Menu
Mar del Plata - 
miércoles 13 de diciembre del 2017 - T
13 diciembre 2017 - T

Nicolás González. ABC de tu dinero.

lunes, 2 de octubre, 2017 - 09:22 hs.
Hacia una sociedad más y ¿mejor? endeudada

Hace unas semanas en la radio, pusimos en circulación una idea: estamos viviendo la economía de la moderación. Sin resultados espectaculares en cuanto a crecimiento pero con tendencia positiva, de recuperación en general. Pronósticos de aumento del PBI para este año cercanos al 3% anual y para el 2018 del orden del 3-4% (de la mano de Brasil que empieza a despertar).


Este escenario de moderación, “aburrido” para algunos, que no nos permite resolver rápidamente los problemas estructurales, casi no apto para ansiosos, comienza a mostrar síntomas que parecen convalidar ese rumbo. Ciudadanos cansados de los movimientos pendulares que desean tomar decisiones que se puedan proyectar en el tiempo con cierto grado de previsibilidad.


En el Informe sobre Bancos publicado por el BCRA el 13/09/17 respecto al primer semestre de este año, hay algunos datos que me permito asociar con esta idea de la moderación:
- Crecimiento del crédito al sector privado en su conjunto, neto del inflación del 3.10% (Julio/17 respecto al mes anterior)
- Un aumento neto (este dato es impactante) de 200.000 nuevos deudores de préstamos personales, dato que es el más alto de los últimos 9 años.
- Datos también positivos en las líneas hipotecarias (la vedette) y prendarias
- La morosidad global del sistema estable, en el 2%
- Fortalecimiento de los préstamos en UVA. En este renglón debe destacarse la tracción que están ejerciendo los Bancos Nación, Provincia de Bs. As. y Ciudad(explican el 70% de las operaciones).


Tomar crédito refleja entre otros factores, confianza en el futuro. Esto es, quien se endeuda está configurando un escenario donde presume que contará con la capacidad para hacer frente a sus compromisos con regularidad.


Sin perjuicio del crecimiento de la línea de préstamos personales donde todavía reina el esquema de tasas nominales (elevadas a mi criterio) en muchos casos con el propósito de sustituir la refinanciación por la vía de las tarjetas de crédito, contraer crédito hipotecario a plazos de 20 a 30 años es una señal muy fuerte.


Estas líneas se están otorgando mayoritariamente en UVA(el 85% de los préstamos), facilitando el ingreso por el menor valor de la cuota inicial, pero con indexación por índice de precios minoristas. Una cuota que se mantendrá, si tus ingresos acompañan la inflación, constante como porcentaje de los mismos. No se licuará como sucedía con los préstamos a tasa nominal que en muchos casos, resultaban muy gravosos, a pesar de darte la sensación que cada vez tu esfuerzo por pagar era cada mes menor.


¿Qué tenemos entonces? Globalmente, las familias tenían comprometidos por su endeudamiento asociado al consumo, el equivalente a dos meses de sus ingresos, lo que representa cerca de un 17% del salario mensual (personales y tarjetas con sus cuotas básicamente). Ahora, para aquellos que contraigan crédito hipotecario, le debemos agregar al menos 25% más. Estamos hablando que los compromisos por deuda se llevarán casi un 45%. Un número importante básicamente por su rigidez, puesto que los compromisos tienen que ver con el pago de tu vivienda permanente por muchos años. Por eso es clave tomar decisiones claras y meditadas sobre cuánto y cómo endeudarnos.


Los detractores de las líneas UVA, agitan el fantasma de la inflación (una nueva versión de la tristemente célebre circular 1050), amenaza que podría tornar impagable las futuras cuotas. Por otro lado aquellos que alquilan saben lo que significa la actualización de los valores que pagan, en muchos casos, con aumentos que no responden a la realidad de sus ingresos. Tenemos para todos los gustos.


