04/08/2020
martes 04 de agosto del 2020 - T
04 agosto 2020 - T
lunes, 13 de julio, 2020 - 09:04 hs.
Educación Financiera y las matemáticas: ¿Cómo se aprenden?

Domingo de cuarentena y visita al Super. Somos pocos y esto te permite ver situaciones que en otro momento no te llamarían la atención. Una madre con sus dos hijas recorren las góndolas y puedo escuchar: ¿Si la segunda unidad de detergente tiene un 70% de descuento, cuánto me cuesta cada una? Pareciera que es una pregunta que les hace a menudo, como un ejercicio y espero escuchar la respuesta. Más que eso, el modo de resolver esta ecuación cotidiana. Y llega. Correcta.


¿Nacemos con un cerebro matemático? Con el argumento de “no me gustan” las matemáticas, muchas veces lo que estamos haciendo es convalidar una debilidad que nos acompañará por el resto de nuestras vidas y nos llevará a tomar malas decisiones. Una parte también del problema radica en la forma de enseñarlas, muchas veces, desapegada de su aplicación más práctica. Pero quizás lo más preocupante, es que está en cierta forma naturalizado y hasta resulta risueño reconocerse como un ¿burro para los números?


Amigarse con las matemáticas es todo un desafío. Pero es algo que necesitamos para poder contar con unas finanzas más sanas, ya que su debida comprensión se presenta en muchos eventos que se relacionan con las 4 variables claves: Ingreso – Gasto (consumo)- Ahorro y Deudas.


Cuando llegás a la vida adulta y empezás a ser responsable plenamente de tus finanzas, surgen algunas cuestiones para las que sería muy ventajoso poder contar con herramientas, con formas de abordaje consistentes en términos de números, a saber:


• Sueldo bruto y sueldo de bolsillo. ¿Conocemos la diferencia? ¿Sabemos como juegan los descuentos en tu recibo de sueldo? ¿Somos capaces de traducir en % un aumento de suma fija en tu salario? Si vivís en un país con inflación, ¿entendés cómo se relaciona el crecimiento de tu ingreso con lo que se llama el “costo de vida” y su evolución?
• Hablemos del super y las compras. ¿llegás a la caja sin saber cuánto vas a pagar? O peor aún, ¿entraste sin tener claro cuánto podés gastar? Hay reglas que pueden ser de utilidad para la gestión de tus finanzas como la del 70-20-10 que te indican a qué destinar tu dinero. ¿Te cuesta hacer estas cuentas y llevarlas a la práctica?
• Cuando un producto se presenta en diversos tamaños (si bien hoy hay en muchos casos obligación de mostrar el precio en una unidad de referencia – litro/kilo), ¿cómo te las arreglás para dividir o multiplicar para poder comparar?
• El ahorro y las inversiones tienen también cálculos y conceptos básicos. La tasa de interés es el punto partida. ¿Anual o mensual? ¿Nominal o Efectiva? Nos lleva a la necesidad de comprender el interés simple y el compuesto. En algunos casos esto está indicado pero ¿somos capaces de comparar dos inversiones (un plazo fijo o la compra de dólares) y saber cuál es más conveniente? Pregunta en modo argento.
• En las deudas los errores se pagan más caros. Como tenemos dificultades para entender números y cálculos, nos guiamos y tomamos decisiones por montos. Cuotas más chicas o más grandes. No importa cuántas. ¿Qué es esa sigla que aparece tan grande CFT?
• Sumamos en ocasiones, peras con manzanas. Sumamos las cuotas a pagar pero no las relacionamos con el tiempo en que deberemos abonarlas. Dentro de ellas (a veces por fuera pero generadas por haber contraído un crédito) más que los intereses, debes sumar: gastos fijos diversos, impuestos, seguros de vida, etc. Todos los ítems que vas a tener que pagar. Ahí llegamos al CFT(Costo Financiero Total). Tu verdadero esfuerzo. Se mide así.


Y podríamos seguir con los descuentos asociados a promociones, su vigencia, pedir poco y devolver poco (pero carísimo) y confundir ganancias con ilusión inflacionaria. Todo en el mismo combo.


Estamos viviendo un tiempo especial, donde la educación formal está virtualizada (pero no para todos lamentablemente), con más presencia de los padres e hijos en los hogares, tratando de llevar tiempos de cuarentena de la mejor forma.


