22/02/2019
viernes 22 de febrero del 2019 - T
22 febrero 2019 - T

Raquel Pozzi Analista en Poli­tica Internacional

viernes, 25 de enero, 2019 - 09:11 hs.
La encrucijada de una Venezuela colapsada

Venezuela está atascada en una encrucijada muy difícil de resolver. No es pesimismo, es una visión en tiempo real. Según la politóloga Hanna Arendt “cuando la sociedad política de un estado se concentra en figuras de individuos aislados, la acción política carece de legitimidad por la ausencia del consenso general¨ hipótesis que se valida luego de las elecciones digitadas del 20 de mayo 2018 que consagró nuevamente presidente a Nicolás Maduro.


En la República bolivariana las figuras tanto de Nicolás Maduro como de Diosdado Cabello han sido fundamentales para sostener el andamiaje de una revolución en cenizas como legado de Hugo Chávez, la política subsumida a las fuerzas del orden digitadas no sólo por los militares a través del Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional), las FANB (Fuerza Armada Nacional bolivariana) sino también por las MNB (Milicia Nacional Bolivariana) cuerpo de milicias compuestos por civiles nombradas por decreto por Hugo Chavéz, determinan la necesaria solidez militar para sostener el régimen político de N. Maduro: el juzgamiento por parte de tribunales militares de civiles arrestados es uno de los hechos concretos. En tiempos de Nicolás Maduro la oposición política es hostigada por el terror de ser arrestados, perseguidos o desaparecidos, situación que justifica el estado de soponcio al cual se sometieron los opositores luego del desmembramiento de la MUD y el encarcelamiento de los líderes reconocidos. La Asamblea Nacional es el único órgano democrático que resiste la embestida del régimen madurista, el 23 de enero fue la fecha elegida para visualizar que todavía Venezuela resiste a la represión y a la muerte. Aunque los caminos políticos que se transitan no son los mejores es pertinente observar que la oposición venezolana también recae en artilugios demagógicos y autoritarios con la auto-proclama del ahora “segundo presidente” a sabiendas de los ánimos vehementes en un país que agoniza.


Estamos de acuerdo que la desidia del pueblo venezolano es una realidad imposible de soslayar: hambre, desabastecimiento, miedo, persecución, juicios por mano propia de grupos paramilitares, exilio y una lista larga de desgraciadas circunstancias que apelan a la empatía para intentar comprender los pocos recursos de resistencia que posee una gran parte de la sociedad venezolana en total conocimiento que los espacios políticos de debate no existen porque se trata de un régimen con vicios totalitarios que arremete contra lo público y lo privado. Pero es preciso ser cautos, esta auto – proclama de J. Guidó es muy peligrosa porque forzó el pronunciamiento de la comunidad internacional descifrado por la obstinación de la obsecuencia oficialista, como “injerencia”.


La oposición política en Venezuela resucitó con Juan Guaidó un dirigente joven que asumió la presidencia de la Asamblea Nacional a principios del año en curso quien se auto-proclamó “presidente encargado” recurriendo al artículo 233 de la Constitución Bolivariana que expresa a grandes rasgos que “serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: su muerte, su renuncia o su destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia…” La disyuntiva está planteada en torno a la interpretación del artículo sobre la “falta absoluta del presidente o presidenta” que ha realizado el TSJ luego de la desaparición física de Hugo Chávez Frías, dicho Tribunal responde al régimen de Maduro pero en este caso quién debía resolver el nudo constitucional es la AN considerada por el actual presidente bolivariano en desacato y promoviendo otro órgano paralelo que es la ANC (Asamblea Nacional constituyente) pulmón del régimen. Esta maraña jurídica ha dependido de la interpretación sesgada desde el 5 de marzo del 2013 (fecha de la muerte de Hugo Chávez) de toda la estructura política bolivariana que entendió que el chavismo era una dinastía y su monarca ya había establecido quien sería su heredero proclamado, lo demás forma parte de las dos vidas políticas paralelas en Venezuela: Un estado gobernado por un presidente señalado como el mesías por Hugo Chávez y una gran parte de la sociedad que propone democracia al estilo helénico con total interdependencia de la opinión pública.


La injerencia


Nada puede escapar a la necesidad de pronunciarse sobre la situación que está atravesando la República Bolivariana, los pronunciamientos de los estados a favor y en contra del “presidente encargado” Juan Guaidó requiere un capítulo aparte.


La hendidura de las opiniones brincó con fuerzas cuando EEUU aclamó su apoyo al “nuevo presidente”, la hipótesis indiscutible de una parte de las opiniones o análisis recae en que “EEUU promueve golpes de estado, enfrentamientos fratricidas, se retira de Oriente Medio y ahora interviene en América Latina para sembrar guerra y devastación, a EEUU no le preocupa la democracia sino el petróleo como lo hizo en Irak y Libia…” entre otros fundamentos, este tipo de razonamiento conduce a la banalización del espanto al cuál están sometidos involuntariamente una parte importante de la población venezolana. Cuando los discursos son borrosos y no abren pórticos para lograr descongelar pensamientos congelados como los mencionados sobre la “injerencia de los EEUU” acarrean desazón y profundizan esa hendidura, grieta en la cual está atrapada la región.


En el caso específico de Venezuela ante la grave situación humanitaria el pronunciamiento diplomático de los Estados, a favor o en contra, es una formalidad. Pero la idea de confabulación perpetua es demodé y atrasa. Históricamente EEUU siempre ha observado la región como el “patio de atrás”, mentor de las nefastas dictaduras militares en la década de la década de los 70, socio financiero de la rapiña especulativa y tantos descalificativos que podríamos dejar bien claros para comprender hacia donde está orientada esta columna. Lo despreciable es confundir voluntariamente.