La tendencia que estamos observando es hacia un mayor endeudamiento; quizás se vea reducido el que se asocia al consumo (ha sido históricamente caro y en ocasiones poco transparente) y un traslado hacia el hipotecario y prendario con actualización UVA. No visualizo una sociedad a la americana, con sobreedeudamiento generalizado.


El total de deuda que cada individuo/familia puede gestionar dependerá fundamentalmente de la estabilidad de sus ingresos. En cantidad y evolución, pensando que gran parte de la misma estará asociada a la evolución de la inflación, si el esquema UVA termina imponiéndose.
Si la inflación continúa en un sendero descendente y se estabiliza en los valores pretendidos por el gobierno, podremos visualizar el verdadero costo de nuestras deudas. El real, sin ninguna influencia ni ilusión monetaria. Tu verdadero esfuerzo.


Puede sonar contradictorio hablar de economía de la moderación y explosión del crédito. Pero si lo pensás de otra forma, asociando tu decisión de contraer compromisos por largo tiempo, podrás ver que es condición necesaria (pero no suficiente) para que puedas planificar con mayor tranquilidad tu futuro.


¿Aburrido en la Argentina? Eso sí que parece misión imposible!


Nicolás González
Contador Público
Docente Universitario especialista en Finanzas
Titular del ABC de tu dinero

   


Columnas anteriores
miércoles, 6 de diciembre, 2017 - 10:46 hs.

Plazo Fijo, Bonos de todo tipo, Lebac por qué no y también acciones. Todas estas variantes de inversión con alguna combinación pueden reflejar tu preferencia. ¿A qué me refiero?

A la hora de decidir en dónde colocar tus ahorros, dependiendo de tu perfil como inversor (conservador-agresivo) y el plazo durante el cual estás dispuesto a inmovilizar ese dinero, hay una máxima que cobra vigencia: la diversificación o sea, distribuir y no concentrar tu dinero en un activo en particular. Repartir los huevos en distintas canastas, en lenguaje cotidiano.


La diversificación es la herramienta con la cuál tratamos de combatir y reducir el riesgo (nunca lo vamos a poder eliminar por completo). La mayor o menor incertidumbre asociada a un resultado es el motivo que nos debería llevar a repartir nuestros ahorros.


Cuando hemos optado por una inversión de renta fija (Plazo Fijo por ejemplo), no existe un riesgo que pueda reducir, salvo excepciones, repartiendo mi inversión en diversos bancos, por ejemplo. Ya si elijo invertir en Bonos Públicos puede resultarme interesante no poner todo en uno solo, tomando en cuenta quien lo emite, su plazo, la tasa que abona, si hay garantías de pago, fundamentalmente. A esto sumale la moneda en la que se emite y promete pagar.


Pero la inversión donde la diversificación de tu inversión es más que recomendable es el mercado accionario. Todos soñamos con “jugar un pleno”, con tener ese dato que nos dice “comprá tal acción que subirá el 100% en un mes”. Esos negocios tan buenos, que en general, no existen. Aquí vivimos el mundo de la llamada renta variable. No hay garantías de ganar, ni cuánto. Es más, tu capital puede incluso verse reducido por pérdidas. Obviamente la recompensa (potencial) es alta. Más riesgo más promesa de rentabilidad. Es la zanahoria.


Entrar al mercado de renta variable requiere de algunas condiciones básicas:


Perfil agresivo. Este punto es clave ya que en las decisiones financieras las emociones juegan un papel clave. Agresivo es aquel que busca recompensas altas, de manera inteligente. No suicida.
El tiempo de permanencia de la inversión debe ser de mediano/largo plazo. Es normal que se combinen períodos de ganancias (tendencia alcista) con rachas de pérdidas. O mesetas. Por eso es importante poder contar con tiempo para aprovechar recorridos favorables o recuperar precios luego de una caída.
Tener capacidad de afectar parte de tu patrimonio en una porción que no comprometa tu situación financiera.
Frialdad para saber entrar y salir. Lo recomendable es establecer topes de ganancia como de pérdida. Límites aún cuando uno tenga la intuición que el mercado seguirá subiendo, uno sale. Y consolida la ganancia. Y si hay bajas, materializa la pérdida y la acota.