Probemos de incorporar juegos, situaciones donde los cálculos matemáticos estén presentes. Sumemos, restemos, multipliquemos y dividamos.


Seamos creativos ahí. Que no todo el tiempo se lo lleve la Play Station o la tele. O el celular. Erradiquemos la idea que las matemáticas son aburridas y agregale el ingrediente de la Educación Financiera. Es un excelente medio para poner a prueba tu imaginación y la de los niños.


Que las matemáticas no sean pizarrones llenos de fórmulas incomprensibles. Que los espantan. Hacelos amigos de los números. Te lo van a agradecer.


Nota publicada originalmente en el sitio El ABC de Tu Dinero


Nicolás González
Contador Público Docente Universitario especialista en Finanzas
Titular de El ABC de tu dinero
Twitter @NicoGonzalezABC
nicolas.gonzalez@elabcdetudinero.com

   


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lunes, 20 de abril, 2020 - 12:28 hs.

En medio de cuarentena, con la actividad económica paralizada, con incertidumbre (inédita) en cuanto a la magnitud y evolución de tus ingresos, el plástico (TC) se ha convertido en una opción salvadora para continuar a flote durante la tormenta.


Esta cuestión se ha convertido en algo sistémico, es decir, una conducta casi generalizada en los consumidores, que apelan al crédito para sus compras pero, si no existe un ingreso futuro para cancelar las compras (las de hoy más las cuotas que contrajiste con anterioridad) sería un colapso.


Así es que desde el Banco Central se fueron lanzado diversas medidas, por un lado la baja en la tasa nominal por refinanciar tus resúmenes (total o parcialmente), como la postergación de los vencimientos.


Llegamos al 13/04 con una medida más realista y general: una refinanciación de tu vencimiento en 12 cuotas, de los cuáles los 3 primeros son de gracia, es decir, no deberás realizar ningún pago. No habrá multas ni intereses punitorios, pero obviamente pagarás los intereses compensatorios.


Vamos a enumerar los tips o conceptos claves de esta medida que podría repetirse, por qué no, el próximo mes, en tanto el parate económico se mantenga:


1. La refinanciación es para los vencimientos que operan desde el 13/04 hasta el 30/04/20. Y es en principio, automática.
2. Aquellos usuarios que sin embargo quieran pagar total o parcialmente, pueden hacerlo.
3. Los que tenían su vencimiento en débito automático en cuenta, si no realizan el llamado stop debit, el débito se realizará como siempre. En ese caso, si esto sucediera y desean refinanciar, deben solicitar al banco la “reversión” del débito y la devolución del importe debe ser acreditado en un plazo de 3 días hábiles.
4. Si entre el 23/03 y el 30/04/20 se juntaran dos vencimientos, podés refinanciar ambos.
5. ¿Estás obligado a hacer al menos el pago mínimo? No. Todo el resumen entra en este esquema.
6. ¿Qué es el período de gracia? Durante esos 3 primeros meses, no deberás realizar ningún pago. Pero.. no es gratis. Se generarán intereses que sumarán en las 9 cuotas restantes junto con el capital (tu deuda del resumen).
7. ¿La tasa es razonable? Es el 43% anual, con un CFT que ronda el 70%. Hoy la prioridad parece estar más centrada en descomprimir y postergar pagos, aún cuando este costo financiero no es “un regalo”.
8. Si la situación global y/o personal mejorase, puedo cancelar anticipadamente lo que resta pagar? Si, y te deberían descontar los intereses.
9. ¿Si hubiera compras en dólares también se puede usar este esquema? También. Tus compras serán pesificadas al tipo de cambio con el impuesto solidario PAIS y se agregan al resto de la deuda en pesos.
10. ¿Las tarjetas NO emitidas por los bancos también están obligadas a refinanciar? Malas noticias. Las tarjetas de crédito no bancarias (emitidas por ejemplo por cadenas de supermercados, financieras y otros entes) quedan fuera de este plan.


Postergar pagos, acomodar tus finanzas a estos tiempos y liberar tu capacidad de crédito son las claves de estas medidas. Pueden ser de utilidad en un momento donde la fragilidad financiera (tu capacidad de sostener tus gastos cuando los ingresos desaparecen o flaquean) es la norma.


