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A 20 años del atentado a las Torres Gemelas: El día que cambió el mundo

El 11 de septiembre de 2001 quedó marcado a fuego en la memoria de toda la humanidad. Todos recordamos qué estábamos haciendo en el momento en que nos enteramos que aviones habían impactado contra los icónicos edificios de Nueva York.

Por eso, desde InfoBrisas.com, conversamos con la especialista en Relaciones Internacionales, Raquel Pozzi, para hablar sobre lo que significó ese hecho en ese momento, y todos los cambios que generó de allí en adelante.

A 20 años del atentado, ¿qué cambios creés que produjo en el escenario mundial y que hoy siguen vigentes?

Uno de los cambios sustanciales es que en el 2001 el mundo era unipolar. Con la caída de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), el escenario global estuvo dominado por los Estados Unidos, pero en términos generales, porque en otras regiones se mantenía el statu quo legado de la etapa soviética. Por ejemplo en Afganistán estaban en el poder los talibán en una región donde las piezas geopolíticas estaban ordenadas de acuerdo a ese mundo bipolar de la guerra fría.

Con la incursión del Terrorismo y el ataque al corazón económico y militar en los Estados Unidos, el cambio global fue sustancial y se incorporaron nuevos actores que pretenden disputar la hegemonía de los Estados Unidos.

Hay actores a los cuales Estados Unidos presidido por George W. Bush comenzaba a observar por la implicancias geopolítica, y el actor principal era China, quien ingresaba a la OMC (Organización Mundial del Comercio). Por otro lado, la construcción de un enemigo se allanó con los atentados a los poderes más emblemáticos para los estadounidenses, incidiendo notablemente en el giro copernicano en la política exterior de los Estados Unidos.

Afganistán está otra vez en el centro de la escena. Hay un hilo conductor entre esos atentados y lo que está ocurriendo en estos días?

Afganistán está nuevamente en la escena mundial, desde el 2001. Los talibán se recluyeron en zonas fronterizas con Pakistán y desde allí fueron aliados de Al-Qaeda a través de un objetivo que fue luchar contra la presencia occidental en Medio Oriente. A partir de allí se intentó gestionar Medio Oriente.

La balcanización de la región determinó el fin del statu quo. La persecución de Bin Laden, la captura de Sadam Husseim, las listas de los Estados que eran considerados el eje del Mal para Estados Unidos, las primaveras árabes y las numerosas guerras que se reflejaron en el conflicto de Siria, propusieron un nuevo planteamiento en la política exterior de los Estados Unidos.

La estadía de las tropas norteamericanas y la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) determinó un desgaste económico y una cierta búsqueda de occidentalizar la región. El debilitamiento del gobierno afgano y la pulsión gestionada por los Talibán finalizaron en numerosas reuniones para gestionar la paz en la región en tiempos de Donald Trump con la promesa de generar un frente contra ISIS y Al Qaeda. Estaba naturalizada la oficina de los talibán en Qatar, donde la reunión era solo entre los Estados Unidos y el talibán sin aceptar la participación del presidente afgano Ashraf Ghani, para estas alturas deslegitimado y sin poder de acción.

¿Creés que los asesinatos de Bin Laden y Soleimani trajeron los resultados esperados, o solo fueron más efectistas que efectivos?

El asesinato de Bin Laden trajo como consecuencia la reestructuración de la célula terrorista, en cambio el asesinato de Soleimani tiene otras implicancias porque ingresa a la escena otro estado que es Irán con todas las connotaciones que eso implica. El presidente Donald Trump utilizó las sanciones económicas para ahogar la economía iraní y provocó el apoyo de los Estados de la media luna chií hacia Irán y la profundización de los enfrentamientos con Israel y Arabia Saudita.

La consolidación de China y cierto resurgimiento de Rusia, ¿hacen más equilibrado el tablero internacional?

China es un actor con gran pulsión económica y Rusia es una potencia militar. Se puede hablar de un equilibrio en algunos aspectos, sobre todo el económico. En lo militar, Estados Unidos sigue siendo la potencia que tiene presencia en todos las latitudes y Rusia juega como un actor pendular de acuerdo a los intereses que ha planteado en la región.

No hay dudas que China se posiciona con la Belt and Road; no obstante podemos analizar que requiere de orden y equilibrio para seguir expandiéndose. A China no le conviene el caos y lo que generó la retirada de Estados Unidos de Afganistán en los estados limítrofes, como Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán y Pakistán ha sido un lodazal para las inversiones chinas. Creo que en este escenario no podemos dejar de lado la importancia de India, que tiene pretensiones hegemónicas y proyectos de estructuras como el gasoducto TAPI.

Diferentes actores con intereses distintos que requieren la pacificación de la región.

¿Qué imaginás de ahora en adelante?

A 20 años del 11-S los cambios fueron sustanciales y sobre todo en lo que respecta al nuevo formato de guerra. Desde la Libertad Duradera hasta la actualidad, los Estados Unidos han lanzado operaciones contra insurgentes desde todos los flancos terrestres, marítimo, aéreo y el ciberespacio como elemento clave. El punto de inflexión fue la Operación Gerónimo. con la cual se eliminó a Osama Bin Laden.

A 20 años del 11-S, Estados Unidos no es el único actor. Sus esfuerzos están centralizados en mantenerse como la potencia hegemónica, mientras China aspira arrebatarle la conducción global.

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