13/12/2019
viernes 13 de diciembre del 2019 - T
13 diciembre 2019 - T
viernes, 29 de marzo, 2019 - 10:24 hs.
La peor injusticia

Los últimos números divulgados por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, indican que la pobreza medida por distintos derechos sociales creció del 26,6 al 31,1% de 2017 a 2018 en todo el país, más allá del índice de ingreso.


En síntesis, uno de cada tres argentinos se encuentra inmerso en la pobreza.


Esta medición abarcó distintos planos de incidencia, como por ejemplo la alimentación con indicadores de inseguridad nutricional, sin cobertura de salud o con restricciones al acceso a la atención médica o a los medicamentos.


También se incluyeron los servicios básicos, en los cuales se anotaron los porcentajes de conexión a la red de agua corriente, a las cloacas y a la energía.


En cuanto al renglón de vivienda digna, se midió el hacinamiento, la precariedad en la infraestructura y el déficit en servicios sanitarios.


El medio ambiente reveló la población sin recolección de residuos, presencia de fábricas contaminantes y espejos de agua contaminada.


Con respecto al acceso educativo, se contabilizó la inasistencia, el rezago educativo en la escuela media y en la primaria.


Finalmente, fue medido el empleo y la seguridad social como la falta de afiliación al sistema y el desempleo de larga duración.


El estudio registró a las personas que sufren una o más de estas carencias en Argentina, revelando que en 2017 había 16,7% de pobres estructurales y en 2018 dicho número creció hasta 18,6%.


Los pobres no estructurales pasaron de 9,9% a 12,7%.


Estos índices suman, entonces, una pobreza de 31,1% en 2018.


De manera preocupante, esta pobreza multidimensional en la población argentina se incrementó desde 2012 cuando registró 24,4%, pasó a 27% en 2015 y alcanzó 31,3% en el cuarto trimestre del año pasado.


La realidad duele y exige que la dirigencia política encuentre el rumbo de crecimiento de la economía, sin olvidar que la ecuación social sólo cierra si todos los argentinos están incluídos en ella.


Sobre todo en un país que genera alimentos para 500 millones de personas.-


@danieltemperoni


 

   


Columnas anteriores
viernes, 13 de diciembre, 2019 - 10:25 hs.

Cuando aún restan testear los últimos tres meses del año, el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina reveló que la pobreza en Argentina trepó hasta 40,8% y la indigencia 8,9%.


El trabajo señaló que la tasa de pobreza registró fuerte alza con relación a 2017 y 2018, y que hasta septiembre último el 32,1% de los hogares está sumido en esta variable.


Estos índices dejan al descubierto que más de 16 millones de personas son pobres y 3,6 millones son indigentes.


En tanto, el 59,5% de los niños y adolescentes están abarcados en la línea de pobreza, lo que comprende a cerca de 7 millones de hogares de este grupo etario.


Según el informe, esta pobreza afecta fuertemente a niños y adolescentes de 0 a 17 años y a los jóvenes de 18 a 29 años, y en menor medida a los mayores de 60 años.


También indica que “la incapacidad de alcanzar una Canasta Básica Total en el conurbano bonaerense es mayor en comparación con el resto de las regiones urbanas. En el otro extremo, es la Ciudad de Buenos Aires la que evidencia menor riesgo de pobreza”.


En el conurbano de la provincia de Buenos Aires, estos niveles de pobreza por ingreso llegaron al 42%, en tanto que en CABA alcanzaron 31%.


En el tercer trimestre de este año, la tasa de indigencia registró una suba respecto de los dos años anteriores, llegando a los valores más altos de la década.


En este sentido, se estimó que 6,5% de los hogares y 8,9% de las personas se hallan afectados por la indigencia.


La realidad es contundente y no deja margen para especulaciones de ningún tipo, por lo que la política anunciada por el presidente Alberto Fernández tendrá la responsabilidad enorme de ir achicando las distancias entre aquellos argentinos que producen y los que lamentablemente han ido quedando fuera de los márgenes de contención social.


De esto se trata el compromiso de un nuevo contrato social en Argentina.-


@danieltemperoni


 

viernes, 29 de noviembre, 2019 - 10:27 hs.

El tratamiento del denominado proyecto de ley de góndolas, incorpora una mirada más justa sobre el valor de los alimentos que se comercializan en el país.


