21/06/2018
jueves 21 de junio del 2018 - T
21 junio 2018 - T

Daniel Temperoni Periodista

viernes, 15 de septiembre, 2017 - 13:47 hs.
Obras son amores

Las dudas que pudieran quedar acerca de la importancia que General Pueyrredon tiene en el contexto provincial, quedan allanadas cuando reparamos en que uno de cada cuarenta argentinos vive en este municipio, por citar un ejemplo.


También se pueden sumar a esa lista otras certezas tales como la cantidad de provincias argentinas que se encuentran abarcadas en el presupuesto anual de la comuna, o la incidencia que los votos surgidos de este distrito tienen en la siempre codiciada Quinta Sección Electoral.


Con más o menos argumentos resulta fácil al sentido común entender que este territorio en el cual conviven actividades tan disímiles como la turística, la pesquera, la industrial, la comercial, la de servicios, la agropecuaria y la frutihortícola, está necesitando de una mirada superadora.


Pasan las administraciones y con mucho esfuerzo se consiguen algunas obras de infraestructura que le corresponden por derecho propio.


Si en 1994 se hubiese votado la reforma constitucional bonaerense con autonomía municipal incluida, sin duda estaríamos hablando de otro tema.


Entonces con esta realidad a cuestas, la dirigencia política en su conjunto se debate permanentemente entre el reclamo frontal cuando es oposición y la súplica partidaria cuando le toca ser oficialismo.


Así las históricas barriadas y las más nuevas, sufren en conjunto la falta de obras medulares que todos conocen y vienen reclamando desde hace décadas.


A esta altura, ya conformados varios anillos alrededor de la ciudad original, en el planteo tampoco puede obviarse el pedido de inclusión en el Fondo de Reparación Histórica del Conurbano.


Queda claro que los intendentes, más tarde o más temprano, recorren la Autovía 2 en busca de apoyo financiero.


Eso quiere decir que la ecuación en solitario nunca cierra, por lo que se debe pensar seriamente en el futuro sostenimiento estructural de la segunda municipalidad más importante después de La Matanza.


Y además de eso, cumplir con el viejo precepto de que obras son amores.-


@danieltemperoni


 


 

   


Columnas anteriores
viernes, 15 de junio, 2018 - 10:19 hs.

Tragedias que se repiten, fallas y errores fatales, culpas sin culpables, controles sin control, funcionarios carentes de funcionalidad y certezas futuras de lo inevitable.


Así se va escurriendo el tiempo entre las manos, mientras nuevas generaciones de argentinos asisten impávidos al cambio de ciclos electorales que no traen respuestas esperadas.


Cambiar algo para que nada cambie.


Es decir, gatopardismo.


Ocurre que lo acontecido no se puede borrar y los que ya no están se fueron para siempre.


Y en cada oportunidad en que el dolor golpea a esta sociedad, se despliegan todos los reclamos necesarios y se escuchan los coros exculpatorios, pero al tiempo volvemos a iniciar el remanido y triste camino del olvido.


Llegamos a pensar que tal vez un sino trágico persigue a nuestra geografía, pero cuando la lucidez y el estoicismo regresan a la mente y al cuerpo, la realidad vuelve a golpearnos con la misma crudeza inicial.


Entonces, aturdidos por el ruido consuetudinario y los vaivenes de la propia supervivencia, nos sorprende otra vez la inoperancia, la desidia, el abandono, el descontrol, la corrupción y el miedo, entre tantos agujeros negros por los que desaparecen las condiciones sociales que asignan los derechos escritos de la Constitución.


Nadie tiene asegurado nada, ni siquiera aquellos que creen estar exentos de estos condicionamientos por pertenecer a esa clase dirigente, eventual o perpetuada, que rige los destinos de las instituciones que precisamente deberían generar esos cambios reclamados durante décadas.


Todo remite a la incapacidad de capas dirigenciales, una sobre otra, que vienen arreglando casi todo con alambre, dejando los problemas de raíz para momentos que nunca llegan.


La otra parte de la problemática deviene de esa comodidad política de dejar que todo siga la línea de las soluciones futuras y continuar justificando que se trabaja para resolver lo prioritario y urgente.