Acordamos que la arremetida de los EEUU es tan vil como las expresiones del presidente de la Federación rusa Vladimir Putin. Este show mediático montado para confundir, se compra rápidamente y si en la escena aparece la República Popular de China es el éxito asegurado de los promotores del gran montaje cinematográfico. Pero la realidad es más cruenta, en Venezuela mueren de hambre, de enfermedades, de persecución militar, de Venezuela la gente que puede se exilia, Venezuela es el “sálvese quien pueda” y quiénes pueden se perpetúan en el poder porque ni aun cuando el petróleo trepó máximos precios internacionales pudieron levantar la República bolivariana. Nicolás Maduro y los altos rangos militares necesitan imperiosamente salvarse y los grandes negocios provenientes del narcotráfico no pueden esperar: son impacientes y letales.


Pocas palabras


Porcentaje de Inflación anual de un millón seiscientos mil; 86 % tasa de pobreza nacional; salario promedio de 5 dólares mensuales, más de 9 mil empresas cerraron sobre un total de 12 mil, 5 años de contracción económica continua, caída de la producción petrolera en un contexto de precios bajos del petróleo, sin diversificación económica, las importaciones disminuyeron desde el 2012 un 82 % (cifras publicadas por el BCV). Datos contundentes para dejar a un lado las mezquindades y pensar por un momento que esta grave situación trasciende a la superestructura ideológica porque la estructura estatal en Venezuela está devastada y las esperanzas de muchos venezolanos colapsadas por el rumbo incierto.

   


Columnas anteriores
sábado, 16 de febrero, 2019 - 13:51 hs.

El anuncio de EEUU de la suspensión del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Corto e Intermedio (INF) firmado en 1987 con la URSS (Ronald Reagan y Mijail Gorbachov) durante el proceso de la Guerra fría y la simétrica respuesta por parte de la Federación Rusa acelera una nueva era de inestabilidad nuclear. Estos anuncios no son azarosos, las dos potencias recriminan violaciones a los pactos ya firmados en pos de la No proliferación de armas nucleares, sin embargo tanto Washington como Moscú pretenden disuadir mostrando fortalezas y para efectivizarlo requieren desertar del broquel del control ejercido por los pactos.


Atrás van quedando los acuerdos: SALT/ABM; START I/ II/III y SORT entre otros, cuyos objetivos es reducir la cantidad de ojivas nucleares operativas como medio de supervisión entre las potencias en pos por el equilibrio de la capacidad nuclear. Sin embargo con el final de la guerra fría el reacomodo de la piezas en el plano geo-político determinó el surgimiento de un mundo global multipolar generando una nueva carrera armamentística atómica y como preludio, los discursos de los mandatarios de estados poderosos se han convertido en actores nucleares importantes, el rival clave de la región Asia-Pacífico es la República P. de China aunque escude sus intenciones en “No First Use” (sólo utilizada en respuesta a un ataque nuclear exterior) motivo sustancial en la agenda del mandatario D. Trump la revisión de tratados que no le permitían desarrollar y transparentar avances tecnológicos.


El secretario de estado Mike Pompeo en una conferencia en Washington anunció que el proceso de retiro del Tratado Intermediate Range-Nuclear Force (INF) será de 180 días aproximadamente EEUU medida que podría afectar la seguridad de Europa Oriental y Occidental. Sin tiempo de espera, V. Putin actuó en consecuencia anunciando repliegue similar en medio de turbulentas acusaciones por parte de los EEUU de violar sistemáticamente dicho pacto con el lanzamiento del misil 9M729 (SSC-8) Iskander-M cuyo alcance es de 480 km. Por otra parte el secretario general de la OTAN, Jens Stotlenberg ha confirmado que la alianza militar europea está preparada para enfrentar este “posible” fin del tratado de armas nucleares.


Es evidente que el propósito de las potencias en este siglo es la hegemonía militar mundial y para ello es necesario presupuestos militares ambiciosos que dependen de las decisiones políticas en sistemas políticos que pendulan entre democracias occidentales (pluripartidista) y democracias populares (unipartidista). En el caso de los sistemas unipartidistas, la celeridad de la aprobación del presupuesto es expeditivo, ejemplo concreto es la República Popular de China donde la prontitud permite la efectivización del Plan de Modernización militar del Ejército de Liberación Popular chino claramente delineado en el Discurso del mandatario Xi-Jinping en el XIX Congreso del Partido Comunista donde establece las bases de la “materialización del sueño chino y el sueño del fortalecimiento del ejército (…) donde el adiestramiento y los preparativos militares se han intensificado” para llegar a ser una potencia de influencia mundial.


Armas hipersónicas


Los misiles hipersónicos son poderosas armas que pueden superar en cinco veces la velocidad del sonido con alto poder de impacto; rastreo tardío por sistemas defensivos y respuestas lentas. Esta es una de las razones por las cuáles D. Trump decide abandonar el INF con el objetivo de neutralizar el impedimento y mejorar sus sistemas de defensa AEGIS y THAAD que no ofrecen actualmente protección contra proyectiles hipersónicos.


Esta dificultad ya fue advertido cuando Rusia presentó (2011) el misil hipersónico 3M22 Zircón (Tsirkón) con alcance de 400 km y velocidad que supera los 6.000 km por hora con capacidad de lanzamiento con efectos devastador por la altitud y la potencia que logra. En la carrera armamentística de la Federación rusa se suma China con el artefacto volador hipersónico STARRY SKY – 2 como también el misil hipersónico DF 17, en la pugna por artefactos hipersónicos cada vez más veloces, la nueva nave china el Xing Kong – 2 “Cielo estrellado” utilizada para vuelos comerciales y fines bélicos es un avión experimental de combustión hipersónica que puede soportar y evadir ojivas nucleares superando en seis veces la velocidad del sonido alcanzando los 7.300 km por hora con alturas que superan los 30 km.


El mandatario chino Xi-Jinping ha asegurado que en esa “re plasmación revolucionaria de la estructuración orgánica y del sistema de fuerzas” tanto el Ejército Popular de China junto a la Comisión Militar como los comandos de los teatros de operaciones son los responsables de los combates en defensa de los derechos marítimos, la lucha antiterrorista, operaciones de mantenimiento de la paz y centralizándose en el control marítimo en puntos geo-estratégicos como el Golfo de Adén (bases militares en Yibuti) y el estrecho de Malaca que conecta el océano Pacífico con el Índico (entre otros) cumpliendo con la iniciativa “One belt, One Road” Un cinturón, una ruta.


