20/04/2019
sábado 20 de abril del 2019 - T
20 abril 2019 - T

Raquel Pozzi Analista en Poli­tica Internacional

viernes, 25 de enero, 2019 - 09:11 hs.
La encrucijada de una Venezuela colapsada

Venezuela está atascada en una encrucijada muy difícil de resolver. No es pesimismo, es una visión en tiempo real. Según la politóloga Hanna Arendt “cuando la sociedad política de un estado se concentra en figuras de individuos aislados, la acción política carece de legitimidad por la ausencia del consenso general¨ hipótesis que se valida luego de las elecciones digitadas del 20 de mayo 2018 que consagró nuevamente presidente a Nicolás Maduro.


En la República bolivariana las figuras tanto de Nicolás Maduro como de Diosdado Cabello han sido fundamentales para sostener el andamiaje de una revolución en cenizas como legado de Hugo Chávez, la política subsumida a las fuerzas del orden digitadas no sólo por los militares a través del Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional), las FANB (Fuerza Armada Nacional bolivariana) sino también por las MNB (Milicia Nacional Bolivariana) cuerpo de milicias compuestos por civiles nombradas por decreto por Hugo Chavéz, determinan la necesaria solidez militar para sostener el régimen político de N. Maduro: el juzgamiento por parte de tribunales militares de civiles arrestados es uno de los hechos concretos. En tiempos de Nicolás Maduro la oposición política es hostigada por el terror de ser arrestados, perseguidos o desaparecidos, situación que justifica el estado de soponcio al cual se sometieron los opositores luego del desmembramiento de la MUD y el encarcelamiento de los líderes reconocidos. La Asamblea Nacional es el único órgano democrático que resiste la embestida del régimen madurista, el 23 de enero fue la fecha elegida para visualizar que todavía Venezuela resiste a la represión y a la muerte. Aunque los caminos políticos que se transitan no son los mejores es pertinente observar que la oposición venezolana también recae en artilugios demagógicos y autoritarios con la auto-proclama del ahora “segundo presidente” a sabiendas de los ánimos vehementes en un país que agoniza.


Estamos de acuerdo que la desidia del pueblo venezolano es una realidad imposible de soslayar: hambre, desabastecimiento, miedo, persecución, juicios por mano propia de grupos paramilitares, exilio y una lista larga de desgraciadas circunstancias que apelan a la empatía para intentar comprender los pocos recursos de resistencia que posee una gran parte de la sociedad venezolana en total conocimiento que los espacios políticos de debate no existen porque se trata de un régimen con vicios totalitarios que arremete contra lo público y lo privado. Pero es preciso ser cautos, esta auto – proclama de J. Guidó es muy peligrosa porque forzó el pronunciamiento de la comunidad internacional descifrado por la obstinación de la obsecuencia oficialista, como “injerencia”.


La oposición política en Venezuela resucitó con Juan Guaidó un dirigente joven que asumió la presidencia de la Asamblea Nacional a principios del año en curso quien se auto-proclamó “presidente encargado” recurriendo al artículo 233 de la Constitución Bolivariana que expresa a grandes rasgos que “serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: su muerte, su renuncia o su destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia…” La disyuntiva está planteada en torno a la interpretación del artículo sobre la “falta absoluta del presidente o presidenta” que ha realizado el TSJ luego de la desaparición física de Hugo Chávez Frías, dicho Tribunal responde al régimen de Maduro pero en este caso quién debía resolver el nudo constitucional es la AN considerada por el actual presidente bolivariano en desacato y promoviendo otro órgano paralelo que es la ANC (Asamblea Nacional constituyente) pulmón del régimen. Esta maraña jurídica ha dependido de la interpretación sesgada desde el 5 de marzo del 2013 (fecha de la muerte de Hugo Chávez) de toda la estructura política bolivariana que entendió que el chavismo era una dinastía y su monarca ya había establecido quien sería su heredero proclamado, lo demás forma parte de las dos vidas políticas paralelas en Venezuela: Un estado gobernado por un presidente señalado como el mesías por Hugo Chávez y una gran parte de la sociedad que propone democracia al estilo helénico con total interdependencia de la opinión pública.


La injerencia


Nada puede escapar a la necesidad de pronunciarse sobre la situación que está atravesando la República Bolivariana, los pronunciamientos de los estados a favor y en contra del “presidente encargado” Juan Guaidó requiere un capítulo aparte.


La hendidura de las opiniones brincó con fuerzas cuando EEUU aclamó su apoyo al “nuevo presidente”, la hipótesis indiscutible de una parte de las opiniones o análisis recae en que “EEUU promueve golpes de estado, enfrentamientos fratricidas, se retira de Oriente Medio y ahora interviene en América Latina para sembrar guerra y devastación, a EEUU no le preocupa la democracia sino el petróleo como lo hizo en Irak y Libia…” entre otros fundamentos, este tipo de razonamiento conduce a la banalización del espanto al cuál están sometidos involuntariamente una parte importante de la población venezolana. Cuando los discursos son borrosos y no abren pórticos para lograr descongelar pensamientos congelados como los mencionados sobre la “injerencia de los EEUU” acarrean desazón y profundizan esa hendidura, grieta en la cual está atrapada la región.