Aquí viene el tema de los Fondos Comunes de Inversión (FCI). Estos por definición diversifican, atomizan la inversión, no concentrándola en un activo en particular.
Son manejados por profesionales (ya lo sé, puede fallar diría Tu Sam) que conocen el mercado, los sectores donde puede haber más potencial de crecimiento, datos de las empresas cotizantes que pueden hacer crecer tu inversión.
Si te preocupa la liquidez, es decir, poder salir en cualquier momento, los FCI la tienen. En general en 24/72 hs tendrás el dinero acreditado en tu cuenta.
¿Tienen costo de entrada/salida? Tanto al suscribir (comprar) las cuotas-parte como al rescatar (vender), ya en el precio que podes ir controlando diariamente, están incluídos.
Los montos para poder ingresar son bajos, en el orden de $1.000 y con la ventaja de la diversificación (perdón por insistir en este punto).


En cuanto a impuestos, con la reforma tributaria que se avecina, las acciones y los FCI que las tienen como base, estarían exentos. Es un dato a considerar como positivo.
Lo que no debes confundir es lo siguiente: un FCI no significa que alguien decidirá por vos qué hacer con tu dinero. Quiero decir que si por ejemplo el mercado accionario va a la baja, no te avisarán ni aún menos, venderán y te pasarán los fondos a un activo mejor, más protegido de los vaivenes de precios.


Esa decisión siempre es tuya. Administrar en este caso no es sinónimo de gestionar tus ahorros. Para eso es indispensable contar con Educación Financiera y llevar un seguimiento razonable de la evolución de los rendimientos y saber si llegó la hora de salir. O por el contrario de entrar o reforzar tu posición.
Invertir en renta variable es un paso a dar cuando ya definiste objetivos, comprendes los riesgos, experimentaste otras alternativas más básicas.


Todavía estamos como país en una fase muy primaria, con poco desarrollo, pero es una variante como para empezar a seguir. Entendiendo de qué se trata. Espero que esto sea de utilidad.


Nicolás González
Contador Público y docente universitario especialista en Finanzas
Titular del ABC de tu dinero
Twitter @elabcdetudinero
nicolas.gonzalez@elabcdetudinero.com

jueves, 16 de noviembre, 2017 - 16:38 hs.

Puede que una parte sea marketing, para fortalecer el producto. Es cierto que todavía no tiene el tamaño, el peso en la economía que justifique su alta exposición. Pero casi podría decirse que el crédito hipotecario es uno de los brotes verdes (en realidad la venta de inmuebles) que despuntó tibiamente en el año 2016 y se fortaleció durante el 2017.


La Argentina muestra todavía una relación entre préstamos hipotecarios/PBI de los más bajos a nivel latinoamericano, rondando el 1,30%, con Brasil en 4,10%, Perú 4,40% y Chile 17%, lo que muestra un potencial de crecimiento importante. El crédito en este tipo de bienes durables y de precio elevado en relación con los salarios, es una herramienta indispensable para poder acceder. Estamos hablando de la primera vivienda, no una propuesta de corte especulativo. Recordar este punto.


La reaparición del crédito hipotecario tiene una característica central: las líneas predominantes se otorgan bajo la modalidad UVA, es decir, que tanto el capital como las cuotas se ajustan por inflación y a esto se adiciona una tasa de interés real. Esto ha permitido bajar la cuota de ingreso, asimilarla a un alquiler, pero no habrá que esperar el fenómeno de “licuación” hacia el futuro, sino por el contrario, la cuota mantendrá una relación llamemos constante, respecto del ingreso de la familia. Cambio total de paradigma.


