26/03/2019
martes 26 de marzo del 2019 - T
26 marzo 2019 - T

Raquel Pozzi Analista en Poli­tica Internacional

martes, 4 de diciembre, 2018 - 07:58 hs.
G20: Una cumbre entre luces y sombras

Más allá del simbolismo que representa la reunión del Grupo de los 20, los logros obtenidos y las tareas que quedaron pendientes en esta cumbre conllevan a realizar un análisis del legado que deja la misma para la próxima reunión en Osaka/Japón 2019.


Argentina en el contexto de una coyuntura desfavorable en cuestiones de política interna aupada por una economía en jaque que requirió el salvataje de organismos internacionales como el FMI para calmar el descontento social prometía un escenario complicado.


Los desafíos que se presentaban eran colosales a la luz de los últimos acontecimientos sociales que le otorgaban a la Argentina el status de país en tensión social y con escasos créditos para no repetir lo que sucedió en Hamburgo 2017.


Podríamos afirmar, finalizado el G-20, que cierto gradualismo en la organización anticipando detalles y la prevención temprana en términos de seguridad con la ayuda de los servicios de inteligencia, la capacidad operativa de fuerzas militares aportada por los estados comprometidos sumada a la óptima perfomance de una Fuerza militar nacional de Tareas multinacional que proporcionó blindaje a la ciudad de Buenos Aires con anillos de seguridad y otros, la cumbre estuvo iluminada por la tranquilidad y el contexto de paz con el cuál se desarrolló. Punto importante para el gobierno argentino.


Otras sombras rondaban en torno al descreimiento de la firma de un documento final tal como había sucedido en el Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC), el mismo fue resuelto en torno a las vías de consenso establecidas por el país anfitrión, una declaración final con numerosas continuidades y austeros cambios. Otro punto importante para los organizadores. Las luces se encendieron en varias de las propuestas pero también es pertinente tener en cuenta las sombras que dejó esta cumbre en pos de reflexionar como se moviliza la rueda de la economía mundial desde el G-2 que ofrecieron China y EEUU dentro del grupo de los 20.


Los ejes importantes de la agenda internacional rondaron en la puja de dos modelos económicos que proponen actualmente EEUU y China como también el “cambio climático” y la necesidad de ratificar el Acuerdo de Paris sumado a los tópicos propuestos por el gobierno argentino como por ejemplo la cuestión de género y el empoderamiento de la mujer.


D. Trump y Xi-Jinping concentraron la atención en torno a la guerra comercial entre proteccionismo propuesto por un estado democrático liberal estadounidense y el libre comercio propuesto por el estado comunista chino, sin embargo hubo ruidosos silencios en torno a las guerras arancelarias y acordaron conjuntamente con los demás estados en la urgencia de reestructurar la OMC (Organización Mundial del Comercio) heredera del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles aduaneros y comercio) ya que las desventajas de los países en desarrollo frente a las hegemonías son cada vez mayores promovidas por crisis sistémicas como la del año 2008.


Aunque se considere un paso minúsculo, la OMC que vela, en teoría, por las normas que rige el comercio internacional está compuesto por 162 países que representan el 95 % del comercio mundial y para asegurarse una porción del dominio comercial es urgente cambiar las condiciones que establece un organismo que data de los años 90 cuando China recién comenzaba a liberalizar la economía de forma moderada con el presidente Jiang Zemin, el BRICS como asociación económica-comercial no existía y la inteligencia artificial hacía su aparición de manera temprana.


¿Un armisticio comercial?


EEUU y China acordaron una tregua comercial por 90 días. Esta momentánea paz comercial alienta a no paralizar el comercio mundial entre la fábrica más grande del mundo y el comprador más importante a nivel global.


El compromiso del mandatario chino radica en dos puntos importantes: 1) Equilibrar la balanza comercial con los EEUU cuyo déficit ronda en los 336 mil millones de dólares y 2) La flotación del yuan para disipar las denuncias de D. Trump sobre la competencia desleal por los bajos precios internacionales de los productos chinos.


Por otro lado EEUU se compromete a mantener en el freezer la política arancelaria sobre los productos chinos en un 10 % y no el 25 % con el cuál amenazaba Trump enfatizando la guerra comercial que abarca además otras tres aristas importantes: El cambio en las relaciones del poder mundial; La pérdida de la hegemonía del dólar y el control de la tecnología. Sería pertinente recordar que China posee la mayor cantidad de dólares del mundo entre reservas monetarias y bonos (se calcula 4,2 billones de dólares) esta tenencia de liquidez de moneda norteamericana propone a EEUU el desafío de venderle más para que Pekín transfiera aunque sea en cuenta gotas esa masa de dólares, caso contrario sería perjudicial para la economía norteamericana, por esta razón las amenazas de D. Trump en torno a más de 250 millones de dólares en aranceles tiene como objetivo que China tome conciencia que el mayor comprador de sus productos le exige principios claros de comercialización como también existe una solapada forma de ralentizar el fastuoso desarrollo chino en inteligencia artificial.