En el caso específico de Venezuela ante la grave situación humanitaria el pronunciamiento diplomático de los Estados, a favor o en contra, es una formalidad. Pero la idea de confabulación perpetua es demodé y atrasa. Históricamente EEUU siempre ha observado la región como el “patio de atrás”, mentor de las nefastas dictaduras militares en la década de la década de los 70, socio financiero de la rapiña especulativa y tantos descalificativos que podríamos dejar bien claros para comprender hacia donde está orientada esta columna. Lo despreciable es confundir voluntariamente.


Acordamos que la arremetida de los EEUU es tan vil como las expresiones del presidente de la Federación rusa Vladimir Putin. Este show mediático montado para confundir, se compra rápidamente y si en la escena aparece la República Popular de China es el éxito asegurado de los promotores del gran montaje cinematográfico. Pero la realidad es más cruenta, en Venezuela mueren de hambre, de enfermedades, de persecución militar, de Venezuela la gente que puede se exilia, Venezuela es el “sálvese quien pueda” y quiénes pueden se perpetúan en el poder porque ni aun cuando el petróleo trepó máximos precios internacionales pudieron levantar la República bolivariana. Nicolás Maduro y los altos rangos militares necesitan imperiosamente salvarse y los grandes negocios provenientes del narcotráfico no pueden esperar: son impacientes y letales.


Pocas palabras


Porcentaje de Inflación anual de un millón seiscientos mil; 86 % tasa de pobreza nacional; salario promedio de 5 dólares mensuales, más de 9 mil empresas cerraron sobre un total de 12 mil, 5 años de contracción económica continua, caída de la producción petrolera en un contexto de precios bajos del petróleo, sin diversificación económica, las importaciones disminuyeron desde el 2012 un 82 % (cifras publicadas por el BCV). Datos contundentes para dejar a un lado las mezquindades y pensar por un momento que esta grave situación trasciende a la superestructura ideológica porque la estructura estatal en Venezuela está devastada y las esperanzas de muchos venezolanos colapsadas por el rumbo incierto.

   


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martes, 9 de abril, 2019 - 11:41 hs.

Nuevamente el Estado de Libia en la escena internacional por la posibilidad de desatarse una guerra civil en la cual dos gobiernos en un país libran una “proxy war” (guerra subsidiaria), una guerra no convencional, donde se utilizan otros actores como milicias, mercenarios, espías, grupos terroristas u otros para no llegar a un enfrentamientos directo entre potencias extra-regionales que posan su atención por intereses geo estratégicos.


En Libia co-gobiernan por un lado el GNA (Gobierno Libio de Acuerdo Nacional), liderado por Fayez Serraj en Trípoli (oeste de Libia) respaldado por la ONU, con reconocimiento internacional pero con escasa legitimidad; y por el otro en Tobruk (este de Libia), el ex coronel de Muamar Gadafi, Jalifa Haftar. El legado de la cuestionada primavera árabe ofrece un nuevo escenario que provoca tensión internacional al resonar las alarmas en el Estado Libio, donde la ONU como organismo mediador ha perdido capacidad como tal y los nuevos protagonistas resultan ser el producto de una nueva fase en la política interna de Libia.


La capital, Trípoli se transformó en el escenario del caos sembrado por el cogobierno de dos poderes, uno político y el otro militar. Las redes sociales una vez más son utilizadas como armas publicitarias, en su página de Facebook Jalifa Haftar anunció que “llegó la hora de limpiar el oeste, de terroristas y mercenarios” si bien el militar logró avanzar a través de la ciudad situada al noroeste, Gharyan, la resistencia de las milicias de Misurata contuvieron el avanza de Haftar en las costas del mediterráneo en la ciudad de Zawiya aunque ya se están gestando combates en Trípoli lo cual está gestando una nueva oleada de desplazamiento de población muy significativo.


La singularidad en Libia es que se enfrenta el poder político contra el poder militar, cuya obsesión es llegar a la capital en Trípoli. El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, insiste que “no existe una solución militar sino un diálogo interlibio”. Estas declaraciones son el reflejo de la pérdida de capacidad de mediación de la ONU que retumbó en las redes cuando Guterres comunicó que dejaba Libia “con el corazón encogido y profundamente preocupado”. El mariscal Jalifa Haftar prometió el inicio de la “marcha de la victoria” con el apoyo internacional de países como los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Egipto, no obstante existe cierta confusión desde dónde se está gestando la tempestad en Libia.


Ocho años de caos


Dos gobiernos paralelos en un país petrolero exhiben el fracaso político en torno al derrocamiento y asesinado de Muamar Gadafi después de 42 años de autocracia. La incursión de la alianza EEUU; Reino Unido y Francia en apoyo a la insurrección contra Gadafi provocó la huida del mismo quien fue capturado y asesinado en Sirte (Surt, ciudad en el desierto Libio).


La noticia que consternó al mundo tenía su razón, se percibían vientos de desgobierno por las tensiones históricas entre las tribus que controlaba a sangre y muerte el coronel Gadafi. La memoria histórica de la descolonización pos-segunda guerra mundial generó un dejá vú, la única columna institucional que provocaba confianza contra las guerras tribales eran las Fuerzas Armadas Nacionales entrenadas y supervisadas por las potencias colonizadoras. Al factor militar y étnico se debe agregar la división territorial histórica en tres regiones importantes: Tripolitania; Cirenaica (Tobruk y Bengasi) y Fezán (zona desértica) reunidas todas en 1934 bajo el mandato italiano.