En la Argentina la compra de inmuebles ha sido casi exclusivamente al contado, con un enorme esfuerzo + ayuda de familiares, pero no ha existido el fenómeno del apalancamiento por deuda. No olvidar este punto.


¿Qué efectos se están produciendo por la mayor demanda actual? Un encarecimiento de los precios en dólares (la moneda en la que se transan este tipo de bienes) y esto ha llevado a algunos a pensar sobre la potencial formación de una “burbuja” que se traduce en precios que suben casi artificialmente hasta alcanzar un nivel donde sobreviene el desplome y se generan pérdidas para el comprador y eventualmente un aumento de la morosidad e incobrabilidad para los prestamistas (Bancos).


Esta situación estuvo en la raíz de la crisis mundial del 2007 con las llamadas hipotecas subprime o basura, que se concedieron masivamente, con una evaluación crediticia pobre, que sobreestimaba la verdadera capacidad de pago del comprador, lo que se tradujo en bienes que perdieron su valor y las deudas por el contrario, lo mantuvieron. O acrecentaron.


Lo que motorizó este fenómeno fue en gran medida, la llamada securitización de las hipotecas. ¿Qué significa? A medida que se otorgaban estos créditos de dudosa o mala calidad, se armaban fideicomisos con esos futuros flujos de fondos que se colocaban en el mercado de capitales, eran comprados por inversores y volvían así a generar dinero disponible para otorgar nuevas hipotecas a nuevos deudores. Se llegó incluso a financiar con deuda hasta el 100% de los inmuebles. Todo deuda. Se infló la demanda, la oferta no creció, subieron los precios pero recordá, nada sube hasta el infinito. Un día se cortó este circuito aparentemente virtuoso y el sistema se desplomó.


¿Puede suceder algo similar en la Argentina? Citábamos antes la situación de otros países de la región. Chile y Perú operan activamente con estos esquemas de financiación y no muestran señales de agotamiento.


Si los sistemas de calificación crediticia funcionan correctamente, si el grueso de las propiedades actuales que componen la oferta no han sido adquiridas con deuda, son dos condiciones muy sólidas para alejar el fantasma de la burbuja de precios.


Adicionalmente, el déficit habitacional y el direccionamiento a futuro de las líneas de crédito para emprender la construcción de nuevas viviendas (todavía un tema pendiente) hará crecer la oferta, básicamente orientada al segmento de ingresos medios-bajos, con niveles de informalidad más elevados y menor previsibilidad de los mismos.


Sólo debemos “vigilar” que no se fomente un esquema especulativo, de baja calidad, donde quien otorgue el crédito no corra el riesgo de la incobrabilidad e intente transferir o socializar las pérdidas de una mala decisión de otorgamiento del mismo.


Hablar hoy de burbuja parece claramente un exceso, los precios son elevados en relación al ingreso, y esto se podrá corregir con una mayor oferta de nuevas unidades de vivienda que contribuyan a generar un mercado inmobiliario de valores más razonables. Terrenales.


Nicolás González
Contador Público y docente universitario especialista en Finanzas
Titular del ABC de tu dinero
Twitter @elabcdetudinero
nicolas.gonzalez@elabcdetudinero.com

jueves, 16 de noviembre, 2017 - 15:33 hs.

Puede que una parte sea marketing, para fortalecer el producto. Es cierto que todavía no tiene el tamaño, el peso en la economía que justifique su alta exposición. Pero casi podría decirse que el crédito hipotecario es uno de los brotes verdes (en realidad la venta de inmuebles) que despuntó tibiamente en el año 2016 y se fortaleció durante el 2017.


La Argentina muestra todavía una relación entre préstamos hipotecarios/PBI de los más bajos a nivel latinoamericano, rondando el 1,30%, con Brasil en 4,10%, Perú 4,40% y Chile 17%, lo que muestra un potencial de crecimiento importante. El crédito en este tipo de bienes durables y de precio elevado en relación con los salarios, es una herramienta indispensable para poder acceder. Estamos hablando de la primera vivienda, no una propuesta de corte especulativo. Recordar este punto.


