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Mar del Plata - 
domingo 24 de septiembre del 2017 - T
24 septiembre 2017 - T

Daniel Temperoni Periodista

viernes, 8 de septiembre, 2017 - 13:37 hs.
Todos defienden su tajada

La discusión que se viene después de las generales de octubre, abordará seguramente el espinoso tema de la coparticipación federal.


Hace tres décadas, la provincia de Buenos Aires cedió puntos coparticipables que luego intentaron ser compensados con el Fondo de Reparación Histórica del Conurbano en los ´90.


El congelamiento de esa suma llevó al gobierno bonaerense a presentar demanda ante la Corte Suprema de Justicia, que aún no definió el asunto planteado.


Mientras tanto, el resto de los gobernadores ya elaboran estrategias ante los posibles escenarios que pueden darse en el futuro inmediato si el máximo tribunal de justicia resuelve o no la cuestión de fondo.


No se descarta ninguna hipótesis, ya que podrían generarse fuertes recortes en las 22 provincias restantes y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires si gana la pulseada el estado bonaerense.


Tampoco quedaría exento el recurso legislativo, por eso todos hacen cuentas finas acerca de los eventuales resultados de octubre y de cómo podrían quedar las fuerzas de las distintas bancadas ante factibles debates en Diputados y en Senadores.


En números redondos se habla de unos 50.000 millones de pesos al año que dejarían de llegar a los estados provinciales y a CABA, y que se redireccionarían hacia Buenos Aires.


Este medio punto del Producto Bruto Interno será el centro de la disputa política que, por el momento, aguarda una respuesta de la Corte Suprema de Justicia.


No obstante, se trata de la incidencia en la distribución de una tajada de recursos y no del nivel de presión impositiva que soportamos los argentinos.


Ese es otro tema.-


@danieltemperoni


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 

   


Columnas anteriores
viernes, 22 de septiembre, 2017 - 13:50 hs.

La llegada al poder del actual presidente norteamericano aceleró el proceso de ineptitudes mediante las cuales se intentan dirimir las más complejas situaciones internacionales en organismos como la ONU.


El maniqueísmo del Consejo de Seguridad deja expuesto el nivel de indefensión en el que se encuentra el resto del mundo que está fuera de ese círculo selecto que tiene voz, voto y veto.


Por eso, las resoluciones que salen desfavorables ni se tienen en cuenta y los discursos que prodigan los líderes en la Asamblea General pasan a formar parte rápidamente del archivo.


En el terreno de los hechos concretos, este grupo demuestra que no hace mayores esfuerzos por superar la incapacidad manifiesta para resolver los conflictos que involucran al planeta.


El desafío de Corea del Norte destaca por encima de todos, ya que la incompetencia parece haberse adueñado de la poca razonabilidad que quedaba en ese recinto a la hora de hacer uso de la diplomacia que, como el sentido común, deberían ser prioritarios.


Los halcones hace tiempo que se comieron a las palomas y son quienes diseñan los objetivos de corto, mediano y largo plazo en Naciones Unidas.


Lógicamente esto deja escaso margen para que prosperen ideas nuevas provenientes de los países sin peso específico, de aquellos que no están alineados con los grandes bloques o de los que no mantienen un comercio fluido con Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Federación Rusa y República Popular China.


Estos cinco son los miembros permanentes del Consejo de Seguridad y cada intervención en cualquier parte del mundo es acordada por ellos; los otros diez ocasionales y rotativos integrantes hacen bulto para que las reuniones entreguen una imagen más allegada al debate numérico.


Como muestra sólo alcanza con recordar la frase del presidente estadounidense en su discurso ante más de un centenar de jefes de Estado en la ONU: “No tendremos otra opción que destruir totalmente a Corea del Norte si continúa su camino nuclear”.


Así se maneja hoy el mundo, el único que tenemos.-


@danieltemperoni


 


 


 

viernes, 15 de septiembre, 2017 - 13:47 hs.

Las dudas que pudieran quedar acerca de la importancia que General Pueyrredon tiene en el contexto provincial, quedan allanadas cuando reparamos en que uno de cada cuarenta argentinos vive en este municipio, por citar un ejemplo.


También se pueden sumar a esa lista otras certezas tales como la cantidad de provincias argentinas que se encuentran abarcadas en el presupuesto anual de la comuna, o la incidencia que los votos surgidos de este distrito tienen en la siempre codiciada Quinta Sección Electoral.


