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viernes 24 de marzo del 2017 - T
24 marzo 2017 - T

Nicolás González. Titular del ABC de tu dinero.

lunes, 13 de febrero, 2017 - 10:36 hs.
Precios transparentes en el país de la ansiedad

Cuando un concepto o idea es repetido con alta frecuencia, cuando las palabras pierden su valor y el mensaje apunta a facilitar hasta el extremo la consecución de un deseo, todo puede suceder.


Durante años escuchamos hablar de cuotas sin interés. Podías comprar y pagar en cuotas (mensuales) no ya pocas, sino muchas. Al extremo que coincidiendo con el Mundial de Fútbol del 2010 muchos compramos televisores en 50 cuotas mensuales ¡sin interés! Así sucedió que llegó el Mundial del 2014 y todavía seguíamos pagando nuestro TV. ¿Vos te resististe a eso? En un país con inflación crónica, una oferta irresistible.


Ahora cuando se plantea un negocio así, pensá que tiene una contrapartida: si vos ganás mucho otro debe perder. Es de manual, no hay magia. Y si finalmente no es así quiere decir que lo que vos pensaste que pagabas barato, no era tal. Que el precio que te cobraron estaba lo suficientemente inflado como para cubrirse no solo de la inflación sino de algo inevitable: el interés o sea el precio de disponer del dinero.


Preguntale a un chico de 10 años si prefiere que le pagues $1.200 en un solo pago o prefiere cobrarlo en 12 cuotas mensuales de $100. Sin embargo, los adultos lo creímos posible. El tiempo no tenía precio, “sólo se consigue en Argentina”.


Que el programa de Precios Transparentes venga a separar precio de contado del financiado, eliminando la idea de “cuotas sin interés” es un avance. ¿Por qué? Básicamente se blanquean las dos operaciones que vos realizabas: comprar y simultáneamente tomar un préstamo que no podías negociar. Claro que le iba peor a aquel que pagaba en efectivo, débito o en un solo pago el mismo valor (recordemos que cerca del 35% del empleo es en negro sin bancarizar), ya que no podía eludir los costos financieros que estaban metidos en el “único precio”.


Así nos fuimos convirtiendo en tomadores de cuotas, cuantas más mejor. Sólo miramos el valor unitario de la cuota y las fuimos acumulando, con la ilusión de la licuación por la inflación y el paso del tiempo, ignorando los intereses que venían por dentro de las mismas.


Pero en entornos con inflación y falta de competencia, más la habitual picardía comercial, asistimos al siguiente escenario: nuevos precios de contado con poco o nulo descuento y valores financiados que son mayores a los anteriores a la entrada en vigencia de la resolución 51 E/2017, salvo honrosas excepciones.


Argentina ha perdido precios de referencia en casi todos los bienes y servicios. Ha contribuido para ello la inflación, promociones, descuentos, liquidaciones, 2x1 y todas las combinaciones posibles de las que te acuerdes. Y esto hace virtualmente imposible que el consumidor perciba una medida que puede tener buenas intenciones pero… choca con la realidad.


A esto sumale la ausencia de Educación Financiera de gran parte de la población. Si hasta ahora elegías en base al día de la promoción de tu tarjeta o del programa Ahora 12 o 18, por ejemplo y evaluabas si podías pagar la cuota, el eje de tu decisión deberá contemplar otro protagonista: El Costo Financiero Total (CFT), es decir, el verdadero esfuerzo que te demandará la financiación que estás tomando. Y si querés complicarlo un poco más, será el momento de analizar qué tarjeta o préstamo deberás tomar, de qué banco, con todos los costos asociados correspondientes. ¿Ya te cansaste? Puedo garantizarte que se puede comparar a empezar gimnasia. Doloroso y molesto al principio, pero si “entrenas” con frecuencia, tendrás una visión integral de los servicios financieros que usas, su costo y cuál de ellos más te conviene.


