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Mar del Plata - 
jueves 25 de mayo del 2017 - T
25 mayo 2017 - T

Daniel Temperoni Periodista

viernes, 19 de mayo, 2017 - 13:47 hs.
Realidades

En un estudio dado a conocer por la ONG Techo se señala que uno de cada 40 argentinos vive en asentamientos precarios y el 52% de ese total habita en una docena de municipios del conurbano bonaerense.


Los datos fueron disparadores directos de una cantidad de preguntas que surgieron en la radio referidas a este cuadro de situación y de cómo impacta en nuestro distrito.


Como primera referencia, el millón de habitantes de General Pueyrredon y la cantidad de  barrios que incorporan de manera permanente nuevos grupos familiares.


Esta cualidad de municipio receptor se ha extendido por décadas y ha generado una mutación del propio mapa hasta superar el centenar de barrios establecidos.


Ya forma parte de la característica urbana y suburbana, pero la demora en la llegada de los servicios públicos esenciales a ciertos puntos del territorio comunal ha eclosionado hasta transformarse en la gran asignatura pendiente de la dirigencia política.


Los recursos disponibles en el presupuesto anual alcanzan a cubrir los gastos operativos de la municipalidad y del más importante contrato que se desprende de la recolección y disposición final de residuos domiciliarios.


Los pocos puntos porcentuales restantes se direccionan a la obra pública en los barrios, cuya demanda siempre será infinitamente mayor a la respuesta posible.


Las soluciones se buscan en apoyos provinciales y nacionales, y en algún financiamiento internacional para emprendimientos superlativos.


El peso específico de General Pueyrredon en la 5º Sección Electoral, entonces, no se termina traduciendo en el panorama tangible de Mar del Plata - Batán.


Por esta razón, es que se requiere otra mirada global que permita presentar un debate distinto en favor de toda la población.


@danieltemperoni


 


 

   


Columnas anteriores
viernes, 12 de mayo, 2017 - 14:10 hs.

(Actitud de la persona o grupo que actúan fuera de las normas de cultura, en especial de carácter ético, y son salvajes, crueles o faltos de compasión hacia la vida o la dignidad de los demás)


Recuerdo la felicidad de los rostros de quienes compartimos esa mesa de café en la peatonal San Martín aquel domingo en que volvió la democracia.


Había juventud, grandes expectativas y muchos sueños por cumplir.


Luego vino la vida con sus obligaciones, los triunfos y los fracasos, los hijos, las pérdidas inevitables, las lágrimas y las risas.


Esa noche vuelve a la memoria cada vez que la estantería se tambalea y advierte que en la sociedad actual están ocurriendo hechos que parecen arrancados de alguna mala película de terror.


Lo acontecido en el barrio El Martillo nos pone, una vez más, en el punto máximo de alerta acerca de cómo deberán actuar las autoridades para devolver la tranquilidad y la seguridad a los miles de vecinos que habitan el municipio de General Pueyrredon.


Hay situaciones que no pueden admitirse bajo ningún concepto y sin embargo se dan a diario con naturalidad manifiesta.


Personas contra personas, gente contra gente, batalla campal, muertos y heridos.


El límite parece no llegar jamás y las circunstancias terminan entorpeciendo cualquier intento de analizar con cierta sensatez los motivos de semejante locura.


Ya no alcanza con ponerse del lado del sentido común y ensayar una explicación de los condimentos sociológicos que rodean tales manifestaciones.


Allí viven niños, mujeres y hombres que piden ser tenidos en cuenta cuando los interesados de turno se sienten a hacer los próximos cálculos electorales.


Nadie puede desarrollarse normalmente en una sociedad que incluye entre sus miembros a algunos que eligen dirimir sus cuestiones mediante la muerte.


Es muy triste observar que las barriadas de trabajadores hoy se vean atrapadas por el miedo, en lugar de crecer con nuevas construcciones fruto del esfuerzo y mejores servicios proporcionados por el Estado.


Que nadie se confunda, porque lo que se vivió fue la barbarie.-


@danieltemperoni


 

viernes, 5 de mayo, 2017 - 13:52 hs.

Los candidatos mantienen el tema de la presión impositiva como uno de sus preferidos a la hora de prometer en campaña.


Arrancando con el IVA y pasando por ingresos brutos, sin olvidar estaciones intermedias, el tren electoral recorre el imaginario colectivo y se hace un festín de números.


