21/01/2019
lunes 21 de enero del 2019 - T
21 enero 2019 - T

Nicolas Gonzalez. ABC de tu Dinero.

lunes, 6 de noviembre, 2017 - 09:56 hs.
Gravando la renta financiera y los mitos urbanos

Allá por el mes de Agosto, conversamos en Radio Brisas sobre si era posible o no que se reimplantara el Impuesto a las Ganancias para las personas humanas (antes le decíamos físicas). Algunos pensaban que eso no era consistente con el perfil del gobierno, máxime en una etapa de financiamiento del abultado déficit fiscal mediante la colocación de deuda, tanto por vía del Banco Central (las LEBAC) como a través del Tesoro Nacional y Provinciales (Bonos y letras diversas). Sonaba contradictorio ya que “castigaba” a los inversores que compraban esos títulos tentados por los rendimientos que obtenían como por el benigno tratamiento impositivo (no se pagaban ni Ganancias ni Bienes Personales).


Nosotros veíamos otra cosa:
- El financiamiento del déficit con deuda no podía ser eterno. Ergo, iban a aparecer nuevos impuestos. ¿Renta financiera por qué no?
- Esto sumado a la necesidad de hacer más competitivos algunos sectores, reduciendo costos e impuestos (caso de contribuciones patronales). Entonces, lo que le quito a uno se lo debo cobrar a otro.
- Una visión negativa que instalada en la sociedad, donde se asocia invertir ahorros en instrumentos financieros con la idea de “timba y especulación”. Pagan impuestos los sueldos, el pan y la leche, y ¿las Lebac no? Mala prensa que facilitaba el camino.
- Otra, en muchos países este tipo de renta está alcanzada por impuestos, tanto en los desarrollados como en emergentes.
- Por último, que en la Argentina la exención de rentas financieras funcionaba desde 1997, pero antes si se pagaban impuestos. Parecía una vaca sagrada, pero no lo era.


Para no enloquecerse con toda la información que circula, recuerdo que estamos frente a un proyecto de reforma. Habrá debates, modificaciones, discursos altisonantes y muchas negociaciones. De todo eso saldrá finalmente una reforma que comenzará a impactar sobre las operaciones del año próximo. En todo caso habrá tiempo de revisar las medidas concretas y rediseñar las carteras de inversión de cada uno.


Si es importante tener presente las líneas principales que entiendo regirán en el futuro respecto la renta financiera:
- Se establecerá un piso o mínimo de renta (por ahora me resisto a hablar de ganancias, te lo explico más adelante), por el cual no se pagará ningún impuesto.
2- Este mínimo de renta que hoy circula de $52.000 anuales puede surgir de múltiples combinaciones. Te la hago sencilla: Un plazo fijo de $260.000 a una tasa anual del 20%, estaría en el límite. Si tenés más inversiones u obtenés un rendimiento superior, entrás en zona de pago de impuestos.
3- El mínimo implica que pagás por lo que supera esa suma. Hasta ahí estarías libre.
4- Pero se adicionaría otro requisito conjunto: El nivel de ingresos (salariales o de otra índole) que hoy se estima en $300.000 anuales. ¿Te parece mucho? Para un trabajador en relación de dependencia, con su aguinaldo, equivale a $23.000 mensuales. No se aclara si son brutos o netos. Esto marcará si ingresan o no más contribuyentes.
5- Se establecen dos alícuotas (tasas):
a) Si se trata de inversiones en $ como un Plazo Fijo o Lebac que hoy tiene una tasa que llamamos nominal (que incluye inflación adentro), para que no te terminen cobrando ganancias que en realidad son meramente una compensación por el alza de precios, se fija una tasa del 5%.
b) La otra variante son inversiones en moneda extranjera o ajustables (caso Plazo Fijo en UVA) que tienen un rendimiento real sobre el capital. Un bono en dólares paga por ejemplo un 6% anual o un PF en UVA tiene una tasa del 2,50% anual. Sobre estos intereses (reales) se aplicaría una tasa de impuesto del 15%, no alcanzando ni las diferencias de cambio ni las actualizaciones.
c) De esta manera vas a ver reducido tu rendimiento en distinta proporción, ya que no se quiere que el contribuyente pague impuestos por ganancias ficticias (meras compensaciones inflacionarias). Igual no es muy prolijo el mecanismo.
d) Y lo último, es que a medida que la inflación vaya descendiendo y junto con ello las tasas (caso Lebac), se faculta al Poder Ejecutivo a ir subiendo la alícuota del 5% hasta llegar al 15%. En un futuro se espera que no haya (casi) inflación y los intereses que cobren sean efectivamente ganancias reales. Ahí te va a esperar el 15%.


