22/05/2019
miércoles 22 de mayo del 2019 - T
22 mayo 2019 - T

Raquel Pozzi Analista en Poli­tica Internacional

lunes, 4 de marzo, 2019 - 09:14 hs.
India y Pakistán, un conflicto fuera de control

En la “Línea de Control” en Jammu & Cachemira, frontera militar entre la India y Pakistán de más de 700 km de largo y legado de la guerra de 1971 indo-pakistaní, crece la tensión pese a la liberación del piloto indio capturado por militares pakistaníes. En los distintos puntos de LoC (Line of Control) se llevan a cabo enfrentamientos militares entre los dos estados aun cuando se presume que el mismo atenuaría la intensidad con la mediación internacional.


El histórico conflicto entre la República de la India y la República Islámica de Pakistán tiene actualmente como epicentro los ataques realizados por militantes pertenecientes al “Ejército de Mahoma” Jalish e Mohammad en Pulwana (territorio indio); en respuesta a los referidos ataques, la IAF (Fuerzas aéreas indias) embiste el campamento Balakot en la LoC. A pesar de los intentos de Nueva Delhi de aislar diplomáticamente a Islamabad, la situación reavivó los rencores históricos entre indios y pakistaníes por el control de Jammu y Cachemira.


Es importante tener en cuenta que no sólo se trata de los dos estados mencionados con importante potencial nuclear, sino también la presencia en la escena de la República Popular de China como otro actor subliminal que desanima la idea de una resolución vertiginosa. Es preciso destacar que el actual conflicto estalla por escaramuzas del JeM (Ejército de Mahoma) pero la región es eruptiva por la presencia de los talibanes en la frontera Afganistán-Pakistán como también por minorías separatistas musulmanas que habitan en la región autónoma Uigur (Xijiang) en el Noreste de China.


Es significativo destacar que la región de Cachemira limita con India, Pakistán y China poseyendo una población aproximada de 13 millones de habitantes cuya mayoría profesa la religión musulmana, actualmente la zona está dividida entre los tres estados mencionados: Pakistán controla los territorios del Norte y Azad Kashmir (región noroccidental), India ocupa las zonas centrales y meridionales (Jammu y Cachemira) y China controla la región nororiental (Aksai Chin y el Valle de Shaksgam), en términos porcentuales India controla casi el 50 % del territorio, 37 % Pakistán y el resto es supervisado por la República Popular de China. Más allá de las tres guerras libradas por India y Pakistán en 1947, 1965 y 1999, también es preciso señalar la guerra entre China e India en 1962 por diferencias en la demarcación de fronteras.


El conflicto que nace de las entrañas de la guerra fría y el proceso de descolonización británica en Asia parte de arcaicos resentimientos entre el Reino de Dogra o Maharajá, la colonización británica en Asia y el proceso independentista luego de la Segunda Guerra mundial.


Además de la variable política, es ineludible destacar el aspecto geográfico de la región en cuestión, ya que la región de Jammu y Cachemira es una de las más escarpadas del mundo por las cadenas montañosas de Pamir e Indu Kush, que conectan directamente con el Himalaya, como también la de Karakoram y Jir Panjal dónde las alturas rondan en los 28 mil pies (8.400 metros) lo que explica el aislamiento, incomunicación y diferencias culturales. Debido a ser un territorio tan escarpado el recurso hídrico torna a la región importante por el control de los ríos: Indo, Jhelum, Chenab, Rabi,Sutlej y Beas. La dependencia económica agrícola de Pakistán genera la necesidad de contar con el recurso hídrico, indispensable para el desarrollo de su economía, a pesar de los numerosos tratados firmados que garantizan el equilibrio del dominio hídrico en la región.


Pasado y presente


Generalmente cuando referenciamos a Cachemira se tiene en cuenta sólo el Valle de Cachemira, pero el conflicto incluye otras regiones no menos importantes, como la región del Poonch y el estado autónomo de Azhad Kashmir; las áreas del norte en Gilgit y Baltistán y la región budista de Ladakh. Estas áreas estuvieron controladas por el imperio Mongol en el S. XVI, luego invadida por los afganos entre 1726-1819 cuyo jefe fue el Sij Ranjit Singh para convertirse en territorio cedido por los británicos a principios del S. XIX a la dinastía de los Marajá o Maharajá (rey) Singh.


El primer Marajá de Cachemira fue Gulab Singh quien “recibió” de los británicos la región de Jammu & Cachemira en 1857. El Imperio británico concede el control de esta región a la dinastía Singh basándose en intereses estratégicos que tenían que ver con el temor de la infiltración comunista de rusos y chinos en plena guerra fría, aunque muy seguros la lealtad de los Singh para proseguir con la dominación británica en el resto de Asia.


Es conveniente analizar también que el verdadero potencial geo-económico lo constituían las dos rutas comerciales más importantes ubicadas en la cadena montañosa de Karakoram, esas rutas eran Ladakh y Gilgit que fueron repartidas entre India y Pakistán después de 1947, quedando Ladakh para India y Gilgit para Pakistán, estas rutas comerciales eran muy importantes por el acceso a la región autónoma del Tibet y a la República Federal Democrática de Nepal. Finalizado el dominio británico en 1947, sobrevolaba la Teoría de las Dos Naciones: “Unión de la India y Dominio de Pakistán” pero la separación religiosa entre musulmanes e hindúes demostrarían la imposibilidad de coexistencia de las dos naciones. La región de Cachemira era gobernada por el Marajá Hari Singh en 1947 quien en el contexto de una revuelta pakistaní prefirió la ayuda militar de la India firmando a cambio un instrumento de adhesión de Cachemira a la India, estallando la guerra automáticamente.


Dejaremos de lado en esta columna el conflicto limítrofe entre India y China en 1962, pero sí referenciamos que por consecuencia de la misma el año 1971 determinó la creación del Estado Independiente de Bangladesh y la firma del Acuerdo de Simla.