Obliga a los supermercados a diversificar la oferta diaria, evitando la conformación de oligopolios y la tan remanida posición dominante.


También apunta a impedir subas injustificadas, promovidas particularmente por los grandes formadores de precios que aprovechan cualquier circunstancia para elevar la vara.


Básicamente establece que las cadenas supermercadistas estarán autorizadas a otorgar a cada grupo empresario el 30% de la góndola, la que deberá compartirse con al menos otros cinco proveedores distintos.


Asimismo, establece que los supermercados tendrán que reservar 25% del exhibidor a los productos de pequeñas y medianas empresas, y otro 5% a los de la agricultura familiar.


Las islas de exhibición cercanas a las cajas, deberán estar ocupadas en un 50% por productos elaborados por micro y pequeñas empresas de origen nacional, mutuales y cooperativas.


Esta nueva mirada legislativa estará dirigida a alimentos, bebidas y productos de higiene y limpieza.


Hasta el momento todo ha sido a favor de los grandes grupos económicos que siempre manejaron los niveles de precios, aún en las crisis más profundas que vivimos los argentinos.


Siempre se llevaron la parte del león y ocuparon los lugares preferenciales en los escaparates, sin haber realizado ningún esfuerzo colaborativo con las políticas oficiales tendientes a equilibrar el desfasaje de valores en los productos que requieren las familias argentinas.


Incorporar a otros actores de la producción nacional, refleja un cambio de actitud desde la política consensuada e insufla oxígeno puro a la posibilidad de crear nuevos puestos de trabajo genuino en las economías regionales.


La trazabilidad de los artículos de primera necesidad es también un giro positivo hacia la defensa de los consumidores, ya que los pone como sujetos activos del mercado al reforzar su postura selectiva que seguramente hará que los precios disminuyan de manera sustancial.


@danieltemperoni


 

viernes, 22 de noviembre, 2019 - 10:23 hs.

A lo largo de las últimas décadas, Mar del Plata ha visto cómo las excepciones fueron variando el rumbo de su crecimiento.


En algunos casos resultaron positivas, pero mayoritariamente afectaron el normal desenvolvimiento del plano urbano.


Con un Código de Ordenamiento Territorial que fue elaborado en 1979, la prioridad pasa por un debate profundo en el Concejo Deliberante que permita incluir todas aquellas ideas que apunten a imaginar una ciudad y un distrito moderno, bajo nuevas tipificaciones y con la mirada ambiental de acuerdo con los estándares internacionales.


Cuando se habla de la necesidad de generar empleo, este objetivo requiere primariamente contar con un municipio que respete las nuevas condiciones de producción y, obviamente, a sus habitantes.


La organización del espacio es esencial para grandes urbes, pero fundamentalmente en General Pueyrredon generaría un marco de previsibilidad que serviría para recibir inversiones y beneficiaría al conjunto de la sociedad.


Muchos barrios marplatenses fueron salpicados por los efectos de la nocturnidad, precisamente porque se dieron excepciones sobre distintos rubros en sitios en los que no estaban permitidos y terminaron perjudicando la vida diaria de los vecinos


La inclusión del aspecto ambiental es prioritario, teniendo en cuenta el crecimiento poblacional y la inserción de diversas actividades productivas.


Además se relaciona con el rediseño de la circulación de casi 500.000 vehículos y del transporte público de pasajeros, para mitigar el impacto de la contaminación y reducir los costos del movimiento masivo de residentes y turistas.


Las producciones agropecuaria y frutihortícola requieren de un análisis particular, teniendo en cuenta que la población se expande en el terreno y aparecen situaciones que no pueden ser reparadas con simples excepciones.


La multiplicidad de jurisdicciones en algunos puntos de la ciudad también deben ser revisadas, porque en la mayoría de los casos han resultado negativas para los intereses de los marplatenses.


Es una oportunidad que no puede ser desaprovechada y que precisa de un compromiso de la política para que finalmente se plasme en realidad.-


@danieltemperoni


 

viernes, 15 de noviembre, 2019 - 10:20 hs.

Los cambios que necesita América Latina pasan puntualmente por la inclusión de vastos sectores populares ante la creciente brecha con las clases económicas dominantes, pero también el gran desafío sigue siendo que estos avances ocurran sin que la democracia de los países corra peligro o termine sesgada por golpes de Estado de diverso origen.


