23/01/2021
sábado 23 de enero del 2021 - T
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EDITORIAL


sábado, 14 de noviembre, 2020 - 13:31 hs.

¿Quién?, ¿yo? Yo no... ¿Entonces quién?

¿Quién?, ¿yo? Yo no... ¿Entonces quién?


Lugares públicos que se transforman en ranchos, gritos, baños al aire libre, algunas peleas, consumo de alcohol y otras sustancias son situaciones que se repiten en al menos una decena de espacios en la ciudad de Mar del Plata. Nada de lo escrito hasta el momento es un delito, pero le cambia la vida de raíz al vecino del lugar y a los cientos de marplatenses que transitan esas calles.


No es nuevo esto que pasa, pero la pandemia y el aislamiento visibilizaron como nunca algunos conflictos que parecían estar escondidos.


Plaza San Martín, cajeros de bancos, las entradas al Polideportivo Islas Malvinas y teatros céntricos, la manzana lateral al Museo Mar son algunos de los puntos de conflictividad con los que se encuentra la ciudad todos los días.


En una de las coberturas que realizó el móvil de la radio en las puertas del municipio, se describió lo que ocurría dentro de la plaza y se ilustró con una foto para Infobrisas. Uno de los protagonistas se bajó los pantalones, mostrando el culo para manifestar su desacuerdo con el trabajo de nuestro cronista y marcar territorio. “De acá, no nos saca nadie”, gritó y se mezcló rápidamente con el resto de sus compañeros.


Ahora bien, ¿cómo se encuadran todos estos estos hechos?, ¿quién debe actuar para que esto no pase?, ¿qué se hace con estos hombres, mujeres y niños?


“No podemos bajar para todos la misma metodología de trabajo”, explican desde Desarrollo Social y agregan: “Son todas historias particulares, los conocemos a todos y la única herramienta que tenemos nosotros es la persistencia”.


Los operadores de calle de la secretaría trabajan en equipos de 7 por 7 y recorren durante las 24 horas las calles de Mar de Plata. “Hola Ma”, les dicen a las trabajadoras municipales que se acercan para conocer cual es la problemática de hoy, que no suele ser muy diferente a la de siempre pero que puede tener otros disparadores.


“La mayoría de la gente cree que la calle es pobreza, en realidad la calle es adicción y salud mental”, dijo una de las operadoras para explicar lo complejo que es desarticular los campamentos improvisados que se arman en la ciudad de Mar del Plata, sobre todo cuando se ponen “picantes” y ahí debe actuar la fuerza pública.


Otro actor que entra esta historia es la policía. Durante la Fase 1 del aislamiento fue más fácil y nadie se podía quedar en la calle. La policía federal en conjunto con personal municipal llegaron a derivar gente a 14 albergues y la figura de “violar la cuarentena” era delito.


Con el relajamiento del ASPO y la modificación de las fases, todo se fue poniendo más complejo. La policía de la provincia de Buenos Aires es muy clara: “Cada vez que nos convocan, nosotros estamos”, explicó un alto mando de la bonaerense.


“Si no hay venta de drogas, daño a la propiedad pública o privada o hurto, nosotros no podemos hacer nada”, aseguran desde la fuerza y agregan que “si tienen drogas, lo pasan como consumo personal y ni tocan la comisaría”.


El panorama es desalentador, doloroso. Desarrollo Social puede llegar hasta “la voluntad” de la gente que está en la calle y la policía… ya lo explicamos arriba.


Bueno, vayamos entonces por a justicia. “No hay una sola denuncia presentada por la ocupación de espacios públicos”, aclaran desde le ministerio público fiscal. El panorama se pone todavía peor.


“Si se está cometiendo un delito, la policía y la justicia deben actuar de oficio”, dijo el intendente Montenegro en diálogo con la Radio Brisas el viernes temprano, pero el tema es que no hay delito.


Todo esto que contamos, se rige por el decreto ley provincial 8031/1973 con sus modificaciones (el famoso Código de Faltas) y, por lo tanto, son contravenciones menores que terminan en la justicia correccional que las trata como lo que dice la letra.


Veamos qué dice la letra, al menos 2 artículos.


ARTÍCULO 4.- La acción por la comisión de faltas es pública y debe la Policía proceder de oficio.


ARTÍCULO 5.- Las penas que este Código establece son: multa, arresto, comiso, clausura e inhabilitación.


¿Entonces? Difícil de entender. Si la falta es pública, debe intervenir la policía y la justicia para hacer cumplir las penas que establece el código, pero eso no pasa y la historia vuelve al principio. 


Es un círculo vicioso. La historia comenzó en Desarrollo Social, pasó por la policía, derivó en la justicia que le pide a Desarrollo Social que arbitre los medios para sacar a la gente de ahí.


¿Se entiende? No son muy alentadoras las líneas de hoy.


¿Quién?, ¿yo? Yo no. ¿Entonces quién?


El gran bonete


   


  


  


 

   


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