Claras razones


El departamento de defensa norteamericano publicó hace un año el documento de “revisión de la postura nuclear” aduciendo que los EEUU se encuentran en desventaja con respecto a los nuevos sistemas de armas nucleares y otro tipo de energías desarrolladas por la Federación Rusa y la República Popular de China. Esta Nueva postura de renovación (NPR) considera de vital importancia centrarse en modernizar la tríada nuclear tradicional: Bombarderos, submarino de misiles balísticos y misiles intercontinentales.


La desconfianza mutua entre Washington y Moscú con respecto a la construcción de enclaves militares estratégicos generó escalada de denuncias sobre competencia armamentística a los cuáles se les suma Beijing. El nuevo proceso de “Paz armada versión 2.0” responde a los servicios de inteligencia satelital utilizados por las agencias más poderosas: CIA (EEUU) MI-6 (Reino Unido), ISI (Pakistán), MOSSAD (Israel), MSS (China), BND (Alemania), FSB (Rusia) que permiten monitorear aspectos claves para la seguridad de los estados.


Ejemplo claro es la denuncia de Rusia por la construcción de una planta de corporación militar norteamericana Raytheon en Tucson (Arizona) como también la acusación de los EEUU de la existencia en la República Islámica de Irán de una “ciudad subterránea” dónde han sido fabricados los sofisticados misiles balísticos como Dezful y Zolfaghar, ojivas con alta capacidad de destrucción con las cuáles el presidente de Irán Hasan Rohaní ha ultimado severamente no sólo a D. Trump sino a los halcones de la Casa Blanca. El mundo con la paz amenazada por el contra-espionaje que incentiva la disputa armamentística en los brazos de la inteligencia artificial.

sábado, 2 de febrero, 2019 - 16:51 hs.

De serafines a demonios, los talibanes regresaron, diseñando junto a los EEUU un borrador de un acuerdo de paz con el compromiso “que Afganistán no vuelva a convertirse en una plataforma para los grupos terroristas El talib o estudiante (raíz árabe talaba –estudiar-) surge en la década de los noventa en Afganistán producto de la unificación de dos movimientos: Harakat-e-Inquilab-e-Islam y El Hezb-e-islami, los cuáles actuaron de manera diferente en la guerra soviética-afgana durante la Guerra de Afganistán (1978-1992), Harakat fue un desprendimiento de la Guardia Revolucionaria iraní chií y El Hezb étnicamente de la rama pasthún e ideológicamente proveniente de la Hermandad Musulmana.


El proceso histórico de la guerra fría en Afganistán estuvo caracterizada por el apoyo de los EEUU a las milicias muyahidines que conformaron el grupo de los Talibanes y la URSS al Partido Democrático de Afganistán (PDPA) de tendencia comunista. La República Islámica de Afganistán fue el centro neurálgico de prácticas fundamentalistas que rebasa lo meramente religioso: la incursión de la Unión Soviética en la región centraba sus objetivos en la expansión ideológica, el control de la ruta de las armas, el cultivo de la amapola como opiáceo ilegal, hierro, oro, litio y uranio mientras que las pretensiones de los EEUU se condensaba en torno al control de la ruta del petróleo desde Irán en tiempo del Shah Mohammad Reza Pahleví. Más allá de la contundencia de los dos actores fundamentales de la Guerra Fría, el dominio regional era también detentado por Pakistán y Arabia Saudita quienes mantenían férreo interés de crear un estado islámico con elementos del wahabismo saudí y de las escuelas de enseñanza islámica de las madrazas neobandis de Pakistán (primer estado moderno fundado con basamentos islámicos en 1947, representa actualmente el segundo país más grande del mundo musulmán después de Indonesia). La relación entre Afganistán y Pakistán fue crucial para los talibanes en tiempos soviéticos debido a que Islamabad configuró una política pro-pasthún a través del general retirado Naseerullah Babar “padrino” de los talibanes.


En este contexto, Afganistán fue para la URSS lo que Vietnam simbolizó para el mundo Occidental gestionando a favor de movimientos radicales cuyos propósitos no estaban supeditados solamente a la implementación del Islam sino también homogeneizar étnicamente una región caracterizada por conflictos tribales entre 25 etnias diferentes como árabes, pasthunes, tayikos, uzbekos y otros. La teoría del “caos constructivo” pergeñada por la hegemonía norteamericana a partir de septiembre del 2001 se consolida a partir de la invasión en Iraq (2003) configurando la hoja de ruta militar al servicio de los intereses occidentales a partir del “Nuevo proyecto de Oriente Medio”. La guerra fría era el “orden mundial” en la segunda mitad del S. XX pero la caída de la URSS comenzaba a desordenar las regiones más débiles por los enfrentamientos tribales, sectarios, políticos o religiosos, la construcción “del otro” como contrincante se habría convertido en la obsesión fatal.


Teniendo en cuenta lo expresado, el caos se capitalizó de manera constructiva generando divisiones interreligiosas-inter/tribales-interregionales y otros, lo que en teoría política denominan “la balcanización de Oriente próximo” debilitando todo tipo de resistencia, corrompiendo a los pseudo-estados, ocupando espacios vacíos, armando, equipando los grupos armados y luego “dejarles luchar”. La diplomacia transformativa de Condolezza Rice se concentró en democratizar países del Próximo Oriente (aunque lo niegue) a excepción de Arabia Saudita aliado indispensable para los EEUU luego del 11 de septiembre 2001


El ingreso en la escena internacional de los talibanes


El talib o estudiante, pertenece a la rama pasthún con aplicación estricta del Islam originario profesando enérgico rechazo a lo moderno y secular. Las conquistas de las ciudades afganas de Kandahar en 1994 y Kabul en 1996 se transformaron en trofeos de guerra para los talibanes implicando una victoria política y militar aunque también la construcción de un puente de intercambio entre Afganistán y Pakistán no sólo cultural sino también comercial, de inteligencia y armamentístico.