Fuera de control y miedo nuclear


Tanto India como Pakistán cuentan con un arsenal de ojivas nucleares importantes que los ubica entre el 6to y 7mo lugar con 130 a 140 ojivas nucleares (variando según fuentes) entre los diez países más importantes del mundo.


Ambos estados ejercen estrategia de disuasión. Por un lado Pakistán considera indispensable invertir en armamento nuclear debido a la asimetría en número de militares con respecto a la República de la India, y por otro lado India evalúa el peligro que significaría si los grupos radicalizados Jalish e Mohammad; Tehrik e Taliban Pakistán (TTP) y Al-Qaeda se apoderasen del armamento nuclear de Pakistán.


Entre las armas nucleares de Islamabad y Nueva Delhi también debe considerarse el potencial nuclear de Beijing, sin embargo, el verdadero problema radica en la comunidad internacional que si bien acuerdan en acercar la partes, en general las relaciones internacionales de las potencias más importantes se encuentran enredadas en sus propios conflictos, por lo tanto como sucedió en otras oportunidades la resolución de esta disputa tiene su propio límite y es el temor a la escalada nuclear en la Línea de Control donde Pakistán e India se hallan fuera de control.

   


Columnas anteriores
lunes, 20 de mayo, 2019 - 11:20 hs.

Cuando el país de la dinastía saudí equivocó el pronóstico al creerse vencedores entrando en guerra con Yemen en marzo de 2015 en una campaña contra los hutíes con la creencia de enfrentarse a un estado pequeño y débil viene inmediatamente a la memoria algunas reflexiones del escritor John G. Stoessinger (Director interino de la División de Asuntos Políticos de Naciones Unidas) en su obra Porque las naciones van a la guerra aclarando que “Hay una constante de la perspectiva que tienen todos los dirigentes cuando van a entrar en guerra: todos esperan la victoria tras una campaña breve y triunfante” y así lo entendió en ese momento príncipe heredero Mohamed Bin Salmán Al Saud, creyendo en una guerra rápida y letal para los hutíes.


A sabiendas que la custodia iraní podría ser un gran impedimento para lograr el objetivo del hijo de Salmán bin Abdulaziz, rey de Arabia Saudí y jefe de la casa Saudí, puso en marcha una coalición de varios países que con el financiamiento de los saudíes era imposible pensar en el fracaso. Tanto Egipto; Los EAU; Jordania; Kuwait; Bahréin; Qatar sumando a los Estados Unidos y el Reino Unido, la Operación “Tormenta definitiva” era sólo un trámite.


El apoyo logístico de armamentos de los Estados Unidos y la contratación de mercenarios provenientes de Sudán y otros estados pobres africanos armados con Kalashnikov AK-47 y M-16 calibre 5.56 como sicarios de guerras, garantizaba definitivamente que Arabia Saudita aplastaría a los rebeldes en Yemen. Pero, ni la coalición, ni el financiamiento ni tampoco el ingreso de mercenarios bastaron para –que el único estado que lleva el nombre de una dinastía- asegurase que la operación sea exitosa aun sumando otras maniobras saudíes como los bloqueos navales que aislaron totalmente a la población yemení. La excusa perfecta era neutralizar a los “terroristas hutíes” sin importar la catástrofe humanitaria que conllevaría a Yemen, un estado pequeño y grande a la vez por su posición geo-estratégica en la península arábiga.


Cuando se lanza una guerra a “tientas y tontas” con la arrogancia del poder absoluto, repasar la historia de la guerra civil de Yemen del Norte entre 1962 y 1970 aunque sea por estrategia les hubiese recordado a los saudíes que dicho país tiene una historias de combatientes aguerridos. En los tiempos de Gamal Abdel Nasser (presidente egipcio) que lideraba la lucha en el Golfo Pérsico en los 60s a favor de los republicanos norteamericanos tuvo la peor equivocación de enviar un numeroso contingente de tropas a Yemen, un error que lo conduciría a posteriori a la fatal derrota en la guerra de los seis días contra Israel y libros escritos sobre los peores errores estratégicos del líder tercermundista. El actual presidente norteamericano Donald Trump parecería ir en ese rumbo con sus movimientos ajedrecísticos en el Golfo Pérsico, claro… Ninguna guerra de envergadura tuvo lugar en su territorio y esto lo despoja de empatías en relación a otros estados que viven en guerras continuas.


“Besa la mano que no puedes cortar”


El conde Alexander de Marenches oficial militar francés, asesor especial de los Estados Unidos durante la presidencia de Ronald Reagan y miembro del SDECE (Servicio de documentación externa de contra-espionaje) en sus glosas del libro “Secretos de Estado” parafraseaba el sub-título citado consideraba que la cuestión en Oriente tenía que ver con no subestimar al enemigo por más pequeño que éste fuese, porque esa asimetría en combate puede dejar en evidencia las debilidades del más grande.


D. Trump movió piezas fuertes sobre el mar enviando los portaviones Al USS Lincoln, bombarderos B-52 y el buque USS Arlington con sistemas antiaéreos Patriot, los cuáles se encuentran en Qatar mientras tanto el líder supremo de Irán, Alí Jameneí manifiesta que “Nadie debe temer la aparente grandeza de Estados Unidos, ni su despliegue en el Golfo Pérsico, porque su verdadero poder es mucho menor” (EFE) y que sólo se trata de una “guerra de voluntades”. Trump demuestra fibra militar pero deja entrever que hay algo de temor hacia La República Islámica de Irán y no es sólo el Estrecho de Ormuz. El presidente norteamericano tiene obsesión por derrocar al régimen que en febrero de 1979 propuso una nueva configuración regional con el derrocamiento del útlimo Shá de persia Mohamed Reza Pahlevi y el triunfo de la Revolución islámica en Irán con el nombramiento del líder supremo: el Ayatolá R. Jomeini. El difícil anclaje entre Irán y Occidente persiste hasta la actualidad aunque la tensión más cruenta es entre Irán y la República de Israel. Donald Trump se ha erigido como tutor de Israel con las concesiones tales como el cambio de la embajada de los Estados Unidos de Telaviv a Jerusalén; el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y el reconocimiento que los Altos de Golán sirio como parte del territorio israelí.