Casi nunca sin tiempo para atacar los males profundos, quienes ocupan la categoría de mandatarios finalizan respondiendo con maniqueísmo a los reclamos de sus mandantes, con esa actitud gatopardista que los caracteriza y que nos viene condenando por años a vivir siempre más de lo mismo.-


@danieltemperoni

viernes, 8 de junio, 2018 - 10:27 hs.

Hace tiempo que la política no encuentra el camino de las soluciones que requiere el pueblo argentino, mientras se repiten situaciones que ya vivimos en otros momentos de nuestra historia.


Acuerdos que se caen, personajes que proyectan su figura personal y terminan midiendo la interna de los partidos, estructuras partidarias enflaquecidas que para una elección parlamentaria se asocian con unos y para la general con otros.


Así la realidad va encadenando hechos que no tienen respuestas satisfactorias por parte del sistema institucional y por lógica el ciudadano va perdiendo confianza en quienes lo dicen representar.


Sobre todo los sectores más vulnerables de la sociedad que son los que necesitan mayor seguimiento por parte de los organismos estatales, se ven resentidos cada vez más porque la respuesta no llega o la asistencia es insuficiente.


Esta es la asignatura pendiente que debe apurar en su instrumentación el Estado en todos sus niveles y comenzar la reconstrucción del tejido social como paso fundamental de estas acciones reparadoras.


Es a partir de este nivel de compromiso que la política debe reencauzar su trabajo con la sociedad a la que dice servir y en la que fundamenta su existencia.


La reconciliación con lo que está atravesando gran parte de la población, es el único camino posible para que la dirigencia salga de este letargo que se ha extendido por demasiado tiempo y sólo ha obtenido como logro que no crean en sus actos y palabras.


Esto también ha llevado al desgaste de los partidos y de organizaciones ligadas a la institucionalidad en el país, desdibujando sus propios antecedentes y trayectoria, y perdiendo una porción importante de incidencia en las decisiones que hacen al modelo y al futuro del país.


Difícilmente la mayoría de los dirigentes actuales puedan expresar siquiera la síntesis de los sentimientos y las necesidades de los argentinos.


En este todo que nos abarca, entonces, deben priorizarse las ideas claras y aquellas posturas que sirvan al restablecimiento de valores que hoy están ausentes con aviso.


Más que nunca, es importante que lo que se diga y lo que se haga se corresponda en sus fundamentos.


Es decir, no más hipocresía.-


@danieltemperoni


 

viernes, 1 de junio, 2018 - 10:18 hs.

La verdad sobre el impacto de los movimientos macroeconómicos y las vueltas del mercado de los que siempre salen ganando, se ven en los precios de todos los días.


Cualquier economista que quiera medir hasta dónde pierde el argentino con estas convulsiones, sólo debe mirar cómo se escurre el poder adquisitivo entre las marañas de incrementos registrados en las góndolas.


Por esa razón no hay tiempo que perder en cuanto a la aplicación de seguimientos puntuales desde el productor hasta el consumidor final.


El gobierno tiene las herramientas desde la secretaría de Comercio Interior para poner la lupa sobre los intermediarios y los formadores de precios.


Pero también posee en su armamento una acción que pondría en vereda a todos aquellos que quieren aprovecharse de la situación, como lamentablemente ocurre en estos ciclos negativos de la economía.


Precios sugeridos, ni más ni menos.


Sabiendo cuánto cuesta cada producto desde el principio hasta el final de la cadena, sólo resta confeccionar un listado para que los consumidores orienten sus compras y aprovechen las ofertas que seguramente volverán a aparecer con ese nuevo horizonte.


El Estado no tiene necesidad de intervenir, si efectivamente trabaja como corresponde en este terreno ordenador donde su ausencia sólo provoca la dispersión de precios y la aparición galopante de ese temible monstruo que es la inflación.


No es tan complicado poner en marcha este mecanismo.


Sólo hace falta tener intenciones concretas de salvaguardar a las pequeñas y medianas empresas, a los productores, a los miles de puestos de trabajo que dependen de esa enorme maquinaria y al sostenimiento de las economías regionales, fundamentales para la subsistencia de cientos de comunidades en todo el interior del país.


La importancia de comprender el alcance que tiene cada familia en el entramado de la ciudad a la que pertenece, resume claramente el efecto reparador que puede lograrse con la aplicación de políticas que apunten a sanear la estructura de precios, porque además se estará restaurando la capacidad de compra y de consumo.


