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MUNDO


viernes, 3 de abril, 2020 - 12:26 hs.

La historia de una argentina en Madrid que no se aburre en cuarentena

La historia de una argentina en Madrid que no se aburre en cuarentena


Laura Vaillard es una inquieta consultora de marketing que decidió encarar el aislamiento con una mirada relacionada con la posibilidad de aprovechar el tiempo en casa de manera productiva.


Por su intenso recorrido por distintas partes del planeta, se puede decir que es una ciudadana del mundo. Nació en Córdoba, pasó su infancia en Buenos Aires, vivió en Venezuela, estudió en Estados Unidos y supo recalar durante varios años en España, Italia e Israel. Es directora y fundadora de Medialo Consulting y la creadora del blog Vida Surrealista, donde narra historias de viajes.


En tiempos de coronavirus, Laura Vaillard conversó desde Madrid con la periodista Florencia Cordero en el programa Un Lugar en el Mundo de Radio Brisas de Mar del Plata para reflexionar sobre la gran oportunidad de optimizar el tiempo que nos ofrece la cuarentena para resignificar nuestros objetivos y nuestra manera de actuar en la sociedad.


– ¿Cómo estás llevando la cuarentena en Madrid?


– Estoy en la casa de unos amigos, la pasamos bien, cocinamos, tenemos una rutina. Empezamos con yoga, leemos, hacemos cursos, a veces a la noche jugamos a juegos de mesa, miramos la tele, se arman debates… Está siendo bastante entretenido aunque no salgamos de estas cuatro paredes más que a tirar la basura y a comprar comida.


– ¿Cómo cambió de un día para el otro en Madrid la toma de conciencia sobre la gravedad del tema?


– Siempre al principio nos pasa lo mismo en estas situaciones. Uno tiene esa falsa creencia de que a nosotros no nos va a pasar. Cuando veíamos las noticias de lo que pasaba en Italia hasta llegamos a pensar que no era tan grave, hacíamos chistes, mandábamos memes, pensamos que era una gripe un poco más fuerte. Y después llegó acá. Vimos el nivel de contagio tan rápido y empezamos a entender que era algo mucho más grave. Es la etapa que yo veo que está pasando ahora en Argentina. Tenemos que abrir los ojos y ver lo que le está pasando a los otros y tomar eso como una oportunidad para tomar las medidas precautorias para que no nos pase a nosotros.


– Acá tenemos una semana de diferencia con lo que está pasando en España y todavía cuesta entender en Argentina la importancia de salir lo menos posible…


– Es que si te pasa otra cosa que no está relacionada con el coronavirus pueden ocurrir dos cosas: o te terminás contagiando en el hospital porque hay una infección o tal vez te dicen que vuelvas a tu casa a hacer reposo porque no te pueden atender. Más que nada la idea es estar confinado para que así el sistema sanitario no se sature. En España el 14% de los casos son médicos contagiados. Si esto se extiende en el tiempo lo peor que puede pasar es que no haya médicos para curarnos. Tampoco los médicos pueden seguir toda la vida esta cantidad de horas con esta presión y el estrés con el están trabajando. Además de agradecerles, el aislamiento es una cuestion necesaria para cuidarlos.


– ¿Cómo lo viven ustedes entre pares teniendo en cuenta que por lo que dicen las autoridades esto puede tardar mucho tiempo?


– Tratamos de vivir el día a día y dejar de hacer conjeturas porque podemos entrar en una espiral bastante negativo. Es algo que no hemos vivido antes y es muy difícil predecir qué puede pasar. En España se está empezando a aplanar la curva. Siguen siendo muchos los casos pero el número se mantiene estable. Es un montón de gente pero el hecho de que los números se hayan dejado de duplicar es algo bueno. La idea es gastar lo menos posible, mantenerse saludable y hacer ejercicio. También se está viendo mucha solidaridad. Hay personas haciendo mascarillas en sus casas y respiradores artificiales con impresoras 3D. Ayudar a otros también ayuda a uno mismo a sentirse mejor. Tratamos de pensar en cosas a corto plazo en lugar de obsesionarnos con lo que puede llegar a pasar con nuestros trabajos porque tampoco podés hacer mucho lamentablemente.


– ¿Cómo está hoy tu situación laboral?


– Puedo ser un ejemplo de lo que le puede pasar a alguien en el futuro. Ahora estoy desempleada y estoy invirtiendo en capacitaciones. Hay muchas plataformas como Fundaes que nuclea diferentes cursos. Estoy haciendo cursos relacionados con mi carrera para que en un futuro pueda reinsertarme con más capacidad para aplicar los conocimientos que estoy adquiriendo. Y estoy aprovechando para escribir. Nos pusimos una especie de taller literario online con mis amigos. Escribo cuentos y compartimos creatividad. Escribo noticias relacionadas con tips de como no aburrirte en casa durante el coronavirus. Mi primo es ingeniero mecánico en San Juan y le llegó un pedido de parte de la provincia para ver si podían hacer un prototipo de respiradores artificiales. Y con los compañeros de trabajo, cada uno en su especialidad, hicieron un respirador artificial con una impresora 3D. Tienen capacidad de hacer 500 por mes. Entonces estoy ayudando a difundir esa noticia para que llegue a más personas. Me estoy dedicando a esas cosas, hacer ejercicio, leer, capacitarme. Y ayudar a difundir noticias que puedan ayudar a otros.