La reaparición del crédito hipotecario tiene una característica central: las líneas predominantes se otorgan bajo la modalidad UVA, es decir, que tanto el capital como las cuotas se ajustan por inflación y a esto se adiciona una tasa de interés real. Esto ha permitido bajar la cuota de ingreso, asimilarla a un alquiler, pero no habrá que esperar el fenómeno de “licuación” hacia el futuro, sino por el contrario, la cuota mantendrá una relación llamemos constante, respecto del ingreso de la familia. Cambio total de paradigma.


En la Argentina la compra de inmuebles ha sido casi exclusivamente al contado, con un enorme esfuerzo + ayuda de familiares, pero no ha existido el fenómeno del apalancamiento por deuda. No olvidar este punto.


¿Qué efectos se están produciendo por la mayor demanda actual? Un encarecimiento de los precios en dólares (la moneda en la que se transan este tipo de bienes) y esto ha llevado a algunos a pensar sobre la potencial formación de una “burbuja” que se traduce en precios que suben casi artificialmente hasta alcanzar un nivel donde sobreviene el desplome y se generan pérdidas para el comprador y eventualmente un aumento de la morosidad e incobrabilidad para los prestamistas (Bancos).


Esta situación estuvo en la raíz de la crisis mundial del 2007 con las llamadas hipotecas subprime o basura, que se concedieron masivamente, con una evaluación crediticia pobre, que sobreestimaba la verdadera capacidad de pago del comprador, lo que se tradujo en bienes que perdieron su valor y las deudas por el contrario, lo mantuvieron. O acrecentaron.


Lo que motorizó este fenómeno fue en gran medida, la llamada securitización de las hipotecas. ¿Qué significa? A medida que se otorgaban estos créditos de dudosa o mala calidad, se armaban fideicomisos con esos futuros flujos de fondos que se colocaban en el mercado de capitales, eran comprados por inversores y volvían así a generar dinero disponible para otorgar nuevas hipotecas a nuevos deudores. Se llegó incluso a financiar con deuda hasta el 100% de los inmuebles. Todo deuda. Se infló la demanda, la oferta no creció, subieron los precios pero recordá, nada sube hasta el infinito. Un día se cortó este circuito aparentemente virtuoso y el sistema se desplomó.


¿Puede suceder algo similar en la Argentina? Citábamos antes la situación de otros países de la región. Chile y Perú operan activamente con estos esquemas de financiación y no muestran señales de agotamiento.


Si los sistemas de calificación crediticia funcionan correctamente, si el grueso de las propiedades actuales que componen la oferta no han sido adquiridas con deuda, son dos condiciones muy sólidas para alejar el fantasma de la burbuja de precios.


Adicionalmente, el déficit habitacional y el direccionamiento a futuro de las líneas de crédito para emprender la construcción de nuevas viviendas (todavía un tema pendiente) hará crecer la oferta, básicamente orientada al segmento de ingresos medios-bajos, con niveles de informalidad más elevados y menor previsibilidad de los mismos.


Sólo debemos “vigilar” que no se fomente un esquema especulativo, de baja calidad, donde quien otorgue el crédito no corra el riesgo de la incobrabilidad e intente transferir o socializar las pérdidas de una mala decisión de otorgamiento del mismo.


Hablar hoy de burbuja parece claramente un exceso, los precios son elevados en relación al ingreso, y esto se podrá corregir con una mayor oferta de nuevas unidades de vivienda que contribuyan a generar un mercado inmobiliario de valores más razonables. Terrenales.


Nicolás González
Contador Público y docente universitario especialista en Finanzas
Titular del ABC de tu dinero
Twitter @elabcdetudinero
nicolas.gonzalez@elabcdetudinero.com

lunes, 6 de noviembre, 2017 - 09:56 hs.