A modo de resumen, estamos frente a un proyecto muy grande, que incluye la renta financiera. Las líneas conceptuales que acabamos de describir pueden ser estables pero no te sorprenda que haya cambios, tratamientos transitorios especiales, excepciones a la regla. Negociación en estado puro.


Proteger el ahorro del pequeño inversor resulta razonable. El tema será donde se corta y se empieza a pagar. Ahorristas no son timberos ni especuladores, por favor no confundirse. Puede ser un discurso seductor para algunos pero termina siendo una falta de respeto para los que tienen capacidad de ahorro y optan por hacerlo. No es un delito.


No hagamos grieta donde no la hay.


Vivimos en una sociedad donde rigen los mitos urbanos. Si ponen impuestos las tasas volarán para compensarlos. Dudoso. Si todo funciona y la inflación desciende, los rendimientos también lo harán. Ilusión monetaria a full. Si sube la tasa Estados Unidos, se encarecerá el crédito externo. Pero si baja riesgo país y obtenemos grado de inversión, ¿el costo del endeudamiento podría reducirse, verdad? Toda afirmación encuentra su negación. Y vuelta a empezar.


Es claro que nadie quiere pagar nuevos impuestos. Todos miramos al otro y creemos razonable que ese otro pague y nosotros defendemos nuestra posición con argumentos diversos. Creo sí que algo nos une a todos: La demanda que el dinero de los contribuyentes vuelva efectivamente en mejores servicios y no vaya a un agujero negro donde se pierden.

   


Columnas anteriores
jueves, 29 de noviembre, 2018 - 08:17 hs.

La actual situación económica se está reflejando a mi criterio, todavía de manera tenue en los indicadores de deuda que reflejan una de las consecuencias inevitables de un entorno donde la pérdida de poder adquisitivo de los salarios es muy fuerte (se estima entre el 10-15% para los trabajadores activos registrados, los jubilados y con mayor impacto en los informales).


Menor renta disponible junto a expectativas de reactivación inciertas y lejanas, componen un combo que para sujetos que han funcionado con una dinámica de gastos en muchos casos por sobre sus ingresos y con la ayuda del crédito al consumo, tiene que traducirse en un mayor endeudamiento.


Sumale a esto que las tasas a las que te estás financiando pueden superar el 100%. Es decir, gastes o no, por el solo hecho de no poder pagar, tus deudas crecerán.


En artículos anteriores hemos hablado sobre este tema *1, por entender que los cambios en las conductas de consumo y la “banalización” del endeudamiento, pueden derivar en situaciones complejas de resolver. La ausencia de Educación Financiera, por qué no, hace su parte del trabajo.


Si observamos la información provista por el BCRA del mes de Octubre/18 observamos una reducción interanual en términos reales de los créditos hipotecarios (3.20%) y prendarios (4,70%) fundamentalmente en UVA, lógico por cierto en medio del vendaval de la corrida cambiaria y la incertidumbre.


¿Qué ocurrió con los préstamos personales y los saldos con tarjeta de crédito? Caen también el 4.10% y el 3,30%, con una morosidad (atrasos en tus pagos) todavía dentro de parámetros normales, del 3.50%, con proyecciones crecientes ¿Debemos preocuparnos?