Con el apoyo de la cúpula militar pakistaní, los talibanes se hicieron del poder territorial y político durante un lustro, controlando el 90% del territorio afgano, aupados por el Mullah Mohammed Omar -emir de los fieles- formando el Emirato Islámico de Afganistán liderado por los mullahs y la Shura Suprema, el 10% restante del territorio fue el centro operativo del político/ militar Ahmad Massoud, del político Burhanuddin Rabbani y del líder chií Karim Khalili quienes conformaron la denominada “Alianza del Norte Afgano” y unidos a otras fuerzas anti-talibanes tomaron el control de Kabul generando el derrumbe del régimen talibán en el año 2001 en un tablero de piezas geo-estratégicas dónde Al-Qaeda del líder saudí Osama Bin Laden había sido un emisario en Afganistán del wahabismo a sabiendas que los talibanes como intercambio de favores apoyarían al heraldo saudí, aunque éste se había transformado en el enemigo más perseguido por Occidente y junto con él, los talibanes. La cacería contra estos movimientos radicalizados por parte de los EEUU, la OTAN y el ejército afgano de la Alianza del Norte suscitó el derrumbe aunque, no la desaparición de los talibanes.


La guerra contra el Terrorismo radicalizado del S. XXI y la enérgica presión de la administración Bush en la región condicionó la fidelidad de Islamabad y el presidente Pervez Muscharraf contra los talibanes y la red Al Qaeda. La operación “Libertad Duradera” como “Anaconda” disolvió a los movimientos radicalizados convirtiéndolos en semilleros de minúsculas células cuyo grado de operatividad es menor pero letal. La dificultad por la localización de los mismos en la porosa frontera afgano-pakistaní y el financiamiento proveniente del narcotráfico proveyó a los talibanes de recursos para resurgir y desestabilizar políticamente Afganistán. Uno de los factores que juega un rol contundente en reavivar las células es el eclecticismo ideológico del talibán, la mistura entre ideas de Al-Qaeda y las tradiciones pasthún generó la posibilidad de engrosar las filas de reclutamiento utilizando prácticas de guerra de guerrillas con firmes intenciones de tomar nuevamente Kabul.


El propósito de los talibanes no se circunscribía hacia los ejércitos de la coalición ni a las fuerzas de la OTAN que habían asumido la FIAS (Fuerza Internacional de Asistencia para la seguridad) sino a la población civil quienes padecieron los porcentajes de bajas más importantes como también las vejaciones hacia las cuáles eran sometidos. La estrategia era clara, someter a los civiles para debilitar la credibilidad del gobierno transitorio en 2001 y democrático hasta el año 2009 de Hamid Karzai.


Con la administración Trump los talibanes están más cerca de Kabul


Entre las sombras y con cautelosa resistencia, Washington reconoce el acercamiento del enviado estadounidense Zalmay Khalilzad con representantes talibanes y el Mulá Abdul Ghani Baradar en Qatar, la prudencia de anoticiar se cierne sobre la situación delicada que atraviesa la política exterior norteamericana con respecto a las promesas reiteradas y fallidas del retiro de las tropas en Afganistán. D. Trump no resiste más equivocaciones, y de alguna manera quienes fueran sus aliados contra los soviéticos en Afganistán, intentan reestablecer los vínculos con los norteamericanos y éstos a su vez mantener un satélite de control ante el avance de la influjo ruso y turco en la región pero sobre todo mantener a los chiítas alejados de cualquier influencia regional en yuxtaposición por la hegemonía regional entre Arabia Saudí (sunní) y la República Islámica de Irán (shií).


En Washington la incomodidad por la agenda desopilante de la política exterior trumpeana considera que es el pórtico más transparente que visibiliza la crisis política doméstica estadounidense y que excede la reyerta histórica entre republicanos y demócratas, son los mismos republicanos que resisten a los halcones de la Casa Blanca y a las neo-conservadoras decisiones de John Bolton (Consejero de Seguridad Nacional) cuyo equipo de asesores son tan beligerantes y agresivos con cócteles de propuestas alejadas del multilateralismo para resolver el problema del Terrorismo en el S. XXI. Los agitadores geopolíticos de la Casa Blanca han entregado en bandeja de plata la llave de Afganistán a los talibanes quienes de manera veleidosa han hecho explotar por los aires una base militar afgana presionando a los EEUU con el propósito de lograr firmar un acuerdo de paz en tiempos vertiginosos ya que Irán también intentó vincularse con los talibanes a través del almirante Alí Shamkhani. Seguramente la noticia del acuerdo de paz de Afganistán entre los talibanes y EEUU será un maquillaje adecuado para la comunidad internacional al querer exponerlo como claras intenciones de acorralar al Daesh y Al – Qaeda a cambio de la retirada de los ejércitos norteamericano en un plazo de 18 meses.


El portavoz del presidente afgano Haroon Chakhansuri consideró casi irrelevante las actuales operaciones militares de las tropas norteamericanas porque se trata simplemente de tropas de apoyo y asesoramiento (sólo el Departamento de Defensa estadounidense sabe los números exactos) pero algunos analistas consideran que no se trata sólo de la retirada de soldados estadounidenses aproximadamente 14 mil sino también los 8 mil soldados de otros estados sumado a los 25 mil agentes de inteligencia del Pentágono. Los talibanes prefirieron negociar con el enviado estadounidense y se negaron rotundamente a pactar con el presidente actual de Afganistán Ashraf Ghani Ahmadzai lo cual implica la escasa legitimidad que Ghani representa para los talibanes, allí radica el temor a gestarse nuevamente una guerra civil dónde esta vez las fuerzas del talibán estarían organizadas sistematizando la persecución y ejecución de los opositores.