Esto último aparece como una afirmación bastante débil ante lo ocurrido con el gobierno de Evo Morales en Bolivia.


Cuando estos eventos se suceden sin que organismos como la OEA o el Mercosur no sirvan como agentes sanadores o propiciadores de propuestas superadoras desde lo democrático, todas las naciones de la región sufren el cimbronazo.


Si después de más de tres semanas de reclamos por parte del pueblo chileno el gobierno de Sebastián Piñera sigue en funciones y recién ahora acepta que iniciará un proceso constituyente, es porque allí no hubo presión alguna de las fuerzas armadas y por el contrario en las calles se observa una represión denunciada a nivel internacional..


Prácticamente quedó en el camino del olvido aquella idea compartida por México y Uruguay para que Venezuela iniciase finalmente un cronograma electoral con el objetivo de saldar las diferencias entre el gobierno de Nicolás Maduro y la presidencia de la Asamblea por parte de Juan Guaidó.


Todas estas situaciones deberían ser analizadas y debatidas en el Parlasur, pero lamentablemente la idea de su continuidad fue puesta en duda por algunos de los gobiernos que lo integran, tal el caso de Argentina que obvió la elección de parlamentarios en los comicios del pasado 27 de octubre.


La vida institucional de las naciones debe ser respetada a rajatabla, pero ocurre que en momentos de tensión social y política como los que se registran en la actualidad, el resto de los países deben al menos interpretar la necesidad regional y acompañar la pronta reparación de los derechos civiles.


Si esto no acontece, todos los pueblos degradan su tranquilidad  y sus mandatarios pierden la oportunidad de ser garantes solidarios de la continuidad de otros gobiernos democráticos.


No puede retrocederse en el proceso de avance institucional de América Latina porque atrasa décadas y le roba el sueño de ascenso social a millones de personas.


En esta defensa irrestricta deben posicionarse los partidos políticos y sus dirigentes, más allá de ideologías y referencias históricas.


Democracia siempre debe ser la respuesta contundente, ya que los silencios otorgan avales peligrosos.-


@danieltemperoni

viernes, 8 de noviembre, 2019 - 10:25 hs.

Esta realidad presente del país amerita hallar las mejores maneras y formas de encaminar los consensos.


La crudeza económica y social está pidiendo que la política se ponga de acuerdo rápidamente en cuestiones que a todos nos parecen de sentido común.


Urge al ciudadano de a pie tener la certeza de que su salario no se depreciará frente a la inflación y que su esfuerzo diario alcanzará para llegar a fin de mes con las necesidades familiares cubiertas y satisfechas.


Una ley de góndola sería un primer escalón de coincidencia para darle a las pequeñas y medianas empresas productoras de alimentos la posibilidad de competir en grandes superficies comerciales con aquellos formadores de precios que hoy imponen una vara demasiado alta a los consumidores.


Esta tarea legislativa redundaría en un apoyo directo a las fuentes laborales de miles de argentinos y generaría las condiciones imprescindibles para ampliar la convocatoria de futuros empleos formales.


Avanzar sobre una reforma impositiva aparece como urgente, teniendo en cuenta que las pymes soportan una presión fiscal inédita que les anula la posibilidad de imaginar una  ampliación de sus horizontes productivos y de exportación.


Vaca Muerta es la cuenca que le asegura al país una provisión de gas natural por 170 años y de petróleo por más de 80, pero se requiere de una legislación que dé previsibilidad a las inversiones y permita que los argentinos podamos acceder a esas energías sin tener que pagarlas a precios internacionales y a valor dólar.


Las miles de toneladas de alimentos básicos que se producen en nuestro paìs precisan de un contexto exportable, pero también habrá que discutir las bases de asistencia social para que ningún habitante pase hambre en una tierra que alimenta a 400 millones de personas en el mundo.


Los jubilados y pensionados esperan el debate de un sistema de actualización que les devuelva a sus haberes mensuales todo lo que perdieron en los últimos años.


La educación pública también deberá ser el centro de atención en una nación que mayoritariamente tiene en claro que de su mano viene la movilidad social.


Los acuerdos que puedan alcanzarse en el Congreso de la Nación serán vitales a la hora de avanzar en estos consensos inexorables que pide una sociedad acuciada en su gran mayoría por una creciente situación de inequidad y desamparo.


@danieltemperoni

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