Quien domine la tecnología se convertirá en el rey y China ya lo es en micro-procesadores lo que le permite dominar no sólo las redes sociales sino las finanzas virtuales como también el temible espionaje cibernético que en futuras guerras puede traducirse en ciber-ataques que descontrolen la economía a través de la robótica.


Luces para navidad


Argentina firmó una treintena de acuerdos económicos con la R. P. de China incluyendo convenios en materias de bienes culturales, medio ambiente, medios públicos, seguridad y otros. El objetivo es poder equilibrar la balanza comercial deficitaria que tiene con Pekín y formar parte del mega-proyecto chino “la franja, la ruta” con infraestructuras tales como la recuperación de ramales ferroviarios (ej. San Martin cargas) como también el Parque Solar Caucharí en Jujuy, quedando sin definición los proyectos de Atucha III y IV.


Entre los acuerdos bilaterales logrados por nuestro país el Plan de Acción conjunta entre el Banco Central y el Banco de la República Popular de China en la ampliación del intercambio de monedas Swap aprox. en 10 mil millones de dólares, suplementaría y promovería la efectivización de los diferentes memorándum de entendimiento en materia fiscal, productiva, comercial y de infraestructura como también los protocolos de requisitos fitosanitarios para exportar cerezas y los acuerdos para adquisición de granos y aceite de soja por parte de China.


Esta alianza clave se centra en otros efectos colaterales más importantes aún: incrementar el valor agregado de las exportaciones hacia China. El G-20 ha sido para Argentina una gran marquesina de visibilidad en un mundo globalizado con dos modelos económicos definidos y propuestos por EEUU y China.


La carta de presentación que propuso nuestro país ha sido brillante pero depende de las garantías que ofrezcamos como también de las reglas claras que les propongamos a quienes quieran invertir en un estado tan diverso en recursos, servicios y cultura. Argentina en su rol de anfitrión convocó en esta edición del G-20 a mandatarios tan poderosos como disímiles, tan controvertidos como incuestionables, la nueva troika Argentina-Japón-Arabia Saudita será la que vele en las próximas ediciones la discusión comprometida en temáticas que han quedado rezagadas en esta cumbre como el cambio climático y la puesta en práctica del Acuerdo de Paris, quien marque la ruta será la cumbre del clima “COP24” que comenzó a rodar en Katowice (Polonia).


Entre luces y sombras el grupo de los 20, cada vez más exclusivo, cerró los ojos a la pobreza, a la guerra y a la desigualdad y los mantuvo bien abiertos a la diplomacia pura.


Raquel Pozzi
Profesora en Historia
Analista en Política Internacional
@Raquelpozzitang

   


Columnas anteriores
sábado, 16 de marzo, 2019 - 12:05 hs.

Cuando las miradas del mundo se centran en la situación de los focos yihadistas en Siria, específicamente en Idlib, Deir Ezzor y Baghouz la guerra que lleva 8 años y que ha dejado 5,6 millones de refugiados y 6,6 millones de desplazados internos dentro del país (según fuentes ACNUR) las alarmas resuenan en Afganistán por la presencia del movimiento radicalizado del ISIS en pleno proceso de paz con los talibanes.


La vacilante actitud norteamericana de retirar las tropas, el displicente presidente actual de Afganistán Ashraf Ghani Ahmadzai y el desvarío de las condiciones impuesta por los talibanes retrasa la firma del acuerdo exasperando los ánimos en Moscú ante la amenaza que significa el rebrote del ISIS en la zona del Cáucaso Norte. Las intenciones del ministro Serguéi Lavrov de obtener la paz definitiva en Siria y la posterior reconstrucción del proceso político se evidencian en las propuestas del mandatario ruso Vladimir Putin en la cumbre Rusia-Turquía-Siria en la ciudad rusa de Sochi (febrero 2019) quien aclaró de manera enérgica que están empeñados en terminar con la destrucción de los tentáculos del Daesh que azotan regiones de Rusia como también algunos estados de Asia.