Con los resultados puestos y el diario del lunes sobre la mesa, todo lo que se dijo queda absolutamente en el limbo del olvido.


Si no se pregunta en entrevistas o conferencias de prensa, los políticos prefieren pasar a otra temática que subyugue.


Claramente la recaudación hay que sostenerla con uñas y dientes, por lo que aquello que se prometió ayer se traduce hoy en cifras constantes.


Ningún gobernante dejará pasar la oportunidad de tener plata fresca en la caja recaudadora para hacer frente al gasto público que siempre es apurado por la bendita inflación.


Y por esa simple razón, los impuestos se mantendrán o subirán, pero nunca habrán de ceder ni una décima de punto en favor de los contribuyentes.


La historia es reveladora en este sentido, ya que el Impuesto Inmobiliario bonaerense se anunció como una medida de emergencia para aplicar por única vez y sigue tan sano como el primer día.


Por un lado, la carga impositiva resuelve el sostenimiento de servicios sociales esenciales, pero por otro mantiene la voracidad de lo que se gasta en la administración de la cosa pública.


Siempre habrá tiempo e imaginación para crear un ministerio nuevo, una secretaría más o una dirección nacional infaltable.


Porque también existirá materia gris para generar otro impuesto aún no presentado a las nuevas generaciones.


Somos ciudadanos de uno de los países con mayor carga impositiva del mundo y esto es aplicable al propietario de un inmueble, un vehículo, una empresa, una chacra o un consumidor en un almacén de barrio.


Un auto cero kilómetro tiene un 42 por ciento de impuestos y un litro de nafta un 70 por ciento, a manera de ejemplo rápido.


Si alguna vez los planetas terminan por alinearse, quizá podamos llegar a vivir en una sociedad en la que el impuesto sea una clara expresión de responsabilidad de los ciudadanos hacia el Estado y no una vaca lechera que responde cuando hay necesidad de llenar el balde.-


@danieltemperoni


 


 


 

viernes, 14 de abril, 2017 - 13:49 hs.

Cada vez que las fuerzas naturales golpean al distrito, se desnudan profundas falencias de infraestructura que fueron sumándose con el correr del tiempo y de las gestiones.


En la anterior columna mencionamos al desaparecido Instituto Municipal de Desarrollo Urbano como el eje que se utilizó durante muchos años para hacer llegar servicios primordiales a los barrios que se iban gestionando.


Luego se sumaron la migración interna y el crecimiento vegetativo como factores desequilibrantes de una ecuación que nunca más pudo ser corregida a tiempo.


Así la ciudad y el municipio vieron de manera progresiva cómo fueron cambiando los perfiles de actividad y con ellos las nuevas vertientes de asentamiento poblacional.


El dibujo que representaba la postal turística y las industrias de base surgidas del puerto, cambiaron y lo siguen haciendo con velocidad inusitada.


También se modificaron los barrios fundacionales y se añadieron anillos de conurbano.


Todo edificado sobre el mapa original de un territorio que contiene a cuatro grandes cuencas que siguen su trazado original.


Por esa razón a las obras de infraestructura existentes deberán asociarse aquellas que están en los planos desde hace cuatro décadas o más, como la del Arroyo del Barco que está ahora en ejecución.


Es fácil imaginar que la población de General Pueyrredon llegará a números mucho más altos que los actuales en pocas décadas, tal cual sucedió en los pasados 30 años.


Este panorama no deja dudas acerca de la actitud y de la acción que tendrán que poner en práctica las actuales autoridades y todos aquellos dirigentes que tengan como meta conducir los destinos del municipio en el corto y mediano plazo.


Los antecedentes de 1980 y 1992, sumados a las contingencias sufridas por los vecinos en tantas otras oportunidades como la reciente, hacen necesario poner en práctica un plan estructural de trabajos que progresivamente le vaya dando al distrito la seguridad que hoy pone en jaque cada temporal.


La instalación del radar meteorológico también debe sumarse al repertorio de herramientas con las que debe contar la Defensa Civil.


Contra la naturaleza no hay manera de ganar, pero sí se pueden hacer obras fundamentales que alivien las situaciones de emergencia y otorguen cierta previsibilidad a la población.-


@danieltemperoni


 


 

viernes, 7 de abril, 2017 - 13:47 hs.

