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ECONOMÍA


martes, 22 de septiembre, 2020 - 13:07 hs.

Gutenberg, el emprendedor y la educación financiera

Gutenberg, el emprendedor y la educación financiera


«La imprenta es un ejército de 26 soldados de plomo con el que se puede conquistar el mundo». Esta es básicamente una historia que rescata (nuevamente) la figura de Johhanes Gutenberg, su inventiva, su rol como emprendedor y su fracaso financiero.


Nacido en Alemania en el 1400, hijo de un orfebre y director de la Casa de la Moneda en Maguncia, del que aprendió su oficio. (1) Ese trabajo con los metales, fue quizás el principio de una idea monumental: Lo que conocemos como la imprenta. O mejor dicho, el perfeccionamiento de una prensa de imprenta que sobre la base de producir moldes de letras en metal y poder organizarlos de manera flexible, para romper así con una barrera que impedía la difusión del conocimiento.


Pasar de libros que se reproducían en forma manuscrita (¿te lo podés imaginar hoy?) con lo que implicaban en términos de tiempos de reproducción y costo, a un sistema masivo, económico y práctico. Sin errores de traducción. Pasar de años a días. De algo para pocos a un sistema donde muchos más pudieran acceder a contenidos religiosos, políticos, científicos, etc. Democratizar el conocimiento. Pensemos que aún estamos en la Edad Media.


Hoy, que nos debatimos en torno a lo digital y su reemplazo de lo impreso en papel, podríamos decir que Gutenberg fue una especie de ¿Steve Jobs? Probablemente. ¿Habrá también desarrollado su inventiva en un “garage”? Sí podemos afirmar que su capacidad para monetizar este proyecto fue desastrosa.


Dos eventos, que terminaron judicializados y con sentencias adversas lo ejemplifican:


Primera asociación con los hermanos Dritzehn, en Estrasburgo, donde además del negocio de espejos metálicos convexos que eran muy buscados por su valor religioso, Gutenberg estaba desarrollando un “arte secreto”, que al fallecer uno de sus socios, Andreas D. en 1438, desencadenó las dudas de sus hermanos. Juicio y confiscación de bienes. Y vuelta a empezar. (2)


De regreso a su ciudad, Maguncia, se asocia con Johann Fust, quien le provee en préstamo el dinero para seguir desarrollando su idea. Todo su esfuerzo e imaginación, se traduce en la impresión de un libro icónico: La Biblia, 1.280 páginas, cada una con 42 líneas, allá por 1454. No fue claramente una elección al azar. Y generó también controversias. Nada extraño asociado a Gutenberg. Presentada en la Feria de Francfort, el impacto fue inmediato. Y el negocio, también. (3)


Enfocado en la técnica, no vió o no supo ver, la jugada de su socio que se enfocó en lo que seguía: la distribución. No había librerías como las pensás hoy. Y ahí estaba la ganancia. Imprimir más y más. Y ante la resistencia de Gutenberg, llegó otro juicio: Por un préstamo de 16.000 florines al 6%, Fust se quedó con el proyecto y su futuro yerno, se hizo cargo de la imprenta. Hermosa conspiración.
En la pobreza, recibió durante un par de años antes de fallecer, la asistencia económica de del Arzobispo de Maguncia.


¿Por qué Gutenberg hoy y aquí?


Porque siempre nos atraen las historias de los emprendedores exitosos. Y él lo fue pero, no tuvo la capacidad de convertir su idea en un proyecto económicamente viable. Le faltó Educación Financiera. Su ansiedad y pasión lo llevaron a malas decisiones en un tema clave: la elección de los socios. Cuanta mayor sea la urgencia de contar con fondos y sin un plan a la vista, aquellos que aporten el dinero no serán la mejor alternativa. Dos veces le pasó.


No pudo (o no supo) proteger su invento (más que una imprenta), y eso lo llevó a celebrar contratos e incorporar socios en condiciones desventajosas. Cedió los activos intagibles (el saber hacer) y se quedó en la calle. No pensó en el negocio en su conjunto, subestimó la faceta financiera. Y eso lo llevó a la ruina. En las dificultades, cometió un error frecuente de muchos emprendedores: se enfrascó aún más, en las tareas que le resultaban agradables. Y “negó” los problemas que no entendía ni sabía cómo resolver.


A su idea y genialidad, le faltó el desarrollo de un plan, una aproximación a una matriz FODA. Saber por dónde ir, con quién, de quien cuidarse. Conciliar la madurez de su proyecto con el crecimiento del negocio. Hacerlo sustentable.


Puntos clave de todo proyecto: tiempo de maduración y rendimiento esperado. Crecimiento sostenible. Inversión y financiamiento siempre van de la mano.


Comprender las finanzas personales, es un paso ineludible para todo ciudadano. Más aún para aquellos que deciden emprender. Se estima que el 70% de la mortalidad empresaria (que se da en los primeros dos años) se origina en cuestiones financieras.


¿Hubiera podido Gutenberg coronar exitosamente desde el punto comercial y financiero su genialidad de contar con la indispensable Educación Financiera?


No lo podemos garantizar, pero seguramente una mirada más amplia de ciertas cuestiones podría haberle hecho la vida un poco más “llevadera” en términos monetarios.


Emprender, ideas brillantes y atrayentes, que en muchas ocasiones, terminan fracasando. Explicar esto a los jóvenes y también, por qué no, a los adultos. Enriquecerse de toda la historia. Entenderla desde otra perspectiva. No separar en “pedazos” a las personas, sus ideas y emociones. Para comprender y aprender más. Mucho más.


Nicolás González
Contador Público Docente Universitario especialista en Finanzas
Titular de El ABC de tu dinero
Twitter @NicoGonzalezABC
nicolas.gonzalez@elabcdetudinero.com


Articulo de opinión previamente publicado en el sitio El ABC de tu Dinero.


https://www.dw.com/es/johannes-gutenberg/a-2433079
https://www.bbc.com/mundo/noticias-53784725
http://www.librujula.com/actualidad/964-alix-christie-publica-el-discipulo-de-gutenberg

   


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