Washington pretende hundir a Teherán en el caos social ya que Irán está cada vez más ahogada económicamente por las sanciones impuesta por los EEUU luego de la salida del Plan Nuclear (PAIC). La economía persa tiene números que pronostican vientos de guerra en la política interna iraní: El PBI prevé que caerá en 2019 un 6 %, Inflación mayor al 40 % y su Moneda devaluado al 30% panorama desalentador no sólo para Irán sino para sus socios europeos en Brusela-Berlín-Londres y Paris.


El temor de los Estados Unidos es compartido con la República de Israel y con los saudíes ya que el fortalecimiento de la rama musulmana shií en la región activa las alertas que suenan en Iraq. La gigante petrolera estadounidense Exxon Mobil en la República de Iraq ha evacuado a todo su personal extranjero del yacimiento West Quma 1 en la provincia meridional de Basora, alegando motivos de seguridad.


Debemos tener en cuenta que la zona sur de Irak constituye casi el 90% de la producción total del crudo del país, dato no menor para comprender la importancia de Iraq como pieza clave en este atolladero.


La conclusión es clara: A sabiendas que un enfrentamiento convencional directo entre Estados Unidos e Irán sería una catástrofe, Trump vuelve a rememorar viejos esquemas a través de la “construcción del enemigo” repitiendo la historia otra vez Iraq.

"Lo más grande es lo más ínfimo" (Victor Hugo)


Todo parece indicar que a los árabes saudíes -con mayoritaria población musulmana sunní- más allá de los odios históricos, le preocupa sobremanera los aliados que posee Teherán -con mayoritaria población chií- en Irak, Líbano y Siria. La sola mención del líder de la milicia shiita anti-estadounidense Kata´Ib Hezbollah (KH) en Iraq se transformó en el temor generalizado no sólo para Donald Trump sino para los estados de la región que ven la expansión de chiísmo como una amenaza regional. Si bien es cierto que la milicia shií y su líder Gamal Ibrahimi se encuentra en la lista de presuntos autores-intelectuales de atentados a las embajadas de Estados Unidos y Francia en Kuwait (1983); el asesinato del Emir de Kuwait en 1985; la persecución y ejecución sistemática de civiles sunnitas como también fue el apoyo logístico de Basar Al Assad en Siria, este identikit alienta en el mundo posturas anti-iraníes.


Pero si de ventilar se trata, los saudíes han realizado una propaganda de victimización al revelar el ataque con drones a infraestructuras petroleras (Oleoductos Este-Oeste) por los rebeldes hutíes de Yemen, siendo la noticia más globalizada porque era funcional al imaginario mundial la guerra entre los Estados Unidos y aliados contra Irán.


El escenario perfecto para el sensacionalismo, la estrategia del Shock de Noemí Klein una técnica genuinamente disciplinaria, paralizante que aniquila cualquier intento de razonamiento, la verdadera psico-política neoliberal que propone magistralmente el filósofo coreano Byung-Chul Han. La optimización de la violencia de la negatividad (negación de la realidad) es tan destructiva como la violencia de la positividad (la guerra como solución del enemigo creado). Mientras consideremos necesaria la guerra para neutralizar al enemigo estamos negando otras guerras que ya han destruido enemigos creados, me refiero exclusivamente a la guerra en Yemen, uno de los genocidios modernos velados y olvidados. La creación del título catastrófico “Golfo Pérsico camino al desastre” actúa como violencia negativa, quizás sólo así consideremos más importante la matanza sistemática de los yemeníes por las bombas árabes que la destrucción de los gasoductos saudíes por drones hutíes .


Raquel Pozzi
Profesora en Historia
Analista en Política Internacional
@Raquelpozzitang

sábado, 11 de mayo, 2019 - 11:47 hs.

Las tensiones y provocaciones entre los Estados Unidos y la República Islámica de Irán no contemplan en absoluto ningún modo de acercamiento, al contrario, cuanto peor mejor. Las incitaciones entre ambos estados exponen un clima enrarecido por posibles enfrentamientos militares en la región del Golfo Pérsico, tan candente como complicada por las implicancias geo-políticas.


El despliegue del portaaviones nuclear estadounidense Abraham Lincoln hacia el golfo Pérsico como política disuasiva, según el asesor de seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, fortalece los objetivos plasmados en la agenda de política exterior de los Estados Unidos hacia la República Islámica de Irán luego de acusaciones desafiantes al considerar como “grupo terrorista” a la Guardia Revolucionaria Islámica, el organismo militar más importante del estado persa.


A los Estados Unidos la región Oriente Medio no le es cómoda aunque forma parte de su obsesión, sin embargo no es sólo obcecación de la Casa Blanca, sino que forma parte de una estructura de obsecuencias de aliados que tardan en manifestarse por la conducta impredecible de Donald Trump al romper con los modelos tradicionales de equilibrios de los poderes estatales en pos de mantener el sistema-mundo.


El desbaratado Plan de Acción Integral Conjunto PAIC “el Pacto Nuclear” acordado en julio de 2015 entre Irán, los Estados Unidos, la Federación Rusa, China, Reino Unido, Francia, Alemania y el Grupo E3/Unión Europea + 3 alcanzado por el G5 + 1, con el retiro prematuro de los Estados Unidos y el anuncio recientemente realizado por Teherán de renunciar a obligaciones manifestadas en el acuerdo altera directamente a la Unión Europea, que capea como puede la turbulencia entre los Estados Unidos e Irán.


Si bien el presidente iraní Hasan Rohani aclaró que su país no abandona el Plan Integral de Acción Conjunta (PAIC), lo cierto es que el país persa está decidido a quebrantar el punto más sensible del pacto: ignorar los límites de sus reservas de uranio enriquecido y agua pesada. Hasta ahora Rohani y la cúpula religiosa iraní consideraban que la buena conducta con respecto al Pacto Nuclear podría morigerar los efectos recesivos de su economía, sin embargo la escasa tolerancia hacia los Estados Unidos, la rivalidad con Israel en Siria y una economía tambaleante determinaron el nuevo rumbo de las relaciones con Washington: De la distensión a la crispación.