Con más o menos argumentos resulta fácil al sentido común entender que este territorio en el cual conviven actividades tan disímiles como la turística, la pesquera, la industrial, la comercial, la de servicios, la agropecuaria y la frutihortícola, está necesitando de una mirada superadora.


Pasan las administraciones y con mucho esfuerzo se consiguen algunas obras de infraestructura que le corresponden por derecho propio.


Si en 1994 se hubiese votado la reforma constitucional bonaerense con autonomía municipal incluida, sin duda estaríamos hablando de otro tema.


Entonces con esta realidad a cuestas, la dirigencia política en su conjunto se debate permanentemente entre el reclamo frontal cuando es oposición y la súplica partidaria cuando le toca ser oficialismo.


Así las históricas barriadas y las más nuevas, sufren en conjunto la falta de obras medulares que todos conocen y vienen reclamando desde hace décadas.


A esta altura, ya conformados varios anillos alrededor de la ciudad original, en el planteo tampoco puede obviarse el pedido de inclusión en el Fondo de Reparación Histórica del Conurbano.


Queda claro que los intendentes, más tarde o más temprano, recorren la Autovía 2 en busca de apoyo financiero.


Eso quiere decir que la ecuación en solitario nunca cierra, por lo que se debe pensar seriamente en el futuro sostenimiento estructural de la segunda municipalidad más importante después de La Matanza.


Y además de eso, cumplir con el viejo precepto de que obras son amores.-


@danieltemperoni


 


 

viernes, 1 de septiembre, 2017 - 13:49 hs.

Una vez más el municipio de La Matanza es motivo de un proyecto de ley, en este caso del diputado provincial Marcelo Díaz (GEN), quien propone la división de ese territorio en cuatro nuevas comunas.


No es la primera idea de este tipo que llega a la Legislatura bonaerense, aduciendo que el conglomerado contiene a 1.775.816 personas y se torna inmanejable para cualquier gestión.


Los diputados Liliana Miguel y Jorge Mesías lo hicieron en 2000, en 2003 volvieron con similar propuesta los representantes de la Alianza y parte del PJ, la radical Sandra Rioboó insistió en 2005, en 2010 fue Walter Martello de Coalición Cívica y en 2013 reiteró su pedido el GEN sobre aquel proyecto de L. Miguel con las firmas de M. Díaz y Gerardo Milman.


De aprobarse esta iniciativa, en el futuro mapa provincial figurarían las intendencias de La Matanza, Los Tapiales, Gregorio de Laferrere y Juan Manuel de Rosas.


Según el proyecto, La Matanza incluiría a San Justo, Ramos Mejía y Lomas del Mirador con 286.751 habitantes; Juan Manuel de Rosas a González Catán, Virrey del Pino y 20 de Junio con 413.175 vecinos; Gregorio de Laferrere a Isidro Casanova, Rafael Castillo y Laferrere con 662.064 domiciliados, y Los Tapiales a La Tablada, Ciudad Evita, Aldo Bonzi y Villa Madero con 413.826 residentes.


El conteo definitivo de las últimas PASO en ese distrito mostró contundentemente que el piso electoral de 1.038.753 votantes puede traccionar sobre el resultado global de la provincia.


Por esa razón, si los diputados y senadores provinciales terminan aprobando la propuesta del legislador oriundo de Temperley, podría modificarse el impacto que esas urnas han tenido en la historia plebiscitaria de la provincia hasta el presente con miras a 2019.


Si se da este escenario y se tienen en cuenta los actuales 556.088 sufragantes, lo que deja sin argumento a quienes siguen sosteniendo los 618.989 pobladores censados en 2010, General Pueyrredon pasaría a ser la de mayor número de electores.


Siempre sobre la base de este razonamiento, podría asegurarse que dentro de dos años los empadronados en esta municipalidad estaríamos dirimiendo la madre de todas las batallas electorales en el distrito más grande del país.


@danieltemperoni


 


 


 

viernes, 25 de agosto, 2017 - 14:06 hs.

Mientras una parte del mundo consumió por varias horas el espectáculo televisivo del eclipse solar que fue visible en Estados Unidos, el planeta entero continuó bajo el peligro inminente de una contienda nuclear entre ese país y Corea del Norte.