– Después de haber vivido en distintos países, ¿te preguntaste por qué te tocó pasar todo esto en Madrid?


– En España estoy contenta y tranquila porque a pesar de que es uno de los epicentros de la crisis hay muy buena comunicación. Los medios informan cómo cuidarse y aportan formas para que la comunidad se pueda unir para ayudarse. Las personas cumplen con las medidas de seguridad que piden. En Israel, por ejemplo, están preparados para la guerra y las crisis constantes entonces automáticamente cuando aparece un protocolo de seguridad toda la población sabe exactamente lo que tiene que hacer y qué tipo de acciones tienen que hacer para estar en casa y no volverse locos. En México, lamentablemente el gobierno está haciendo oídos sordos a lo que está pasando en el resto del mundo y no está tomando medidas de confinamiento. En Inglaterra, Boris Johnson había tomado una política similar y después se desdijo. Y tuvo que imponer el aislamiento. En Argentina está pasando actualmente lo que nos pasó en España y en Italia. Se minimiza la situación y se sigue con esa creencia de que no nos va a pasar.


– Acá podemos ver la película de lo que está pasando en otros lugares y sin embargo cuesta ver lo que puede ocurrir… ¿qué le dirías a los argentinos que piensan que acá no pasa nada porque hay pocos casos?


– Tomemos el ejemplo de otros países y veamos cuál fue la progresión. En Italia también empezaron con 300 casos. Lo mismo en España. Es impresionante ver cómo la curva se replica exactamente con la misma gradiente. En Latinoamérica es más elevada en Chile y en Brasil. Pero no nos cuesta nada cuidarnos. Es un momento para ser solidarios y tener paciencia, capacitarnos como personas para convertirnos en una mejor sociedad entre todos. Esto nos va a cambiar los valores. Va a cambiar cómo invertimos los presupuestos del gobierno y la forma en la que vivimos.


– ¿Qué te llevó a querer vivir en Madrid?


– Me vine de vacaciones en julio de 2019. En ese momento tuve como una corazonada y decidí venir a vivir acá. Después de tantas vueltas viviendo en otros países, lo hablé con mi antiguo empleador y la respuesta fue positiva. Me decían que era una buena posibilidad de expandirse en España y me acompañaron en la decisión, pero una semana antes de venir -cuando ya había vendido todo- la empresa decidió cambiar de opinión y me despidió. Pero la decisión ya estaba tomada. Tenía que empezar de vuelta porque había vendido todo. Como ya tenía el pasaje comprado y acá me estaba esperando mi amiga -que todavía me está haciendo el aguante- decidí venir y ver qué pasa. Las dos primeras semanas fueron geniales. Tuve cinco entrevistas de trabajo y todo parecía muy bueno. Pero después el mundo cambió. Creo que es una experiencia que nos llena de humildad. Uno muchas veces planea un montón de cosas y después el universo decide por uno. Pasó esto. No depende de mí, tengo que aceptarlo, tomar lo mejor de la experiencia y ver cómo uno puede crecer como persona. No queda otra. Depende de algo que nos supera.


– Esa búsqueda interior que tantas veces es necesaria, ahora es obligatoria… se trata de mejorar en lo individual para que cuando nos volvamos a encontrar podamos volcarlo en lo colectivo…


– Uno siempre se está quejando de que no tiene tiempo. Ahora es tu momento para decidir qué hacer. No tuve tiempo de aburrirme. Estuve haciendo todas esas cosas que no pude hacer en los últimos años porque estuve trabajando muchísimo. Hacía mucho que no podía leer una novela, escribir algo lúdico, no necesariamente un artículo relacionado con marketing y comunicación sino dejar volar la imaginación. El placer de volver a sentir que pasan las horas sin darte cuenta y poder disfrutar del tiempo que generalmente es el bien más escaso que tenemos.


– ¿Creés que a la gente le cuesta individualmente reflexionar y ver qué se puede encontrar de positivo en esta situación tan particular?


– Podemos poner Netflix y quedarnos en ese mundo unilateral o aprender cosas nuevas. El día de mañana esto es algo que le vamos a contar a nuestros hijos y a nuestros nietos. ¿Qué les queremos contar en el futuro de esta experiencia? Esa es una gran pregunta que tiene que contestar cada uno para ayudarlos a moverse hacia lo que quieran. Tengo la esperanza de que esto nos ayude, como sociedad en general, a mirar las cosas de otra manera, a valorar la salud de otra manera, a cuidarnos más, a prestar más atención al otro, a no darnos la espalda. Es muy fácil, sin darse cuenta o sin querer, juzgar al otro. Hay que ir más allá de ese pensamiento inicial y pensar de qué forma puedo ayudar a una persona, qué impacto tiene lo que estoy haciendo con el otro y con el medio ambiente, qué puedo hacer desde mi casa para reducir la cantidad de basura que generamos. Espero que sea un llamado de atención para todos que nos haría mejores personas, mejor sociedad y mejor universo.


 

   


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