En la mesa de negociaciones los talibanes exigen condiciones


No sólo la retirada de las tropas norteamericanas está en juego, a cambio los talibanes prometen el alto al fuego e intercambio de prisioneros, pero lo más notable de destacar es la salida de la insurgencia y el ingreso a la política afgana (historia comparada con la FARC en Colombia). La politización de los talibanes dentro del proceso político significaría financiamientos para su campaña, el ingreso de esas divisas emulando al Plan Marshall post-2da guerra mundial, que promoverá la reconstrucción de Afganistán de manos de sus propios verdugos para mantener en jaque y lejos de las fronteras al Daesh y Al – Qaeda. Lo cierto es que los halcones de la Casa Blanca son conscientes que si no son los EEUU será la República Islámica de Irán o La Federación Rusa las que los proveerá de los beneficios políticos y económicos. Antes de fracasar nuevamente en una región que no le es cómoda en decisiones prefirieron mover la pieza más importante en el tablero geo-político. La pronta retirada del Secretario de Defensa estadounidense, Jim Mattis acelera los tiempos ya que oficia de garante en el compromiso que los EEUU tenían con el gobierno de Afganistán como también ese apresuramiento responde a la dinámica en cuánto a la cantidad de muertos durante el gobierno de Ghani Ahmadzai que desde su asunción en el año 2014 a la actualidad ha escalado a 45 mil soldados y policías caídos en combate.


La lectura es simple, la solución del conflicto no es militar ya que la guerra de guerrillas siempre ha sido adversa a la suerte de los occidentales y la capacidad de resiliencia de las milicias talibanes ha permitido el fortalecimiento como también el resurgimiento de los mismos. En la mesa de negociaciones los talibanes se favorecen por el superávit en los tiempos, diferente al déficit que la administración de Washington posee, les urge una solución y las condiciones no serán tan factibles de realizar. El retiro de las tropas de la OTAN digitadas por los Estados Unidos requiere de progresividad y esto podría llevar meses. La paz es el deseo de los civiles afganos; el poder político para los talibanes y la retirada silenciosa políticamente correcta para D. Trump. Los talibanes regresarían a Afganistán habiendo negociado la paz con los Estados Unidos y levantando como estandarte de triunfo los chalecos explosivos en una clara muestra de “Regreso con gloria”.


Raquel Pozzi
Profesora en Historia
Analista en Política Internacional
@Raquelpozzitang

viernes, 4 de enero, 2019 - 09:55 hs.

Con un discurso contundente y plagado de conceptos utilizados en los epígrafes de los medios de comunicación, Jair Bolsonaro del Partido Social Liberal, llegó al poder abriendo un espacio importante a la ultra-derecha en la región. Cuestionado desde lo ideológico por propuestas que van en contra de la tolerancia, el presidente brasileño plantea un escenario interesante para analizar más allá de los cuestionamientos que ha ido gestando desde el primer día de su aparición en la campaña presidencial. Bolsonaro arriba al poder político con contundente legitimidad con el objetivo de luchar contra la violencia sistemática en las calles y la corrupción enquistada, el 56 % del electorado ha considerado indispensable capitalizar las esperanzas de solución a estos problemas sobre el ex capitán del ejército y diputado que prometió erradicar la violencia física aunque con violencia verbal a través de sus discursos, en un país considerado como uno de los más peligrosos del planeta. Dicha violencia verbal es el peligro que radica en este tipo mensajes intolerantes que se gestan desde arriba –estructura política- cayendo como efecto cascada hacia la sociedad civil contra las diferencias de clases, identidades colectivas y otros. Jair Bolsonaro se transforma en un “líder delegativo” citando al politólogo Guillermo O’Donnel sobre la base del concepto de Democracias delegativas dónde los líderes suelen surgir de crisis profundas y dónde la alta popularidad les otorga la creencia de tener el derecho y la obligación de ser condescendientes con el electorado que les otorgó el “poder absoluto” por un lapso, todo control institucional sobre su investidura será interpretado como sumisión y una traba innecesaria para su gestión. En el caso del presidente brasileño, uno de los bastiones más poderosos en la institucionalidad es el poder militar de cuyas filas proviene, el cual no sería un escollo sino el brazo armado de la política brasileña. El otro flanco, es la justicia, Sergio Moro como ministro de Justicia allana y alivia en la lucha contra la corrupción transformándose en el ícono del electorado de J. Bolsonaro. El líder delegativo en la teoría de Guillermo O’ Donnel cree en la investidura del todo poderoso y no negocia su poder ni tampoco construye alianzas con ningún espacio político porque renunciaría a su esencia delegativa, en el caso del mandatario brasileño teniendo en cuenta el caudal político con el que cuenta y el gabinete que formó genera una atmósfera despejada para las prioritarias promesas de su campaña.