El tan anunciado final del califato y de los minúsculos bastiones que domina ISIS en Siria es cuestión de tiempo, pero el verdadero peligro para Rusia lo constituye la emigración hacia el Cáucaso del Norte de los muyahidines que combatieron en Siria e Irak para unirse a las fuerzas del Emirato del Cáucaso. Esta región donde conviven numerosas etnias como también conflictos nacionalistas ha generado enfrentamientos constantes por la independencia de algunas repúblicas luego de la caída de la URSS, especialmente en Chechenia ocasionando enfrentamientos que datan de 1991 con la declaración unilateral de la independencia agravándose en 1994 con las intenciones de restaurar el orden constitucional a través de una carta magna que proponía un gobierno parlamentario y secular. La llegada de grupos radicalizados a la región importados de la península arábiga le otorgó al movimiento nacionalista la veta del extremismo religioso. Jóvenes combatientes llegan desde Siria, Afganistán y Pakistán hacia los estados separatistas de la ex Unión Soviética, sobre todo en la Estepa de Nokay y Cherkesia para reforzar la estructura del alicaído emirato norcaucásico en estado de reposo mientras transcurre la etapa final de la guerra en Siria.


La lucha anti-terroristas de Moscú a través de las fuerzas del FSB (Servicio Federal de Seguridad) el desfinanciamiento y la constante presión del servicio de inteligencia ruso contra los salafistas de Daguestán como también la lealtad del jefe de gobierno de Chechenia Ramzán Kadýrov hacia Vladimir Putin fueron motivos suficientes para fracturar las células yihadistas y generar la diáspora en el año 2012 y la radicalización de algunos jóvenes provenientes mayoritariamente de las repúblicas autónomas de Chechenia y Daguestán y en menor medida de Osetia del Norte, Ingushetia, Kabardino-Balkaria, Karachevo-Cherkesia y Adiguea, hacia Siria para insertarse en el frente Al-Nusra, rama de Al Qaeda en la zona, quien lentamente retrocedió ante el avance del ISIS y la formación del califato del Estado Islámico, si bien esos tiempos quedaron atrás, la situación actual preocupa ya que la guerra en Siria está en su fase terminal transfiriendo el conflicto hacia otras regiones.


La jura de lealtad


La mirada retrospectiva de la ruta de los muyahidines desde la zona norcaucásica hacia Siria, es necesaria para comprender el desgaste y debilitamiento que sufrió el Emirato del Cáucaso. Los conflictos en Irak y Siria han eclipsado y congelado los conflictos nacionalistas en la región límite entre Europa y Asia. La región de grandes recursos naturales escasamente explotados se ha transformado en un escenario supletorio aunque por la capacidad económica y posición geoestratégica el gobierno ruso monitorea actualmente las repúblicas independientes.


La situación de superioridad de Moscú sobre la insurgencia yihadista procede de dos factores importantes: 1- Mano de hierro contra el terrorismo y la posterior eliminación de los emires, como ejemplo el Imarat Kavkaz (Emirato del Cáucaso) leal a Al Qaeda y 2- El desplazamiento de los radicalizados hacia Siria e Irak los cuáles juraron lealtad al Estado Islámico. La convivencia entre el alicaído Emirato del Cáucaso con la rama caucásica del ISIS fue conflictiva hasta fines del 2018. El reacomodamiento de los focos del ISIS en Siria y la rehuida hacia otras regiones ha generado el resurgimiento del Emirato del Cáucaso teniendo en cuenta la gran capacidad de resiliencia de los yihadistas frente a la dura acción militar rusa y las campañas gestadas de Chechenia e Ingushetia.


La creación de comités de ayuda para desmovilizar e insertar a los combatientes a la vida civil ha sido exitosa hasta el arribo masivo de muyahidines a sus lugares de origen. La contrariedad que enfrenta Moscú es que la lucha contra el terrorismo no sólo afecta al Cáucaso Norte sino a regiones donde habitan población tártara, los Urales, Siberia y centroasiáticos en la zona de Moscú, aunque las zonas más comprometidas son Chechenia y Daguestán. Rusia tiene varios frentes conflictivos abiertos más allá de la situación en Ucrania, el ejemplo del estado de Tartaristán (República Moldava Pridnestroviana) es desconocido y aunque alejado del Cáucaso es factible que se transforme en un área propensa a la expansión del yihadismo. La jura de lealtad al Estado Islámico y su posterior derrumbe ha engendrado nuevas formas de resistencia en territorios que son esenciales para mantener la calma de los focos nacionalistas en regiones de la ex Unión Soviética.


El Salafismo contra los nacionalismos del Cáucaso Norte


Algunas consideraciones. El Islam entendido como la total entrega y rendición incondicional a Alláh (Dios) constituye uno de los primeros estadios de la tradición islámica considerando la existencia de un Dios Todopoderoso sabio y justo quien entrega a través del arcángel Gabriel un mensaje a su Profeta Muhámmad. El Corán (Al-qur-an) es considerado como un atributo revelado eterno, principal fuente para la Sharia o Ley Islámica. Los musulmanes sometidos voluntariamente a la ley divina procesan en su interior la búsqueda del equilibrio y la armonía a través de la Yihad menor (expandir, convencer o convertir) y la Yidad mayor (individuo que realiza un esfuerzo para vencer sus pasiones).