¿Anarquía Internacional o Teoría Estructural del Equilibrio de Poder?


Desde la epistemología en los estudios Internacionales, considerar la toma de decisiones de los Estados Unidos como individual y subjetiva conlleva a acordar con la teoría del “bucle” -acción-reacción- en las decisiones internacionales formando parte del cuerpo teórico del politólogo estadounidense Kenneth Waltz quien plantearía en su obra inicial “Man, the State and War” que el análisis de la política internacional no sólo se centra en la naturaleza y el comportamiento humano; la organización interna de los estados sino también en la imagen de la “anarquía internacional” aportando un nuevo elemento analítico en pos del revisionismo a la teoría del realismo clásico.


Para los primeros escritos de Waltz la anarquía internacional no significaba caos o destrucción, sino una derivación lógica como resultado de los comportamientos subjetivos y la organización interna de los estados. Aplicado a la actualidad, esta teoría resultaría porosa y haría aguas por varios lados, ya que en el caso específico de Trump, su conducta se aparta de la lógica de la política interna estadounidense, no así de la lógica de la política exterior funcional al mantenimiento de un sistema mundial donde la globalización ha significado hasta ahora, la americanización del mundo.


En los tiempos maduros de Waltz planteó la Teoría Estructural del equilibrio del poder implicando la ausencia de un poder hegemónico –equilibrio-lo contrario para Waltz –desequilibrio de poder- conduciría a la guerra. Así como Waltz y otros intelectuales tuvieron que adaptar sus obras a los cambios, la guerra fría en los años 70 constituyó una bisagra en la revisión de paradigmas.


Los contextos internacionales no siempre juegan a favor de la realpolitik, ya que en tiempos de distensión mundial la baja política (low politics) le gana espacio a la alta política (high politics) y así como la coexistencia pacífica llegó a su fin con el recrudecimiento de los conflictos –derrota de Estados Unidos en Vietnam en 1975- de la misma forma las teorías huyeron de la zona de confort para comprender el desarrollo de las relaciones internacionales en un mundo en profunda tensión.


Por consecuencia, la conformación del club nuclear de diez o más estados con capacidad atómica no difiere de la etapa de nuclearización entre los Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en plena guerra fría, ambos auto-regulaban sus acciones por la psicosis de auto-destrucción, por lo tanto el factor nuclear entre Irán y los Estados Unidos sigue siendo una arista moderadora y un medio de disuasión.


La atención está centrada en la posición geo-estratégica que posee Irán y las ventajas que esto implica contra los aliados regionales de preferencia de los Estados Unidos - Arabia Saudita y el Estado de Israel- en una zona candente de gran circulación comercial y ebullición conflictiva.

El desvelo norteamericano


La República Islámica de Irán custodia el Estrecho de Ormuz -una franja de 54 km en su punto más angosto- con la poderosa fragata Sahand por donde transita entre el 30 y 35 % del petróleo mundial y otros productos desde los puertos de Irak, Kuwait, Qatar, Baréin, Emiratos Árabes Unidos como también de Arabia Saudita. El Estrecho de Ormuz es el paso obligado de la ruta marítima del petróleo que conecta el Mar de Omán con el Golfo de Adén, el Mar Rojo, Canal de Suez y el Mar Mediterráneo. El desvelo norteamericano se centra en el poder de disuasión que concentra Irán en el paso obligado del mayor tránsito del oro negro del mundo.


El estado persa altera los ánimos de varios estados cuando anuncia con patrullaje militar el cierre del estrecho de Ormuz aunque esto implique un gran esfuerzo militar y la violación de leyes y reglamentos internacionales.


Desde Teherán se evalúan los costos y riesgos de bloquear el paso, sería una declaración de guerra directa con el agravante que en la ruta marítima hacia el oeste orillando Omán y Yemen se encuentra Djibouti -en el estrecho de Bab el – Madeb- un pequeño país africano en el cuerno de África en las costas del Mar Rojo, dónde están instaladas bases militares de Estados Unidos; Francia; Italia; Japón y China. El Estrecho de Ormuz históricamente se define como la “zona gris” –espacio de conflicto entre la zona blanca (resolución formal) y zona negra (enfrentamiento armado directo)- para Irán por ser una región altamente volátil tanto por la guerra en Yemen como el terrorismo islamista en Somalia, lo que turba la tranquilidad de los Estados Unidos y aliados ideológicos.


Ni Anarquía Internacional ni Equilibrio de poderes de Waltz; el realismo político en las relaciones internacionales en su estadio más tradicional formulado por Hans J. Morgenthau enmarca el estato-centrismo de los Estados Unidos en un complejo panorama de desorden geopolítico donde la pulseada contra la República Islámica de Irán no depende de sus flotas ni ejércitos, sino de aliados fieles que reverencien las irreverencias de Trump.

martes, 7 de mayo, 2019 - 09:33 hs.

La República Bolivariana de Venezuela indefectiblemente es una bomba de tiempo con un cronómetro administrado por la Federación Rusa y los Estados Unidos, quienes dirimen rencillas como esquirlas de un pasado que no pasa. El historiador francés Fernand Braudel consideraba que “la historia es hija de su tiempo”, como una forma conceptual para comprender evoluciones, tensiones y continuidades en el corto, mediano y largo tiempo histórico.


El caso preciso de la situación en Venezuela es el tiempo largo según Braudel donde la realidad histórica está velada por los acontecimientos inmutables y circunstancias tales como la incursión de actores con fuertes implicancias ideológicas como son la República Popular de China y la República de Cuba que inciden directamente en el atolladero venezolano, dos estados con sistemas políticos comunistas con híbridos paradigmas en sus políticas económicas, un reflejo cabal del cambio de mentalidades en estructuras sociales tan diversas. Por otro lado, siguiendo la línea braudeliana, el caso de las continuidades se circunscribe al detenimiento del tiempo histórico en disputas regionales propias de la guerra fría, entre los EE.UU. y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la historia comparada y la geopolítica en acción inter-disciplinaria otorgan el marco teórico para comprender el fenómeno de la continuidad de los tiempos históricos de la guerra fria.


