29/05/2020
viernes 29 de mayo del 2020 - T
29 mayo 2020 - T
viernes, 27 de marzo, 2020 - 13:22 hs.
La gran oportunidad

El presidente Alberto Fernández fue claro desde el principio de la aplicación de las medidas especiales en el país para hacer frente a la pandemia de coronavirus.


“No toleraré que los vivos tomen de bobos a los argentinos”, afirmó el jefe de Estado.


La primera referencia estuvo dirigida a aquellos comerciantes y empresarios que pensaran en aprovecharse de esta emergencia remarcando precios por las dudas.


Pero también le apuntó a ese pensamiento nocivo que subyace en el inconsciente colectivo y que ha perdurado por generaciones, encumbrando a los denominados piolas por encima del resto de los argentinos que trabajan, estudian, se esfuerzan y respetan las leyes establecidas.


Este renglón de connacionales, muchos de los cuales rozan la frontera de la corrupción, han sido responsables directos de la degradación y de la pérdida de conciencia social en aquellos valores que hacen la diferencia a la hora de medir la respuesta de una sociedad.


Mientras la inmensa mayoría del país se dedicó a respetar estrictamente los alcances del aislamiento social obligatorio, a los efectos de impedir el avance de contagios con Covid-19, miles de personas imaginaron que podrían aplicar esa lógica de romper las reglas y salieron a la calle con la creencia de que su egocentrismo podría hacerlos intocables.


Ahora deberán pensar seriamente en enfrentar las consecuencias de causas penales federales por haber incurrido en delitos que están expresados en el Código Penal y en la Ley de Desabastecimiento.


En el artículo 202 se establece una pena de 3 a 15 años de cárcel para aquellos que propaguen una enfermedad peligrosa y contagiosa, mientras en el 203 se disponen multas de 5.000 a 100.000 pesos cuando la propagación fuera cometida por imprudencia, negligencia, impericia en su arte o profesión o por inobservancia de los deberes a su cargo.


El artículo 205 expresa que será reprimido con prisión de 6 meses a dos años el que violare las medidas adoptadas por las autoridades competentes para impedir la introducción o propagación de una epidemia.


Millones de argentinos repudian la actitud de este grupo antisocial y dan cátedra de ciudadanía respetando las leyes, aplaudiendo cada noche desde sus ventanas al personal sanitario y reconociendo a todos aquellos que siguen cumpliendo con su tarea para que la rueda productiva de alimentos, medicamentos y servicios esenciales no se detenga.


Pasada la emergencia, estamos ante la gran oportunidad de generar cambios profundos que apunten a diseñar una sociedad solidaria, inclusiva y respetuosa de sus semejantes.-


@danieltemperoni


 

   


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Columnas anteriores
viernes, 29 de mayo, 2020 - 13:14 hs.

La humanidad está atravesando un evento global inédito por sus alcances y consecuencias, que no sabemos cuándo concluirá y de qué manera.


Sí estamos seguros del día después, cuando el Covid-19 tenga enfrente una vacuna o un tratamiento, porque desde ese momento el comportamiento en el planeta será muy distinto al que tuvimos antes de la pandemia.


Ya hablan de la nueva normalidad, del comportamiento post-coronavirus, de la estrategia que cada país adoptará para encarar ese entorno futuro.


Sin duda el comercio mundial tendrá otros protocolos y las naciones preponderantes querrán hacerse de la mayor facturación posible a través de los commodities, aunque no les resultará tan fácil si sus competidores más pequeños se abroquelan en conglomerados regionales y deciden enfrentarlos.


EEUU y China tienen una disputa particular por resolver que viene desde mucho antes de desatarse el castigo viral y, precisamente, ese será el punto de partida del juego cuando todo empiece a girar de manera más o menos normal.


Cómo serán las rutas aerocomerciales y el turismo más allá de las fronteras propias, el consumo on line y las compras por internet, los ámbitos de teletrabajo y las oportunidades o deficiencias del sistema de producción que llegó para quedarse.


Las relaciones humanas en el entorno laboral, las respuestas de las comunidades formativas, la educación a distancia y la ya experimentada vinculación digital, serán las próximas estaciones en las que deberá detenerse de forma obligatoria este tren imaginario que se nos vino encima en apenas cinco ó seis meses.


Qué cambiará en el equilibrio aparente del capital y del trabajo, tendrá que ser respondido rápidamente para atender a los millones de desocupados que ya piden ayuda del Estado en cada rincón del planeta.


También habrá que preguntarse cómo y hasta dónde avanzará la industria del conocimiento en función de los requerimientos de esta etapa de inflexión mundial.