La cohabitación entre tribus y clanes con diferentes dialectos árabes como también la heterogeneidad de etnias tales como: taregs, tubus, bereberes y árabes, fue sometida bajo las fuerzas de Gadafi, pero al desaparecer el líder, vuelven a resurgir los odios históricos para vengar las alianzas que algunas tribus realizaron con los poderosos de turno. En ese contexto en el año 2014 aparece la figura del ex coronel J. Haftar, quien consideró oportuno inclinarse hacia Occidente, específicamente EEUU siendo el instigador de la “Operación Dignidad” y gestionando elecciones en un órgano legislativo creado para la nueva causa: La Cámara de Representantes. Las Fajr Libia (amanecer libio) milicias islamistas que tienen fuerte presencia en Tripolí, expulsaron a Haftar y éste se trasladó a la ciudad de Tobruk donde formó un gobierno paralelo gestando así un país con dos gobiernos y dos parlamentos.


Por el oro negro


El yacimiento Al Shahara ubicado en el sur del país en la cuenca Murzuq, el mayor del país, a menudo sujeto a bloqueos y saqueos de las diferentes milicias, es administrado por el gobierno del Jalifa Haftar y rivaliza con la Compañía Nacional de Libia de Petróleo (NOC) controlado por el gobierno de Fayez al Serraj. No sólo dos gobiernos y dos parlamentos sino también dos compañías de petróleo se enfrentan en Libia. En este laberinto político, económico y militar grupos paramilitares multinacionales como el Grupo Wagner (paramilitares rusos, separados del Kremlin) suministran artillería, tanques, aviones no tripulados y todo lo que fuere necesario para controlar los puertos de Tobruk y Derna por dónde se exportan más de 300.000 barriles de petróleo diarios.


Allí donde los estados débiles considerados fallidos por occidente, prolifera el hampa de los negocios espurios, que demuestra preciso olfato para aliarse con gobiernos corruptos y anárquicos con profunda pereza de resolver los problemas sociales. Periodistas rusos que han investigado la trama delictiva del Grupo Wagner con gobiernos africanos como es el ejemplo de Libia, han sido asesinados en circunstancias dudosas.


El estado de Libia es el noveno país de mayor reserva de petróleo del mundo miembro de la OPEP y los yacimientos de petróleo son considerados actualmente como objetivos militares, sin embargo subyace el interés internacional de cuidar los recursos libios: Petróleo, gas de petróleo y refinado de petróleo por Italia, Alemania, España, Francia, China, Turquía, Túnez y EEUU hacia dónde se dirigen las exportaciones de los productos libios mencionados. El otro drama lo constituye la emigración de personas hacia Europa por el Mediterráneo y Libia es uno de los puntos fronterizos por donde parten los emigrantes que son presas fáciles de mafias y grupos que se dedican al tráfico de personas.


El Estado de Libia por su posición geopolítica suscita interés, por sus recursos genera atracción y por su complicada estratificación social y la heterogeneidad étnica es un estado atrápalo-todo de grupos delictivos que acuerdan con grupos facciosos cuyo único interés es el control del Estado hasta aquellas etnias que por fuerza dominan a las demás y pactan con los poderes de turno sólo por el control de una porción de un estado que está inmerso en una “proxy war” lo cual transforma al país en complejo e impredecible.


Desde Trípoli se ha lanzado la operación militar denominada “Volcán de ira” contra las fuerzas de J. Haftar luego que el primer ministro libio Fayez Serraj reconocido por la ONU considerara las acciones militares del ex coronel como “una puñalada trapera” contra el proceso de paz, F. Serraj ha lanzado una caza de brujas contra sospechosos dentro del propio ejecutivo por apoyar al militar y ha dado la orden de avanzar por todos los frentes, destruyendo las esperanzas de los libios hacia un futuro democrático. Nuevamente el ala militar de un estado en el Magreb árabe capitaliza la atención internacional ya que otro volcán eruptivo de conflictos después de Siria consolida la idea que algunas potencias apoyan ferreamente “el caos constructivo”. La lista es extensa, pero Libia es visible por su potencial petrolífero...una vez más, el interés por el oro negro aún en el siglo XXI es uno de los factores detonantes de una guerra.


Raquel Pozzi
Profesora en Historia
Analista en Política Internacional
@Raquelpozzitang

martes, 2 de abril, 2019 - 12:18 hs.

La primera ministra británica recurre a rápidas soluciones en medio de turbulencias políticas. Es tal la descapitalización de su caudal político, que Theresa May no tuvo reparos en ofrecer su renuncia a cambio de una solución. Después del tercer round que pierden en la disputa parlamentaria británica contra los Tories, el Brexit ha sido rechazado por tercera vez en la cámara baja.


Los límites temporales impuestos para resolver el caos se acortan. El 12 de abril suena como el ultimátum para presentar un nuevo plan y salir decorosamente de la UE. El Brexit "sin acuerdo" sería la catástrofe para Gran Bretaña, pero es la moción mayoritaria dentro del parlamento europeo. La carta que pretenden jugar Gran Bretaña es ganar tiempo con el aplazamiento de la salida de la UE para poder intervenir en las elecciones del Parlamento Europeo a fines del mes de mayo, pero es casi una utopía en un contexto de tensos ánimos.


El cuarto round sería quizás la última oportunidad luego de las tres derrotas anteriores pero con condiciones impuestas por la primera ministra que pueden hacer fracasar esta cuarta consulta, Theresa May no aprobaría la opción de mantener al Reino Unido en una unión aduanera con el bloque porque significaría perder soberanía económica. Por otro lado, los ministros ya pronunciaron sus posturas, algunos en contra de la salida abrupta y otros en contra de la unión aduanera, la opción que puede acercar las partes es la de un nuevo Referéndum.