El odio y la ansiedad exacerbada


Recién asume J. Bolsonaro y aunque las editoriales hayan sido contundentes con sus titulares no siempre todo lo que proponen en sus retóricas discursivas los presidentes se efectivizan. Habrá que esperar y observar las acciones despojados de la ansiedad que puede obnubilar cualquier análisis con intenciones objetivas. Es tan contundente su perfil ideológico como su origen político y militar, pero la República Federativa de Brasil ha dado muestras de la facultad de poder torcer cualquier destino, no es necesario ahondar en este aspecto. Brasil incluye en su bandera el concepto de progreso y es ineludible a cualquier presidente que quiera mantenerse en el cargo, a quien presida el ejecutivo de la potencia regional se le exige mucho más porque se trata de una economía que extiende tentáculos por todo el planeta, de hecho el principal socio comercial es La República Popular de China y otros socios como la Unión Europea, Países de la Liga Árabe, Países que integran el Mercosur y tantos otros, esperarán signos visibles de proteccionismo o multilateralismo. La confianza empresarial se basa en una buena parte en algunos índices positivos que propone la economía brasileña a la hora de asumir Bolsonaro (datos aproximados) 2,5 % crecimiento del PBI; 4,2 % de Inflación anual y 6,5 % de tasas de interés entre otros, sumado al trabajo fino realizado por Michel Temer en lo que respecta a la Reforma Laboral, el escenario para el nuevo mandatario es alentador si tuviéramos que compararlo con las economías de otros estados de la región, a pesar del déficit fiscal que arrastra el estado brasileño. Reflexionemos: Si las ideologías a la hora de cerrar acuerdos tuvieran contundencia, nos deberíamos preguntar ¿Cómo permaneció impoluta la figura de Evo Morales en la asunción de J. Bolsonaro cuando éste arremetía contra el socialismo? La respuesta es indefectiblemente económica: Evo Morales firmó hace 15 días acuerdos comerciales en la venta de gas y urea para lograr potenciar a YPFB (Yacimiento Petrolíferos Fiscales Bolivianos) de mayor competitividad energética a través de convenios con la Empresa Camacari RJ e Hinove Agrociencia S.A. mediante el suministro boliviano de gas natural a la planta termoeléctrica “Usina” en Brasil, este acuerdo también incluye la transferencia de tecnología de Brasil hacia Bolivia. Por alguna razón el Estado Plurinacional de Bolivia ocupa el primer lugar en las proyecciones de crecimiento económico en Sudamérica con el 4,2 % por sobre Paraguay y Perú. Como colofón al odio ideológico de Bolsonaro contra el socialismo, Evo Morales tuvo un gesto políticamente correcto y para comprender la necesidad de ser cautelosos al analizar el futuro de Brasil, en el segundo día de su mandato el presidente brasileño morigeró su intenciones de ir contra el Mercosur proponiendo al socio comercial más importante de la región, Argentina, caminar juntos. Habida cuenta que el odio ideológico sella las intenciones del mandatario brasileño es cierto también que la ansiedad por generar columnas periodísticas proponen algunas vetas futuristas que pueden velar la seriedad en la propia pluma.


Estar atentos


Sí, es preocupante el extremismo discursivo porque en definitiva atenta contra el valor intrínseco de las democracias representativas. Las minorías fueron de alguna forma ultrajadas con la palabra y eso alarma e intimida cuando Jair Bolsonaro expresó en su discurso “Me coloco ante vosotros el día que el pueblo empezó a liberarse del socialismo, de la inversión de valores, del gigantismo estatal y de lo políticamente correcto” el 56 % de los votantes en 2da vuelta aplaude este contundente mensaje, pero ¿es posible construir espacios de libertad cuando propone una lucha despiadada contra la opción histórica del Liberalismo: el Socialismo? ¿Es posible considerar la inversión de valores cuando apela a la pena de muerte y armar a la ciudadanía? Esta forma impiadosa de coquetear los extremos autoritarios genera ansiedad, es cierto, pero es preciso ser cautelosos, la daga se incrusto en el cuerpo de Jair Bolsonaro, esa daga representa el símbolo del engendro del odio de un militante del PT y para el odio político no hay antídoto sobre todo cuando atraviesa el orgullo de un ex militar que hoy se ha transformado en el presidente de la República Federativa de Brasil.

lunes, 10 de diciembre, 2018 - 19:14 hs.

El poder político de Emmanuel Macron tambalea al compás de una crisis social que expuso su punto más álgido con los “Casseurs de pierres” –los rompe piedras- alusión a la obra pictórica de Courbet (1849) para otros simplemente vándalos que protestan con chalecos amarillos en el Arco de Triunfo, en los Campos Elíseos y otros lugares relevantes de la historia de Francia.


Las consignas de las protestas son temerosas pero reflejan la desilusión que provocó la joven política concentrada en la figura del mandatario francés E. Macron contra la ultra-derecha de Marine Le Pen, los gritos expresan el recelo hacia la República ¡Macrón dimisión! ¡Macrón en prisión! Mientras las vidrieras de algunos negocios estallan en mil pedazos, la policía anti-disturbio custodia el “desorden” ya que nada pueden hacer frente a la horda que protesta en contra de la presión impositiva y el programa económico de E. Macron.


Paris se viste de amarillo, la cuna de la revolución política del S. XVIII vuelve a la carga contra las clases sociales que integran la base de la pirámide estructural, no es el “tercer estado” son los trabajadores, la clase media que siente revulsión contra la política que gasta y no toma nota del sofoco que generan los impuestos. E. Macron era la promesa del renacimiento francés con un modelo económico que moderaría entre el ajuste y el despilfarro estatal, pero no lo ha logrado, ni siquiera con esfuerzos retóricos de su primer ministro Édouard Philipe al manifestar la marcha atrás de los impuestos a los combustibles.


Los manifestantes tejen involuntariamente el miedo escénico en la gran mayoría de los estados que componen la Unión Europea, mientras Marine Le Pen se frota las manos esperanzada en capitalizar estas protestas para aumentar el caudal de fieles hacia la ultra-derecha que se expande de manera intermitente en toda Europa.


No falta casi nada para que las llamas de Paris sofoquen a la Unión Europea. La canciller alemana Angela Merkel, en franca retirada de la política, busca transferir su poder en la carrera de posta que propone el partido CDU a la moderada Annegret Kramp-Karrenbauer –AKK- jefa del gobierno del Sarre, dejando atrás la sombra del viento que proponía su rival más derechoso dentro del partido Friedrich Merz. Nada asegura que AKK pueda llegar a ser la sucesora como canciller, tiempos huracanados le esperan a la otra dama fuerte de Alemania, el avance de los populismos nacionalistas de derecha promete terremotos políticos y económicos durante el 2019, la recesión económica global que se presume a futuro podría avivar las llamas.


Mientras la potencia económica de los Estados Unidos se cierra, aumenta tasas, protege y empuña el arma con políticas arancelarias aún en momentos de tregua, La República Popular de China mira hacia otros lados, proponiendo multilateralismos a través de alianzas como por ejemplo con la República de India, abriendo puertos, tejiendo carreteras y ferrocarriles, otorgando fondos y aumentando la pulsión de progreso con la inteligencia artificial para ganar la batalla comercial, atesorando los dólares que EEUU no puede repatriar a pesar de los esfuerzos.