Sabemos que la responsabilidad individual, la solidaridad, la empatía, el compromiso social, han sido y siguen siendo fundamentales en este tiempo de pandemia.


Desconocemos si estos pilares alcanzarán para entender el mundo que viviremos o deberemos hacer otro enorme esfuerzo planetario para comprender que la naturaleza nos expuso al gran dilema de respetarla o acabar con ella.


La nueva normalidad, otra vez, dejará al descubierto lo mejor y lo peor de la humanidad.-


@danieltemperoni


 

viernes, 22 de mayo, 2020 - 13:19 hs.

Una vez más la ciencia argentina dio respuesta inmediata a la necesidad de realizar numerosas pruebas sobre posibles contagios de coronavirus.


A pocos días del anuncio acerca del desarrollo de un test serológico por parte del Instituto Leloir y del CONICET, el presidente Alberto Fernández presentó junto a los investigadores científicos el “Neokit-Covid-19”.


El desarrollo pertenece al ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva; el CONICET; la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, y científicos del Instituto de Ciencia y Tecnología “Doctor César Milstein” (CONICET-Fundación Pablo Cassará).


Los recursos económicos fueron aportados por el gobierno nacional y el equipo lo integraron Adrián Vojnov, Carolina Carrillo, Luciana Larocca, Fabiana Stolowicz y Santiago Werbajh.


En este contexto de trabajo, el ANLIS-Malbrán proveyó las muestras de ARN purificado de pacientes positivos y negativos para la prueba de validación.


Este nuevo test permite que pueda mantenerse a temperaturas de hasta 8° sin necesidad de la utilización de un freezer.


En poco más de una hora se puede saber si la persona testeada es positiva o no del virus, su certeza es cercana al 98% y resulta mucho más barato que una prueba tradicional de PCR.


Al realizar el anuncio, Alberto Fernández aseguró que “tenemos la mejor calidad humana y científica para ofrecer estas respuestas”.


El presidente remarcó que “esto lo han hecho investigadores argentinos y lo produce un laboratorio argentino; esto es tan importante para el desarrollo del país porque demuestra que no dependemos de otros, que podemos hacerlo nosotros; esto es soberanía, y eso es lo que todos deben entender”.


Las primeras 10.000 pruebas serán producidas en pocos días y próximamente podrán elaborarse 100.000 test semanales.


Todo apunta a realizar testeos en distintos puntos del país, particularmente en el área metropolitana, como lo adelantó la doctora Analía Rearte, directora nacional de Epidemiología.


Numerosos grupos de investigación científica siguen trabajando para dar respuesta rápida a la realidad que le toca afrontar al país.-


@danieltemperoni

viernes, 15 de mayo, 2020 - 13:21 hs.

Un grupo de investigadores científicos desarrollaron un test serólogico que permite, a partir del análisis de muestras de sangre o de suero, determinar si una persona tiene anticuerpos contra el coronavirus SARS-CoV-2.


Forman parte del Laboratorio de Virología Molecular del Instituto Leloir y del CONICET, y están liderados por la doctora Andrea Gamarnik.


Este proyecto se realizó en el marco de la Unidad Coronavirus Covid-19, integrado por el ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo y la Innovación.


Los profesionales alcanzaron este logro en apenas 45 días y se denomina COVIDAR IgG, arroja resultados en un par de horas y servirá para observar la evaluación  de la pandemia de Covid-19 en poblaciones.


El test fue registrado en ANMAT y se aplicará para monitorear a pacientes infectados a efectos de evaluar su respuesta inmunológica.


También servirá para determinar el nivel de defensa de los profesionales de la salud que se exponen al atender a enfermos de coronavirus y cuantificar los anticuerpos en muestras de convalecientes con fines terapéuticos.


El COVIDAR IgG, asimismo, se aplicará en el análisis de la evolución de la pandemia a nivel poblacional.


La doctora Gamarnik confirmó que “hasta ahora se realizaron cerca de 5.000 determinaciones en distintos centros de salud con excelentes resultados”.


La científica, ganadora del Premio Internacional L´Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia” debido a sus investigaciones sobre el virus del dengue, aseguró que “están dadas las condiciones para ofrecer de inmediato una producción de 10.000 determinaciones por semana, que podría escalarse a medio millón en el término de un mes”.


Se trata de un ejemplo contundente que se suma a otros tantos desarrollos de la investigación argentina, entramados en una red que une a todas las universidades nacionales y a cientos de profesionales que conforman el recurso humano indispensable para hacer la diferencia.


También significa soberanía científica en un mundo en el que dependeremos cada vez más del conocimiento para enfrentar los nuevos desafíos globales.-


@danieltemperoni


 

viernes, 8 de mayo, 2020 - 13:17 hs.