Los Tories cuentan los días para tener un nuevo líder que reemplace a May, pero la misma se aferra a su cargo aún contra las presiones de sus pares por no haber aceptado en la práctica el “Brexit blando”. En Westminster ya se han votado las ocho propuestas alternativas y han sido rechazadas y aunque las más votadas hayan sido: a) La negociación de una Unión aduanera con la UE b) El Noruega plus, que incluiría a Reino Unido en el mercado único con régimen aduanero negociado con Bruselas c) La convocatoria a un nuevo Referéndum, lo cierto es que tanto los Laboristas como los conservadores tienen sus preferencias, una especie de grieta política al estilo latinoamericana en el parlamento británico. El presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow en las últimas horas ha seleccionada cuatro de las mociones anteriormente expuesta para no llegar a la “Chaotic Brexit” (Ruptura caótica), la cual se pondría en marcha si el Reino Unido no ha ratificado un Acuerdo de Retirada a dos días de que se produzca el Brexit (fecha actual estipulada 12 de abril) el gobierno debería solicitar una nueva prórroga y si esta segunda extensión no se consiguiese un día antes del mismo el gobierno debería cancelar el Brexit es decir: Ruptura caótica.


Brexit sin acuerdo: Ruptura caótica


La paciencia de la Comisión Europea está en su fase terminal y la permanencia de Theresa May en Downing Street también, intentando por todos los medios un Brexit ordenado aunque su carta más esperada es el aplazamiento para que el Reino Unido pueda participar en las elecciones de mayo. Las voces en la UE se alzan para no complicar el clima económico, algunos vaticinan la desaceleración de la eurozona y otros consideran que no tendrá incidencia directa.


Lo cierto es que cada uno de los actores y sobre todo el Banco Central Europeo considera la posibilidad de un Brexit sin acuerdo, el cual significaría la toma de precauciones para evitar la ralentización de la economía por parte de la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento europeo. El hartazgo de la indecisión en Westminster se observa en la emisión de mensajes del presidente y vice-presidente del BCE quienes no tildan de irrelevante la situación pero tampoco le otorgan entidad catastrófica. La intención es minimizar los efectos amplificadores de impactos negativos y lograr encuadrar al mercado en una disminución de la desaceleración económica europea. Constantemente aclaran que la baja rentabilidad de las entidades bancarias en la euro zona responde más a problemas estructurales como por ejemplo la alta competitividad y no a cuestiones específicas, en clara alusión que el Brexit es una de ellas.


¡Mayday! de Theresa May y las posibilidades de un sucesor


Mientras la primera ministra Theresa May, en señal de socorro, acude nuevamente al Parlamento para resolver el divorcio con la UE, cada uno apuesta su juego en la búsqueda del sucesor dentro del Partido Conservador.


Los favoritos varían de acuerdo a los intereses internos y geopolíticos, lobbies de empresas y de aliados estratégicos del Reino Unido. Entre los favoritos se encuentran: Michael Gove, con alta aprobación de sus pares aunque condicionado por su postura xenófoba en la publicación del libro “Celsius 7/7” sobre Terrorismo islámico; Alexander Boris de Pfeffel Johnson, periodista y político quien ha demostrado una postura pendular con respecto a las políticas de TheresaMay y el Brexit, algunos lo consideran como el favorito de Donald Trump; Amber Rudd, conservadora pero con ciertas posturas de izquierda y adepta a un segundo referéndum con respecto al Brexit; Dominic Raab que cuenta con un grupo de ciudadanos que alzan las voces “ReadyforRaab” –Preparados para Raab- es el candidato de las redes sociales y considera como mejor decisión el “Brexit sin acuerdo”; entre los posibles sucesores de la primera ministro hay una extensa lista. Lo cierto es que el Parlamento británico vota por cuarta vez una alternativa al Brexit.


La moción favorita es el “divorcio suave” de UE, la más rechazada es la Unión Aduanera con la UE y la que puede generar alivio es el modelo Noruega + o Mercado común 2.0. Lo concreto es que el Reino Unido depende de la UE en cuanto a sus exportaciones en aproximadamente un 48% mientras que la UE exporta al Reino Unido un 15 % de bienes de algunos de los países integrantes, lo que implica que para la UE la relación comercial con el Reino Unido es relevante en cambio para el Reino Unido la UE es vital.


El pos-Brexit se convertirá en un gran desafío sobre todo para el control de la soberanía económica en un contexto geo-político dónde los gigantes Estados Unidos y China han abierto un lugar importante para la Unión Europea, la pregunta que subyace es si el Reino Unido podrá sostenerse fuera de la voraz geo-economía sin tener que acudir a los brazos lacerantes de su Gran Hermano, los Estaods Unidos de D. Trump. El pedido de socorro de Theresa May trasciende a su figura política, el Reino Unido solapadamente reclama ¡Mayday! ¡Mayday!, intentando generar ese silencio radiofónico para que el centro del salvamento coordine el rescate a un Brexit sin salida.


Raquel Pozzi
Profesora en Historia
Analista en Política Internacional
@Raquelpozzitang

miércoles, 27 de marzo, 2019 - 09:44 hs.