Un punto extra que puede afectar la percepción del consumidor, es que las billeteras están vacías. Se cargaron de cuotas que deben pagarse y será difícil ver una explosión de compras al contado. El temor pasa por las dificultades que se tengan para comprender el costo de la financiación y en el apuro, tomar la peor opción.
Algunos datos que es bueno conocer:


• La expectativa de descuento por contado (tomando como base el precio “único” anterior) rondaba el 20/25%. Viene lento, se habla de apenas el 8%.
• Para ello se tomó una base confiable: en el caso de electrodomésticos los comercios venden los créditos que te dan a vos (con tu tarjeta o personales) para hacerse de inmediato del efectivo a un costo del 25/30% anual. Por eso se pensó que te lo iban a trasladar a vos si pagabas en un pago.
• Así y todo, se observa tímidamente, una porción de compras al contado y esto sí, menores cuotas para financiar las compras.
• La Banca pública ha asumido el compromiso de liderar con tasas atractivas y plazos extensos (hasta 50 cuotas otra vez!), la nueva política de financiamiento al consumo. El CFT ofrecido está en el 26%. Alto para mi gusto, cuando se espera que en un par de años inflación anual sea del 5% y las tasas de interés cercanas a ese valor. Vas a contratar una tasa alta por varios años cuando la expectativa es que baje. Mal negocio.


Por eso, la ansiedad es mala consejera. Si podés esperar, mejor. El río está revuelto y ahí nunca ganas vos. Es una buena oportunidad para repensar tus estrategias de compra y financiación. O hasta de ahorro para juntar el dinero necesario para comprar lo que necesitas.
¿Mirá si nos damos cuenta del poder que tenemos como compradores?


Ahora, más que cuotas, paciencia e inteligencia para tus decisiones.


Nicolás González
Contador Público Docente Universitario especialista en Finanzas
Titular del ABC de tu dinero
Twitter @elabcdetudinero
nicolas.gonzalez@elabcdetudinero.com

   


Columnas anteriores
lunes, 13 de marzo, 2017 - 11:08 hs.

Creo que nadie duda hoy sobre el rol del Consumo como factor económico, político y social. Y sería bueno que también no separemos esta variable de los estímulos financieros que resultaron indispensables para colocarlo en el sitial que ocupa.


¿Por qué afirmo esto? Porque si observamos la evolución de la deudas que han contraído las familias argentinas podremos corroborar cuál fue su crecimiento, que tipos son los más relevantes y cuáles todavía no representan todo su potencial.


No me voy a detener a plantear si hay deuda “buena o mala” por el destino en sí, confrontando por ejemplo cuotas por un viaje vs. cuotas por un hipotecario. Esta cuestión depende de decisiones individuales y familiares que exceden este artículo. Pero que en un esquema de decisiones financieras no podrá obviarse. Puede sonar contradictorio pero es así.


El Banco Central de la República Argentina (BCRA) publica indicadores que nos muestran cómo se ha ido comportado la deuda de las familias. En este punto me interesa marcar los puntos que debemos considerar de esta información agregada (no necesariamente coincidirá con tu propia “radiografía”) pero marca cierta tendencia, a saber:
1. Una relación clave: ¿Cuánto representan las deudas de tus ingresos anuales?
2. A quien le debés; cuáles son las líneas de crédito que estás empleando.
3. El nivel de cumplimiento y puntualidad de tus pagos.
4. Y como colofón, la pregunta del millón: ¿Cabe más deuda y de qué tipo?
Vamos a mostrarte dos gráficos que a mi criterio son muy interesantes e ilustrativos de la evolución del endeudamiento familiar y su potencial.

