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Mar del Plata - 
miércoles 26 de abril del 2017 - T
26 abril 2017 - T

Daniel Temperoni Periodista

viernes, 17 de marzo, 2017 - 13:48 hs.
La gente va muy bien

Sobre lo ocurrido en Olavarría, donde murieron dos personas y varias resultaron heridas, parece poco todo lo que se pueda decir acerca de buscar y, finalmente, hallar caminos que nos lleven a ser una sociedad responsable.


Desde quien debe mensurar los alcances de sus decisiones desde un plano político institucional, pasando por aquellos que cargan con la responsabilidad de la organización y rematando en los asistentes.


El contrato social está roto.


Por eso hay que ser más inteligentes de lo que fuimos hasta hoy y pensar seriamente en qué cosas fallamos para no volver a cometer los mismos y peligrosos errores.


La justicia será quien finalmente dictamine sobre las incumbencias y emita juicio acerca de lo acontecido.


La sociedad en su conjunto tiene la necesidad de repasar estos hechos y hacer autocrítica ante los tremendos resultados de cierto tipo de actividades y de muchas de las acciones que se ejecutan sin medir consecuencias.


Las tragedias que precedieron a la actual estuvieron rodeadas de ineptitud, desprecio por la vida y cinismo.


Sin embargo, ni siquiera los antecedentes penosos de nuestra historia reciente parecen hallar eco en aquellos que toman previsiones hasta ahí nomás, sólo para estar cubiertos.


Y cuando las cosas pasan ese límite, siempre encuentran otro nivel adecuado donde echar las culpas.


Con la arrogancia de quienes parecen reírse siempre de aquellos versos de Serrat, cuando asegura que “la gente va muy bien para contarles cuentos, para darles porrazos y venderles ungüentos”.-


@danieltemperoni


 


 


 

   


Columnas anteriores
viernes, 14 de abril, 2017 - 13:49 hs.

Cada vez que las fuerzas naturales golpean al distrito, se desnudan profundas falencias de infraestructura que fueron sumándose con el correr del tiempo y de las gestiones.


En la anterior columna mencionamos al desaparecido Instituto Municipal de Desarrollo Urbano como el eje que se utilizó durante muchos años para hacer llegar servicios primordiales a los barrios que se iban gestionando.


Luego se sumaron la migración interna y el crecimiento vegetativo como factores desequilibrantes de una ecuación que nunca más pudo ser corregida a tiempo.


Así la ciudad y el municipio vieron de manera progresiva cómo fueron cambiando los perfiles de actividad y con ellos las nuevas vertientes de asentamiento poblacional.


El dibujo que representaba la postal turística y las industrias de base surgidas del puerto, cambiaron y lo siguen haciendo con velocidad inusitada.


También se modificaron los barrios fundacionales y se añadieron anillos de conurbano.


Todo edificado sobre el mapa original de un territorio que contiene a cuatro grandes cuencas que siguen su trazado original.


Por esa razón a las obras de infraestructura existentes deberán asociarse aquellas que están en los planos desde hace cuatro décadas o más, como la del Arroyo del Barco que está ahora en ejecución.


Es fácil imaginar que la población de General Pueyrredon llegará a números mucho más altos que los actuales en pocas décadas, tal cual sucedió en los pasados 30 años.


Este panorama no deja dudas acerca de la actitud y de la acción que tendrán que poner en práctica las actuales autoridades y todos aquellos dirigentes que tengan como meta conducir los destinos del municipio en el corto y mediano plazo.


Los antecedentes de 1980 y 1992, sumados a las contingencias sufridas por los vecinos en tantas otras oportunidades como la reciente, hacen necesario poner en práctica un plan estructural de trabajos que progresivamente le vaya dando al distrito la seguridad que hoy pone en jaque cada temporal.


La instalación del radar meteorológico también debe sumarse al repertorio de herramientas con las que debe contar la Defensa Civil.


Contra la naturaleza no hay manera de ganar, pero sí se pueden hacer obras fundamentales que alivien las situaciones de emergencia y otorguen cierta previsibilidad a la población.-


@danieltemperoni


 


 

viernes, 7 de abril, 2017 - 13:47 hs.

Los números estadísticos y la realidad de la calle están demostrando que General Pueyrredon necesita ampliar la matriz ocupacional y productiva.