Antes de que se desatara la pandemia de coronavirus que demandó al mundo en su totalidad abocarse a enfrentarla con las herramientas disponibles en cada caso, ya habían cruzado espadas EEUU y China en varios frentes.


El comercio global está cambiando su paradigma y el país del norte se resiste a perder posiciones ganadas en el siglo anterior.


El gigante del sudeste asiático, por su parte, ha pasado por un proceso que le demandó décadas y que le permitió convertirse en una enorme maquinaria productiva y exportadora que avanza a un ritmo demoledor para cualquiera que pretenda pararse en posición competidora.


Son dos elefantes a punto de embestirse y en esa acción los encontró la crisis sanitaria derivada del Covid-19.


El hecho de que los epidemiólogos centraran el arranque de los contagios en un mercado de mariscos de Wuhan, en la provincia de Hubei, en el sur chino, le dio a Donald Trump el mejor argumento para no perder la iniciativa en aquella batalla por el control de las transacciones comerciales y el poder de manejar el precio de muchos commodities alrededor del mundo.


Los esfuerzos por aislar la línea expansiva del virus mediante una cuarentena que abarcó a millones de personas y el alistamiento casi inmediato de numerosos laboratorios que se pusieron a trabajar en una vacuna, fue la respuesta que eligió China ante los embates del presidente norteamericano.


Los cruces tuvieron luego una segunda mirada que se focalizó en la Organización Mundial de la Salud,  sobre la cual el presidente norteamericano accionó fuertemente y le retiró los fondos que su país tenía previstos girar durante el presente año.


A partir de ese punto, Trump utilizó cada momento de exposición con la prensa para intentar desprestigiar a la OMS y asegurarse de que sus críticas hacia el gobierno chino no se diluyeran con el correr de los días.


Mientras el planeta se debate entre líderes que optan por privilegiar la salud de su población y otros que insisten en que la rueda de la economía no se detenga a pesar del peligro que esto significa para millones de personas, la puja entre China y EEUU se renueva cada día aunque a veces no le gane a los titulares periodísticos derivados de la pandemia.


Saben que se juegan gran parte del manejo del comercio mundial y seguirán enfrentándose cuando la crisis sanitaria sea un mal recuerdo.


Por eso es tan importante que hoy se refuercen alianzas como la del Mercosur.-


@danieltemperoni

viernes, 1 de mayo, 2020 - 13:20 hs.

La batalla mundial contra el coronavirus tiene una primera línea fundamental que conforman todos los profesionales de la salud.


En cada institución pública o privada, desarrollan una actividad fundamental e indispensable para la sociedad.


Integran los planteles necesarios para seguir atendiendo cada caso en particular, pero además hoy deben extremar las medidas de seguridad laboral al máximo porque están en la trinchera que confronta con la pandemia.


Son los mismos que siguen atendiendo urgencias, los que continúan operando, los que rehabilitan, los que curan las heridas, los que recetan medicamentos, los que actúan ante una emergencia odontológica, los que trasladan a pacientes en ambulancias, los que higienizan a los enfermos, los que limpian y desinfectan instalaciones sanitarias, los que vacunan, los que prosiguen con los trasplantes, los que contienen al entorno de personas con afecciones de todo tipo.


Cada noche a las 21, se abren ventanas de casas y departamentos, se ilumina la noche con luces que se encienden en los balcones y los pocos conductores de automóviles hacen sonar sus bocinas.


El aplauso fuerte y constante se escucha en todos los rincones del país, transformándose en el hilo conductor de una causa nacional que va mucho más allá de ideologías, discusiones parciales, grietas y otras cuestiones que no tienen cabida hoy en una sociedad que está preocupada y ocupada en salir adelante frente a esta crisis inédita.


Sin embargo, en todo este tiempo de aislamiento social, preventivo y obligatorio determinado por el presidente Alberto Fernández tras el consejo de los infectólogos, no han cesado los episodios protagonizados por grupos de vecinos contra personal de salud que convive con ellos en barrios o en consorcios.


Han sido muchos los hechos de esta naturaleza registrados en el transporte público y varias de estas situaciones que llegaron a la justicia como denuncias de discriminación no logran poner en su lugar a quienes piensan de este modo.


No hay manera racional de entender el proceder de estas personas, teniendo en cuenta que todos estamos en el mismo barco y lo que le pasa a uno puede pasarle al resto.


Expone a una franja de hombres y mujeres con los que no se puede contar bajo ninguna circunstancia, sobre todo por su pensamiento corto y su postura frente al prójimo.


Estas realidades sociales dejan al descubierto que los héroes cotidianos existen y también los miserables.-


@danieltemperoni


 

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