Te ayudo a interpretar estos porcentajes:
a. Las familias tienen, en promedio, comprometido por deudas en torno al 20% de sus ingresos. Fijate que habitualmente cuando te califican crediticiamente te ponen un tope del orden del 25%. Primer dato, habría entonces espacio para más deuda.
b. Dentro de las líneas de crédito, más del 80% de lo que debemos se corresponde con tarjetas de crédito y préstamos personales. Consumo puro y duro. Luego algo de prendario y el hipotecario como testimonial, apenas el 1%.
c. Te va a sonar lógico: los sectores de menores ingresos deben más y si pensamos que el financiamiento al consumo es el más caro, podríamos decir que están peor.
d. Al contrario, yendo hacia la punta de la pirámide de ingresos, hay menos deuda y con mayor presencia de lo que hasta ahora podemos llamar objeto de deseo: crédito para la vivienda a largo plazo.
e. Los datos esconden una realidad que no todos conocen: hay deudas fuera del sistema financiero convencional, regulado por el BCRA. Préstamos para aquellos que no tienen un scoring crediticio que supere el Veraz. En sectores de bajos ingresos, o incluso con ingresos irregulares, puede ser la puerta de entrada al sobreendeudamiento.
f. La reaparición, todavía tenue del hipotecario nos lleva a preguntar ¿Cuánta deuda se puede sumar todavía? Las estimaciones pueden llevarlo al orden del 30% del ingreso total familiar. Si hablamos de vivienda única, en los egresos se observará una sustitución: cuota por alquiler. Un cambio patrimonial significativo. Hay margen en general según se observa.


Los argentinos estamos transitando un cambio de modelo económico que se traducirá indefectiblemente en cambio de hábitos, preferencias y decisiones de consumo que darán como resultado una nueva estructura de endeudamiento familiar.


El punto clave será si el crédito hipotecario llegó para convertirse en quien arrastre las decisiones de compra y financiamiento familiar.


Nicolás González
Contador Público Docente Universitario especialista en Finanzas
Titular del ABC de tu dinero
Twitter @elabcdetudinero
nicolas.gonzalez@elabcdetudinero.com

lunes, 23 de enero, 2017 - 11:22 hs.

Tanto en la Facultad a mis alumnos, como en reuniones con empresarios y profesionales, me gusta enfatizar la necesidad de pensar el futuro. Esto se traduce en la construcción de escenarios y para ello es fundamental conocer las variables (básicamente las no controlables por uno) que serán relevantes en el resultado de dichas situaciones proyectadas.


Mayoritariamente pensamos en la inflación, la tasa de interés, la evolución del PBI… si ya lo sé. Omití citar al gran fetiche de nuestra economía: la cotización del dólar. Según la estabilidad de su precio, ocupa el primer o segundo lugar. Sin demasiadas justificaciones técnicas, se ubica en la “pole position”. Y si pensamos en la lógica del ciudadano común, particularmente aquel que cuenta con capacidad de ahorro, sabemos que el argentino privilegia dos activos: dólares y ladrillos. Más o menos lo mismo.


Los invito a pensar juntos que podemos esperar de su evolución durante el 2017, y así mejorar la calidad de nuestras decisiones financieras, abandonando la repetición de conductas pseudo exitosas del pasado.


Durante el 2016, luego de la salida del cepo cambiario, la cotización aumentó un 20,58%. Tuvo por supuesto un comportamiento de meseta (estable) y algunos picos. Nada relevante. Digo esto frente a la evolución de otros activos que pueden ser destino de nuestros ahorros, como Lebacs u otros títulos públicos con renta fija en pesos. O participaciones en fideicomisos financieros, compra de cheques de pago diferido también. El rendimiento de estas inversiones fue superior a la que provino de la mera tenencia de los billetes verdes. Algunos atenuaron esto comprando Letes en dólares que fueron remuneradas con un 3% anual, claramente una mejor decisión al dólar inmóvil.
Pero… durante todo el año, salieron del sistema unos 10.000 millones de dólares. Sólo en Diciembre pasado cerca de un millón de personas compraron por montos menores a 10.000 USD cada uno. Memoria episódica. “Comprar que está barato” podría ser el slogan.
Para el presente año, donde algunos siguen batiendo dramáticamente el atraso del precio del dólar, se espera un crecimiento del mismo en que no superará la inflación y que nuevamente habrá inversiones en pesos que le ganarán. Y algunos se atreven a pronosticar que esto se mantendrá durante dos años más. ¿Por qué? Sin estar totalmente convencido que los precios en general son el resultado de la oferta y la demanda, está claro que son factores claves a la hora de determinar cuánto vale un bien.


