02/12/2020
miércoles 02 de diciembre del 2020 - T
02 diciembre 2020 - T
EDITORIAL


sábado, 17 de octubre, 2020 - 13:52 hs.

Y vos, ¿qué tan bien te portaste?

Y vos, ¿qué tan bien te portaste?


Explota el contestador y el WhatsApp de la radio para denunciar a unos y a otros.


“En tal negocio te atienden sin barbijo y no prohíben tocar la mercadería”.


“En tal lugar dejan a las madres con hijos chicos fuera del local porque cumplen estrictamente las normas; ¿qué quieren, que dejen al nene atado en la puerta como un perrito?”


Podríamos armar la nota entera con estos mensajes, pero lo que queremos es poner la mirada en las actitudes propias y preguntarnos si tenemos la certeza de decir que hicimos todo bien y como nos pidieron.


Las reglas de ASPO (Aslamiento Social Preventivo y Obligatorio) eran muy claras. Sólo se sale a hacer las compras necesarias y sin embargo las ferreterías tenían mas colas que las verdulerías y los almacenes. El objetivo de dejar abiertos estos locales era garantizar los elementos para salvar las emergencias hogareñas que puedan surgir.


Con el clima que acompañaba, el tiempo dentro de casa y la novedad, se fueron renovando y arreglando ambientes. Según los buscadores web, luego de la palabra coronavirus, lo más buscado por la redes en ese tiempo fue “como pintar una pared”.


Las escapadas a comprar se multiplicaban: un pincel, un tornillo, una herramienta. Sin contar la cantidad de nóveles cocineros y cocineras que hicieron sus primeras armas y tuvieron que salir a comprar de raje, manteca, aceite, polvo para hornear o lo que se te ocurra.


No fuimos tan buenos en ese tiempo, ni somos tan malos ahora.


Al principio lo vivimos como un juego, un experimento en el que nos sentíamos probados para ver hasta donde llegábamos. El tema es que nadie nos dijo que iba a ser más largo que el TEG.


Los que ponían las reglas las cambiaban en medio tiempo y nos decían: tapabocas no, pero después si; asintomáticos no contagian, pero después sí; no se transmite por el aire, pero después en lugares cerrados si.


Eso inquieta a cualquiera y te hace mirar con recelo lo que pasa a tu alrededor, sobre todo en Mar del Plata y todo el sudeste de la provincia de Buenos Aires, donde los infectados se contaban de a uno y los daños colaterales de la pandemia se contaban de a decenas.


¿Qué pasó entonces? Los jugadores fueron los que pidieron que se cambiaran las reglas. “Presentemos protocolos de todo y generemos una nueva responsabilidad”, expresaron desde todos los órdenes posibles, porque con las reglas del comienzo estaban a punto de dejarlos fuera del partido y miraban con bronca a los que hacían trampa, rompían las normas sin que el arbitro hiciera nada, con VAR incluido.


Volvamos por un segundo a nuestras casas. Ya no cocinamos, ya no pintamos ni arreglamos, necesitamos algo de nuestra normalidad y, por sobre todo, romper la virtualidad y encontrarnos con nuestros afectos.


Nadie les está pidiendo que me cuenten lo que hicieron mal, solo les pedimos que sostener todas las normas “a rajatabla” tampoco es tan fácil.


Ahora, todo está agotado. El sistema de salud con un porcentaje del 80% que lo lleva al borde la saturación constante. La economía lo mismo, ya dedicamos al menos dos de estas columnas a hablar de números. La cabeza de la gente que sufre por dos, la pérdida de alguien conocido o cercano y la adaptación forzada de esta normalidad que nos lleva puestos.


Nos somos ni tan malos, ni fuimos tan buenos


Y vos, ¿qué tan bien te portaste?

   


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