La ecuación no es tan difícil de entender.-


@danieltemperoni


 

viernes, 25 de mayo, 2018 - 10:22 hs.

Con cada golpe de timón de la economía, tras un tsunami cambiario, los efectos para los argentinos de a pie son innumerables.


Como el piolín siempre se corta por lo más delgado, los precios terminan siendo el coletazo final que recibimos en el bolsillo.


No son muchos los ejemplos de gobiernos que han acompañado a la población en momentos críticos como el presente, estructurando políticas de seguimiento de la trazabilidad de cada uno de los productos de primera necesidad.


No alcanza con una lista de Precios Cuidados.


La secretaría de Comercio Interior, así como hizo con la tarjeta Visa por posición dominante en el mercado, debe intervenir en el plano tangible de las empresas y verificar que cada artículo puesto en la góndola pueda explicar por sí mismo su valor en el mercado.


Es imposible imaginar que en un país que genera alimentos para más de 400 millones de personas, la intervención del dólar esté presente a lo largo de toda la cadena de producción e influencie de la forma en que lo hace.


Uno de los objetivos que se propuso el gobierno fue reducir el índice inflacionario, aunque después del cimbronazo económico fueron precisamente los productos alimenticios los que sufrieron los primeros incrementos.


Entonces, si se repiten viejas artimañas de los formadores de precios, lo que se impone es una revisión puntual de los costos que incluyan a cada uno de los pasos de la producción.


Tampoco puede perderse de vista la situación de los productores que vienen soportando posiciones críticas en función de los bajos precios que reciben de otros niveles de comercialización.


Diversas importaciones también ponen en jaque a las economías regionales y, por ende, a numerosas comunidades en todo el país.


Arrojar luz sobre la cadena de producción y comercialización, dejará al descubierto a aquellos especuladores que siempre se han beneficiado en los momentos de crisis económica.


Las herramientas están al alcance de la mano.


Usarlas, demostraría también la decisión de salir a defender el valor del peso argentino.-


@danieltemperoni

viernes, 18 de mayo, 2018 - 10:17 hs.

Todas las ciudades necesitan, en algún momento de su evolución, pensar y rediseñar la utilización de su espacio público.


Mar del Plata no es la excepción a la regla y la realidad está a la vista de todos.


Cerca del millón de habitantes en el distrito, dos automóviles cada cuatro personas, más de 120.000 motos y casi el mismo plano urbanístico que el original.


Sin restricciones en la circulación de vehículos en el micro y macrocentro, con carga y descarga de mercadería a toda hora, con más de 400 ómnibus de corta distancia y algunos de ellos con sistema de articulación y el doble de largo.


Rotondas eternas e infernales en avenida Champagnat, además de avenidas en las que urge aplicar un sistema de onda verde que permita transitar por ellas sin padecer el sufrimiento de permanentes interrupciones.


También la ciudad se merece una reorganización de los recorridos y frecuencias del transporte público, que incluya los trasbordos y la aplicación de líneas troncales y secundarias.


Un núcleo urbano como el nuestro debe incluir un sistema de ciclovías para que podamos elegir entre varias alternativas de transportación, justamente cuando el automóvil y el ómnibus provocan más inconvenientes que soluciones.


Además, la inexistencia de proyectos de cocheras subterráneas eleva el nivel de conflictividad que nunca pudo ser limitado por los diversos programas de estacionamiento medido ensayados en las dos últimas décadas.


La calidad de vida en la actualidad se mide a través de varios indicadores y los avances en materia urbanística están entre los que hacen la diferencia en favor de aquellas ciudades que estudiaron la raíz de sus problemas y pusieron en práctica esos cambios.


Demorarse en el tiempo y poner como excusa la falta de recursos presupuestarios para iniciar estas obras de infraestructura fundamentales, no hace más que incrementar el cúmulo de dificultades de los distintos barrios marplatenses.


Ya se realizó el Plan Estratégico con la intervención de numerosos niveles de actuación ciudadana y también se concretó el Plan Maestro de Transporte y Tránsito.


Disponer de herramientas ya es un paso importante; dejar que todo siga igual es retroceder varios peldaños en el camino lógico de la evolución de las comunidades.-


@danieltemperoni


 

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