La respuesta es claramente sí.


La realidad financiera de individuos y familias no es captada en su real dimensión considerando solamente los datos que proporciona el sistema financiero. Hay demora y una visión incompleta que no permite observar la magnitud de las dificultades.


Datos de la firma Equifax indican que 700.000 personas durante el presente año han ingresado al mercado del crédito formal. Pero el dato potente es que cerca de 20 millones de argentinos están fuera. Y eso no impide que se endeuden, generalmente en condiciones más gravosas.


La imagen de un iceberg, puede simbolizar en cierta forma este punto. En una economía donde los servicios han adquirido una relevancia inusual en nuestros presupuestos, a la información del sistema financiero debemos agregar otros temas, que engrosan las deudas y no son “visibles” en términos estadísticos agregados. ¿Cuál es la situación de ciertos gastos claves en nuestra sociedad?
- Alquileres: La morosidad histórica del orden del 2% está en algunas ciudades, caso Rosario, en un 5%. La solución antes que el desalojo, está pasando por volver a “la casita de los viejos” o buscar un menor valor. De persistir y atrasarse, deuda.
- Expensas: Los números son preocupantes. La morosidad se ubica entre el 30 al 40%. Esto complica la gestión de los consorcios, ya que se reduce el número efectivo de propietarios que pagan y deben cargar con la falta de pago del resto. Esto se observa tanto en el segmento Premium con edificios con amenities y básicamente seguridad privada, como en inmuebles de gama intermedia.
- Servicios públicos: Aquí el hilo es más delgado. Los aumentos de tarifas impactaron de manera diversa, pero por lo general, generaron dificultades que en muchos casos, derivaron en cortes de suministro, recargos y atrasos diversos. Los impuestos y tasas municipales también reflejan esta situación.
- Cuotas de escuelas privadas: morosidad que ronda, según el nivel socioeconómico, entre el 20 – 30%. Abarca matrícula y cuotas. En muchos casos, un síntoma que refleja el esfuerzo por sostener no ya la calidad educativa, sino la pertenencia a un estrato social. Se observa migración a escuelas privadas de menor costo o regreso al sistema público (última opción).
- Medicina prepaga: Los atrasos en cuotas pueden verse acompañados de cambios a planes de cobertura inferior, como también el regreso a la obra social sindical.


Nuestro país tiene un sistema financiero convencional “chico”, lo que significa que el nivel de endeudamiento familiar no puede ser medido a través de este canal. Hay que agregar las nuevas plataformas fintech como los canales más informales, fuera del radar del BCRA. Y luego los conceptos antes mencionados que constituyen en muchos casos, la masa del “icberg de tus deudas”, no visibles aún.


Generalmente se indica que un nivel de endeudamiento manejable se ubica en torno al 20-25% del ingreso. Esto puede convertirse en una referencia incorrecta cuando el combo de tus finanzas incluye ingresos que van detrás de la inflación y costos financieros que engrosan, con el solo paso del tiempo, tus deudas.


Esto obliga a un reconocimiento de tu situación, y a elaborar estrategias de contención y corrección de los desvíos. Hora de revisar y asumir las condiciones desfavorables antes que puedan tornar inmanejables tus números.


*1 http://elabcdetudinero.com/una-radiografia-del-credito-de-las-familias-argentinas/
http://elabcdetudinero.com/las-trampas-que-nos-hacemos-a-la-hora-de-ordenar-las-deudas/


Nicolás González
Contador Público y docente universitario especialista en Finanzas
Titular del ABC de tu dinero
Twitter @elabcdetudinero
nicolas.gonzalez@elabcdetudinero.com

jueves, 26 de julio, 2018 - 11:28 hs.