Si el programa económico del gobierno funciona en lo relativo a la inflación, la misma irá descendiendo y se espera que la misma sea del 5% para el 2019. Para ello, se buscará fortalecer el peso y una de las herramientas es la tasa de interés que deberá ser positiva en términos reales. Será la señal, el estímulo para desalentar la compra especulativa de dólares. Obvio que para que esto suceda, la economía tiene que mostrar solidez y crecimiento. Y cambios de expectativas.
Volviendo al punto de la oferta y la demanda, tenemos que:


- El ingreso (oferta) de dólares se apoya en tres pilares básicos: exportaciones (muy condicionados a los precios de cereales y oleaginosas), colocación de deuda (para “pagar” lo que vence, financiar obra pública y también los gastos corrientes…) y las ansiadas inversiones extranjeras que no terminan de madurar. Pero se espera se materialicen.
- A esto le debemos agregar lo declarado e ingresado como consecuencia del Blanqueo. Extraordinario e irrepetible. Desafío enorme respecto a cómo estimular su destino eficiente y no meramente especulativo.
- Del lado de la salida (demanda), las importaciones están fuertemente vinculadas al nivel de actividad económica. Los dólares que se deben pagar por deudas son pagados con más deuda, en general. Argentina ofrece tasas de interés mundialmente incomparables. No hay acreedor que se las quiera perder. No hay fuga por ahí.
- ¿Turismo? Si somos caros como país, vendrán menos extranjeros y saldrán más argentinos. Así estamos hoy y seguiremos por unos años.
- Y quedan los ahorristas que contra toda opinión, atesoran. Algunos luego lo vuelcan en propiedades. Son el gran sector a convencer. Básicamente porque toman sus decisiones sobre la base de información incompleta. De escenarios futuros que serán meras repeticiones del pasado. Aún cuando se haya ido Obama y triunfado Trump por ejemplo. ¿Todo será igual? La vida está plagada de ejemplos que demuestran el error de pensar el mañana sin comprender lo que está ocurriendo hoy.


Con una inflación en torno al 20/25% anual, la evolución del dólar durante 2017 no superará el 20% (esto implicaría una cotización durante el año en torno a $18 y cierre de $19). Los rendimientos reales en pesos serán positivos, pero menores. La oferta será suficiente para atender la demanda. Para atender la economía real, productiva. Y la especulativa, que obviamente se mezclan y se nutren mutuamente. Salvo cataclismos. En eso pensamos.


¿Te imaginás un país (en realidad ciudadanos) que no piense en verde?



Nicolás González
Contador Público Docente Universitario especialista en Finanzas
Titular del ABC de tu dinero
Twitter @elabcdetudinero
nicolas.gonzalez@elabcdetudinero.com

lunes, 9 de enero, 2017 - 10:23 hs.

Y finalmente un día sucedió. Lo que había nacido como una opción para endulzar los bolsillos de los argentinos en el año 2001 (Decreto 1387/01) que veían dificultado la disponibilidad de sus ahorros en vísperas al Corralito, llegó a su fin. Chau a la devolución parcial del 5% del IVA por tus compras con Tarjeta de Débito (TD).


Lejos de tratarse exclusivamente de un premio que reducía la carga fiscal de los usuarios de TD, esta medida tendía a:
• Estimular la incipiente bancarización de los trabajadores formales, que comenzaron a cobrar sus sueldos a través de cajas de ahorro y disponían de estos medios de pago electrónicos.
• Aumentar la formalidad de las operaciones comerciales, reduciendo operaciones en negro que eran (lo son) más factibles cuando reina el efectivo.
• En función del punto anterior, mejorar la base de recaudación de impuestos no sólo nacionales, sino también provinciales y municipales.