El fundamentalismo hace referencia al retorno de los fundamentos y se circunscribe al judaísmo, cristianismo, budismo y otras religiones que rebaten los embates de la modernidad contra los preceptos tradicionales y fundamentales. En el Islam se rechaza el concepto de fundamentalismo, en su lugar se utiliza el concepto de Salafismo (especialmente en el ámbito sunní no así en la rama chií del Islam) interpretado como la vuelta a la pureza que ha ido perdiendo con los cambios generacionales.. El Islam reformado debe volver a su origen de pureza al sentido estricto de la Ley islámica y la vuelta al “Salaf” (primeras generaciones). Para el Salafismo la contaminación deriva de los sentimientos nacionalistas que surgen de las regiones multi-étnicas ya que los Estados-Nación van en contra de la interpretación que tiene el salafismo sobre el lugar de procedencia y otros aspectos culturales no son tan importantes a la hora de integrarse a la Umma islámica (comunidad islámica).


La interpretación occidental de la Sharia es el punto de disputa para los salafíes insistiendo en la re islamización del mundo islámico como proyecto político según el teórico Muhammad Nasiruddin al-Albani. En el Cáucaso del Norte prolifera esta vertiente del Islam quien ha ido supliendo a los nacionalismos para ganar terreno en zonas de conflictos congelados gestionando incomodidad para el gobierno de la Federación rusa. El ISIS retorna desde Siria como un boomerang hacia las estepas rusas proponiendo otro frente para el coloso Vladimir Putin que lejos está de tumbar la vigilancia en su propia morada.

lunes, 4 de marzo, 2019 - 09:14 hs.

En la “Línea de Control” en Jammu & Cachemira, frontera militar entre la India y Pakistán de más de 700 km de largo y legado de la guerra de 1971 indo-pakistaní, crece la tensión pese a la liberación del piloto indio capturado por militares pakistaníes. En los distintos puntos de LoC (Line of Control) se llevan a cabo enfrentamientos militares entre los dos estados aun cuando se presume que el mismo atenuaría la intensidad con la mediación internacional.


El histórico conflicto entre la República de la India y la República Islámica de Pakistán tiene actualmente como epicentro los ataques realizados por militantes pertenecientes al “Ejército de Mahoma” Jalish e Mohammad en Pulwana (territorio indio); en respuesta a los referidos ataques, la IAF (Fuerzas aéreas indias) embiste el campamento Balakot en la LoC. A pesar de los intentos de Nueva Delhi de aislar diplomáticamente a Islamabad, la situación reavivó los rencores históricos entre indios y pakistaníes por el control de Jammu y Cachemira.


Es importante tener en cuenta que no sólo se trata de los dos estados mencionados con importante potencial nuclear, sino también la presencia en la escena de la República Popular de China como otro actor subliminal que desanima la idea de una resolución vertiginosa. Es preciso destacar que el actual conflicto estalla por escaramuzas del JeM (Ejército de Mahoma) pero la región es eruptiva por la presencia de los talibanes en la frontera Afganistán-Pakistán como también por minorías separatistas musulmanas que habitan en la región autónoma Uigur (Xijiang) en el Noreste de China.


Es significativo destacar que la región de Cachemira limita con India, Pakistán y China poseyendo una población aproximada de 13 millones de habitantes cuya mayoría profesa la religión musulmana, actualmente la zona está dividida entre los tres estados mencionados: Pakistán controla los territorios del Norte y Azad Kashmir (región noroccidental), India ocupa las zonas centrales y meridionales (Jammu y Cachemira) y China controla la región nororiental (Aksai Chin y el Valle de Shaksgam), en términos porcentuales India controla casi el 50 % del territorio, 37 % Pakistán y el resto es supervisado por la República Popular de China. Más allá de las tres guerras libradas por India y Pakistán en 1947, 1965 y 1999, también es preciso señalar la guerra entre China e India en 1962 por diferencias en la demarcación de fronteras.


El conflicto que nace de las entrañas de la guerra fría y el proceso de descolonización británica en Asia parte de arcaicos resentimientos entre el Reino de Dogra o Maharajá, la colonización británica en Asia y el proceso independentista luego de la Segunda Guerra mundial.