Devaluación feroz. Inflación. Salarios viejos y precios que crecen. Tasas de interés por las nubes. Expectativas que no son optimistas. Datos que ya conocés. Pero la vida, o más precisamente, el consumo sigue formando parte de tus decisiones. Y en el entorno actual se presentan oportunidades y por qué no, riesgos. Mensajes que tenés que “decodificar” para que el resultado de tus gastos sea saludable.


Hoy es habitual que te encuentres como invitaciones a comprar, ya sea por liquidaciones por cierre, por fin de temporada (aún cuando no terminó…), promociones por pago cash y por qué no, descuentos más cuotas. Se pueden presentar separadas o combinadas. Todo el menú está disponible en tiempos de bolsillos flacos.


Me voy a enfocar en algunos tips que pueden serte de utilidad para comprender y mejorar tu comportamiento a la hora de decidir qué y cómo comprar. Entender que puede esconderse en lo más frecuente que vas a enfrentar:


Promos cash: Esta es una de las variantes que más estamos observando. ¿Qué es cash en la teoría y qué en la práctica? Desde lo formal, hoy los comercios deberían cobrar el mismo precio si abonás en efectivo, tarjeta de débito o de crédito en un pago. Sin embargo, la realidad no implica que esto funcione así. Cash es billete. Contante y sonante. En muchos casos, la compra no estará acompañada de la emisión de la factura, y posiblemente, no pagará los impuestos respectivos.


Algunos lo atribuyen a la presión impositiva que pesa sobre nuestras espaldas. Comercios que lo hacen por un mix de conveniencia – supervivencia. Esto sin embargo no debe hacerte perder de vista cuál es el precio de base sobre el que se aplica el descuento. NO debés dejarte seducir solamente por el % de descuento, ya que habitualmente los precios pueden estar previamente inflados. Y un dato no menor: si no te llevás un comprobante formal de la compra, y tenés necesidad de hacer un reclamo/devolución, aparecerán problemas adicionales, como acreditar la operación. Por eso no sería recomendable para cualquier tipo de producto o servicio.


Promos de descuento con Tarjetas: Esto puede estar limitado a los tenedores de plásticos que emite un banco en particular. De nuevo, un de % muy atractivo que opera como “gancho” que obliga sin embargo, a revisar la letra chica de oferta. Esto puede significar que la misma NO aplica a todos los rubros de tus compras y fundamentalmente, que suelen tener topes (montos máximos de descuento) que si superás determinado valor en tu operación, en términos prácticos, recibirás un descuento menor. Tenés que ser muy selectivo, casi “quirúrgico” en lo que ponés en el changuito, por llamarlo así. O aceptar que el descuento real que vas a recibir sea efectivamente menor, que puede no ser tan malo. ¿Sos de revisar tu resumen de cuenta bancario o de tu tarjeta de crédito? Ahí se acreditará el reintegro de tu compra. Comparalo con tu ticket y sacá tus cuentas.


Cuotas sin interés: ¿Existen? Nos acostumbramos durante mucho tiempo a pensar que esto era una realidad, pero no podía ser cierto. Precios Transparentes hizo un aporte para diferenciar el precio en un pago respecto del que hacés en cuotas. Esto obliga a mirar letra chica nuevamente. Y entender que cuando por ejemplo, compras un electrodoméstico y lo financias en cuotas fijas, vas a pagar esa heladera/televisor y también unos intereses. Y van a ir a parar a tu tarjeta de crédito. Y ahí se pueden potenciar si no tenés capacidad de pago para cubrir el total de vencimiento mensual de la misma. Combo explosivo. Si somos más precisos, debemos hablar del Costo Financiero Total (CFT) y no ya sólo de la Tasa de Interés de la operación. Tu esfuerzo está vinculado expresamente al CFT.


A modo de cierre, es bueno manejar algunos números que definen el entorno en el que se está moviendo hoy el consumidor argentino:


El programa Ahora 12 (un emblema del crédito para impulsar la industria nacional), tiene un CFT del 44.86%. Es uno de los más moderados.