Discernir como las continuidades, rupturas y evoluciones tensiones sobre la historia política y económica de Venezuela, es un gran desafío, sobre todo en el contexto del diseño pergeñado por el chavismo el “Socialismo del Siglo XXI” digitado desde la Habana, con fuertes rasgos de régimen político salvaguardado por las Fuerzas Armadas Nacional Bolivariana (FNBA) con el auxilio de otras estructuras militares que componen la tendinosa fuerza castrense venezolana. La cúpula militar no es sólo el brazo armado del cuerpo político desgastado por la catastrófica administración de Nicolás Maduro, sino el sostén de toda una estructura porosa por la corrupción devenida del narcotráfico, de la posesión de empresas estatizadas y de crímenes de lesa humanidad solapados por el clamor de consignas que representan discursos obsoletos y desgastados ante el embate de la condena que proviene del alicaído sistema multilateral de organismos que llegan tarde a cualquier tipo de resolución.


La cuenta regresiva en la bomba de tiempo ya está en marcha y lo único que podemos atinar es observar cómo se repiten los viejos esquemas, nuevamente EE.UU. y la Federación Rusa en un mismo tablero con piezas diferentes intentando resolver lo que en definitiva se repartirán. Gatopardismo en estado puro.


La Doctrina Putin


La “Doctrina Putin S. XXI” está en marcha, centralizando la decisión de su gobierno en reubicar a la Federación Rusa como potencia de primer orden en el sistema internacional estableciendo una nueva visión de riesgos y amenazas a la seguridad, reconvirtiendo los secretos del Kremlin en herramientas poderosas para generar un abanico multidimensional que deberán tener en cuenta los Servicios de Inteligencia del Estado para fortalecer al hombre de hierro, Vladimir Putin.


Es preciso tener en cuenta que tras la desintegración de la U.R.S.S. en 1991, se produjo la desaparición del KGB y la aparición de dos nuevos servicios: 1) El Servicio Federal de Inteligencia (FSB) que asume funciones de inteligencia interior, contra-inteligencia, terrorismo y seguridad de las comunicaciones y 2) El Servicio de Inteligencia Exterior (SVR) que se encarga de la inteligencia externa junto a la Dirección de Inteligencia Militar (GRU). Ambas ramas –FSB/SVR- son minuciosamente coordinadas por el Consejo de Seguridad Nacional. Vladimir Putin construyó un escudo de hierro en su entorno tratando de escapar a los malos recuerdos en sus pasos por el KGB, la soledad en Dresde (Alemania Oriental), la caída del muro de Berlín y el silencio absoluto ante los pedidos de ayuda en Moscú marcaron el temple de acero de Putin.


En el as de su manga siempre lleva la frase que acuñara el economista, diplomático, político y canciller soviético Andréi Gromyko: “Ningún conflicto en ninguna parte del globo podrá zanjarse sin tener en cuenta la postura y los intereses del imperio ruso o de la Unión Soviética” y Venezuela no es la excepción. La petrolera estatal rusa Rosneft es la cigüeña por dónde amortizará las pérdidas que podría generarle la caída del régimen madurista. Vladimir tiene todo calculado y junto a Trump han sellado un pacto secreto amparando la historia colosal de ambas potencias. El reparto de Venezuela es un hecho, las deudas tanto interna como externa han desollado al estado y han condenado al ostracismo a sus habitantes. Maduro lo hizo y las Fuerzas militares han custodiado de manera meticulosa para que la tragedia se lleve a cabo. No tardarán en caer los culpables porque todo está a flor de piel y quienes esquilmaron Venezuela avizoran su propio destino, por esa y otras razones se aferran al poder, aunque el mismo provenga de la más impía mano que mece la cuna.


Trump amenaza con una intervención militar; V. Putin apela a sujetar hasta las últimas consecuencias a Maduro; Miguel Díaz – Canel vigila sigilosamente su satélite más valioso y Xi-Jinping intenta rescatar sus capitales en el contexto de la guerra comercial con E.EUU.


La Doctrina Trump


En una encarnizada guerra comercial con Xi-Jinping, Donald Trump insufla su pecho, no es para menos, los números en su economía son determinantes: 3,8 % de desempleo; 2,4 % aumento en la productividad; 4,1 % de pobreza; 3,5 % aumento anual de los salarios reales de los trabajadores y el ingreso de inversiones de todo el mundo basado en la confianza que genera invertir en la mayor economía global.


Una vez más apuesta con cerrarle el paso a China oprimiendo su comercio exterior con el aumento de aranceles al 25 % a los productos que provengan de ese país. En este contexto negocian el reparto de Venezuela, los dos gigantes auguran un año complicado en las finanzas pero la inercia de años de crecimiento no los detendrá fácilmente, detrás y con el aliento agitado Rusia espera que todos volteen la cabeza hacia el oeste (Venezuela) y dejen de observar el conflicto que Putin tiene en el Mar de Azov con Ucrania, mientras tanto tiene el reaseguro económico de cobrarse cuentas pendientes con N. Maduro con refinerías venezolanas en suelo norteamericano (CITGO).


El reparto de Venezuela está en marcha sólo les hace falta convencer a la aldea global que cada uno opera como el Mesías pero la estela de azufre deja entrever que la historia es hija de su tiempo y ese tiempo se escucha como un tic tac, tic tac.

lunes, 29 de abril, 2019 - 13:58 hs.

