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Mar del Plata - 
lunes 21 de agosto del 2017 - T
21 agosto 2017 - T

Daniel Temperoni Periodista

viernes, 14 de abril, 2017 - 13:49 hs.
La contundencia de los hechos

Cada vez que las fuerzas naturales golpean al distrito, se desnudan profundas falencias de infraestructura que fueron sumándose con el correr del tiempo y de las gestiones.


En la anterior columna mencionamos al desaparecido Instituto Municipal de Desarrollo Urbano como el eje que se utilizó durante muchos años para hacer llegar servicios primordiales a los barrios que se iban gestionando.


Luego se sumaron la migración interna y el crecimiento vegetativo como factores desequilibrantes de una ecuación que nunca más pudo ser corregida a tiempo.


Así la ciudad y el municipio vieron de manera progresiva cómo fueron cambiando los perfiles de actividad y con ellos las nuevas vertientes de asentamiento poblacional.


El dibujo que representaba la postal turística y las industrias de base surgidas del puerto, cambiaron y lo siguen haciendo con velocidad inusitada.


También se modificaron los barrios fundacionales y se añadieron anillos de conurbano.


Todo edificado sobre el mapa original de un territorio que contiene a cuatro grandes cuencas que siguen su trazado original.


Por esa razón a las obras de infraestructura existentes deberán asociarse aquellas que están en los planos desde hace cuatro décadas o más, como la del Arroyo del Barco que está ahora en ejecución.


Es fácil imaginar que la población de General Pueyrredon llegará a números mucho más altos que los actuales en pocas décadas, tal cual sucedió en los pasados 30 años.


Este panorama no deja dudas acerca de la actitud y de la acción que tendrán que poner en práctica las actuales autoridades y todos aquellos dirigentes que tengan como meta conducir los destinos del municipio en el corto y mediano plazo.


Los antecedentes de 1980 y 1992, sumados a las contingencias sufridas por los vecinos en tantas otras oportunidades como la reciente, hacen necesario poner en práctica un plan estructural de trabajos que progresivamente le vaya dando al distrito la seguridad que hoy pone en jaque cada temporal.


La instalación del radar meteorológico también debe sumarse al repertorio de herramientas con las que debe contar la Defensa Civil.


Contra la naturaleza no hay manera de ganar, pero sí se pueden hacer obras fundamentales que alivien las situaciones de emergencia y otorguen cierta previsibilidad a la población.-


@danieltemperoni


 


 

   


Columnas anteriores
viernes, 11 de agosto, 2017 - 13:54 hs.

Con cada convocatoria a elecciones reaparece el tema de los circuitos electorales en General Pueyrredon, teniendo en cuenta que conformamos el segundo padrón más numeroso después de La Matanza, sumado a las distancias que debemos recorrer para poder emitir nuestro voto.


Un total de 556.088 ciudadanos en condiciones de sufragar nos repartimos en ocho cuadrículas que heredamos de un mapa habitacional que en nada representa al actual.


Hasta el presente, más de medio millón de vecinos estamos contenidos en los circuitos 364, 365, 366, 366A, 367, 368, 369 y 370.


Los intentos por modificar esta subdivisión han sido varios, pero hasta el momento todo sigue igual.


La Defensoría del Pueblo de General Pueyrredon encabezó el último de los reclamos, pero  ninguno ha tenido eco en las autoridades que deben rediseñar el mapa electoral del municipio.


La Plata, con 553.838 empadronados, cuenta con 49 circuitos electorales, lo que permite que quienes votan en la capital provincial lo hagan muy cerca de sus domicilios.


La realidad de los números es más que contundente y reveladora; el promedio de votantes por circuito es de 69.500 en General Pueyrredon, mientras que en La Plata es de 11.300 sufragantes.


Tampoco tuvieron respuesta los pedidos realizados oportunamente para segmentar el circuito 370 que abarca Batán y el eje costero sur, por lo que una vez más miles de vecinos deberán trasladarse largas distancias para poder cumplir con el ejercicio del voto.