Ocho años de guerra; 5,6 millones de refugiados y 6,6 millones de desplazados internos dentro del país (según fuentes de la ACNUR) y más de medio millón de muertos referencian el legado de una de la guerras más cruentas de principios del Sigo XXI en la República Árabe de Siria. Los inicios de la misma (15 de marzo del año 2011) en Damasco y Alepo con protestas pacíficas inspiradas en la Primavera Árabe, perfilaba que se trataba de una guerra civil entre el gobierno de Bassar Al Assad, los rebeldes y el Ejército Siria Libre (EJS).


Las históricas demandas centradas en el fin de la corrupción y la tiránica gestión de los Al – Assad (Hazef y Bashar) convirtieron la guerra civil en una proxy war (guerra de poderes) con actores regionales e internacionales. El complejo puzzle se profundizó con el ingreso del Daesh (ISIS) en el año 2014 y la creación del califato configurando otra fase en la guerra de Siria que se extendió hasta la actualidad, cuando escasos focos terroristas se acantonaron en Baguz, último enclave bajo control del Estado islámico. Las Fuerzas Democráticas Sirias declararon oficialmente el fin del Califato y el control total en Baguz, territorio arrebatado por el Daesh. Pero desde Washington opera la inteligencia en silencio con respecto al paradero del líder Abu Bakr Al Bagdadi, auto-titulado “el califa”, con el nombre de Ibrahim en Mosul (2014), el misterio ronda en los pasillos de la Casa Blanca desde donde se ofrecen 25 millones de dólares por información de El-Bagdadi que se presume muerto a partir de la batalla de Mosul en julio de 2017.


El enigma del califa es el fundamento por el cual existe la certeza de que apéndices del Daesh se han trasladado a otras regiones como el Sahel, Afganistán, Pakistán y la península del Sinaí. La guerra en Siria para muchos llego a su fin cuando las banderas de color negro del ISIS fueron derribadas, sin embargo el origen de los conflictos internos en Siria lejos están de la resolución, aunque dejó en evidencia la musculatura política de los líderes de la región, sobre todo la de Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, quien espera impaciente despojar a los kurdos con mayor referencia a las milicias YPG.


¿Cuál será el destino de los kurdos? Con la retirada de 2.000 soldados estadounidenses de la región noreste de Siria, promesa que hiciese Donald Trump a Erdogan, las garantías de las milicias YPG sirias peligran no sólo por el encolerizado premier turco, sino porque Bashar Al Assad los quiere alejados de las zonas ricas en petróleo. El presidente sirio, a sabiendas que no puede romper lazos rápidamente con los que coadyuvaron en la victoria contra el Daesh, en la ciudad de Idlib y sus alrededores, acecha otra amenaza, la rama yihadista que pertenecía a Al-Qaeda, Hayat Tahrir Al Cham manteniendo el control de la región. La tríada Siria - Rusia - Irán no basta para dominar el territorio y la peor tragedia es la muerte de civiles producto de los ataques fallidos contra los yihadistas.


Bashar Al Assad custodia todos los flancos, ya que la derrota definitiva del Daesh requerirá de ahora en adelante de operaciones militares quirúrgicas contra la insurgencia que desde este momento operará desde la clandestinidad, sin territorio pero con el “califa” dispuesto a rearmarse, allí donde los estados débiles no pueden controlar las células que le han sido leales al ISIS: Yemen, Argelia, Afganistán, Pakistán, Nigeria, Cáucaso, Somalia, Filipina, Libia y los Montes de Sinaí (Egipto).


Los Altos de Golán bajo decisión norteamericana


Las conductas impredecibles del presidente estadounidense superan la capacidad de asombro. En plena visita del primer ministro Israelí Benjamin Netanyahu a Estados Unidos, el presidente Donald Trump efectiviza el reconocimiento del derecho de soberanía de Israel sobre los Altos de Golán sirios, territorio anexionado por Israel en 1981 y que ha sido el centro de los temibles enfrentamientos entre árabes y hebreos en la guerra de los 6 días en 1967. Además de adjudicarse mayor rechazo mundial, Trump demuestra aversión a las normas del derecho internacional, específicamente a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que consideran a los Altos de Golán como “territorio ocupado”, situado en la frontera entre Israel, Siria, el Líbano y Jordania.


La visión casi lúdica de Trump sobre las guerras en regiones con grandes desequilibrios políticos, étnicos, religioso y otros, ayuda a configurar la esencia bélica del mandatario como uno de los bastiones fuertes con los que sostiene su alicaído romance con sus propios colegas republicanos, aunque vigorizada tras el final del Rusia Gate, lanzando su candidatura rumbo al 2020.


Considerando la estrecha alianza Israel - EEUU contra la tríada Siria - Rusia - Irán, la situación en la región excedió a la Guerra en Siria porque la mácula de la sangre derramada se extiende de tal manera homogeneizando los diferentes conflictos surgidos de las guerras árabe-israelí, siendo un claro ejemplo la situación en la frontera entre Franja de Gaza y el Estado de Israel. El desorden global es el mundo ideal para Trump, allí donde todos confunden hegemonía con poder y dominación. Primero fue Jerusalén, ahora son los Altos de Golán y así potencia la estrategia de la improvisación para ganar los tiempos que requiere mientras alinea a su tropa política para las futuras elecciones.