La medida tuvo aceptación y fue percibida por la población como un beneficio. Y un reconocimiento a su rol como comprador “en regla”. Fue capaz de superar la salida de la convertibilidad, la inflación y se prorrogó hasta el 31 de Diciembre último.


Fue utilizada como herramienta de atracción comercial en diversas publicidades, donde no se aclaraba algo básico: había un monto máximo de compra de $1.000 que nunca se modificó en 15 años y que licuó su potencial. Si tu compra superaba ese límite, tu reembolso era cero. Lo divulgamos ampliamente y vimos que en general no era conocido este punto.


El IVA, el impuesto al gasto o consumo por excelencia, se lo cataloga como un impuesto regresivo. Esto significa que lo pagan por igual tanto ricos como pobres en sus compras.


Así el gobierno, promocionó y sancionó la ley 27.253 que entró en vigencia en Julio/16 donde dispuso el reintegro del 15% de las compras con TD para jubilados de ingresos mínimos y beneficiarios de planes sociales, con un tope de $300 por mes. Buscó así quitarle regresividad al IVA con esta devolución, que está atada a la utilización en las compras con este medio de pago.


El (ex) Ministro Alfonso Prat Gay estimó que el sacrificio fiscal anual rondaría los $25.000 millones. (Fijate más abajo cuánto se calcula devolver). Cuando se conoció que la devolución del 5% no iba a ser prorrogada, el nuevo Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne afirmó que "era un subsidio y no el más eficiente". Y el Director de la AFIP, Alberto Abad agregó “se suspendió para beneficiar a los que menos tienen”. Loable. Y que el nivel de utilización de la TD había crecido mostrando una mejora en la conducta de los usuarios. Chau estímulo.
Si te gustan los números te dejo esta infografía oficial sobre cuánto se incluye realmente en el Presupuesto Nacional sobre estas dos devoluciones (estimados)




Concluyo:
• ¿Si dejamos de usar la TD en nuestras compras (total o parcialmente) en un país donde el efectivo es aún el Rey, no afectará la registración de las operaciones comerciales?
• La estrategia de pedir la factura es loable, pero cansadora. Cuando pagás con la TD, el comercio no tiene otra opción que formalizar.
• Este “subsidio” que se elimina ¿no terminará perjudicando la recaudación global? Jamás lo sabremos a ciencia cierta. Pero me permito creer que caerán las operaciones registradas al no tener el estímulo de la devolución.


La tan mentada Inclusión Financiera (disponibilidad de servicios financieros) está estrechamente asociada a la Educación. Formar a los ciudadanos en el manejo de su dinero, instalando valores positivos (ahorro, previsión, sustentabilidad de sus gastos) y ello implica por qué no, utilizar también incentivos. Tengo la impresión que le sacamos un premio al que estaba utilizando medios de pago electrónicos con mayor frecuencia. Y por otro lado, no educamos a los que les otorgamos la devolución del 15% en sus compras. Contradictorio.
Como sociedad estamos iniciando el camino de tratar como corresponde la Educación Financiera. Un elemento vital en formación ciudadana. Requiere de una visión integral.
A modo de ejemplo es interesante conocer la experiencia de un país vecino, Uruguay.
Cuenta con la ley 19.210 de Inclusión Financiera y la devolución es del 4% (se acaba duplicar) y con tope actualizable. La alícuota general es del 22% y la reducida el 10%, empleando medios de pago electrónicos. Y proceden a la devolución de la totalidad del IVA a los beneficiarios de planes sociales.


http://inclusionfinanciera.mef.gub.uy/18825/15/areas/inclusion-financiera---uruguay.html


Nicolás González
Contador Público Docente Universitario especialista en Finanzas
Titular del ABC de tu dinero
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nicolas.gonzalez@elabcdetudinero.com

miércoles, 14 de diciembre, 2016 - 12:51 hs.
Conocer y entender el Consumo ya no es sólo patrimonio de la macroeconomía. Desde esa perspectiva podemos afirmar que fue el motor de la demanda que explicó en gran medida el crecimiento del PBI hasta el 2011, donde comenzó a mostrar señales de agotamiento hasta su estancamiento y retroceso. Para esto fue fundamental estimular la capacidad de compra (y de toma de crédito) de la población, en un marco de recuperación del empleo.