Esperemos que esta situación transitoria y extraordinaria llegue rápidamente a su fin y podamos volver a normalizar la administración de nuestras finanzas personales. Que sea un puente que nos deposite en un lugar mejor.


Nicolás González
Contador Público
Docente Universitario especialista en Finanzas
Titular del ABC de tu dinero
Twitter: 
@NicoGonzalezABC

sábado, 2 de noviembre, 2019 - 10:22 hs.

No vamos a hablar de la liquidez, concepto clave en el terreno de las Finanzas. Será seguramente en otra oportunidad. Zygmunt Bauman (Sociólogo 1925-2017) describió con una claridad asombrosa y enriquecedora el cambio social.


Las conductas de los individuos en distintas facetas de la vida. Todo se tornó líquido. Se perdió, por decirlo de alguna forma, la visión de solidez, estabilidad, en terrenos como el trabajo, las relaciones interpersonales, la necesidad de la satisfacción inmediata de nuestros deseos, en gran medida, de la mano del consumo. O mejor dicho, el consumismo. Tecnología que reduce tiempos de búsqueda, que genera nuevos modos de vincularnos, omnipresente.


¿Qué tiene que ver esto con las finanzas personales? A mi entender, demasiado. Hemos funcionado como usuarios de servicios financieros en base a la tradición oral, la enseñanza por la vía de la observación de las conductas de los mayores, sobre la lógica prueba y error. Han sido muy pocas las acciones desde el sistema de Educación Formal que contribuyeron a instalar conceptos básicos para saber administrar nuestro dinero.


En la Argentina, se recuerda con nostalgia, la experiencia de la libreta de ahorro de la Caja Nacional de Ahorro y Seguro en las Escuelas. Niños que pegaban sus estampillas de la mano del dinero que le proporcionaban sus padres para su edad adulta. Tiempos sólidos (no en la economía argentina por cierto), donde el trabajo era para “toda la vida”, el futuro no significaba una amenaza, sino casi una reproducción del presente con algunos matices. Menos ansiedad (o sea consumo) y capacidad de esperar para formar un capital (ahorro).


Pero como decimos, todo cambió. Y ese nuevo entorno, del cual podemos manifestar nuestro disgusto y discrepar en cuanto a su verdadera dimensión, no es posible ser negado. Sería un gravísimo error.


Las cuatro dimensiones de la Educación Financiera comprenden:


- El ingreso
- El gasto (consumo)
- El ahorro
- La deuda


¿Cómo están interactuando en el presente? La mirada parece ubicarse en un terreno de baja armonización, convirtiendo al dinero no en un medio que acompaña tu proyecto de vida, sino en una restricción severa. Hasta convertirse en muchos casos, en un fin en sí mismo. El rol de consumo en nuestras vidas toma la delantera. Presiona y “reclama” respuesta inmediata. Deja de ser una variable de la macroeconomía para integrar la agenda política y social. Se habla de un ciudadano-consumidor.


Dentro de la vasta obra de Bauman, vida de consumo, lo plantea con suma crudeza, a punto de señalar que “Es normal que queramos ser felices, pero hemos olvidado todas las formas de ser felices. Solo nos queda una, la felicidad de comprar. Cuando uno compra algo que desea se siente feliz, pero es un fenómeno temporal”. Cambian las prioridades, tornando “anticuada” la Pirámide de Maslow, con alteraciones vinculadas a la pertenencia social como un dato muy significativo. Los ingresos corrientes se tornan insuficientes y deben ser complementados con deudas. Que pueden espiralizarse, sea por la forma en que son contratados, como por su costo, hasta tornarse inmanejables. Los servicios financieros también se tornan “líquidos”, y ya no son patrimonio exclusivo de los Bancos. Muchos están disponibles a un click, en nuestros celulares.


El ahorro se torna complejo, en parte como una restricción más que como un objetivo. Se le asigna una valoración negativa, no se lo estimula correctamente y compite (en desventaja) con la satisfacción inmediata. Nadie quiere postergar. Y el horizonte con ingresos inestables, por cambios en el mundo del trabajo y por la cada vez más evidente insuficiencia de los sistemas previsionales a nivel mundial, genera un terreno muy “resbaladizo”.