Tras la serie coordinada y concatenada de atentados en Sri Lanka, la sombra del Estado Islámico se expande más allá de las regiones y estados en los cuáles se los ha relacionado hasta ahora. El gobierno esrilanqués vincula los ataques terroristas con la organización extremista National Thowhherh Jama’ath (NTJ) rama desprendida del Sri Lanka Thowheed Jamath (SLTJ). El presidente Maithripala Sirisena manifestó con certeza que quién lideró los ataques en el estado insular ha sido identificado como Mohamed Zahran Hashim, el cual pereció en la explosión del hotel Shangri-La en la ciudad de Colombo.


Algunas fuentes vinculan al líder Zahram Hashim con el clérigo egipcio Yusuf Al Qaradawi (fundador de Académicos Musulmanes) de UMS, cuya sede se sitúa en Doha (Qatar), quien es uno de los eslabones importantes en la conexión con la organización internacional de la Hermandad Musulmana. Al Qaradawi es uno de los teólogos más influyentes en el mundo árabe pero a la vez controvertido por el viraje de sus opiniones con respecto a la Yihad global emitidas en su programa “Sharia y vida”, en el canal qatarí Al Jazeera; y si bien siempre se ha ocupado en aclarar las formas pacíficas de la lucha política de la Hermandad Musulmana, algunos vinculan la mutación de su prédica hacia la rama islamista radical después de la guerra en Siria, piedra angular de los cambios del yihadismo en las formas de ejecutar el terrorismo a escala mundial una vez desaparecido el Califato, ya que el Estado Islámico engendró una especie de Leviatán con varias cabezas. La vinculación del líder del NTJ con el Sheij Qaradawi no es un dato irrelevante cuando el hecho de reunirse con otros líderes islamistas significa un despliegue importante entre inteligencia y secretos para lograr el encuentro y gestionar un mensaje para los islamistas radicales.


Es difícil comprender la tozudez que se olfatea en los pasillos de los académicos ligados a las ciencias opacados por las letras y alejados de los reales propósitos de la Yihad global que se ha expandido como la sombra del viento. Detrás de los escritorios sólo se elucubran teorías y análisis que se han alejado de las percepciones del terror con metodología científica que no encaja para comprender la construcción conspirativa del terrorismo soslayando lo significativo y evidente, poniendo en primer plano el cientificismo sesgado.


Sri Lanka es uno de los ejemplos de la cercanía física en el imaginario del Daesh para reivindicar la yihad global. Los ataques sincronizados con terroristas preparados para inmolarse no es un acto que provenga solamente de las intenciones de una minúscula célula, el adoctrinamiento y la promesa de convertirse en mártires requiere de un gran trabajo psicológico con los suicidas y de ninguna forma pueden considerarse hechos aislados cuando la operatividad se trató de 1 ataque 1 terrorista por lo tanto no se trata de lobos solitarios que actuaron de manera aislada, debería quedar claro, pero el vaho anodino de algunos círculos que envuelve teorías discutibles enmascara la realidad y siguen argumentando que el Estado islámico como califato pereció, sin embargo el espíritu de venganza está intacto y eso constituye la célula madre, sin territorio físico, con muyahidines dispersos y el ciber-terrorismo ultimando los detalles.


¿Por qué en Sri Lanka? Diversas hipótesis


Todas las fuentes son fundamentales para encontrar respuesta a los ataques perpetrados contra una minoría cristiana esrilanquesa el domingo de Resurrección en la Iglesia Católica de San Sebastián en la ciudad de Negombo; La Iglesia de San Antonio en Colombo y en el este contra la Iglesia en Batticalao como también en hoteles con afluencia turística en una ciudad paradisíaca.


Las interpretaciones del atentado se magnificaron como las noticias, algunos apuntaron:


1) Contra el BBS (Bodu Bala Sena) un movimiento del budismo ultranacionalista cingalés con fuertes enfrentamientos contra los musulmanes y cristianos


2) Otros consideraron la idea de venganza del ultra-islamismo por la masacre en Nueva Zelanda (Marzo 2019)


3) Una mirada diferente y con sólidos datos prefieren considerar que se trató de una cuestión interna por las dificultades económicas que atraviesa la República Democrática Socialista de Sri Lanka con una guerra civil que duró 20 años entre 1989 y 2009


4) Apoyo de la yihad global al grupo NTJ, interpretación que se propagó luego que el ISIS, Daesh o Estado Islámico se lo adjudicara veinticuatro horas más tarde.


De todo el abanico de posibilidades, me atrevo a poner el acento en la combinación entre situaciones endógenas (diez años después de la guerra civil es tiempo exiguo para lograr estabilidad institucional política, económico y en mayor medida suturar los enfrentamientos étnicos) y las exógenas tales como la Yihad global que ha mudado los objetivos después de Siria/Irak. El Estado Islámico sobrevive ya que todas las formas de yihadismo unificaron sus criterios, aún salafistas y wahabistas que transitan los extremos escuchan a los clérigos como Al – Qaradawi añoso pero referente importante para misturar y fusionar las alicaídas células adormiladas.


No subestimar lo que no podemos observar directamente


Cabe preguntarse si la comparación con otros ataques de terrorismo gestionado por el ISIS o Al – Qaeda en Europa ¿son factibles de confrontarse a través de la historia comparada del terrorismo en el siglo XXI?


La respuesta es difícil de aseverar, pero en el caso de Sri Lanka apenas ha atravesado un proceso de 10 años de estabilidad política y económica y es posible que existieran alertas constantes porque la paz entre cingaleses y los Tigres de Liberación de Eelam Tamil no está sellada definitivamente. Si es factible la idea de un “estado débil” con dirigentes sobornables enfrentados a movilizaciones sociales que generan un terreno fértil para la Yihad global en una región geo-estratégica disputada entre India y China con la custodia permanente de los EEUU. Caben también las conjeturas sobre los domésticos problemas políticos, pero esto no basta con explicar las intenciones de un ataque terrorista gestionando caos y desorden en un estado con tradición de guerras civiles y de enfrentamientos étnicos.