Además de la variable política, es ineludible destacar el aspecto geográfico de la región en cuestión, ya que la región de Jammu y Cachemira es una de las más escarpadas del mundo por las cadenas montañosas de Pamir e Indu Kush, que conectan directamente con el Himalaya, como también la de Karakoram y Jir Panjal dónde las alturas rondan en los 28 mil pies (8.400 metros) lo que explica el aislamiento, incomunicación y diferencias culturales. Debido a ser un territorio tan escarpado el recurso hídrico torna a la región importante por el control de los ríos: Indo, Jhelum, Chenab, Rabi,Sutlej y Beas. La dependencia económica agrícola de Pakistán genera la necesidad de contar con el recurso hídrico, indispensable para el desarrollo de su economía, a pesar de los numerosos tratados firmados que garantizan el equilibrio del dominio hídrico en la región.


Pasado y presente


Generalmente cuando referenciamos a Cachemira se tiene en cuenta sólo el Valle de Cachemira, pero el conflicto incluye otras regiones no menos importantes, como la región del Poonch y el estado autónomo de Azhad Kashmir; las áreas del norte en Gilgit y Baltistán y la región budista de Ladakh. Estas áreas estuvieron controladas por el imperio Mongol en el S. XVI, luego invadida por los afganos entre 1726-1819 cuyo jefe fue el Sij Ranjit Singh para convertirse en territorio cedido por los británicos a principios del S. XIX a la dinastía de los Marajá o Maharajá (rey) Singh.


El primer Marajá de Cachemira fue Gulab Singh quien “recibió” de los británicos la región de Jammu & Cachemira en 1857. El Imperio británico concede el control de esta región a la dinastía Singh basándose en intereses estratégicos que tenían que ver con el temor de la infiltración comunista de rusos y chinos en plena guerra fría, aunque muy seguros la lealtad de los Singh para proseguir con la dominación británica en el resto de Asia.


Es conveniente analizar también que el verdadero potencial geo-económico lo constituían las dos rutas comerciales más importantes ubicadas en la cadena montañosa de Karakoram, esas rutas eran Ladakh y Gilgit que fueron repartidas entre India y Pakistán después de 1947, quedando Ladakh para India y Gilgit para Pakistán, estas rutas comerciales eran muy importantes por el acceso a la región autónoma del Tibet y a la República Federal Democrática de Nepal. Finalizado el dominio británico en 1947, sobrevolaba la Teoría de las Dos Naciones: “Unión de la India y Dominio de Pakistán” pero la separación religiosa entre musulmanes e hindúes demostrarían la imposibilidad de coexistencia de las dos naciones. La región de Cachemira era gobernada por el Marajá Hari Singh en 1947 quien en el contexto de una revuelta pakistaní prefirió la ayuda militar de la India firmando a cambio un instrumento de adhesión de Cachemira a la India, estallando la guerra automáticamente.


Dejaremos de lado en esta columna el conflicto limítrofe entre India y China en 1962, pero sí referenciamos que por consecuencia de la misma el año 1971 determinó la creación del Estado Independiente de Bangladesh y la firma del Acuerdo de Simla.


Fuera de control y miedo nuclear


Tanto India como Pakistán cuentan con un arsenal de ojivas nucleares importantes que los ubica entre el 6to y 7mo lugar con 130 a 140 ojivas nucleares (variando según fuentes) entre los diez países más importantes del mundo.


Ambos estados ejercen estrategia de disuasión. Por un lado Pakistán considera indispensable invertir en armamento nuclear debido a la asimetría en número de militares con respecto a la República de la India, y por otro lado India evalúa el peligro que significaría si los grupos radicalizados Jalish e Mohammad; Tehrik e Taliban Pakistán (TTP) y Al-Qaeda se apoderasen del armamento nuclear de Pakistán.


Entre las armas nucleares de Islamabad y Nueva Delhi también debe considerarse el potencial nuclear de Beijing, sin embargo, el verdadero problema radica en la comunidad internacional que si bien acuerdan en acercar la partes, en general las relaciones internacionales de las potencias más importantes se encuentran enredadas en sus propios conflictos, por lo tanto como sucedió en otras oportunidades la resolución de esta disputa tiene su propio límite y es el temor a la escalada nuclear en la Línea de Control donde Pakistán e India se hallan fuera de control.

viernes, 22 de febrero, 2019 - 10:14 hs.

Las horas corren y la tensión se agrava en las fronteras de Venezuela, luego del anuncio de Nicolás Maduro del cierre de la frontera física con Brasil de forma indefinida como también de todo el espacio aéreo conmina a pensar en una Venezuela vallada y bloqueada por decisión apodíctica del mandatario.