Allá por el mes de Agosto, conversamos en Radio Brisas sobre si era posible o no que se reimplantara el Impuesto a las Ganancias para las personas humanas (antes le decíamos físicas). Algunos pensaban que eso no era consistente con el perfil del gobierno, máxime en una etapa de financiamiento del abultado déficit fiscal mediante la colocación de deuda, tanto por vía del Banco Central (las LEBAC) como a través del Tesoro Nacional y Provinciales (Bonos y letras diversas). Sonaba contradictorio ya que “castigaba” a los inversores que compraban esos títulos tentados por los rendimientos que obtenían como por el benigno tratamiento impositivo (no se pagaban ni Ganancias ni Bienes Personales).


Nosotros veíamos otra cosa:
- El financiamiento del déficit con deuda no podía ser eterno. Ergo, iban a aparecer nuevos impuestos. ¿Renta financiera por qué no?
- Esto sumado a la necesidad de hacer más competitivos algunos sectores, reduciendo costos e impuestos (caso de contribuciones patronales). Entonces, lo que le quito a uno se lo debo cobrar a otro.
- Una visión negativa que instalada en la sociedad, donde se asocia invertir ahorros en instrumentos financieros con la idea de “timba y especulación”. Pagan impuestos los sueldos, el pan y la leche, y ¿las Lebac no? Mala prensa que facilitaba el camino.
- Otra, en muchos países este tipo de renta está alcanzada por impuestos, tanto en los desarrollados como en emergentes.
- Por último, que en la Argentina la exención de rentas financieras funcionaba desde 1997, pero antes si se pagaban impuestos. Parecía una vaca sagrada, pero no lo era.


Para no enloquecerse con toda la información que circula, recuerdo que estamos frente a un proyecto de reforma. Habrá debates, modificaciones, discursos altisonantes y muchas negociaciones. De todo eso saldrá finalmente una reforma que comenzará a impactar sobre las operaciones del año próximo. En todo caso habrá tiempo de revisar las medidas concretas y rediseñar las carteras de inversión de cada uno.


Si es importante tener presente las líneas principales que entiendo regirán en el futuro respecto la renta financiera:
- Se establecerá un piso o mínimo de renta (por ahora me resisto a hablar de ganancias, te lo explico más adelante), por el cual no se pagará ningún impuesto.
2- Este mínimo de renta que hoy circula de $52.000 anuales puede surgir de múltiples combinaciones. Te la hago sencilla: Un plazo fijo de $260.000 a una tasa anual del 20%, estaría en el límite. Si tenés más inversiones u obtenés un rendimiento superior, entrás en zona de pago de impuestos.
3- El mínimo implica que pagás por lo que supera esa suma. Hasta ahí estarías libre.
4- Pero se adicionaría otro requisito conjunto: El nivel de ingresos (salariales o de otra índole) que hoy se estima en $300.000 anuales. ¿Te parece mucho? Para un trabajador en relación de dependencia, con su aguinaldo, equivale a $23.000 mensuales. No se aclara si son brutos o netos. Esto marcará si ingresan o no más contribuyentes.
5- Se establecen dos alícuotas (tasas):
a) Si se trata de inversiones en $ como un Plazo Fijo o Lebac que hoy tiene una tasa que llamamos nominal (que incluye inflación adentro), para que no te terminen cobrando ganancias que en realidad son meramente una compensación por el alza de precios, se fija una tasa del 5%.
b) La otra variante son inversiones en moneda extranjera o ajustables (caso Plazo Fijo en UVA) que tienen un rendimiento real sobre el capital. Un bono en dólares paga por ejemplo un 6% anual o un PF en UVA tiene una tasa del 2,50% anual. Sobre estos intereses (reales) se aplicaría una tasa de impuesto del 15%, no alcanzando ni las diferencias de cambio ni las actualizaciones.
c) De esta manera vas a ver reducido tu rendimiento en distinta proporción, ya que no se quiere que el contribuyente pague impuestos por ganancias ficticias (meras compensaciones inflacionarias). Igual no es muy prolijo el mecanismo.
d) Y lo último, es que a medida que la inflación vaya descendiendo y junto con ello las tasas (caso Lebac), se faculta al Poder Ejecutivo a ir subiendo la alícuota del 5% hasta llegar al 15%. En un futuro se espera que no haya (casi) inflación y los intereses que cobren sean efectivamente ganancias reales. Ahí te va a esperar el 15%.