Las variables económica y política son válidas para comprender cuál es la situación en la que se encuentra Sri Lanka a la hora de los atentados pero no son suficientes. Las evidencias señalan con contundencia a la Yihad global, a los tentáculos del ISIS lejos de Siria y con grandes propósitos de extenderse por el sudeste asiático para lograr tajada en la lucha geo-estratégica entre India/China y EEUU. Analicemos lo siguiente: El conflicto entre la República de la India y la República Islámica de Pakistán tiene actualmente como epicentro los ataques realizados por militantes pertenecientes al “Ejército de Mahoma” Jalish e Mohammad por Jammu & Cachemira; En Malasia la redes Daula Islamiyad Asia Tenggara, Yemma Islamiya; Dorul Islam y Tentera Sabiullah siguen activas y se convirtieron en el desvelo en la reunión de los líderes de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático ASEAN; en Indonesia actúa la Yihad Tanzin como también el grupo Jaringan Islamiyah JAD (Pro – ISIS) y Jemma Islamiah; en Filipinas el Milf Moro de Liberación Islámica quien logró un acuerdo con el gobierno por una región autónoma en Bangsamoro; todos estos datos concluyen en la solvencia de la operatividad de la Yihad global en los atentados terroristas en Sri Lanka.


La muda que ha realizado el Estado Islámico alejándose de la persecución de Occidente y la derrota sufrida en Siria/Irak por el flanco ruso-iraní-turco removió la idea arquitectónica de construir cimientos en otras regiones para conformar un nuevo califato. Habrá que estar atentos a los círculos que se empecinan en negar la fuerza de la Yihad global y su poderosa herramienta: el adoctrinamiento a cambio de ventajas subjetivas que la política ha demostrado no asegurarles a los muyahidines.


Cuando se comprenda que la pobreza no sólo es material entenderemos que el yihadismo promete a sus muyahidines un mundo ideal tan difícil de comprender para los que valoran la vida porque nada esperan después de la muerte, y ahí está el gran dilema: ¿Qué tan potente es la promesa para pensar que después de la muerte serán recompensados? ¿Qué tan real será el imaginario de los suicidas que la sólo conversión a un mártir les genera la idea de movilidad social que el mundo actual no pudo concretarles? Sri Lanka todavía cuenta sus muertos y los suicidas cuentan sus llaves hacia el paraíso.

sábado, 20 de abril, 2019 - 11:58 hs.

La proyección geo-política de la República de la India es rauda y certera aprovechando la coyuntura internacional donde los países asiáticos crecen y en el que precisamente India comparte junto a EEUU, Australia y Japón el esquema económico Indo-Pacífico como contrapeso del ostentoso potencial de la República Popular de China en la región como también en África y Europa expandiendo tentáculos en otros continentes bajo el proyecto “Un cinturón, un camino” la Nueva Ruta de la Seda. El lector observador puede detectar que las dos formidables economías del mundo India y China ya sea por población, territorio o ubicación geo-estratégica, crecen económicamente pero comparten históricamente tensas relaciones territoriales. El límite físico, La Cordillera del Himalaya mantiene en orden las relaciones bilaterales aunque existen actualmente regiones en disputa. En el extremo noroccidental de la India, Askai Chin es un punto de encuentro de las fronteras entre India-Pakistán y China. Askai Chin es una región pobre de recursos con pocos habitantes pero con el lastre de la imperfecta delimitación territorial que se realizó bajo el mandato británico con dos diseños diferentes: la Línea Jhonson (Askai Chin bajo jurisdicción india) y la Línea MacDonal (bajo control chino). Tras la independencia éste territorio quedó supeditado a las voluntades de ambos países, en el caso de China es importante su control por la construcción de una importante carretera (Nro. 219), en la actualidad las buenas relaciones dejaron en un segundo plano la rencilla ya que el foco de tensión se trasladó hacia otra región la de Arunachal Pradesh con más de un millón de habitantes de origen tibetano, también legado histórico de las demarcaciones limítrofe del mandato británico y que para China es primordial para el entramado de comunicaciones. Más allá de Askai Chi y Arunachal Pradesh, el conflicto entre India y Pakistán por Jammu & Cachemira como también las disputas con Bangladesh activan alarmas que trascienden a los grupos insurgentes ya que se trata de dos potencias nucleares y que involucran indirectamente a la República Popular de China: aquí radica la importancia geopolítica de La India.


Progresivo crecimiento económico y exponencial crecimiento demográfico

Lo que se propaga más allá de las pugnas territoriales es la significancia de las estadísticas económicas y sociales de la República de la India que inciden directamente en la geopolítica regional: Es la economía con mayor velocidad de crecimiento del mundo, las predicciones según diferentes fuentes comparten que en el transcurso del año 2019 crecerá un 7,4 % del PIB y en el 2020 es 7,7%, aunque existe la certeza de cuellos de botella en el desarrollo económico como pobreza, desigualdad y contaminación ambiental, La India se ubica entre las primeras veinte economías líderes del mundo en cantidad de volúmenes exportables. Uno de los rubros principales en exportación es la carne bovina (su rodeo es aproximadamente de 200 millones de cabezas de ganado bovino y 100 millones de cabezas de búfalo) dato curioso teniendo en cuenta el saber popular que en India la vaca es sagrada, pero las áreas dónde la mayoría de la población es musulmana no sólo consumen carne bovina sino que desarrollan la actividad para fines comerciales, otro dato peculiar es que el búfalo no es considerado animal sagrado, el mismo se adapta a características propias de algunas regiones de La India: altas temperaturas-alta humedad ambiente y lluvias cercana a los 2000 mm anuales, condiciones desfavorables para el desarrollo vacuno no así para el búfalo. Otra de las principales exportaciones son: el refinado de petróleo, gas de petróleo, oro, diamantes, medicamentos envasados entre otros, lo que implica que La India posee una economía diversificada, condición favorable para ostentar lugares de privilegio como país exportador. No obstante las importaciones superan a las exportaciones generando saldo comercial negativo. La dinamización de la economía está concentrada en el consumo interno y esto tiene relación absoluta con el crecimiento demográfico. Es exponencial el crecimiento de la población, en la actualidad India posee 1.340 millones de habitantes mientras China posee 1.390 millones, se presume que en al año 2030 - 2040 India superará a China en un 8 % y en el 2050 – 2060 se presume en un 25 %. Las razones: 1) La tasa de natalidad ha superado a la tasa de mortalidad 2) Tasa de fertilidad, aunque existen políticas estatales para reducirla, el número de hijos por mujer en algunas zonas es de dos y en otras superan los cuatro 3) Matrimonios tempranos y atraso en las políticas anticonceptivas 4) La inmigración ilegal desde Bangladesh o Nepal lo que aumenta la densidad de la población. La estructura social de La India esta “diseñada” por dos grandes grupos sociales que representan la diversidad cultural y social: a) el sistema de castas “los intocables” o “la varna”, ligados al hinduismo y divididos en cinco grupos verticalizados: brahmanes; chatrías; vaishias; shudrás y los dalits (intocables) según criterio jerárquico basado en funciones, pureza y herencia de los profesionales y b) Los tribales indios (habitantes originarios) conocidos también como los “adivasi”- los sin casta- quiénes superan las 300 tribus, condenados al trabajo informal. India es el estado en el mundo con la mayor cantidad de pueblos originarios. Con más de cuatrocientas lenguas además de las oficiales –el inglés y el hindi- y co-oficiales según diversos estados, cohabitan comunidades con diferentes religiones tradicionales tales como: Hinduismo, budismo, Islam, Cristianismo, Sijismo y Jainismo. Un esquema social complicado aunque con gestos de cohabitación cada vez más sosegado.