El CFT para préstamos personales, se ubica entre el 60% y el 100%. Y refinanciar el saldo de tu tarjeta de crédito con costos incluso superiores.


Capítulo aparte se está dando en el sector automotriz. Muchos argentinos ingresaron en planes de ahorro para ir pagando su precio en cuotas. Hoy las mismas se actualizan al ritmo de la inflación/devaluación, y simultáneamente, brotan ofertas con precios más bajos por el parate de ventas. Como si fueran mundos diferentes.


La inflación proyectada a fin de año, cercana al 30%. Y salarios a la zaga. Y que siempre, se actualizan luego que los precios subieron. Poder de compra en baja y capacidad de cancelar deudas ídem.


Esto nos obliga a aumentar la selectividad de nuestras compras, revisar qué canales son más ventajosos, chequando los precios de cada uno. Ser consciente de la heterogeneidad del mercado de bienes y servicios, donde la regla es que los precios de productos idénticos, pueden ser distintos, según el lugar donde lo compres, el día, el medio de pago, etc. Moderar las conductas compulsivas y repensar tus hábitos, dándole un espacio mayor a la racionalidad. ¿Realmente lo necesito?


Hoy los argentinos (en general) dejamos de “cuotear”. Pisamos el freno y bajamos el nivel de nuestros compromisos. En un 72% hacemos frente a nuestras compras en un solo pago. Con débito o crédito. Más cercano a nuestras reales posibilidades y nuestros presupuestos


¿Instinto de supervivencia o Educación Financiera?


Vos tenés la respuesta.

viernes, 8 de junio, 2018 - 13:27 hs.

Los argentinos no tenemos pasión por los bancos. Motivos pueden ser varios, muchos dominados por nuestra memoria episódica (Corralito 2001 contundente si lo hay), falta de Educación Financiera, economía informal, altos costos operativos para transacciones habituales y podríamos continuar.


Entendamos algo de antemano: la encuesta que da lugar a estos datos NO es un censo, razón por la cual no debemos entender esa cifra de manera rigurosa. Digo esto porque hoy por ejemplo, jubilados y pensionados, beneficiarios de asignaciones sociales perciben sus ingresos por medio de cuentas bancarias gratuitas y representan un número significativo que permite dudar de la “exactitud” del dato. Sumale los trabajadores activos con sus cuentas sueldo.


La encuesta se enfoca no sólo en los que no tienen cuenta, sino también en qué nivel de utilización le dan aquellos que sí la tienen. Como debemos saber, Inclusión Financiera tiene que ver con el acceso a los servicios financieros y que tengan las mínimas competencias para poder emplearlos con razonabilidad y equilibrio. Podés tener una cuenta donde acrediten tu sueldo o tu jubilación, pero es casi “letra muerta” si vos retirás dicho monto en casi el 80% en la primera extracción, y te movés en efectivo.


Entonces, bancarización claramente va mucho más allá de tener o no una cuenta. Es conocer sus ventajas, sus costos, los servicios que te puede brindar, cualquiera sea el canal de acceso a los fondos que allí tenés depositados. Para pagar, para invertir, para transferir a terceros. Y esto me lleva al punto, a mi criterio, central.
Seguimos en general, entendiendo al sistema financiero como sinónimo de Bancos. Bancos físicos, con sucursales más o menos cercanas (uno de los puntos en contra citados en la encuesta para la bancarización), plazos fijos, préstamos (explosión UVA ahora en stand by), tarjetas y lo convencional.