Las Finanzas Líquidas nos obligan a repensar la lógica con que administramos nuestro dinero. Esto implicará necesariamente ciertos cambios en nuestras conductas, detectando emociones que inducen a decisiones de riesgo y advirtiendo los sesgos que pueden erosionar nuestra posición financiera. Van algunas pautas:


- Los patrones de consumo no son infinitos, ni podemos reproducir de manera lineal esquemas de gasto de otros individuos, sin considerar las diferencias que existen. No vale el copiar y pegar.
- Esto nos lleva a rescatar algo central: la relación de equilibrio entre el gasto con el comportamiento y la naturaleza de nuestros ingresos, mayoritariamente fijos. ¿Cómo reordenar nuestro consumo a esa realidad indiscutible?
- Las reglas de consumo están íntimamente relacionadas al crédito. Es vital comprender su comportamiento, definir los límites del mismo y cuál el criterio central que define su elección.
- Así debe comprenderse en toda su magnitud qué es el Costo Financiero Total (CFT) de un préstamo. Dejar de ser simplemente “cuoteros” para evaluar el esfuerzo que significará incorporar esa deuda.
- Diseñar un fondo de emergencia, para reducir una fragilidad financiera que con distintos grados de intensidad, está latente en todos nosotros.
- Revalorizar el ahorro como fortaleza, como objetivo que nos permita sostener un nivel de vida más estable. Adoptar la idea de los pequeños esfuerzos desde la juventud para una vida que se extiende. Y debe ser de calidad.
- Formarse y capacitarse en las finanzas. De menor a mayor.
- Poder instalar esta temática como un punto más a resolver en nuestras vidas. Y relaciones presentes y futuras. Hablar del dinero no debe ser tabú.


La liquidez está presente. Podemos ponerle otros nombres para definir la inestabilidad y los cambios, pero no sus efectos. Y es en ese entorno que estamos viviendo. Debemos sostener el trípode Educación – Inclusión – Derechos Usuarios Servicios Financieros para permitir una dinámica de los individuos más sustentable y realista.


Si querés “tus finanzas en tiempos de liquidez” pero, sustentables e inteligentes.


jueves, 29 de noviembre, 2018 - 08:17 hs.

La actual situación económica se está reflejando a mi criterio, todavía de manera tenue en los indicadores de deuda que reflejan una de las consecuencias inevitables de un entorno donde la pérdida de poder adquisitivo de los salarios es muy fuerte (se estima entre el 10-15% para los trabajadores activos registrados, los jubilados y con mayor impacto en los informales).


Menor renta disponible junto a expectativas de reactivación inciertas y lejanas, componen un combo que para sujetos que han funcionado con una dinámica de gastos en muchos casos por sobre sus ingresos y con la ayuda del crédito al consumo, tiene que traducirse en un mayor endeudamiento.


Sumale a esto que las tasas a las que te estás financiando pueden superar el 100%. Es decir, gastes o no, por el solo hecho de no poder pagar, tus deudas crecerán.


En artículos anteriores hemos hablado sobre este tema *1, por entender que los cambios en las conductas de consumo y la “banalización” del endeudamiento, pueden derivar en situaciones complejas de resolver. La ausencia de Educación Financiera, por qué no, hace su parte del trabajo.


Si observamos la información provista por el BCRA del mes de Octubre/18 observamos una reducción interanual en términos reales de los créditos hipotecarios (3.20%) y prendarios (4,70%) fundamentalmente en UVA, lógico por cierto en medio del vendaval de la corrida cambiaria y la incertidumbre.


¿Qué ocurrió con los préstamos personales y los saldos con tarjeta de crédito? Caen también el 4.10% y el 3,30%, con una morosidad (atrasos en tus pagos) todavía dentro de parámetros normales, del 3.50%, con proyecciones crecientes ¿Debemos preocuparnos?


La respuesta es claramente sí.


La realidad financiera de individuos y familias no es captada en su real dimensión considerando solamente los datos que proporciona el sistema financiero. Hay demora y una visión incompleta que no permite observar la magnitud de las dificultades.


Datos de la firma Equifax indican que 700.000 personas durante el presente año han ingresado al mercado del crédito formal. Pero el dato potente es que cerca de 20 millones de argentinos están fuera. Y eso no impide que se endeuden, generalmente en condiciones más gravosas.