Pero es indispensable comprender que el Consumo dejó de ser estrictamente un hecho económico, para ir sumando un aspecto social. Es claro que el gasto de los individuos y familias responde no necesariamente a lo que podemos llamar las necesidades, sino hacia los deseos. Sí, deseos que reflejan un posicionamiento que ha invertido la lógica de primero lo más elemental (alimentación, vivienda, seguridad, salud) para dar lugar a símbolos de pertenencia social (indumentaria de marca, tecnología, conectividad, turismo). Hoy más que nunca pesan los símbolos que reflejan por ejemplo, la pertenencia a un segmento social quizás ilusorio en términos estrictos, como “ser parte de la clase media”. Y esto se traduce inevitablemente, en un aspecto político, a punto tal de preguntarnos ¿el Consumo vota?

Hacemos esfuerzos por no caer en la pirámide social, aún los segmentos de mejores ingresos. Crecen los consumos de segundas marcas, se modifican los canales de compra. A nadie se le caen los anillos por hacer compras grupales en los mayoristas. Lo gourmet es una ilusión para pocos. Vamos a precio y si coincide con nuestras preferencias de marca, mejor.

¿Hay un consumidor más racional? Eso nos llevaría a creer en la posibilidad de evaluar TODAS las opciones que están disponibles. Y esto NO es factible en un escenario donde el bombardeo publicitario es cada vez más preciso. Así es más realista decir que SOLO podemos analizar aquellas que nos ofrecen. Nuestras decisiones responden al arte de lo posible. Premio consuelo a mi opinión.

Las cartas están echadas en el 2016. El consumo caerá en torno al 4%. Y tiene cierta lógica si pensamos que hubo más inflación, salarios retrasados, tarifas que aumentaron (no del todo), tasas de interés que pasaron a ser positivas (y estimulan el ahorro y no el gasto) y sobre todo, incertidumbre. Y esto se asocia con el Consumo también por el lado de las deudas que fueron el artífice necesario para motorizar su dinámica en los últimos 12 años. Lo que se denominó “anabólicos” por su poder estimulante y en cierta forma artificial.

¿Qué podemos esperar para el 2017?

Parte de ello lo vemos en el cierre de este año: bonos y medidas oficiales para estimular el gasto en los segmentos de menores ingresos que en la Argentina explican más del 50% de la población. En torno al 0.25% del PBI. No es poca cosa.
A esto se suma el plan Ahora 18, para buscar mayor capacidad de endeudamiento con las compras de productos de origen nacional.

Mención aparte para los impuestos. Esto puede significar para algunos un alivio y mejora en su poder de compra. Por ende, más consumo. Para otros, “descubrir” que pertenecen a lo que el imaginario llama “los más ganan” lo que tiene un grado de credibilidad dudoso cuanto menos. Cuando lleguen las tasas e impuestos lo veremos.

Creo que la gran apuesta estará centrada en: salarios, evolución de la inflación y fundamentalmente, expectativas.

Claramente somos individuos – y agentes económicos- que nos formamos una visión subjetiva del futuro. Obviamente que nada puede resistirse a la verdad de nuestras billeteras. Pero nuestras expectativas sumadas a medidas que pueden descomprimir la dureza del año 2016 pueden permitir un repunte de nuestro gasto. Algunos lo podrán hacer con recursos propios, otros puede que exploren de una u otra forma, con el auxilio del crédito, el camino de recuperar niveles de consumo sostenibles.

Consumo. Consumidores, lejos ya de ser un elemento económico. A riesgo de repetirme, me pregunto: ¿el Consumo vota?