Pero me permito agregar los siguientes temas:


- Irrupción de las finanzas digitales (FINTECH): Seguir pensando el sistema financiero tal como lo indicamos en el párrafo anterior, es un error. Plataformas de comercio electrónico que se convierten en oferentes de préstamos, en canales de ahorro. ¿Necesitan cuentas bancarias? No hace falta, solo una cuenta digital, si querés llamarla así. Mercado Libre es el mejor ejemplo de este modelo. Y hace ruido.
- Plataformas de préstamos, convencionales y los llamados “del día de pago”, en muchos casos con costos financieros exorbitantes. Te acreditan y te debitan de tu cuenta, y si no tenés, podés acceder igual.
- Esquemas P2P (préstamos e inversiones entre personas, sin intermediación bancaria), en el marco de la llamada Economía Colaborativa, caso Afluenta.
- Modalidad de crowfounding (financiamiento colaborativo) que comenzó como algo altruista y con sentido si queremos llamarlo benéfico y social, y hoy sirve para sostener iniciativas de emprendedores y empresas en general.


Es una pequeña lista de variantes que no están en el radar del sistema. Y que ante la ausencia de regulaciones, tienen una mayor capacidad de adaptación a la realidad socioeconómica, donde convive un alto grado de informalidad y nuevos criterios de conexión que no respetan el horario de lunes a viernes de 10 a 15 horas.


A esto debemos agregar el canal de financiamiento del consumo directo, sin tarjetas, de crédito personal y las financieras que mueven efectivo por fuera de todo radar.


Es necesario que ampliemos la mirada sobre lo que necesita el ciudadano en cuanto a servicios financieros. Por múltiples razones, el sistema financiero tal como lo conocíamos no está dando la respuesta. Algunos citan que el partido es desparejo, por regulaciones asimétricas, con muy pocas reglas para los nuevos jugadores.
Estamos ante un escenario que se modifica con mucha velocidad, donde la mirada del pasado es cada vez más desactualizada. Otro momento, otras finanzas. Con usuarios que emplean servicios en muchos casos, sobre la base de ensayo-error. Mucho por hacer por una verdadera Inclusión Financiera plena.


Nicolás González
Contador Público y docente universitario especialista en Finanzas
Titular del ABC de tu dinero
Twitter @elabcdetudinero 
nicolas.gonzalez@elabcdetudinero.com

martes, 2 de enero, 2018 - 11:14 hs.

Empiezo por un lugar común: en estas fechas, con las fiestas de fin de año, las tarjetas de crédito se utilizan con menos prudencia. Sutileza para decir que en algunos casos estamos en presencia de un desmadre financiero provocado por compras impulsivas, poco meditadas, sazonadas por la idea de hacer feliz a alguien con esos regalos. ¿Te suena?


En la Argentina está sucediendo algo diferente este año que finaliza: las cuotas han visto reducida su incidencia, en parte debido a la política de Precios Transparentes que puso en el tapete algo que todos sabíamos pero no nos gustaba reconocer: esas cuotas no eran gratis.


Así han crecido las operaciones en un pago, dos o tres, pero se ha reducido su uso para agregar cuotas a varios meses en tus resúmenes de cuenta.


Sin embargo con las fiestas llegan las promociones. Muchas irresistibles con fuertes descuentos que no explican todo. Descuentos que no siempre terminarán siendo tales, por la existencia de topes. Tenés que tener presente esta cuestión para no sorprenderte luego. Es habitual que te veas atraída/o por un descuento elevado pero omitas leer debajo que hay un límite que opera como tope. Te ofrecen un 50% en tu compra pero… hasta la suma de $500 por ejemplo. Si comprás más de $1.000 ya no será efectivamente un 50% sino menos. Atención a esto porque eleva el monto neto de tu compra.


Esto se agrega a las cuotas que vas a contraer como deuda a futuro. Si explicitan el CFT es una buena oportunidad para comprender que el tiempo tiene un precio. Si no analizas correctamente cuántas cuotas podes incorporar en tu presupuesto y cancelar en su totalidad, empezará a formarse la bola de nieve.


Te agrego un tema que en ocasiones es visto como una ventaja pero hay un lado B: muchas tarjetas amplían tu capacidad de crédito y te permiten acceder a una mayor gama de descuentos en distintos negocios y servicios. Es más, habitualmente las tenés porque alguna te sirve para cargar combustible, otra la usas en el Supermercado de tu preferencia y así vas sumando plásticos. Los argentinos tenemos entre 2 o 3 plásticos de distintos bancos. Pero con ello vienen habitualmente gastos asociados, como el anual de renovación. El primer año por lo general el banco lo bonifica, pero al siguiente empieza a tallar. ¿Se justifican todos esos plásticos? ¿Tanto crédito necesitas y estás luego en condiciones de pagar?