En los últimos 15 años se han producido cambios muy importantes en el escenario poblacional de Mar del Plata y Batán, al que se le agregaron varios anillos de conurbano.


El escenario se completa con numerosos barrios que surgieron de forma aluvional y en los que se observan muchas falencias.


En un pasado no tan lejano, cuando aún existía el Instituto Municipal de Desarrollo Urbano, se planificaba y preveía la llegada de los servicios básicos.


Cuando la migración interna hizo que la ciudad creciera casi sin tutores, se fue profundizando la directriz errática y se continuó como se pudo o como se creyó que había que seguir.


El sostenido flujo migratorio y el crecimiento vegetativo de la población nos pusieron más cerca del millón de habitantes, lo que requiere de una visión amplia para buscar las mejores soluciones al entramado presente y futuro.


La puesta en valor de la ruta 88 y las nuevas conexiones desde y hacia el aeropuerto Astor Piazzolla, se añaden al resto de las vinculaciones que el distrito tiene como eje para distribuir los productos y servicios que genera.


El puerto y la red vial son fundamentales en ese diseño, tanto como la necesidad de volver a contar con los servicios ferroviarios.


La infraestructura instalada, la generación de energía eléctrica, el gasoducto a construirse desde Tandil, significan puntos de apoyo para una nueva ecuación que debe resolver la creación de puestos de trabajo que vayan acortando la brecha de la desocupación vigente.


Durante décadas la postal turística alcanzó para nutrir las expectativas de los marplatenses y de todos aquellos que elegimos vivir en Mar del Plata.


La foto actual nos muestra potencialidades y necesidades que tienen que interactuar para que la matriz se amplíe y pueda ser la palanca de cambio que nos incluya a todos.


Este desafío pone a la totalidad de la dirigencia en un punto de exigencia máximo, ya que la realidad pareciera no permitir más errores ni intentos fallidos.


Tras el paro convocado por las centrales obreras, cada uno deberá analizar los alcances de su propia estrategia, sin descuidar el planteo de la realidad laboral y productiva de la ciudad y del distrito en su conjunto.


Sin trabajadores no hay producción, no se generan recursos y no existe crecimiento.


La experiencia nos recuerda que nadie se salva solo.


@danieltemperoni


 


 


 


 

viernes, 31 de marzo, 2017 - 13:48 hs.

Eran muy jóvenes y un día se encontraron con la realidad de una guerra.


Desde distintos puntos del país fueron llevados a las Islas Malvinas, sin preparación específica y carentes de la logística necesaria para enfrentar el clima y el terreno.


Tuvieron que sacar fuerzas de donde ya no había y debieron pelear con uno de los ejércitos mejor entrenados y pertrechados del mundo.


En la mayoría de los casos regresaron a sus ciudades de origen en el más absoluto silencio y dando gracias a Dios por estar vivos y poder abrazar a sus seres queridos.


Transcurrieron muchos años de democracia recuperada hasta que lograron los primeros reconocimientos, no sin antes reclamar hasta el cansancio lo que les correspondía por haber defendido a la Patria.


Se agruparon, se ayudaron, curaron sus heridas como pudieron, se organizaron en Centros de Ex Combatientes, lograron que se aprobaran leyes reparatorias y siguen unidos en el dolor y en el recuerdo.


Son un ejemplo de superación en un país que adolece del mecanismo de reconocimiento a quienes destacan.


Porque sólo ellos saben lo que se llevó y lo que dejó la experiencia traumática por la que se vieron obligados a pasar.


Este año llegará una misión de la Cruz Roja Internacional y del Equipo de Antropología Forense para tomar muestras de ADN a los soldados NN enterrados en el Cementerio de Darwin, como resultado de la iniciativa que hace 9 años tuvo Julio Aro.


Para muchas familias será un bálsamo saber que sus seres queridos tendrán una placa con su nombre después de 35 años.


Los que dejaron su vida por todos nosotros y quienes lograron volver al continente, han proyectado cada vez más su peso específico en nuestra historia.


Lo hicieron contra viento y marea; también con los que se interpusieron para que la Causa Malvinas no se mantuviera firme en el tiempo.


Serán por siempre héroes.-


@danieltemperoni


 

viernes, 24 de marzo, 2017 - 13:43 hs.