Mientras tanto guerras híbridas, de cuarta generación, proxy o como quieran llamarles son los comodines de otros estados que añoran la hegemonía económica, el premier ruso Vladimir Putin es el ejemplo, lucha con espadachines en el Mar de Azov para mantener el dominio del Mar Negro, aunque no está solo porque Recep T. Erdogan patrulla sus costas y custodia la alianza económica con Rusia, todo el Mar Negro se ha transformado en un conjunto de nervaduras de gasoductos de empresas como la TurkStream que comenzará a funcionar en el año 2019, un complejo de tuberías que conforman 930 km. conectados a la red turca Lüleburgaz. La península ática con la coalición de izquierda –SYRIZA- y la itálica populista con Sergio Mattarella y Matteo Salvini, también tienen lo suyo. El incendio social de Paris es sólo un indicio del desgaste que está atravesando la Unión Europea desde todos los puntos cardinales.


La piromanía norteamericana


Quizás pequemos al otorgarle tanta entidad al presidente norteamericano, pero lo cierto es que todo lo que surge de sus palabras se transforma automáticamente en provocaciones. La catarata de tweets de D. Trump acusando a la República Francesa de mantener alianzas con la República Islámica de Irán y subestimando los alcances del Acuerdo de Paris, son indicios de la desafiante actitud de Trump.


Los poderosos mandatarios que desfilaron por la alfombra roja del G-20 en Argentina reflejaron por escasas horas, una especie de retrato de amigos y colegas que se frecuentan en este tipo de reuniones protocolares teñidas de diplomacia pura como parangonando una gran obra pictórica. “El almuerzo de los remeros” de Pierre-Auguste Renoir podría citarse para reflejar el decir del poder político mundial, el retrato con estilo impresionista de Renoir ofrece la idea que intento transmitir, una tranquila sobre mesa de amigos.


Nada es lo que parece, vuelta a casa todo se transforma rápidamente en una obra surrealista al estilo Jaroslaw Jasnikowski (pintor polaco S. XX) donde la inconciencia y la despreocupación por valores morales y estéticos dominan el mundo de la política interna y los lazos internacionales. Relaciones góticas, lenguajes desconocidos, la mofa contra el sentido común de algunos mandatarios creen enfrentar los parámetros de la gravedad e inventan fórmulas de relaciones interestatales impensadas o muy pensadas desgastando hasta romper el contrato social entre el estado político y las sociedades civiles, ese contrato social de Jean Jacques Rousseau proclamando que “La marcha de la razón entusiasma a los hombres de conocimiento que alcanzan a vislumbrar un fin superior en el horizonte histórico”.


No son tiempos de la razón como baluarte de ruptura del absolutismo en épocas del iluminismo, son tiempos de razonamientos velados por la premura de las crisis económicas que dieron entidad a una tipología de mandatarios con cierta bizarría supurando poder por dónde quiera que transiten. Así dirimen los conflictos algunos mandatarios.


Ahora con Vox


La otra sorpresa. España se acostaba republicana y amanecía monárquica cuando la ultra-derecha hacía su entrada en la institucionalidad del parlamento andaluz. El partido Vox de Santiago Abascal estira la alfombra roja para exhibir atributos políticos saturado de xenofobia, anti-europeísmo y todo aquello que brote de la semilla del desencanto que dejó la izquierda a través del PSOE como también otras fuerzas políticas como el Partido Popular, Ciudadanos y Podemos. ¿Andalucía inyectó de morfina a las ultra-derechas?


El partido Vox no oficia de analgésico más bien es el diagnóstico que la Unión Europea no quiere asumir, las democracias liberales están heridas de muerte y la lenta resolución de problemas de política doméstica como es el ejemplo en París, demuestra que será difícil sostener los lazos débiles de la Unión de estados europeos. Desde el Brexit hasta el asalto de los nacionalismos separatistas, la globalización está gestionando contra sí misma expulsando a masas de trabajadores que no pueden sostenerse fuertemente en el giro estrepitoso del mundo financiero y de las empresas transnacionales.


Nadie quiere salir eyectado del globalismo pero no hay lugar para todos y quienes posean los medios para quedarse azotarán con fuerza para conformar un mundo más exclusivo, más derechoso, menos revoltoso y armando fortalezas con más impuestos y armamentos que reaseguren la cobranza…..increíblemente, parecen tiempos medievales.


Raquel Pozzi
Profesora en Historia
Analista en Política Internacional
@Raquelpozzitang

martes, 4 de diciembre, 2018 - 07:58 hs.

Más allá del simbolismo que representa la reunión del Grupo de los 20, los logros obtenidos y las tareas que quedaron pendientes en esta cumbre conllevan a realizar un análisis del legado que deja la misma para la próxima reunión en Osaka/Japón 2019.


Argentina en el contexto de una coyuntura desfavorable en cuestiones de política interna aupada por una economía en jaque que requirió el salvataje de organismos internacionales como el FMI para calmar el descontento social prometía un escenario complicado.


Los desafíos que se presentaban eran colosales a la luz de los últimos acontecimientos sociales que le otorgaban a la Argentina el status de país en tensión social y con escasos créditos para no repetir lo que sucedió en Hamburgo 2017.


Podríamos afirmar, finalizado el G-20, que cierto gradualismo en la organización anticipando detalles y la prevención temprana en términos de seguridad con la ayuda de los servicios de inteligencia, la capacidad operativa de fuerzas militares aportada por los estados comprometidos sumada a la óptima perfomance de una Fuerza militar nacional de Tareas multinacional que proporcionó blindaje a la ciudad de Buenos Aires con anillos de seguridad y otros, la cumbre estuvo iluminada por la tranquilidad y el contexto de paz con el cuál se desarrolló. Punto importante para el gobierno argentino.


Otras sombras rondaban en torno al descreimiento de la firma de un documento final tal como había sucedido en el Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC), el mismo fue resuelto en torno a las vías de consenso establecidas por el país anfitrión, una declaración final con numerosas continuidades y austeros cambios. Otro punto importante para los organizadores. Las luces se encendieron en varias de las propuestas pero también es pertinente tener en cuenta las sombras que dejó esta cumbre en pos de reflexionar como se moviliza la rueda de la economía mundial desde el G-2 que ofrecieron China y EEUU dentro del grupo de los 20.