No habrá paz


Para los ocho millones de niños que padecen todo tipo de trastornos por las heridas físicas y psicológicas y los tantos de millones que han abandonado sus hogares y escuelas refugiados en Jordania o el Líbano, no habrá paz. Para los infantes que han nacido y crecido con la guerra, no habrá paz. El futuro en Siria todavía está cooptado por la desesperanza de los civiles y la algarabía de la clase política en la República árabe de los que se perpetúan en el poder y que festejan sin prurito victorias sobre millones de cadáveres que pasarán a ser los grandes olvidados de las tragedias. Sin infraestructura, la soberanía económica de Siria dependerá de la generosidad de sus fieles aliados que han transformado el país en el botín de guerra.


Para quienes celebral que el Estado islámico ha sido vencido, la reflexión debería ser más fina. Winston Churchill decía: “En la guerra resolución; en la derrota, desafío; en la victoria, magnanimidad; en la paz, buena voluntad”, una forma diplomática de reflejar la crudeza del emperador romano Julio César cuando afirmaba “Veni Vidi Vici” expresiones anacrónicas pero tan presentes. Aún con la certeza de haber vencido al Estado Islámico en Siria, no habrá paz en el mundo.


Raquel Pozzi
Profesora en Historia
Analista en Política Internacional
@Raquelpozzitang

sábado, 16 de marzo, 2019 - 12:05 hs.

Cuando las miradas del mundo se centran en la situación de los focos yihadistas en Siria, específicamente en Idlib, Deir Ezzor y Baghouz la guerra que lleva 8 años y que ha dejado 5,6 millones de refugiados y 6,6 millones de desplazados internos dentro del país (según fuentes ACNUR) las alarmas resuenan en Afganistán por la presencia del movimiento radicalizado del ISIS en pleno proceso de paz con los talibanes.


La vacilante actitud norteamericana de retirar las tropas, el displicente presidente actual de Afganistán Ashraf Ghani Ahmadzai y el desvarío de las condiciones impuesta por los talibanes retrasa la firma del acuerdo exasperando los ánimos en Moscú ante la amenaza que significa el rebrote del ISIS en la zona del Cáucaso Norte. Las intenciones del ministro Serguéi Lavrov de obtener la paz definitiva en Siria y la posterior reconstrucción del proceso político se evidencian en las propuestas del mandatario ruso Vladimir Putin en la cumbre Rusia-Turquía-Siria en la ciudad rusa de Sochi (febrero 2019) quien aclaró de manera enérgica que están empeñados en terminar con la destrucción de los tentáculos del Daesh que azotan regiones de Rusia como también algunos estados de Asia.


El tan anunciado final del califato y de los minúsculos bastiones que domina ISIS en Siria es cuestión de tiempo, pero el verdadero peligro para Rusia lo constituye la emigración hacia el Cáucaso del Norte de los muyahidines que combatieron en Siria e Irak para unirse a las fuerzas del Emirato del Cáucaso. Esta región donde conviven numerosas etnias como también conflictos nacionalistas ha generado enfrentamientos constantes por la independencia de algunas repúblicas luego de la caída de la URSS, especialmente en Chechenia ocasionando enfrentamientos que datan de 1991 con la declaración unilateral de la independencia agravándose en 1994 con las intenciones de restaurar el orden constitucional a través de una carta magna que proponía un gobierno parlamentario y secular. La llegada de grupos radicalizados a la región importados de la península arábiga le otorgó al movimiento nacionalista la veta del extremismo religioso. Jóvenes combatientes llegan desde Siria, Afganistán y Pakistán hacia los estados separatistas de la ex Unión Soviética, sobre todo en la Estepa de Nokay y Cherkesia para reforzar la estructura del alicaído emirato norcaucásico en estado de reposo mientras transcurre la etapa final de la guerra en Siria.


La lucha anti-terroristas de Moscú a través de las fuerzas del FSB (Servicio Federal de Seguridad) el desfinanciamiento y la constante presión del servicio de inteligencia ruso contra los salafistas de Daguestán como también la lealtad del jefe de gobierno de Chechenia Ramzán Kadýrov hacia Vladimir Putin fueron motivos suficientes para fracturar las células yihadistas y generar la diáspora en el año 2012 y la radicalización de algunos jóvenes provenientes mayoritariamente de las repúblicas autónomas de Chechenia y Daguestán y en menor medida de Osetia del Norte, Ingushetia, Kabardino-Balkaria, Karachevo-Cherkesia y Adiguea, hacia Siria para insertarse en el frente Al-Nusra, rama de Al Qaeda en la zona, quien lentamente retrocedió ante el avance del ISIS y la formación del califato del Estado Islámico, si bien esos tiempos quedaron atrás, la situación actual preocupa ya que la guerra en Siria está en su fase terminal transfiriendo el conflicto hacia otras regiones.


La jura de lealtad


La mirada retrospectiva de la ruta de los muyahidines desde la zona norcaucásica hacia Siria, es necesaria para comprender el desgaste y debilitamiento que sufrió el Emirato del Cáucaso. Los conflictos en Irak y Siria han eclipsado y congelado los conflictos nacionalistas en la región límite entre Europa y Asia. La región de grandes recursos naturales escasamente explotados se ha transformado en un escenario supletorio aunque por la capacidad económica y posición geoestratégica el gobierno ruso monitorea actualmente las repúblicas independientes.