La profunda crisis humanitaria que atraviesa la sociedad venezolana ha movilizado innumerables países a gestionar asistencia de todo tipo acopiándose en tres puntos fronterizos: en Colombia (Cúcuta), Brasil (Roraima) y una isla del Caribe (Curazao). Mientras aumentan los gestos de provocación entre Nicolás Maduro y Juan Guaidó la población más vulnerable es el rehén impotente. El régimen de Maduro que rige a través de la ley de la fuerza y de la prevaricación refuta cualquier exordio que pretenda justificar el arribo de la ayuda humanitaria. La débil argumentación del mandatario venezolano sobre las intenciones imperialistas de los Estados Unidos se contrapone a la aceptación del gobierno de Maduro de la ayuda recibida por la Federación Rusa.


Los fuertes lazos económicos que los unen comprueba la férrea voluntad del Kremlin de sostener el régimen de Nicolás Maduro, el rescate financiero y las inversiones de la petrolera Rosneft marcando el curso de la relación que retrospectivamente data desde la era chavista. El cobro de la deuda que Venezuela mantiene con el estado ruso depende de la resolución de la crisis política y aunque desde el Kremlin insistan en el apoyo incondicional hacia el actual mandatario las razones geopolíticas comandan operaciones de rescate para el régimen madurista en salvaguarda de la situación que le generó a la Federación rusa las sanciones económicas de Occidente por la cuestión de Crimea. Los enfrentamientos retóricos entre Donald Trump y Vladimir Putin empeoran cuando ambos extienden sus tentáculos hacia América Latina, aunque la bofetada es más dura para Washington quien considera de exclusividad esa área de influencia.


El 23 de febrero entre caravanas, recitales y ejércitos


Aunque Nicolás Maduro hizo un llamamiento a no responder agresiones, el hecho de vallar las fronteras aéreas y físicas simboliza una embestida hacia los venezolanos que padecen todo tipo de carencias. El 23F se ha transformado en el límite temporal para observar los confines de los atracos del régimen de Maduro con graves problemas de sostener la fidelidad de altos mandatarios militares. Las caravanas de civiles hacia la frontera colombiana en Cúcuta es la demostración de la fuerza popular contra la coacción del poder político que representa al madurismo. Desde las entrañas de Venezuela y desde otros estados llegarán al punto de encuentro dónde se pretende anteponer la ayuda humanitaria a la demagogia política.


Más allá de Juan Guaidó y de Nicolás Maduro, sólo hace falta una chispa para que se agrave la situación en la frontera con Colombia y aunque la ofrenda musical de varios artistas intenten mitigar el peligro que representa una marea de civiles enfrentando a las Fuerzas Armadas Nacional bolivariana, la coyuntura es cada vez más crítica por la advertencia emitida por los altos mandos militares de Estados Unidos y Colombia hacia los militares venezolanos. Mientras Maduro niega y obstruye el acceso de la ayuda humanitaria y Guaidó arenga una movilización masiva a favor de la democracia la situación se torna más bizarra cuando el Grupo de Lima se reunirá el 25 de febrero en Colombia con la asistencia del vice presidente estadounidense Mike Pence. Y si a todos estos desafíos se suma la rebeldía del ex jefe de inteligencia de Hugo Chávez, Hugo Carvajal, Venezuela no sólo está vallada sino también condenada con prisión domiciliaria.

sábado, 16 de febrero, 2019 - 13:51 hs.

El anuncio de EEUU de la suspensión del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Corto e Intermedio (INF) firmado en 1987 con la URSS (Ronald Reagan y Mijail Gorbachov) durante el proceso de la Guerra fría y la simétrica respuesta por parte de la Federación Rusa acelera una nueva era de inestabilidad nuclear. Estos anuncios no son azarosos, las dos potencias recriminan violaciones a los pactos ya firmados en pos de la No proliferación de armas nucleares, sin embargo tanto Washington como Moscú pretenden disuadir mostrando fortalezas y para efectivizarlo requieren desertar del broquel del control ejercido por los pactos.


Atrás van quedando los acuerdos: SALT/ABM; START I/ II/III y SORT entre otros, cuyos objetivos es reducir la cantidad de ojivas nucleares operativas como medio de supervisión entre las potencias en pos por el equilibrio de la capacidad nuclear. Sin embargo con el final de la guerra fría el reacomodo de la piezas en el plano geo-político determinó el surgimiento de un mundo global multipolar generando una nueva carrera armamentística atómica y como preludio, los discursos de los mandatarios de estados poderosos se han convertido en actores nucleares importantes, el rival clave de la región Asia-Pacífico es la República P. de China aunque escude sus intenciones en “No First Use” (sólo utilizada en respuesta a un ataque nuclear exterior) motivo sustancial en la agenda del mandatario D. Trump la revisión de tratados que no le permitían desarrollar y transparentar avances tecnológicos.