A modo de resumen, estamos frente a un proyecto muy grande, que incluye la renta financiera. Las líneas conceptuales que acabamos de describir pueden ser estables pero no te sorprenda que haya cambios, tratamientos transitorios especiales, excepciones a la regla. Negociación en estado puro.


Proteger el ahorro del pequeño inversor resulta razonable. El tema será donde se corta y se empieza a pagar. Ahorristas no son timberos ni especuladores, por favor no confundirse. Puede ser un discurso seductor para algunos pero termina siendo una falta de respeto para los que tienen capacidad de ahorro y optan por hacerlo. No es un delito.


No hagamos grieta donde no la hay.


Vivimos en una sociedad donde rigen los mitos urbanos. Si ponen impuestos las tasas volarán para compensarlos. Dudoso. Si todo funciona y la inflación desciende, los rendimientos también lo harán. Ilusión monetaria a full. Si sube la tasa Estados Unidos, se encarecerá el crédito externo. Pero si baja riesgo país y obtenemos grado de inversión, ¿el costo del endeudamiento podría reducirse, verdad? Toda afirmación encuentra su negación. Y vuelta a empezar.


Es claro que nadie quiere pagar nuevos impuestos. Todos miramos al otro y creemos razonable que ese otro pague y nosotros defendemos nuestra posición con argumentos diversos. Creo sí que algo nos une a todos: La demanda que el dinero de los contribuyentes vuelva efectivamente en mejores servicios y no vaya a un agujero negro donde se pierden.

martes, 24 de octubre, 2017 - 13:03 hs.

El lunes 9 de octubre la Real Academia Sueca premió al Dr. Richard Thaler con el Nobel de Economía, por sus contribuciones a la llamada Economía del Comportamiento, tendiendo un puente entre la visión económica y la psicológica, con su impacto sobre las decisiones individuales.

Quizás el punto de mayor exposición de este profesor de la Universidad de Chicago se relaciona con su participación (cerca de 2 minutos) junto a la actriz y cantante Selena Gómez en la película “The Big Short”(La Gran Apuesta) en el año 2015.


En ella explica cómo se produjo la burbuja hipotecaria en Estados Unidos, el rol de los derivados financieros y fundamentalmente, la irracionalidad que acompañó la toma de decisiones de aquel momento, tanto para estimular la entrada a productos financieros incomprensibles, como la estampida en la que terminó. Esto lo sustenta en la existencia de la falacia de la “mano caliente”; sintéticamente supone que aquello que está sucediendo hoy – éxito- se reproducirá también en el futuro (Si querés verlo https://youtu.be/EEXTqtH-Oo4 )


Durante muchos años la economía se basó en la creencia de un individuo racional y egoísta, que decidía en pos de su propio bienestar. Esto implicaba disponer de información, analizarla en función de la relación costo – beneficio y apuntando a la maximización de sus ganancias. Lo llamamos homo economicus.


En oposición a ese sujeto racional, que analiza y ordena toda la información disponible de todas las alternativas existentes, Thaler plantea sus objeciones, puntualizando cuáles serían los puntos claves que deben asumirse como para comprender los aspectos que condicionan la toma de decisiones de los individuos:


- Racionalidad limitada por la vigencia de sesgos o falacias que reducen la objetividad y la capacidad de análisis
- Preferencias sociales que nos “convencen” aún de aquello que no nos conviene
- Falta de autocontrol o disciplina. El síndrome de la dieta que siempre empieza “mañana”


¿Qué son los sesgos? Son efectos psicológicos y emocionales que nos alejan de la racionalidad, distorsionando la realidad. Esto se relaciona con nuestra necesidad de responder a estímulos, situaciones que demandan una decisión en muchos casos, lo suficientemente rápida como para procesar adecuadamente la información disponible.