Los ejes importantes de la agenda internacional rondaron en la puja de dos modelos económicos que proponen actualmente EEUU y China como también el “cambio climático” y la necesidad de ratificar el Acuerdo de Paris sumado a los tópicos propuestos por el gobierno argentino como por ejemplo la cuestión de género y el empoderamiento de la mujer.


D. Trump y Xi-Jinping concentraron la atención en torno a la guerra comercial entre proteccionismo propuesto por un estado democrático liberal estadounidense y el libre comercio propuesto por el estado comunista chino, sin embargo hubo ruidosos silencios en torno a las guerras arancelarias y acordaron conjuntamente con los demás estados en la urgencia de reestructurar la OMC (Organización Mundial del Comercio) heredera del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles aduaneros y comercio) ya que las desventajas de los países en desarrollo frente a las hegemonías son cada vez mayores promovidas por crisis sistémicas como la del año 2008.


Aunque se considere un paso minúsculo, la OMC que vela, en teoría, por las normas que rige el comercio internacional está compuesto por 162 países que representan el 95 % del comercio mundial y para asegurarse una porción del dominio comercial es urgente cambiar las condiciones que establece un organismo que data de los años 90 cuando China recién comenzaba a liberalizar la economía de forma moderada con el presidente Jiang Zemin, el BRICS como asociación económica-comercial no existía y la inteligencia artificial hacía su aparición de manera temprana.


¿Un armisticio comercial?


EEUU y China acordaron una tregua comercial por 90 días. Esta momentánea paz comercial alienta a no paralizar el comercio mundial entre la fábrica más grande del mundo y el comprador más importante a nivel global.


El compromiso del mandatario chino radica en dos puntos importantes: 1) Equilibrar la balanza comercial con los EEUU cuyo déficit ronda en los 336 mil millones de dólares y 2) La flotación del yuan para disipar las denuncias de D. Trump sobre la competencia desleal por los bajos precios internacionales de los productos chinos.


Por otro lado EEUU se compromete a mantener en el freezer la política arancelaria sobre los productos chinos en un 10 % y no el 25 % con el cuál amenazaba Trump enfatizando la guerra comercial que abarca además otras tres aristas importantes: El cambio en las relaciones del poder mundial; La pérdida de la hegemonía del dólar y el control de la tecnología. Sería pertinente recordar que China posee la mayor cantidad de dólares del mundo entre reservas monetarias y bonos (se calcula 4,2 billones de dólares) esta tenencia de liquidez de moneda norteamericana propone a EEUU el desafío de venderle más para que Pekín transfiera aunque sea en cuenta gotas esa masa de dólares, caso contrario sería perjudicial para la economía norteamericana, por esta razón las amenazas de D. Trump en torno a más de 250 millones de dólares en aranceles tiene como objetivo que China tome conciencia que el mayor comprador de sus productos le exige principios claros de comercialización como también existe una solapada forma de ralentizar el fastuoso desarrollo chino en inteligencia artificial.


Quien domine la tecnología se convertirá en el rey y China ya lo es en micro-procesadores lo que le permite dominar no sólo las redes sociales sino las finanzas virtuales como también el temible espionaje cibernético que en futuras guerras puede traducirse en ciber-ataques que descontrolen la economía a través de la robótica.


Luces para navidad


Argentina firmó una treintena de acuerdos económicos con la R. P. de China incluyendo convenios en materias de bienes culturales, medio ambiente, medios públicos, seguridad y otros. El objetivo es poder equilibrar la balanza comercial deficitaria que tiene con Pekín y formar parte del mega-proyecto chino “la franja, la ruta” con infraestructuras tales como la recuperación de ramales ferroviarios (ej. San Martin cargas) como también el Parque Solar Caucharí en Jujuy, quedando sin definición los proyectos de Atucha III y IV.


Entre los acuerdos bilaterales logrados por nuestro país el Plan de Acción conjunta entre el Banco Central y el Banco de la República Popular de China en la ampliación del intercambio de monedas Swap aprox. en 10 mil millones de dólares, suplementaría y promovería la efectivización de los diferentes memorándum de entendimiento en materia fiscal, productiva, comercial y de infraestructura como también los protocolos de requisitos fitosanitarios para exportar cerezas y los acuerdos para adquisición de granos y aceite de soja por parte de China.


Esta alianza clave se centra en otros efectos colaterales más importantes aún: incrementar el valor agregado de las exportaciones hacia China. El G-20 ha sido para Argentina una gran marquesina de visibilidad en un mundo globalizado con dos modelos económicos definidos y propuestos por EEUU y China.


La carta de presentación que propuso nuestro país ha sido brillante pero depende de las garantías que ofrezcamos como también de las reglas claras que les propongamos a quienes quieran invertir en un estado tan diverso en recursos, servicios y cultura. Argentina en su rol de anfitrión convocó en esta edición del G-20 a mandatarios tan poderosos como disímiles, tan controvertidos como incuestionables, la nueva troika Argentina-Japón-Arabia Saudita será la que vele en las próximas ediciones la discusión comprometida en temáticas que han quedado rezagadas en esta cumbre como el cambio climático y la puesta en práctica del Acuerdo de Paris, quien marque la ruta será la cumbre del clima “COP24” que comenzó a rodar en Katowice (Polonia).


Entre luces y sombras el grupo de los 20, cada vez más exclusivo, cerró los ojos a la pobreza, a la guerra y a la desigualdad y los mantuvo bien abiertos a la diplomacia pura.


Raquel Pozzi
Profesora en Historia
Analista en Política Internacional
@Raquelpozzitang

AUDIOS - RADIO BRISAS

Carlos Rottemberg en "Tres Segundos"
Marcelo Villegas en "Brisas Primera Edición"
Hernán Mourelle en "Brisas Segunda Edición"
Hugo Alconada Mon en "Brisas Primera Edición"


VIDEO DESTACADO