La tarea es tan simple como sentarse frente al plano geográfico del distrito General Pueyrredon y dibujar circuitos electorales según la densidad de la población electoralmente activa y de las escuelas existentes.


El futuro irá marcando, luego, la necesidad de rediseñarlos de acuerdo al crecimiento de la masa de electores, lo que no se hace desde 1983.


En los artículos 39 al 41 del Código Electoral Nacional, se indica que el juzgado federal con competencia electoral en cada distrito, por solicitud de las autoridades provinciales, debe preparar un anteproyecto con la nueva demarcación y elevarlo a la Cámara Nacional Electoral para que lo remita luego a la dirección nacional Electoral del ministerio del Interior.


La provincia, por su parte, tiene plazo hasta 180 días antes de cada elección para enviar el pedido a la justicia federal con competencia electoral.


Quiere decir, sencillamente, que pasados los comicios generales del próximo 22 de octubre, empezarán a correr los seis meses disponibles para solucionar este problema con miras a los comicios de 2019.


De lo contrario, seguiremos peregrinando decenas de cuadras para poder votar.-


@danieltemperoni


 


 

viernes, 4 de agosto, 2017 - 13:53 hs.

Algunos hechos registrados en la ciudad en los últimos días encuadran en ese proceso decadente por el que perdimos conceptos arraigados en el respeto social.


Son situaciones que, como ciudadanos, no podemos permitir que se incorporen mansamente al consueto y seguir caminando por la calle como si nada hubiese ocurrido.


Un motociclista fue baleado mientras estaba detenido en el semáforo de Alberti y Córdoba.


Una joven mujer fue golpeada en el rostro por un sujeto en el interior de un resto bar porque se negó a entablar una conversación; alguien que la ayudó le robó sus pertenencias mientras se hallaba desmayada.


La pelea entre jóvenes a la salida de un local de diversión nocturna en Playa Grande terminó con la exhibición de arma de fuego y dos disparos.


Una persona detuvo su moto frente a una pizzería y disparó cuatro veces contra el local comercial.


En un complejo de fútbol de salón, un delincuente asaltó a la cajera y le gatilló varias veces;  los proyectiles no detonaron.


No son eventos de menor envergadura o acciones que puedan generarse aisladas sin responder a patrones de violencia ya instalados en la sociedad.


Demuestran hábitos y costumbres de aquellos que se rigen por desvalores y cuya rutina es por fuera de las coordenadas sociales.


Cuando estas personas quedan expuestas públicamente, también se revela la peor cara de nuestras frustraciones masivas y se abre el gran interrogante de cómo llegamos a todo esto como colectivo humano.


La respuesta concreta sobre los violentos la tiene el Estado.


Y para que no se propague el rastro de esa violencia que ejercen, la responsabilidad estatal es llegar con cultura y educación a todos los rincones.-


@danieltemperoni


 


 


 

viernes, 28 de julio, 2017 - 13:51 hs.

Este rasgo distintivo de seres humanos viviendo en grupos carentes de leyes, se está volviendo repetitivo y hasta casi aceptado por las costumbres contemporáneas.


Un repaso a las noticias del día nos pone al tanto de hechos que creíamos desterrados de conglomerados sociales que lograron ponerse de acuerdo en mínimas normas de urbanidad y convivencia.


Ocurre que caída la barrera del respeto y superada la valla de la solidaridad, los niveles de consentimiento hacia miradas más permisivas fueron desgastando los conceptos de moral y ética socialmente acordados.


El Estado se fue alejando del cuidado y protección de la gente, generando grandes vacíos de respuesta hacia quienes la estaban necesitando.


Cada vez que se apuntó al crecimiento desmedido de la incidencia estatal, perdimos como ciudadanía enormes porciones de defensa constitucional.


En estas circunstancias, la gente se protegió como pudo y se aisló de manera preventiva.