El secretario de estado Mike Pompeo en una conferencia en Washington anunció que el proceso de retiro del Tratado Intermediate Range-Nuclear Force (INF) será de 180 días aproximadamente EEUU medida que podría afectar la seguridad de Europa Oriental y Occidental. Sin tiempo de espera, V. Putin actuó en consecuencia anunciando repliegue similar en medio de turbulentas acusaciones por parte de los EEUU de violar sistemáticamente dicho pacto con el lanzamiento del misil 9M729 (SSC-8) Iskander-M cuyo alcance es de 480 km. Por otra parte el secretario general de la OTAN, Jens Stotlenberg ha confirmado que la alianza militar europea está preparada para enfrentar este “posible” fin del tratado de armas nucleares.


Es evidente que el propósito de las potencias en este siglo es la hegemonía militar mundial y para ello es necesario presupuestos militares ambiciosos que dependen de las decisiones políticas en sistemas políticos que pendulan entre democracias occidentales (pluripartidista) y democracias populares (unipartidista). En el caso de los sistemas unipartidistas, la celeridad de la aprobación del presupuesto es expeditivo, ejemplo concreto es la República Popular de China donde la prontitud permite la efectivización del Plan de Modernización militar del Ejército de Liberación Popular chino claramente delineado en el Discurso del mandatario Xi-Jinping en el XIX Congreso del Partido Comunista donde establece las bases de la “materialización del sueño chino y el sueño del fortalecimiento del ejército (…) donde el adiestramiento y los preparativos militares se han intensificado” para llegar a ser una potencia de influencia mundial.


Armas hipersónicas


Los misiles hipersónicos son poderosas armas que pueden superar en cinco veces la velocidad del sonido con alto poder de impacto; rastreo tardío por sistemas defensivos y respuestas lentas. Esta es una de las razones por las cuáles D. Trump decide abandonar el INF con el objetivo de neutralizar el impedimento y mejorar sus sistemas de defensa AEGIS y THAAD que no ofrecen actualmente protección contra proyectiles hipersónicos.


Esta dificultad ya fue advertido cuando Rusia presentó (2011) el misil hipersónico 3M22 Zircón (Tsirkón) con alcance de 400 km y velocidad que supera los 6.000 km por hora con capacidad de lanzamiento con efectos devastador por la altitud y la potencia que logra. En la carrera armamentística de la Federación rusa se suma China con el artefacto volador hipersónico STARRY SKY – 2 como también el misil hipersónico DF 17, en la pugna por artefactos hipersónicos cada vez más veloces, la nueva nave china el Xing Kong – 2 “Cielo estrellado” utilizada para vuelos comerciales y fines bélicos es un avión experimental de combustión hipersónica que puede soportar y evadir ojivas nucleares superando en seis veces la velocidad del sonido alcanzando los 7.300 km por hora con alturas que superan los 30 km.


El mandatario chino Xi-Jinping ha asegurado que en esa “re plasmación revolucionaria de la estructuración orgánica y del sistema de fuerzas” tanto el Ejército Popular de China junto a la Comisión Militar como los comandos de los teatros de operaciones son los responsables de los combates en defensa de los derechos marítimos, la lucha antiterrorista, operaciones de mantenimiento de la paz y centralizándose en el control marítimo en puntos geo-estratégicos como el Golfo de Adén (bases militares en Yibuti) y el estrecho de Malaca que conecta el océano Pacífico con el Índico (entre otros) cumpliendo con la iniciativa “One belt, One Road” Un cinturón, una ruta.


Claras razones


El departamento de defensa norteamericano publicó hace un año el documento de “revisión de la postura nuclear” aduciendo que los EEUU se encuentran en desventaja con respecto a los nuevos sistemas de armas nucleares y otro tipo de energías desarrolladas por la Federación Rusa y la República Popular de China. Esta Nueva postura de renovación (NPR) considera de vital importancia centrarse en modernizar la tríada nuclear tradicional: Bombarderos, submarino de misiles balísticos y misiles intercontinentales.


La desconfianza mutua entre Washington y Moscú con respecto a la construcción de enclaves militares estratégicos generó escalada de denuncias sobre competencia armamentística a los cuáles se les suma Beijing. El nuevo proceso de “Paz armada versión 2.0” responde a los servicios de inteligencia satelital utilizados por las agencias más poderosas: CIA (EEUU) MI-6 (Reino Unido), ISI (Pakistán), MOSSAD (Israel), MSS (China), BND (Alemania), FSB (Rusia) que permiten monitorear aspectos claves para la seguridad de los estados.


