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CULTURA


sábado, 29 de agosto, 2020 - 09:29 hs.

"Calleo": El libro que rastrea la historia de los nombres de las calles marplatenses

Calleo El libro que rastrea la historia de los nombres de las calles marplatenses


Escrito por Oscar Casemayor y editado por EUDEM, "Calleo" es una obra de compilación que resume la evolución histórica de la imposición de nombres de las calles de Mar del Plata y del resto de las localidades del Partido de General Pueyrredon, desde 1886 hasta mediados del año 2019.


Sin ser un libro de historia, ni de urbanismo, ni un diccionario biográfico, la obra se apoya en estos pilares para lograr ubicar a las calles en tiempo y espacio (a través del seguimiento del digesto municipal y por medio de planos) y describir sus nombres (haciendo uso de definiciones, biografías y antecedentes de los vistos y considerandos de los proyectos de nombramientos presentados).


La característica principal del libro es que, aunque su contenido se presente en forma cronológica, no exige la lectura lineal, sino más bien la consulta puntual. "Calleo" es un trabajo unificador de 133 años de historia sobre la temática de nomenclatura de calles en el Partido de General Pueyrredon.


En contacto con InfoBrisas, Casemayor dio detalles de cómo se interesó sobre el tema y las cuestiones referidas a cómo surgen los nombres y sus cambios en el tiempo.


¿Cómo te surgió la idea de abordar la temática? ¿Cuánto te llevó preparar y escribir el libro?


Fueron dos nombres de calle que me dispararon mi inquietud sobre las calles. Una fue la pequeña calle Diagonal Álvarez (que corta desde Independencia y Moreno hasta Colón y Salta) y el otro nombre era una calle del barrio El Jardín de Stella Maris que se llamaba - extraoficialmente - "Nautilus" y realmente no sabía si el nombre se refería al barco del Capitán Nemo de Julio Verne, o era el nombre real de otro barco o del crustáceo de mares tropicales. Allí surgió la idea de escribir sobre quiénes eran las personas que habían sido homenajeadas con los nombres de las calles. Especialmente de aquellos menos conocidos. La idea comenzó en 2006 y el plasmar todos los contenidos me llevó 14 años. Y como la imposición de nombres es algo dinámico, en realidad merecería actualizaciones, quizás bianuales. Hoy el libro se explaya desde 1886 hasta 2019 inclusive.


Hay un debate acerca de ciertos protagonistas históricos sobre su accionar, que ahora es visto como polémico. ¿Te parece que habría que revisar algunas nomenclaturas o creés que es anecdótico?


Es un debate que también está expuesto en el libro. Y es discutible. Mi opinión es que va de la mano de respetar los nombres asignados, porque hay que entender el contexto histórico en el cual se impuso el nombre. Las valoraciones de las personas varían con las épocas y se convierten en anacrónicas. Por otro lado, el valor de la nomenclatura urbana es que se mantenga en el tiempo, si no pierde la esencia de lo que significa dar identidad a un lugar.


En el libro expongo estas ideas y cuáles son los casos que sí deberían cambiarse, según mi criterio.


Algunas veces el nombre de la calle se extiende al barrio, ¿entonces también van a cambiar ese nombre, como sucede con los barrios Los Andes o el barrio Parque General Roca?



Oscar Casemayor, autor del libro


¿Algunos de los nombres de calle te sorprendieron?


Varios nombres de calles me sorprendieron. Por ejemplo, muchos casos de nombres temáticos, como pájaros, animales marinos, o nombres de personas que estaban relacionados entre sí (y no lo sabía), como los nombres de periodistas, en el barrio Los Tilos.


Hay muchos otros ejemplos: nombres de Cocheros en el barrio El Casal, o los nombres de pila de Sierra de los Padres. Esas opciones están buenas, más aún en barrios alejados, porque te permiten orientarte y ayudarte en su ubicación. Otros ejemplos son los nombres de ríos en la Gloria de la Peregrina, barcos pesqueros en el barrio El Jardín de Stella Maris, y hay más, incluso.


El nombre que más me sorprendió, aunque no es oficial, es "Diagonal Mi Ilusión", una calle del barrio San Eduardo del Mar, en el límite con el Partido de General Alvarado.


¿Siempre es desde el lado dirigencial la imposición de nombres, o también surgen ideas de vecinos y ciudadanos de a pie?


Originalmente los nombres siempre surgían desde el Municipio, pero con el correr de los años eso fue cambiando y diría que hoy es casi insignificante el aporte oficial. La gran mayoría de los nombres son propuestos por las entidades barriales y los vecinos. Se debe armar un proyecto de imposición bien fundamentado y luego de ser analizado, pasa al Concejo Deliberante que tiene la función de generar las ordenanzas correspondiente para oficializar dichos nombres.


Eso si, antes pasaban por una Comisión de Nomenclatura, que tenía la actividad de determinar si esos nombres eran factibles, ya sea por los antecedentes de los nombres, para que no hubiera repeticiones, para ordenarlos, etc. Esa comisión se deshizo en el gobierno del intendente Arroyo y creo que aún no está restituida. Yo formé parte de esta comisión algunos años y el trabajo que se hacía era muy bueno. Espero que ese cuerpo se pueda armar nuevamente para llevar adelante la política del mantenimiento y ordenamiento de la nomenclatura urbana.



¿Qué pasa con algunas calles que les cambian el nombre? Podría citarse el caso de Los Andes / Teodoro Bronzini. Con el paso del tiempo termina quedando fijo el último nombre? Hubo otras calles que cambiaron de nombre al igual que pasó con el de la avenida Eva Perón?


En particular pienso que los cambios de nomenclatura urbana deberían ser los menos posibles, salvo casos de fuerza mayor, como podrían ser errores involuntarios. Existen nombres históricos que son muy difíciles de cambiar, porque tiene que ver con el uso y costumbre de la población. Los cambios de nombres pueden ser de fácil redacción dentro del marco oficial, pero en los vecinos, ese cambio requiere años. El ejemplo de la calle Los Andes, es uno de ellos. Es probable que la mayoría de la gente, hoy, siga reconociendo a la calle Los Andes aunque ese nombre dejó de existir oficialmente desde el año 2000. Pasaron 20 años y aún existe gente que la reconoce con el nombre anterior.


Existen muchos ejemplos de cambios de nombres pero hay tres de ellos que sufrieron múltiples cambios:
Caso 1) La Av. Juan B. Justo originalmente estaba dividida en dos, desde la costa hasta Independencia se llamaba Boulevard Fortunato de la Plaza y desde Independencia hacia el interior se conocía como Boulevard Mar del Plata. Más tarde se le asignó el nombre Avenida Cincuentenario (en todo su trayecto) y finalmente en 1948 recibió su actual nombre.
Caso 2) La Av. Luro fue conocida desde la fundación del pueblo como Boulevard América, después alternó entre los nombres Luro, Colón y nuevamente América para recibir su nombre Luro nuevamente en 1907. En 1913, aunque nunca se efectivizó se le dio el nombre de 25 de Mayo, finalmente se confirmó el nombre de Avenida Pedro Luro.
Caso 3) La Av. Libertad fue conocida desde su época fundacional como Boulevard París, en 1897 recibió el nombre Constitución, en 1932 el de Félix Uriburu y finalmente en 1948 el de Libertad.

   


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