Y pasada la apertura de los regalos, los brindis y mejores deseos, llegará casi “fatalmente” el momento menos esperado: el de pagar.


En este punto es cuando me permito recordar algunos tips que tienen que ver con las deudas asociadas a las tarjetas de crédito:


- El pago mínimo es una condición para poder mantener activa tu tarjeta. Si no llegas a pagar ese importe, a los 5 días tu tarjeta quedará bloqueada. Y empezarán a correr los llamados intereses punitorios, muy altos porque “multan” tu incumplimiento. Cerca de un 100% anual.
- El pago mínimo es el piso a cubrir, pero si no podés hacer frente a todo el resumen, debés pagar lo máximo posible. No es una cuestión de a todo o nada. Cuánto más pagues, menos vas a refinanciar y menos intereses pagarás.
- Hay un combo a explorar: pagar el mínimo (se que parece una contradicción) y por el saldo restante hacer un plan de pagos en un número de cuotas que te garantice que con esfuerzo, vas a poder pagarlo. Te libera de nuevo el límite de compra de tu tarjeta y su costo financiero es más bajo. Esto en general está informado en el resumen de tu tarjeta.
- Otra opción es tomar un préstamo personal a una tasa más baja y pagar el total del resumen. Es una estrategia que están siguiendo algunos consumidores en muchos casos a instancias del banco que ve regularizada la tarjeta y de paso, te vende otro producto (préstamo). Pero es más conveniente si empezas a ordenar tus finanzas.
- Y cuando llegan gastos extraordinarios en las fiestas, también llega el aguinaldo. Este puede ser la bala de plata para poner en condiciones tus deudas y estabilizar tus cuentas.
La tarjeta de crédito no es, ni debe ser concebida como un aumento de tus ingresos. Cuando la usas simultáneamente con la compra estás contrayendo una deuda que en algún momento deberás pagar.


Si sos ordenada/o habrás previsto el dinero necesario en el momento justo para atender esos compromisos. Y esas compras que tanto placer (eso espero) te generaron, no terminarán siendo una fruta amarga.


Planificar, no guiarse por los impulsos en tus decisiones financieras. Si bien todos en las fiestas somos más emocionales que en el resto del año.


¡Felices Fiestas y los mejores deseos para el 2018!


Nicolás González
Contador Público y docente universitario especialista en Finanzas
Titular del ABC de tu dinero
Twitter @elabcdetudinero
nicolas.gonzalez@elabcdetudinero.com

miércoles, 6 de diciembre, 2017 - 10:46 hs.

Plazo Fijo, Bonos de todo tipo, Lebac por qué no y también acciones. Todas estas variantes de inversión con alguna combinación pueden reflejar tu preferencia. ¿A qué me refiero?

A la hora de decidir en dónde colocar tus ahorros, dependiendo de tu perfil como inversor (conservador-agresivo) y el plazo durante el cual estás dispuesto a inmovilizar ese dinero, hay una máxima que cobra vigencia: la diversificación o sea, distribuir y no concentrar tu dinero en un activo en particular. Repartir los huevos en distintas canastas, en lenguaje cotidiano.


La diversificación es la herramienta con la cuál tratamos de combatir y reducir el riesgo (nunca lo vamos a poder eliminar por completo). La mayor o menor incertidumbre asociada a un resultado es el motivo que nos debería llevar a repartir nuestros ahorros.