El sujeto social se transformó en individuo.


Como reacción, otros congéneres repitieron la fórmula hasta conformar una comunidad de personas escépticas con la autoridad y desconfiadas de sus propios pares.


Entonces, pedir ayuda y no encontrar solidaridad o no recibir el trato adecuado siendo víctima, conforman parámetros que exhiben el alto grado de disfunción al que hemos arribado como sociedad, incluso institucionalmente.


La violencia de la calle debe ser enfrentada por los mecanismos que dependen del propio Estado, y éste tiene la obligación de tender redes educativas y culturales que ayuden a recomponer el entramado social.-


@danieltemperoni


 


 


 

viernes, 21 de julio, 2017 - 13:48 hs.

La definición de impuesto refiere a la “cantidad de dinero que hay que pagar para contribuir a la hacienda pública”.


Después es posible aludir al nivel de la presión impositiva y de cómo los distintos gobiernos administran lo recaudado.


El presidente Mauricio Macri ha dicho que “los impuestos nos están matando a los argentinos”.


Varias voces desde el oficialismo se sumaron al coro y aseguraron que el año próximo tendrá tratamiento legislativo una reforma integral que contemple la baja en estas cargas.


La oposición también afina sus cuerdas vocales y eleva reclamos para que se reduzcan drásticamente los niveles de imposición.


Mientras tanto, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa aseguró que el 42% de las ventas se destinan al pago de impuestos.


El licenciado Pedro Cascales, vocero de CAME, expresó en la radio que “sólo el 25% de los impuestos corresponden a los aportes previsionales y de salud de los trabajadores”.


También detalló que “el 70% de la producción nacional es generada por pymes”.


Estos números permiten deducir que el Estado en sus estamentos municipal, provincial y nacional, termina recaudando la tajada más suculenta de la base productiva del país.


Los servicios, que se encuentran hoy al tope de la preocupación de los usuarios, tampoco están exentos de pesados tributos que engrosan la cifra final de las facturas.


El IVA que se cobra en nuestro país es el más elevado de toda América Latina.


Queda claro que una reforma integral impositiva es imperiosa en Argentina, pero dependerá de la capacidad y decisión que demuestren quienes hoy gobiernan y aquellos que pujan por llegar al poder.-


@danieltemperoni


 


 

viernes, 14 de julio, 2017 - 13:41 hs.

Tempranamente aprendemos que el dólar, como Dios, siempre está presente aunque no lo veamos.


La economía se rige por esta moneda y también las distintas variables que se analizan para saber cómo estamos y por dónde vamos.


A pesar de los intentos de algunos gobiernos democráticos que demostraron su preocupación por torcer esta realidad, los actores internos y externos que lo alentaron ganaron en cada batalla disputada.


Los salarios están en pesos, los precios se expresan en la misma moneda y los impuestos siguen esa lógica, pero la realidad argenta se regula inexorablemente por el valor del monstruo verde.


Siempre los costos del país superan a los del resto, los alimentos están caros y la presión impositiva es la más pesada de la región.


Entonces aparece la tabla comparativa en dólares, mientras los gurúes de ocasión advierten por enésima vez que la moneda norteamericana está en su piso más bajo, por lo que piden a gritos que suba cuanto antes.


También se apuran a aconsejar para que esa decisión macroeconómica llegue hasta el último de los peldaños de la microeconomía.


De esta forma, millones de trabajadores argentinos sufren la inclemencia cíclica de los tomadores de ganancias.


Son los bancos, las empresas de gas y petróleo, los grandes formadores de precios, los liquidadores de divisas y todos aquellos que reciben jugosos subsidios salidos de las arcas públicas.


Nunca pierden y por tal razón siempre están de acuerdo con todas las acciones gatopardistas; cambiar algo para que nada cambie.


La historia enseña que este camino sólo generó ganancias para esos grupos.-


@danieltemperoni


 

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