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La Cueva de los Barrientos: una leyenda de bandidos rurales muy cerca de Mar del Plata

Por Beto Mena

Juan Moreira, Bairoletto, Hormiga Negra, Mate Cocido, entre muchos otros, fueron nombres muy conocidos a fines del siglo XIX por el gauchaje de nuestro país. Sus andanzas, donde no faltaban los entreveros con la policía y los duelos a cuchillo han trascendido a través del tiempo. Hace algunos años, León Gieco los reunió en una canción muy popular: “Bandidos Rurales”.

Muy cerca de Mar del Plata, a poco más de una hora y media de viaje, hay un lugar que mantiene viva la leyenda de dos hermanos que forman parte de ese grupo de “hombres fuera de la ley”: los hermanos Julio y Pedro Barrientos.

San Manuel es una típica población rural con poco más de 1100 habitantes en el Partido de Lobería, y se llega desde nuestra ciudad por la ruta 226 hasta el cruce con la 227 y allí se dobla a la izquierda para hacer aproximadamente unos 20 km. A través de un paisaje donde se funden las sierras con los campos sembrados.

Muy cerca del pueblo, hacia el este, hay dos pequeñas formaciones del sistema de Tandilia, conocidas como las Sierras de Ramírez, que esconden en su interior el misterioso lugar donde los Barrientos parecían desaparecer de la faz de la tierra cuando escapaban después de alguna de sus tropelías.

En diálogo con “Desparramando Cultura”, Noelia Segovia, una de las responsables del Museo La Lobería Grande, comentó que el responsable de hacer conocer la historia de estos hermanos fue Eduardo Gutiérrez, uno de los pioneros de la novela policial argentina, que comenzó a escribir las crónicas en los diarios de la época alrededor de 1880. “Lobería fue el escenario donde estos bandidos actuaban, además de la zona de Tandil y Tres Arroyos, y en la cueva de la Sierra de los Ramírez encontraron su refugio”.

“Uno de los hermanos, Julio, se vio involucrado en un duelo criollo con un hombre de Tres Arroyos por la disputa del amor de una mujer, fue detenido pero se escapó, y a partir de allí comenzó una vida de gaucho matrero, junto a su hermano Pedro.”

“A partir de allí llevaron una vida desgraciada, en contínua confrontación con la justicia y se convirtieron en la pesadilla de la policía rural de la época. No había suceso tremendo que no se les adjudicara.”

“El primer lugar en el que buscan refugio en la sierra se conoce como “La cocina”. Allí se escondían después de cometer algún robo en la zona y desde esa formación rocosa podían ver la huella por donde podía acercarse alguien y descubrirlos.”

“Tiempo después se ven obligados a buscar otro lugar y a pocos metros de allí, dentro de la misma sierra, descubren lo que luego se conocería como “La Cueva de los Barrientos”. A la cueva se ingresa por una boca de un metro, luego se accede a un porche de tres metros de longitud por dos y medio de alto. Una vez allí, hay un hueco hacia el interior de la sierra. El agujero tiene poco más de medio metro de alto, por lo que hay que ingresar arrastrándose por un túnel absolutamente oscuro.

Así se llega a la tercera y última parte del escondite: una sala de tres metros y medio de alto por dos con sesenta de largo.

Este sector tiene una chimenea natural abierta hacia el sur, lo que les permitía a los bandidos tener una entrada de luz y una escapatoria hacia el sur, hacia el lado de Lobería.

“ Es un lugar desolado, aún en la actualidad. Ese fue durante mucho tiempo el refugio de los hermanos, hasta que finalmente la policía descubrió el escondite y debieron huir. Después de escabullirse varias veces, fueron alcanzados por una partida en Tres Arroyos . Allí Pedro encontró la muerte. Julio logró escapar pero fue apresado poco después. Al salir de la cárcel se radicó cerca de Santa Rosa, La Pampa, y en una pelea, recibió un cuchillazo que acabó con su vida.”

Allí terminaron las andanzas de estos dos bandidos rurales, admirados por muchos y odiados por otros, protagonistas de peleas en las pulperías y autores de varios asaltos a los carruajes que surcaban los pocos caminos que recorrían el suelo bonaerense. Pero allí sigue, manteniendo ese halo de misterio , aventura y hasta romanticismo, la “Cueva de los Barrientos”.

 

 

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