Nicolás González
Contador Público Docente Universitario especialista en Finanzas
Titular del ABC de tu dinero
Twitter @elabcdetudinero
nicolas.gonzalez@elabcdetudinero.com
domingo, 13 de noviembre, 2016 - 21:09 hs.
El pasado miércoles 9, ganó el asombro. Batacazo, dijeron algunos. Obvio, también cobraron visibilidad aquellos que contra todo pronóstico, habían puesto a Donald Trump (DT) como ganador.
Tema cansador, en un mundo lleno de pronosticadores del pasado.

Para recuperar algo de tranquilidad comienzan a mencionarse límites, realidades del poder permanente, sentido común que condicionarán el accionar del futuro presidente.

¿Qué nos interesa a los argentinos finalmente? Cuáles podrían ser las consecuencias que podría provocar la nueva administración de los Estados Unidos en nuestra economía, que de por sí padece una parálisis importante. Vayamos por partes:

1- Inflación: La estrategia del gobierno nacional ha sido la de contener el déficit fiscal, y financiarlo con deuda (mucha de ella en dólares) más una política monetaria de tasas altas en $. Esto último atrajo dólares financieros, no de inversión, que están aprovechando la estabilidad cambiaria. Hace tiempo se espera que Estados Unidos (Su Reserva Federal, no DT) eleve la tasa de interés, saliendo del esquema de tasas bajas. Y esto traería aparejado entre otras cosas:
- Un fortalecimiento del dólar a nivel mundial, lo que puede presionar políticas devaluatorias en los países, que estimulen la inflación. No le asigno muchas chances aquí.
- El encarecimiento de la tasa que nuestro país tendría que pagar por emitir/renovar sus deudas. ¿Podría suceder que el gobierno recorte gastos – difícil en un año electoral- o que tenga una política de mayor emisión para compensar esta dificultad? Combo viable.
Más allá de estas complicaciones, no parece que el camino descendente de la inflación para el año próximo se modifique. Cambio de instrumentos es posible, pero no de objetivo.

2- Actividad y Comercio Exterior: Si la política que se impondrá será de mayor protección de la industria estadounidense (esto puede darse de infinitas formas e intensidades), pueden aparecer:
- Trabas para el ingreso de productos argentinos a EEUU (hoy a la vista limones y carnes que luchan por recuperar ese mercado) y poder contar nuevamente con el Sistema Generalizado de Preferencias.
- Quizás el frente más complejo puede darse si dificultado el acceso para China y México a Estados Unidos, el excedente de productos no colocado allí comience a “derramar” en nuestra región, con precios bajos, sumado a un Brasil que todavía no da señales de reaccionar. Ese sí puede ser un escenario preocupante. Argentina necesita encontrar demanda en el mundo y el cierre de fronteras puede complicarnos. Resultará vital enfocar la búsqueda de nuevos y diferentes mercados no tradicionales.

3- Inversiones y Empleo: Si el capital es “cobarde”, la incertidumbre puede potenciarlo. Esto se traducirá en demoras hasta la aparición de señales más claras. Y significará que sumado a la capacidad ociosa existente en nuestra economía (en la industria en particular), no aparezca el impulso esperado de la inversión privada. Sumado a nuestro año electoral, el consumo ocupará nuevamente el escenario central con más obra pública, como datos relevantes. Con o sin, Trump.

En síntesis, inflación encarrilada a la baja, dólar controlado, actividad con señales tenues, en un tablero mundial con alta incertidumbre.

El eje del mensaje de DT fue el de recuperar empleos que se “habían ido a otros países”. En general es una situación que padecemos por la cuestión de búsqueda de menores costos salariales. Queda flotando una incógnita: ¿Qué sucederá con el reemplazo de trabajadores por tecnología robótica que avanzada sin pausa? Parece el verdadero desafío que ya llegó a nuestras sociedades y no parece contar con respuestas inteligentes. Francamente me preocupa más que Donald Trump y sus posibles excentricidades.

Nicolás González
Contador Público Docente Universitario especialista en Finanzas
Titular del ABC de tu dinero
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nicolas.gonzalez@elabcdetudinero.com
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