Particularmente me interesa hoy enfocarnos en lo que se denomina la Contabilidad Mental. ¿En qué consiste? Básicamente que tendemos a crear cuentas separadas en nuestra mente, estableciendo tres categorías o etiquetas:


- Los gastos son agrupados en presupuestos (comida, casa, transporte entre otros)
- La riqueza es localizada en cuentas (ahorro, jubilación)
- El ingreso es dividido en categorías (normal o inesperado)


Este concepto rompe con un principio básico a la hora de tomar decisiones: El del carácter fungible del dinero. Cuando hablamos de fungible nos referimos a la propiedad de un bien de ser sustituible. Más simple, que un peso siempre será un peso, sin importar por ejemplo como fue obtenido. ¿Te parece razonable? La realidad de nuestras decisiones parece ir en la dirección contraria.


Así nosotros tendemos a separar los activos mentalmente en distintas “cuentas,” administrando cada una de ellas independientemente, perdiendo en extremos la noción que cada cuenta es parte del total de nuestro dinero. Esto se traduce adicionalmente en que presentamos distintos comportamientos y tolerancia al riesgo frente a estas cuentas mentales separadas.


Si por ejemplo recibimos un ingreso extra y no tuvimos que realizar un esfuerzo significativo para obtenerlo, tendemos a ser más laxos a la hora de gastarlo. Y viceversa. Somos capaces de crear un fondo con un destino placentero, como un viaje de vacaciones, y simultáneamente sostenemos deudas con un alto costo para nosotros. Claramente no se trata de una decisión racional, o si no te gusta el término, inteligente o conveniente para tus finanzas.


Los medios de pago fortalecen esta perspectiva, tal el caso de las tarjetas de crédito. Aquí combinamos tanto el diferimiento de pago como la separación respecto del momento de comprar.
Te da la sensación de “encapsular” un gasto, en general asociándolo a la etiqueta del consumo, en muchos casos, placentero. Y las cuotas pueden ser un factor extra a la hora de facilitar conductas. Luego sí, llegará el resumen de cuenta con todas tus compras y entonces las cuentas separadas desaparecerán como por arte de magia. Será difícil distinguir cuál fue la gota que rebalsó el vaso. En el opuesto pensá en aquel que paga todas sus cuentas con el dinero disponible hoy y no emplea, más o menos alegremente, esta herramienta.


El tema de las cuentas separadas (claro está sólo en nuestras mentes) y las dificultades para el autocontrol pueden debilitar nuestras finanzas futuras. Tenemos cierta resistencia a pensar en el futuro y su previsión. Paradójicamente esto puede ser combatido con conductas que impliquen “resignar” consumo actual a través de contratar un plan de retiro que se deduzca de tu salario y vos ya asumas que vas a tener que manejarte con el sueldo remanente. Es lo que Thaler denomina los pequeños empujoncitos (nudges en inglés), que reconocen las debilidades propias de nuestras decisiones y buscan de alguna manera, compensarlas.


Cuentas separadas. Dinero que es uno solo pero que dividimos en la búsqueda de una mejor administración. Trampas que nos juega nuestra mente. Trata que no te jueguen una mala pasada.


Nicolás González
Contador Público y docente universitario especialista en Finanzas
Titular del ABC de tu dinero
Twitter @elabcdetudinero
nicolas.gonzalez@elabcdetudinero.com

AUDIOS - RADIO BRISAS

Eugenio Semino en "Brisas Primera Edición"
Daniel Arroyo en "Brisas Primera Edición"
Claudio Zuchovicki en "Plan Luz"
Fernando Bornoroni en "Plan Luz"


VIDEO DESTACADO