Reto independentista y la aplicación del sistema democrático


Como epílogo de los movimientos de liberación desarrollados desde mediados del S. XX, lo constituye la independencia de la India en agosto de l947, un país atrasado y pobre con una gran ambición por mediar en los conflictos internos de clase, castas, tribus y religión, como también eliminar las prácticas incompatibles con la ilusión de la formación de un moderno Estado de derecho. La contraposición a la ilusión la protagonizó la separación de Pakistán y en 1971 Bangladesh, traumas territoriales para La India que ha representado un duro golpe para la cohesión nacional poniendo en peligro la convivencia entre la mayoría hindú y la minoría musulmana, acrecentando dicha desilusión, el conflicto constante con Jammu & Cachemira (una de las regiones más ricas del mundo, donde se encuentran grandes yacimientos de oro, esmeraldas y rubíes entre el Himalaya y la cordillera de Pin Panjal) es el que mantiene la herida abierta en la actualidad.


El proceso legal constitucional fue modificándose a través de los 72 años transcurridos desde la independencia de la República de la India se concretó en el año 2003 cuando se produjo la creación de dos comisiones: Comisión Nacional de Castas y la Comisión Nacional para las tribus, reivindicadas a través de la ONU por el Comité sobre la Eliminación para la discriminación racial, en ella expresaba lo siguiente “El Comité recomienda que el Estado Parte aplique eficazmente la política de cupos; garantice los derechos de los miembros de las castas y tribus desfavorecidas y otras tribus a votar y ser elegidos, libremente y en condiciones de seguridad, y a ejercer plenamente su mandato si son elegidos para ocupar los escaños reservados para ellos...” Estaba claro que se trataba de la mayor democracia del mundo.


El intrincado proceso electoral en India

Celebrar que la República de la India, democrática, parlamentaria y secular según la constitución, compuesta por 28 estados y 7 territorios mediante un sistema federal, es la mayor democracia del mundo por la vigencia de los procesos electorales competitivos, significa por un lado elogiar la escena social pluralista, multilingüe y multiétnico del estado y por el otro recordar que sigue siendo un estado cargado de injusticias sociales y de luchas armadas producto del derrotero descolonizador como variable histórica constante. Conciliar y politizar una sociedad profundamente arraigada a la diversidad cultural y religiosa, es un reto escabroso. Habida cuenta que abundan traumas sociales, La India está en el centro de la atención mundial, la mayor democracia del mundo se encuentra en pleno proceso electoral de los miembros del Parlamento Nacional -Lok Sabha- durante el transcurso de siete fases -entre el 7 de abril y 19 de mayo- 900 millones de electores emitirán sus sufragios a lo largo de cinco semanas definiendo el futuro quinquenal. Están en juego 95 de los 543 escaños y los dos importantes candidatos son Narendra Modi y su opositor Rahul Gandhi, quienes deberán obtener 272 representantes para lograr convertirse en el próximo líder indio. Tras cinco años de gobierno de Narendra Modi, los indios decidirán si siguen confiando en los nacionalistas hindúes o buscan una alternativa. El actual mandatario se enfrenta a la exigencia de la ciudadanía de crecer económicamente al compás de las necesidades de una población prolifera pero además a las necesidades de poderosos partidos regionales como también al histórico Partido del Congreso. Entre disturbios y suspensión electoral no debemos solapar la importancia medular de los jóvenes en las actuales elecciones, mencionar millones de jóvenes es no tener la certeza en números de la importancia de los “centennial” o generación “Z” (generación nacida a partir de 1997) quienes tendrán gran incidencia en los resultados finales. En pleno proceso electoral la coalición nacional hindú Bharatiya Janata Party (BJP) liderado por el actual presidente N. Modi se enfrenta al tradicional Partido del Congreso liderado por la familia Gandhi quienes han gobernado durante 49 de los 72 años de independencia. El gran interrogante ¿La democracia más grande del mundo como sistema político pondera las características dominantes de la sociedad, la multiplicidad étnica como las diversas religiones dominantes? La respuesta estaría signada por las características propias de la República de la India, el sistema de gobierno democrático remarca la igualdad de todos frente a la ley, y La India se enfrenta a los mismos desafíos en cada elección, transitar por un camino sinuoso para lograr superar el andamiaje de jerarquías y privilegios enquistadas en una sociedad que crece de manera exponencial, el paisaje electoral indio ofrece ese contraste, entre el orden existencial que caracteriza a las castas y el orden normativo que caracteriza al sistema democrático.

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