Cuando hemos optado por una inversión de renta fija (Plazo Fijo por ejemplo), no existe un riesgo que pueda reducir, salvo excepciones, repartiendo mi inversión en diversos bancos, por ejemplo. Ya si elijo invertir en Bonos Públicos puede resultarme interesante no poner todo en uno solo, tomando en cuenta quien lo emite, su plazo, la tasa que abona, si hay garantías de pago, fundamentalmente. A esto sumale la moneda en la que se emite y promete pagar.


Pero la inversión donde la diversificación de tu inversión es más que recomendable es el mercado accionario. Todos soñamos con “jugar un pleno”, con tener ese dato que nos dice “comprá tal acción que subirá el 100% en un mes”. Esos negocios tan buenos, que en general, no existen. Aquí vivimos el mundo de la llamada renta variable. No hay garantías de ganar, ni cuánto. Es más, tu capital puede incluso verse reducido por pérdidas. Obviamente la recompensa (potencial) es alta. Más riesgo más promesa de rentabilidad. Es la zanahoria.


Entrar al mercado de renta variable requiere de algunas condiciones básicas:


Perfil agresivo. Este punto es clave ya que en las decisiones financieras las emociones juegan un papel clave. Agresivo es aquel que busca recompensas altas, de manera inteligente. No suicida.
El tiempo de permanencia de la inversión debe ser de mediano/largo plazo. Es normal que se combinen períodos de ganancias (tendencia alcista) con rachas de pérdidas. O mesetas. Por eso es importante poder contar con tiempo para aprovechar recorridos favorables o recuperar precios luego de una caída.
Tener capacidad de afectar parte de tu patrimonio en una porción que no comprometa tu situación financiera.
Frialdad para saber entrar y salir. Lo recomendable es establecer topes de ganancia como de pérdida. Límites aún cuando uno tenga la intuición que el mercado seguirá subiendo, uno sale. Y consolida la ganancia. Y si hay bajas, materializa la pérdida y la acota.


Aquí viene el tema de los Fondos Comunes de Inversión (FCI). Estos por definición diversifican, atomizan la inversión, no concentrándola en un activo en particular.
Son manejados por profesionales (ya lo sé, puede fallar diría Tu Sam) que conocen el mercado, los sectores donde puede haber más potencial de crecimiento, datos de las empresas cotizantes que pueden hacer crecer tu inversión.
Si te preocupa la liquidez, es decir, poder salir en cualquier momento, los FCI la tienen. En general en 24/72 hs tendrás el dinero acreditado en tu cuenta.
¿Tienen costo de entrada/salida? Tanto al suscribir (comprar) las cuotas-parte como al rescatar (vender), ya en el precio que podes ir controlando diariamente, están incluídos.
Los montos para poder ingresar son bajos, en el orden de $1.000 y con la ventaja de la diversificación (perdón por insistir en este punto).


En cuanto a impuestos, con la reforma tributaria que se avecina, las acciones y los FCI que las tienen como base, estarían exentos. Es un dato a considerar como positivo.
Lo que no debes confundir es lo siguiente: un FCI no significa que alguien decidirá por vos qué hacer con tu dinero. Quiero decir que si por ejemplo el mercado accionario va a la baja, no te avisarán ni aún menos, venderán y te pasarán los fondos a un activo mejor, más protegido de los vaivenes de precios.


Esa decisión siempre es tuya. Administrar en este caso no es sinónimo de gestionar tus ahorros. Para eso es indispensable contar con Educación Financiera y llevar un seguimiento razonable de la evolución de los rendimientos y saber si llegó la hora de salir. O por el contrario de entrar o reforzar tu posición.
Invertir en renta variable es un paso a dar cuando ya definiste objetivos, comprendes los riesgos, experimentaste otras alternativas más básicas.


Todavía estamos como país en una fase muy primaria, con poco desarrollo, pero es una variante como para empezar a seguir. Entendiendo de qué se trata. Espero que esto sea de utilidad.


Nicolás González
Contador Público y docente universitario especialista en Finanzas
Titular del ABC de tu dinero
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nicolas.gonzalez@elabcdetudinero.com

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