La imagen de un iceberg, puede simbolizar en cierta forma este punto. En una economía donde los servicios han adquirido una relevancia inusual en nuestros presupuestos, a la información del sistema financiero debemos agregar otros temas, que engrosan las deudas y no son “visibles” en términos estadísticos agregados. ¿Cuál es la situación de ciertos gastos claves en nuestra sociedad?
- Alquileres: La morosidad histórica del orden del 2% está en algunas ciudades, caso Rosario, en un 5%. La solución antes que el desalojo, está pasando por volver a “la casita de los viejos” o buscar un menor valor. De persistir y atrasarse, deuda.
- Expensas: Los números son preocupantes. La morosidad se ubica entre el 30 al 40%. Esto complica la gestión de los consorcios, ya que se reduce el número efectivo de propietarios que pagan y deben cargar con la falta de pago del resto. Esto se observa tanto en el segmento Premium con edificios con amenities y básicamente seguridad privada, como en inmuebles de gama intermedia.
- Servicios públicos: Aquí el hilo es más delgado. Los aumentos de tarifas impactaron de manera diversa, pero por lo general, generaron dificultades que en muchos casos, derivaron en cortes de suministro, recargos y atrasos diversos. Los impuestos y tasas municipales también reflejan esta situación.
- Cuotas de escuelas privadas: morosidad que ronda, según el nivel socioeconómico, entre el 20 – 30%. Abarca matrícula y cuotas. En muchos casos, un síntoma que refleja el esfuerzo por sostener no ya la calidad educativa, sino la pertenencia a un estrato social. Se observa migración a escuelas privadas de menor costo o regreso al sistema público (última opción).
- Medicina prepaga: Los atrasos en cuotas pueden verse acompañados de cambios a planes de cobertura inferior, como también el regreso a la obra social sindical.


Nuestro país tiene un sistema financiero convencional “chico”, lo que significa que el nivel de endeudamiento familiar no puede ser medido a través de este canal. Hay que agregar las nuevas plataformas fintech como los canales más informales, fuera del radar del BCRA. Y luego los conceptos antes mencionados que constituyen en muchos casos, la masa del “icberg de tus deudas”, no visibles aún.


Generalmente se indica que un nivel de endeudamiento manejable se ubica en torno al 20-25% del ingreso. Esto puede convertirse en una referencia incorrecta cuando el combo de tus finanzas incluye ingresos que van detrás de la inflación y costos financieros que engrosan, con el solo paso del tiempo, tus deudas.


Esto obliga a un reconocimiento de tu situación, y a elaborar estrategias de contención y corrección de los desvíos. Hora de revisar y asumir las condiciones desfavorables antes que puedan tornar inmanejables tus números.


*1 http://elabcdetudinero.com/una-radiografia-del-credito-de-las-familias-argentinas/
http://elabcdetudinero.com/las-trampas-que-nos-hacemos-a-la-hora-de-ordenar-las-deudas/


Nicolás González
Contador Público y docente universitario especialista en Finanzas
Titular del ABC de tu dinero
Twitter @elabcdetudinero
nicolas.gonzalez@elabcdetudinero.com

jueves, 26 de julio, 2018 - 11:28 hs.

Devaluación feroz. Inflación. Salarios viejos y precios que crecen. Tasas de interés por las nubes. Expectativas que no son optimistas. Datos que ya conocés. Pero la vida, o más precisamente, el consumo sigue formando parte de tus decisiones. Y en el entorno actual se presentan oportunidades y por qué no, riesgos. Mensajes que tenés que “decodificar” para que el resultado de tus gastos sea saludable.


Hoy es habitual que te encuentres como invitaciones a comprar, ya sea por liquidaciones por cierre, por fin de temporada (aún cuando no terminó…), promociones por pago cash y por qué no, descuentos más cuotas. Se pueden presentar separadas o combinadas. Todo el menú está disponible en tiempos de bolsillos flacos.


Me voy a enfocar en algunos tips que pueden serte de utilidad para comprender y mejorar tu comportamiento a la hora de decidir qué y cómo comprar. Entender que puede esconderse en lo más frecuente que vas a enfrentar:


Promos cash: Esta es una de las variantes que más estamos observando. ¿Qué es cash en la teoría y qué en la práctica? Desde lo formal, hoy los comercios deberían cobrar el mismo precio si abonás en efectivo, tarjeta de débito o de crédito en un pago. Sin embargo, la realidad no implica que esto funcione así. Cash es billete. Contante y sonante. En muchos casos, la compra no estará acompañada de la emisión de la factura, y posiblemente, no pagará los impuestos respectivos.