Los números estadísticos y la realidad de la calle están demostrando que General Pueyrredon necesita ampliar la matriz ocupacional y productiva.


En los últimos 15 años se han producido cambios muy importantes en el escenario poblacional de Mar del Plata y Batán, al que se le agregaron varios anillos de conurbano.


El escenario se completa con numerosos barrios que surgieron de forma aluvional y en los que se observan muchas falencias.


En un pasado no tan lejano, cuando aún existía el Instituto Municipal de Desarrollo Urbano, se planificaba y preveía la llegada de los servicios básicos.


Cuando la migración interna hizo que la ciudad creciera casi sin tutores, se fue profundizando la directriz errática y se continuó como se pudo o como se creyó que había que seguir.


El sostenido flujo migratorio y el crecimiento vegetativo de la población nos pusieron más cerca del millón de habitantes, lo que requiere de una visión amplia para buscar las mejores soluciones al entramado presente y futuro.


La puesta en valor de la ruta 88 y las nuevas conexiones desde y hacia el aeropuerto Astor Piazzolla, se añaden al resto de las vinculaciones que el distrito tiene como eje para distribuir los productos y servicios que genera.


El puerto y la red vial son fundamentales en ese diseño, tanto como la necesidad de volver a contar con los servicios ferroviarios.


La infraestructura instalada, la generación de energía eléctrica, el gasoducto a construirse desde Tandil, significan puntos de apoyo para una nueva ecuación que debe resolver la creación de puestos de trabajo que vayan acortando la brecha de la desocupación vigente.


Durante décadas la postal turística alcanzó para nutrir las expectativas de los marplatenses y de todos aquellos que elegimos vivir en Mar del Plata.


La foto actual nos muestra potencialidades y necesidades que tienen que interactuar para que la matriz se amplíe y pueda ser la palanca de cambio que nos incluya a todos.


Este desafío pone a la totalidad de la dirigencia en un punto de exigencia máximo, ya que la realidad pareciera no permitir más errores ni intentos fallidos.


Tras el paro convocado por las centrales obreras, cada uno deberá analizar los alcances de su propia estrategia, sin descuidar el planteo de la realidad laboral y productiva de la ciudad y del distrito en su conjunto.


Sin trabajadores no hay producción, no se generan recursos y no existe crecimiento.


La experiencia nos recuerda que nadie se salva solo.


@danieltemperoni


 


 


 


 

viernes, 31 de marzo, 2017 - 13:48 hs.

Eran muy jóvenes y un día se encontraron con la realidad de una guerra.


Desde distintos puntos del país fueron llevados a las Islas Malvinas, sin preparación específica y carentes de la logística necesaria para enfrentar el clima y el terreno.


Tuvieron que sacar fuerzas de donde ya no había y debieron pelear con uno de los ejércitos mejor entrenados y pertrechados del mundo.


En la mayoría de los casos regresaron a sus ciudades de origen en el más absoluto silencio y dando gracias a Dios por estar vivos y poder abrazar a sus seres queridos.


Transcurrieron muchos años de democracia recuperada hasta que lograron los primeros reconocimientos, no sin antes reclamar hasta el cansancio lo que les correspondía por haber defendido a la Patria.


Se agruparon, se ayudaron, curaron sus heridas como pudieron, se organizaron en Centros de Ex Combatientes, lograron que se aprobaran leyes reparatorias y siguen unidos en el dolor y en el recuerdo.


Son un ejemplo de superación en un país que adolece del mecanismo de reconocimiento a quienes destacan.


Porque sólo ellos saben lo que se llevó y lo que dejó la experiencia traumática por la que se vieron obligados a pasar.


Este año llegará una misión de la Cruz Roja Internacional y del Equipo de Antropología Forense para tomar muestras de ADN a los soldados NN enterrados en el Cementerio de Darwin, como resultado de la iniciativa que hace 9 años tuvo Julio Aro.


Para muchas familias será un bálsamo saber que sus seres queridos tendrán una placa con su nombre después de 35 años.


Los que dejaron su vida por todos nosotros y quienes lograron volver al continente, han proyectado cada vez más su peso específico en nuestra historia.


Lo hicieron contra viento y marea; también con los que se interpusieron para que la Causa Malvinas no se mantuviera firme en el tiempo.


Serán por siempre héroes.-


@danieltemperoni


 

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