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Cambio climático: ¿Somos realmente responsables?

Por Pedro Mazza – Objetividad vs subjetividad. ¿Habrá alguna actividad humana que pueda llevarse adelante con total objetividad? ¿Somos humanamente capaces de ser totalmente imparciales cuando desarrollamos determinadas tareas?

Quienes imparten justicia por ejemplo, quienes están al frente de la comunicación y también quienes hacen CIENCIA, pueden abstraerse de la impronta que deja la SUBJETIVIDAD?

Creo lo mismo que vos estimado lector: que no.

Todos fuimos testigos de que a lo largo del tiempo muchos exponentes de algunas de estas actividades se fueron “alineando” con lo considerado como políticamente correcto.  Y hoy intentar decir o demostrar que EL HOMBRE no es responsable del Cambio (¿?) Climático, equivale a lo que hace 500 años hubiese significado expresar  una opinión contraria a la que dogmáticamente imponía la Iglesia. Seríamos calificados como NEGACIONISTAS cuando no HEREJES.

Sin embargo en pos de esa objetividad asumo el riesgo y expreso lo que digo cada vez que me convocan para hablar del CLIMA (que es distinto a la meteorología nuestra de cada día): “ESTA ES UNA CIENCIA DE LA QUE MUCHO SE HABLA, PERO DE LA QUE POCO SE SABE”.

Y este argumento está basado en lo complejo que resulta el estudio y el conocimiento de todas  las ciencias que tallaron, determinaron y determinan  el clima presente de nuestro planeta. Fuerzas que por sus dimensiones espaciales y temporales son muchas veces inabarcables más allá de todos los esfuerzos encaminados para lograr entenderlas. Pensemos por ejemplo que cada 100.000 años (cien mil años!!) la recorrida que hace la tierra alrededor del sol cambia. Pensemos que el eje terrestre también cambia su inclinación con respecto al plano cada decenas de miles de años. Es más, si buscamos la posición de los Trópicos (el de Cancer y el de Capricornio) veremos que también cambia a lo largo del tiempo lo cual impacta en el Clima terrestre. Y hablando de factores astronómicos, hace más de 400 años los primeros telescopios mostraron que el sol no está siempre igual. Que tiene ciclos de mayor y menor actividad y que esto tiene directa relación con la evolución del Clima terrestre.

La geología también ha aportado  lo suyo para los cambios en el clima y la Patagonia es un claro ejemplo (uno de tantísimos a lo largo y ancho del mundo) de lo que estamos señalando porque pasó de ser una selva tropical a tener el  paisaje árido que hoy conocemos. ¿Qué culpa tuvimos como especie si una placa tectónica (la de Nazca) se le ocurre introducirse debajo de otra Placa Tectónica (la sudamericana en un proceso que se llama SUBDUCCIÓN) “plegando” la superficie sobre esta última. Así se formó la Cordillera de Los Andes convirtiéndose en un obstáculo insalvable para el ingreso del aire templado y húmedo desde el Pacífico.  Pensemos qué pasaría en Misiones si de los 2000 milímetros que precipita por año pasara a tener 150 mm? Eso pasó mucho antes de que el hombre haya existido siquiera. Hace solo 150 millones de años la Patagonia tenía volúmenes anuales de precipitación equivalentes a los que hoy encontramos en Misiones.

Otros hitos geológicos

  • El choque y la separación de los continentes en su eterna deriva sobre un mar de Lava.
  • Las erupciones volcánicas que en determinados momentos de la historia del planeta envenenaron y enfriaron el aire llevando a extinciones masivas de especies vegetales y animales. Que oscurecieron el planeta por cientos de años y que sepultaron parte de los continentes emergidos con millones de toneladas cúbicas de material piroclástico.
  • Las glaciaciones y los períodos inter glaciares dados por las fluctuaciones globales de la temperatura permitieron (según algunas teorías) que nuestra especie llegue desde África hasta América porque el estrecho de Bering estaba congelado. Y en otros momentos de temperaturas más elevadas les dio la oportunidad a los pueblos nórdicos de navegar el Atlántico Norte.

No debemos caer en la trampa en la que cayeron nuestros antepasados medievales: creer que todo el cosmos giraba en torno a la Tierra. Si nosotros creemos que somos lo suficientemente importantes (o malvados…o ambiciosos o cómo quieras llamarlo) como para alterar el CLIMA DEL PLANETA TIERRA estaríamos cayendo en esa trampa antropocentrista que nos propone algo demasiado cercano a la soberbia.

Mucho…pero mucho antes de que el hombre exista la  ASTRONOMÍA Y LA GEOLOGÍA forjaron este planeta que sigue vivo y sobre el cual nosotros estamos impactando desde solo hace segundos.

Lo que sí debemos tener en cuenta es la gran capacidad de daño que tenemos cuando no se nos controla de manera eficiente. Se controlan las actividades humanas que pueden ser contraproducentes para el ambiente? Si!! Claro, pero no de manera eficiente. Es inconcebible que sea más “barato” pagar una multa y seguir contaminando, suelo, agua y/o aire que dejar de contaminar. El estado debe ejercer el poder de policía, controlar y reprimir toda actividad humana que atente contra el ambiente en todas sus formas. Estamos totalmente de acuerdo con eso y en contra de toda actividad que genere daños o que no cumpla con el criterio de sustentabilidad.

Pero EL CLIMA del Planeta es otra cosa. Está sujeto a vaivenes en algunos casos recién explorados de ciencias cuya comprensión total todavía nos excede.

Que si está cambiando? Por supuesto!! Porque la palabra Cambio es compañera inseparable de la palabra Clima. El tema es que nadie tiene la capacidad hoy de aseverar qué dirección tiene ese cambio. Y mucho menos alguien puede decir que esos cambios sean irreversibles.

Y justamente esa “incerteza” hace que los que piensan A nos digan que si no cambiamos la matriz energética (por ejemplo) vamos a ver el colapso del planeta y los que piensan B nos aseguren todo lo contrario. Desde la política, desde los medios y desde la misma ciencia encontramos una biblioteca que justifica A y otra que justifica B. Ambos tienen un extraordinario poder de Lobby para definir políticas y gestiones en las que existen muchísimos intereses en juego.

Creo que la conclusión que se me ocurres es la siguiente:

Mientras la Tierra nos permita estar en ella, seamos capaces de cuidarla a conciencia. Sigamos desarrollando la capacidad de  adaptación que demostramos tener desde que salimos del corazón de África hace ya 200.000 años. Pero teniendo en cuenta que todo lo que hemos hecho desde el primer impacto ambiental antrópico conocido hasta este mismísimo instante en el que estás leyendo estas líneas es infinitesimal. Solo un parpadeo en la historia evolutiva del universo.