Algunos lo atribuyen a la presión impositiva que pesa sobre nuestras espaldas. Comercios que lo hacen por un mix de conveniencia – supervivencia. Esto sin embargo no debe hacerte perder de vista cuál es el precio de base sobre el que se aplica el descuento. NO debés dejarte seducir solamente por el % de descuento, ya que habitualmente los precios pueden estar previamente inflados. Y un dato no menor: si no te llevás un comprobante formal de la compra, y tenés necesidad de hacer un reclamo/devolución, aparecerán problemas adicionales, como acreditar la operación. Por eso no sería recomendable para cualquier tipo de producto o servicio.


Promos de descuento con Tarjetas: Esto puede estar limitado a los tenedores de plásticos que emite un banco en particular. De nuevo, un de % muy atractivo que opera como “gancho” que obliga sin embargo, a revisar la letra chica de oferta. Esto puede significar que la misma NO aplica a todos los rubros de tus compras y fundamentalmente, que suelen tener topes (montos máximos de descuento) que si superás determinado valor en tu operación, en términos prácticos, recibirás un descuento menor. Tenés que ser muy selectivo, casi “quirúrgico” en lo que ponés en el changuito, por llamarlo así. O aceptar que el descuento real que vas a recibir sea efectivamente menor, que puede no ser tan malo. ¿Sos de revisar tu resumen de cuenta bancario o de tu tarjeta de crédito? Ahí se acreditará el reintegro de tu compra. Comparalo con tu ticket y sacá tus cuentas.


Cuotas sin interés: ¿Existen? Nos acostumbramos durante mucho tiempo a pensar que esto era una realidad, pero no podía ser cierto. Precios Transparentes hizo un aporte para diferenciar el precio en un pago respecto del que hacés en cuotas. Esto obliga a mirar letra chica nuevamente. Y entender que cuando por ejemplo, compras un electrodoméstico y lo financias en cuotas fijas, vas a pagar esa heladera/televisor y también unos intereses. Y van a ir a parar a tu tarjeta de crédito. Y ahí se pueden potenciar si no tenés capacidad de pago para cubrir el total de vencimiento mensual de la misma. Combo explosivo. Si somos más precisos, debemos hablar del Costo Financiero Total (CFT) y no ya sólo de la Tasa de Interés de la operación. Tu esfuerzo está vinculado expresamente al CFT.


A modo de cierre, es bueno manejar algunos números que definen el entorno en el que se está moviendo hoy el consumidor argentino:


El programa Ahora 12 (un emblema del crédito para impulsar la industria nacional), tiene un CFT del 44.86%. Es uno de los más moderados.


El CFT para préstamos personales, se ubica entre el 60% y el 100%. Y refinanciar el saldo de tu tarjeta de crédito con costos incluso superiores.


Capítulo aparte se está dando en el sector automotriz. Muchos argentinos ingresaron en planes de ahorro para ir pagando su precio en cuotas. Hoy las mismas se actualizan al ritmo de la inflación/devaluación, y simultáneamente, brotan ofertas con precios más bajos por el parate de ventas. Como si fueran mundos diferentes.


La inflación proyectada a fin de año, cercana al 30%. Y salarios a la zaga. Y que siempre, se actualizan luego que los precios subieron. Poder de compra en baja y capacidad de cancelar deudas ídem.


Esto nos obliga a aumentar la selectividad de nuestras compras, revisar qué canales son más ventajosos, chequando los precios de cada uno. Ser consciente de la heterogeneidad del mercado de bienes y servicios, donde la regla es que los precios de productos idénticos, pueden ser distintos, según el lugar donde lo compres, el día, el medio de pago, etc. Moderar las conductas compulsivas y repensar tus hábitos, dándole un espacio mayor a la racionalidad. ¿Realmente lo necesito?


Hoy los argentinos (en general) dejamos de “cuotear”. Pisamos el freno y bajamos el nivel de nuestros compromisos. En un 72% hacemos frente a nuestras compras en un solo pago. Con débito o crédito. Más cercano a nuestras reales posibilidades y nuestros presupuestos


¿Instinto de supervivencia o Educación Financiera?