Los datos que entregó la municipalidad sobre los controles de alcoholemia realizados a propósito de los festejos por San Patricio, no dejan de preocupar por la contundencia de sus resultados.


De un total de 850 pruebas, más de un centenar arrojaron positivo punitivo.


Al menos uno de cada ocho conductores que fueron incluidos en el test por la dirección de Tránsito, habían bebido por encima del 0,50 permitido por la ley vigente.


Esto significa que un número indeterminado de personas, que no acertaron a pasar por los puntos controlados por el personal municipal y policial, siguieron manejando sus vehículos con reflejos disminuidos o muy deteriorados por la ingesta de alcohol.


Todo lo anterior lleva a pensar en el universo de mujeres y hombres que, haciendo caso omiso de las leyes y con un fuerte desprecio por la vida de sus semejantes, circulan por las calles del distrito en condiciones altamente riesgosas para todos.


Y lo hacen en forma diaria y permanente.


Suman ese grado de eventualidad a los peligros que se ciernen sobre la población y nos colocan en un renglón necesario de prevención que escapa a cada individuo.


Las políticas preventivas han permitido sacar temporalmente de las calles a muchos de aquellos que no están en posición de ejecutar un manejo responsable, pero queda claro también que los controles deben ser masivos y a toda hora.


Seguramente el año próximo, como lo adelantó en la radio el doctor Gustavo Blanco, se sumen las pruebas de detección de consumo de drogas, lo que dará un parámetro de dónde estamos parados como sociedad frente a este flagelo.


La población global del municipio que se estima en un millón de personas, los aproximadamente 400 mil vehículos y las 140 mil motos circulantes, conforman un cuadro de situación altamente complejo en cuanto a la movilidad urbana.


Sin olvidar de incluir en la ecuación a los que manejan bajo el influjo de alcohol y/o drogas.


En este sentido, los tres poderes del Estado necesitan contar con un debate permanente y una corriente de comunicación que lleve a mejorar los programas de acción desde el Ejecutivo, las ordenanzas desde el Legislativo y la aplicación de sanciones desde la Justicia de Faltas.-


@danieltemperoni


 


 

viernes, 10 de marzo, 2017 - 13:44 hs.

Los adultos somos, o al menos en esencia deberíamos serlo, educadores de nuestros jóvenes y niños, y portadores de ese caudal docente que se materializa con el ejemplo.


Desde la manera de comportarnos en esta sociedad cada vez más ajetreada y ruidosa, hasta demostrando que el respeto al prójimo es fundamental cuando estamos sentados al volante de un vehículo.


Pero resulta que cometemos gruesos errores a cada paso que damos y todo lo que tendría que ser en favor de la enseñanza termina provocando el efecto contrario en quienes siguen aguardando que nos mostremos como modelos a imitar.


“Permiso”, “buenos días”, “pase usted primera/o”, “en qué puedo ayudarla/o”, “gracias”, son fórmulas en peligro de extinción y están siendo rápidamente reemplazadas por sonidos guturales, gritos, ademanes, caras sin expresión y silencios.


Todo configura un plano de retroceso en el trato cotidiano y se muestra como el resultado de años de no ejercitar el músculo social.


Estamos hiperconectados, participamos de numerosos grupos de pertenencia, navegamos en las redes sociales y cuando levantamos la mirada es para poner un freno a la comunicación.


Los niños y los jóvenes nos vieron hacer y decir muchas cosas fuera de lugar, y con el paso del tiempo volcaron esas experiencias con quienes comparten áreas de experiencia común.


Esa madeja fue incrementando su volumen y llegó a ocupar un espacio inimaginable.


Está en las calles, en nuestros hogares, en los lugares de trabajo, en las escuelas, en las oficinas públicas, en las empresas privadas, en los ámbitos de gobierno.


No reconoce jerarquías y avanza como esas enfermedades silenciosas y fatales.


Perdemos cientos de horas de nuestras vidas en actos derivados de ese mal trato y parece que estamos a su merced.


Como cualquier cambio social, la vacuna está en cada sujeto de acción que se encuentre dispuesto a sanarse en su propia conducta.


Toda transformación verdadera siempre viene de abajo y continúa hacia arriba.


Nunca al revés.-


@danieltemperoni


 


 


 

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