La situación de superioridad de Moscú sobre la insurgencia yihadista procede de dos factores importantes: 1- Mano de hierro contra el terrorismo y la posterior eliminación de los emires, como ejemplo el Imarat Kavkaz (Emirato del Cáucaso) leal a Al Qaeda y 2- El desplazamiento de los radicalizados hacia Siria e Irak los cuáles juraron lealtad al Estado Islámico. La convivencia entre el alicaído Emirato del Cáucaso con la rama caucásica del ISIS fue conflictiva hasta fines del 2018. El reacomodamiento de los focos del ISIS en Siria y la rehuida hacia otras regiones ha generado el resurgimiento del Emirato del Cáucaso teniendo en cuenta la gran capacidad de resiliencia de los yihadistas frente a la dura acción militar rusa y las campañas gestadas de Chechenia e Ingushetia.


La creación de comités de ayuda para desmovilizar e insertar a los combatientes a la vida civil ha sido exitosa hasta el arribo masivo de muyahidines a sus lugares de origen. La contrariedad que enfrenta Moscú es que la lucha contra el terrorismo no sólo afecta al Cáucaso Norte sino a regiones donde habitan población tártara, los Urales, Siberia y centroasiáticos en la zona de Moscú, aunque las zonas más comprometidas son Chechenia y Daguestán. Rusia tiene varios frentes conflictivos abiertos más allá de la situación en Ucrania, el ejemplo del estado de Tartaristán (República Moldava Pridnestroviana) es desconocido y aunque alejado del Cáucaso es factible que se transforme en un área propensa a la expansión del yihadismo. La jura de lealtad al Estado Islámico y su posterior derrumbe ha engendrado nuevas formas de resistencia en territorios que son esenciales para mantener la calma de los focos nacionalistas en regiones de la ex Unión Soviética.


El Salafismo contra los nacionalismos del Cáucaso Norte


Algunas consideraciones. El Islam entendido como la total entrega y rendición incondicional a Alláh (Dios) constituye uno de los primeros estadios de la tradición islámica considerando la existencia de un Dios Todopoderoso sabio y justo quien entrega a través del arcángel Gabriel un mensaje a su Profeta Muhámmad. El Corán (Al-qur-an) es considerado como un atributo revelado eterno, principal fuente para la Sharia o Ley Islámica. Los musulmanes sometidos voluntariamente a la ley divina procesan en su interior la búsqueda del equilibrio y la armonía a través de la Yihad menor (expandir, convencer o convertir) y la Yidad mayor (individuo que realiza un esfuerzo para vencer sus pasiones).


El fundamentalismo hace referencia al retorno de los fundamentos y se circunscribe al judaísmo, cristianismo, budismo y otras religiones que rebaten los embates de la modernidad contra los preceptos tradicionales y fundamentales. En el Islam se rechaza el concepto de fundamentalismo, en su lugar se utiliza el concepto de Salafismo (especialmente en el ámbito sunní no así en la rama chií del Islam) interpretado como la vuelta a la pureza que ha ido perdiendo con los cambios generacionales.. El Islam reformado debe volver a su origen de pureza al sentido estricto de la Ley islámica y la vuelta al “Salaf” (primeras generaciones). Para el Salafismo la contaminación deriva de los sentimientos nacionalistas que surgen de las regiones multi-étnicas ya que los Estados-Nación van en contra de la interpretación que tiene el salafismo sobre el lugar de procedencia y otros aspectos culturales no son tan importantes a la hora de integrarse a la Umma islámica (comunidad islámica).


La interpretación occidental de la Sharia es el punto de disputa para los salafíes insistiendo en la re islamización del mundo islámico como proyecto político según el teórico Muhammad Nasiruddin al-Albani. En el Cáucaso del Norte prolifera esta vertiente del Islam quien ha ido supliendo a los nacionalismos para ganar terreno en zonas de conflictos congelados gestionando incomodidad para el gobierno de la Federación rusa. El ISIS retorna desde Siria como un boomerang hacia las estepas rusas proponiendo otro frente para el coloso Vladimir Putin que lejos está de tumbar la vigilancia en su propia morada.

lunes, 4 de marzo, 2019 - 09:14 hs.

En la “Línea de Control” en Jammu & Cachemira, frontera militar entre la India y Pakistán de más de 700 km de largo y legado de la guerra de 1971 indo-pakistaní, crece la tensión pese a la liberación del piloto indio capturado por militares pakistaníes. En los distintos puntos de LoC (Line of Control) se llevan a cabo enfrentamientos militares entre los dos estados aun cuando se presume que el mismo atenuaría la intensidad con la mediación internacional.


El histórico conflicto entre la República de la India y la República Islámica de Pakistán tiene actualmente como epicentro los ataques realizados por militantes pertenecientes al “Ejército de Mahoma” Jalish e Mohammad en Pulwana (territorio indio); en respuesta a los referidos ataques, la IAF (Fuerzas aéreas indias) embiste el campamento Balakot en la LoC. A pesar de los intentos de Nueva Delhi de aislar diplomáticamente a Islamabad, la situación reavivó los rencores históricos entre indios y pakistaníes por el control de Jammu y Cachemira.


Es importante tener en cuenta que no sólo se trata de los dos estados mencionados con importante potencial nuclear, sino también la presencia en la escena de la República Popular de China como otro actor subliminal que desanima la idea de una resolución vertiginosa. Es preciso destacar que el actual conflicto estalla por escaramuzas del JeM (Ejército de Mahoma) pero la región es eruptiva por la presencia de los talibanes en la frontera Afganistán-Pakistán como también por minorías separatistas musulmanas que habitan en la región autónoma Uigur (Xijiang) en el Noreste de China.