Observar en la pantalla a uno de sus protagonistas en el balcón de la Casa Blanca con lentes oscuros, haciendo ademanes al público, significó como mínimo un desprecio al sentido común.


Seguramente no estaba lejos del teléfono que lo podría haber habilitado a comenzar un ataque contra la nación conducida por Kim Jong-un, quien repitió hasta el cansancio que ninguna amenaza lo intimida.


La sobredosis de propaganda apoyada en el eclipse también le ganó la pulseada a las informaciones que provenían de Europa, particularmente de España por el atentado cometido en  Barcelona.


No fue la primera ni será la última vez que un hecho de mínima incidencia en la vida de las personas, sea utilizado por las estructuras políticas para cubrir, dispersar, ocultar o modificar actitudes y pensamientos de la opinión pública acerca de cuestiones que son prioritarias.


De hecho, se siguieron construyendo misiles en Pyong Ahn como una muestra de poderío, decisión, tozudez y miopía.


Y también continuaron levantando, con la misma carga de energía y necedad, el muro que ordenó Donald Trump en la frontera con México, aunque los narcotraficantes ya atiborran el espacio aéreo con drones que llevan hasta seis kilos de cocaína por vuelo.


El efecto no hubiese sido completo sin los canales de televisión regionales que se plegaron a la retransmisión o a aquellos que lo hicieron en directo con sus propios enviados.


Nada de todo este manejo comunicacional de masas es nuevo, pero sí muy preocupante.


Como mínimo por eso de “quien se quemó con leche, ve un tambo y llora”.-


@danieltemperoni


 


 


 

viernes, 11 de agosto, 2017 - 13:54 hs.

Con cada convocatoria a elecciones reaparece el tema de los circuitos electorales en General Pueyrredon, teniendo en cuenta que conformamos el segundo padrón más numeroso después de La Matanza, sumado a las distancias que debemos recorrer para poder emitir nuestro voto.


Un total de 556.088 ciudadanos en condiciones de sufragar nos repartimos en ocho cuadrículas que heredamos de un mapa habitacional que en nada representa al actual.


Hasta el presente, más de medio millón de vecinos estamos contenidos en los circuitos 364, 365, 366, 366A, 367, 368, 369 y 370.


Los intentos por modificar esta subdivisión han sido varios, pero hasta el momento todo sigue igual.


La Defensoría del Pueblo de General Pueyrredon encabezó el último de los reclamos, pero  ninguno ha tenido eco en las autoridades que deben rediseñar el mapa electoral del municipio.


La Plata, con 553.838 empadronados, cuenta con 49 circuitos electorales, lo que permite que quienes votan en la capital provincial lo hagan muy cerca de sus domicilios.


La realidad de los números es más que contundente y reveladora; el promedio de votantes por circuito es de 69.500 en General Pueyrredon, mientras que en La Plata es de 11.300 sufragantes.


Tampoco tuvieron respuesta los pedidos realizados oportunamente para segmentar el circuito 370 que abarca Batán y el eje costero sur, por lo que una vez más miles de vecinos deberán trasladarse largas distancias para poder cumplir con el ejercicio del voto.


La tarea es tan simple como sentarse frente al plano geográfico del distrito General Pueyrredon y dibujar circuitos electorales según la densidad de la población electoralmente activa y de las escuelas existentes.


El futuro irá marcando, luego, la necesidad de rediseñarlos de acuerdo al crecimiento de la masa de electores, lo que no se hace desde 1983.


En los artículos 39 al 41 del Código Electoral Nacional, se indica que el juzgado federal con competencia electoral en cada distrito, por solicitud de las autoridades provinciales, debe preparar un anteproyecto con la nueva demarcación y elevarlo a la Cámara Nacional Electoral para que lo remita luego a la dirección nacional Electoral del ministerio del Interior.


La provincia, por su parte, tiene plazo hasta 180 días antes de cada elección para enviar el pedido a la justicia federal con competencia electoral.


Quiere decir, sencillamente, que pasados los comicios generales del próximo 22 de octubre, empezarán a correr los seis meses disponibles para solucionar este problema con miras a los comicios de 2019.


De lo contrario, seguiremos peregrinando decenas de cuadras para poder votar.-


@danieltemperoni


 


 

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