial con aquellos que nos necesitan más cerca. Porque entiendo que de eso se trata: de escuchar, poner el hombro y hacer un esfuerzo que nos ayude a avanzar.


Por eso es importante que los gobernadores, intendentes, dirigentes políticos, sindicatos y empresarios hagan su aporte en lugar de reclamar soluciones mágicas o salir a criticar con el diario del lunes. Tenemos la posibilidad de ser la Argentina que siempre soñamos. La que nos merecemos los argentinos. Pero sobre todo tenemos la posibilidad de ser parte de ese logro sin importar el color político que nos identifique. Es cuestión de madurez, compromiso y responsabilidad. De trabajar para que cada argentino, viva donde viva, tenga las mismas oportunidades. Si todos hacemos nuestro aporte, lo vamos a lograr. Y esta no es sólo una mera expresión de deseo, hay resultados concretos a largo y ancho del país de lo que somos capaces de hacer cuando tiramos para el mismo lado.

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