Es significativo destacar que la región de Cachemira limita con India, Pakistán y China poseyendo una población aproximada de 13 millones de habitantes cuya mayoría profesa la religión musulmana, actualmente la zona está dividida entre los tres estados mencionados: Pakistán controla los territorios del Norte y Azad Kashmir (región noroccidental), India ocupa las zonas centrales y meridionales (Jammu y Cachemira) y China controla la región nororiental (Aksai Chin y el Valle de Shaksgam), en términos porcentuales India controla casi el 50 % del territorio, 37 % Pakistán y el resto es supervisado por la República Popular de China. Más allá de las tres guerras libradas por India y Pakistán en 1947, 1965 y 1999, también es preciso señalar la guerra entre China e India en 1962 por diferencias en la demarcación de fronteras.


El conflicto que nace de las entrañas de la guerra fría y el proceso de descolonización británica en Asia parte de arcaicos resentimientos entre el Reino de Dogra o Maharajá, la colonización británica en Asia y el proceso independentista luego de la Segunda Guerra mundial.


Además de la variable política, es ineludible destacar el aspecto geográfico de la región en cuestión, ya que la región de Jammu y Cachemira es una de las más escarpadas del mundo por las cadenas montañosas de Pamir e Indu Kush, que conectan directamente con el Himalaya, como también la de Karakoram y Jir Panjal dónde las alturas rondan en los 28 mil pies (8.400 metros) lo que explica el aislamiento, incomunicación y diferencias culturales. Debido a ser un territorio tan escarpado el recurso hídrico torna a la región importante por el control de los ríos: Indo, Jhelum, Chenab, Rabi,Sutlej y Beas. La dependencia económica agrícola de Pakistán genera la necesidad de contar con el recurso hídrico, indispensable para el desarrollo de su economía, a pesar de los numerosos tratados firmados que garantizan el equilibrio del dominio hídrico en la región.


Pasado y presente


Generalmente cuando referenciamos a Cachemira se tiene en cuenta sólo el Valle de Cachemira, pero el conflicto incluye otras regiones no menos importantes, como la región del Poonch y el estado autónomo de Azhad Kashmir; las áreas del norte en Gilgit y Baltistán y la región budista de Ladakh. Estas áreas estuvieron controladas por el imperio Mongol en el S. XVI, luego invadida por los afganos entre 1726-1819 cuyo jefe fue el Sij Ranjit Singh para convertirse en territorio cedido por los británicos a principios del S. XIX a la dinastía de los Marajá o Maharajá (rey) Singh.


El primer Marajá de Cachemira fue Gulab Singh quien “recibió” de los británicos la región de Jammu & Cachemira en 1857. El Imperio británico concede el control de esta región a la dinastía Singh basándose en intereses estratégicos que tenían que ver con el temor de la infiltración comunista de rusos y chinos en plena guerra fría, aunque muy seguros la lealtad de los Singh para proseguir con la dominación británica en el resto de Asia.


Es conveniente analizar también que el verdadero potencial geo-económico lo constituían las dos rutas comerciales más importantes ubicadas en la cadena montañosa de Karakoram, esas rutas eran Ladakh y Gilgit que fueron repartidas entre India y Pakistán después de 1947, quedando Ladakh para India y Gilgit para Pakistán, estas rutas comerciales eran muy importantes por el acceso a la región autónoma del Tibet y a la República Federal Democrática de Nepal. Finalizado el dominio británico en 1947, sobrevolaba la Teoría de las Dos Naciones: “Unión de la India y Dominio de Pakistán” pero la separación religiosa entre musulmanes e hindúes demostrarían la imposibilidad de coexistencia de las dos naciones. La región de Cachemira era gobernada por el Marajá Hari Singh en 1947 quien en el contexto de una revuelta pakistaní prefirió la ayuda militar de la India firmando a cambio un instrumento de adhesión de Cachemira a la India, estallando la guerra automáticamente.


Dejaremos de lado en esta columna el conflicto limítrofe entre India y China en 1962, pero sí referenciamos que por consecuencia de la misma el año 1971 determinó la creación del Estado Independiente de Bangladesh y la firma del Acuerdo de Simla.


Fuera de control y miedo nuclear


Tanto India como Pakistán cuentan con un arsenal de ojivas nucleares importantes que los ubica entre el 6to y 7mo lugar con 130 a 140 ojivas nucleares (variando según fuentes) entre los diez países más importantes del mundo.


Ambos estados ejercen estrategia de disuasión. Por un lado Pakistán considera indispensable invertir en armamento nuclear debido a la asimetría en número de militares con respecto a la República de la India, y por otro lado India evalúa el peligro que significaría si los grupos radicalizados Jalish e Mohammad; Tehrik e Taliban Pakistán (TTP) y Al-Qaeda se apoderasen del armamento nuclear de Pakistán.


Entre las armas nucleares de Islamabad y Nueva Delhi también debe considerarse el potencial nuclear de Beijing, sin embargo, el verdadero problema radica en la comunidad internacional que si bien acuerdan en acercar la partes, en general las relaciones internacionales de las potencias más importantes se encuentran enredadas en sus propios conflictos, por lo tanto como sucedió en otras oportunidades la resolución de esta disputa tiene su propio límite y es el temor a la escalada nuclear en la Línea de Control donde Pakistán e India se hallan fuera de control.

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