Vos tenés la respuesta.

viernes, 8 de junio, 2018 - 13:27 hs.

Los argentinos no tenemos pasión por los bancos. Motivos pueden ser varios, muchos dominados por nuestra memoria episódica (Corralito 2001 contundente si lo hay), falta de Educación Financiera, economía informal, altos costos operativos para transacciones habituales y podríamos continuar.


Entendamos algo de antemano: la encuesta que da lugar a estos datos NO es un censo, razón por la cual no debemos entender esa cifra de manera rigurosa. Digo esto porque hoy por ejemplo, jubilados y pensionados, beneficiarios de asignaciones sociales perciben sus ingresos por medio de cuentas bancarias gratuitas y representan un número significativo que permite dudar de la “exactitud” del dato. Sumale los trabajadores activos con sus cuentas sueldo.


La encuesta se enfoca no sólo en los que no tienen cuenta, sino también en qué nivel de utilización le dan aquellos que sí la tienen. Como debemos saber, Inclusión Financiera tiene que ver con el acceso a los servicios financieros y que tengan las mínimas competencias para poder emplearlos con razonabilidad y equilibrio. Podés tener una cuenta donde acrediten tu sueldo o tu jubilación, pero es casi “letra muerta” si vos retirás dicho monto en casi el 80% en la primera extracción, y te movés en efectivo.


Entonces, bancarización claramente va mucho más allá de tener o no una cuenta. Es conocer sus ventajas, sus costos, los servicios que te puede brindar, cualquiera sea el canal de acceso a los fondos que allí tenés depositados. Para pagar, para invertir, para transferir a terceros. Y esto me lleva al punto, a mi criterio, central.
Seguimos en general, entendiendo al sistema financiero como sinónimo de Bancos. Bancos físicos, con sucursales más o menos cercanas (uno de los puntos en contra citados en la encuesta para la bancarización), plazos fijos, préstamos (explosión UVA ahora en stand by), tarjetas y lo convencional.


Pero me permito agregar los siguientes temas:


- Irrupción de las finanzas digitales (FINTECH): Seguir pensando el sistema financiero tal como lo indicamos en el párrafo anterior, es un error. Plataformas de comercio electrónico que se convierten en oferentes de préstamos, en canales de ahorro. ¿Necesitan cuentas bancarias? No hace falta, solo una cuenta digital, si querés llamarla así. Mercado Libre es el mejor ejemplo de este modelo. Y hace ruido.
- Plataformas de préstamos, convencionales y los llamados “del día de pago”, en muchos casos con costos financieros exorbitantes. Te acreditan y te debitan de tu cuenta, y si no tenés, podés acceder igual.
- Esquemas P2P (préstamos e inversiones entre personas, sin intermediación bancaria), en el marco de la llamada Economía Colaborativa, caso Afluenta.
- Modalidad de crowfounding (financiamiento colaborativo) que comenzó como algo altruista y con sentido si queremos llamarlo benéfico y social, y hoy sirve para sostener iniciativas de emprendedores y empresas en general.


Es una pequeña lista de variantes que no están en el radar del sistema. Y que ante la ausencia de regulaciones, tienen una mayor capacidad de adaptación a la realidad socioeconómica, donde convive un alto grado de informalidad y nuevos criterios de conexión que no respetan el horario de lunes a viernes de 10 a 15 horas.


A esto debemos agregar el canal de financiamiento del consumo directo, sin tarjetas, de crédito personal y las financieras que mueven efectivo por fuera de todo radar.


Es necesario que ampliemos la mirada sobre lo que necesita el ciudadano en cuanto a servicios financieros. Por múltiples razones, el sistema financiero tal como lo conocíamos no está dando la respuesta. Algunos citan que el partido es desparejo, por regulaciones asimétricas, con muy pocas reglas para los nuevos jugadores.
Estamos ante un escenario que se modifica con mucha velocidad, donde la mirada del pasado es cada vez más desactualizada. Otro momento, otras finanzas. Con usuarios que emplean servicios en muchos casos, sobre la base de ensayo-error. Mucho por hacer por una verdadera Inclusión Financiera plena.


Nicolás González
Contador Público y docente universitario especialista en Finanzas
Titular del ABC de tu dinero
Twitter @elabcdetudinero 
nicolas.gonzalez@elabcdetudinero.com

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