Ejemplo claro es la denuncia de Rusia por la construcción de una planta de corporación militar norteamericana Raytheon en Tucson (Arizona) como también la acusación de los EEUU de la existencia en la República Islámica de Irán de una “ciudad subterránea” dónde han sido fabricados los sofisticados misiles balísticos como Dezful y Zolfaghar, ojivas con alta capacidad de destrucción con las cuáles el presidente de Irán Hasan Rohaní ha ultimado severamente no sólo a D. Trump sino a los halcones de la Casa Blanca. El mundo con la paz amenazada por el contra-espionaje que incentiva la disputa armamentística en los brazos de la inteligencia artificial.

sábado, 2 de febrero, 2019 - 16:51 hs.

De serafines a demonios, los talibanes regresaron, diseñando junto a los EEUU un borrador de un acuerdo de paz con el compromiso “que Afganistán no vuelva a convertirse en una plataforma para los grupos terroristas El talib o estudiante (raíz árabe talaba –estudiar-) surge en la década de los noventa en Afganistán producto de la unificación de dos movimientos: Harakat-e-Inquilab-e-Islam y El Hezb-e-islami, los cuáles actuaron de manera diferente en la guerra soviética-afgana durante la Guerra de Afganistán (1978-1992), Harakat fue un desprendimiento de la Guardia Revolucionaria iraní chií y El Hezb étnicamente de la rama pasthún e ideológicamente proveniente de la Hermandad Musulmana.


El proceso histórico de la guerra fría en Afganistán estuvo caracterizada por el apoyo de los EEUU a las milicias muyahidines que conformaron el grupo de los Talibanes y la URSS al Partido Democrático de Afganistán (PDPA) de tendencia comunista. La República Islámica de Afganistán fue el centro neurálgico de prácticas fundamentalistas que rebasa lo meramente religioso: la incursión de la Unión Soviética en la región centraba sus objetivos en la expansión ideológica, el control de la ruta de las armas, el cultivo de la amapola como opiáceo ilegal, hierro, oro, litio y uranio mientras que las pretensiones de los EEUU se condensaba en torno al control de la ruta del petróleo desde Irán en tiempo del Shah Mohammad Reza Pahleví. Más allá de la contundencia de los dos actores fundamentales de la Guerra Fría, el dominio regional era también detentado por Pakistán y Arabia Saudita quienes mantenían férreo interés de crear un estado islámico con elementos del wahabismo saudí y de las escuelas de enseñanza islámica de las madrazas neobandis de Pakistán (primer estado moderno fundado con basamentos islámicos en 1947, representa actualmente el segundo país más grande del mundo musulmán después de Indonesia). La relación entre Afganistán y Pakistán fue crucial para los talibanes en tiempos soviéticos debido a que Islamabad configuró una política pro-pasthún a través del general retirado Naseerullah Babar “padrino” de los talibanes.


En este contexto, Afganistán fue para la URSS lo que Vietnam simbolizó para el mundo Occidental gestionando a favor de movimientos radicales cuyos propósitos no estaban supeditados solamente a la implementación del Islam sino también homogeneizar étnicamente una región caracterizada por conflictos tribales entre 25 etnias diferentes como árabes, pasthunes, tayikos, uzbekos y otros. La teoría del “caos constructivo” pergeñada por la hegemonía norteamericana a partir de septiembre del 2001 se consolida a partir de la invasión en Iraq (2003) configurando la hoja de ruta militar al servicio de los intereses occidentales a partir del “Nuevo proyecto de Oriente Medio”. La guerra fría era el “orden mundial” en la segunda mitad del S. XX pero la caída de la URSS comenzaba a desordenar las regiones más débiles por los enfrentamientos tribales, sectarios, políticos o religiosos, la construcción “del otro” como contrincante se habría convertido en la obsesión fatal.


Teniendo en cuenta lo expresado, el caos se capitalizó de manera constructiva generando divisiones interreligiosas-inter/tribales-interregionales y otros, lo que en teoría política denominan “la balcanización de Oriente próximo” debilitando todo tipo de resistencia, corrompiendo a los pseudo-estados, ocupando espacios vacíos, armando, equipando los grupos armados y luego “dejarles luchar”. La diplomacia transformativa de Condolezza Rice se concentró en democratizar países del Próximo Oriente (aunque lo niegue) a excepción de Arabia Saudita aliado indispensable para los EEUU luego del 11 de septiembre 2001


El ingreso en la escena internacional de los talibanes


El talib o estudiante, pertenece a la rama pasthún con aplicación estricta del Islam originario profesando enérgico rechazo a lo moderno y secular. Las conquistas de las ciudades afganas de Kandahar en 1994 y Kabul en 1996 se transformaron en trofeos de guerra para los talibanes implicando una victoria política y militar aunque también la construcción de un puente de intercambio entre Afganistán y Pakistán no sólo cultural sino también comercial, de inteligencia y armamentístico.


Con el apoyo de la cúpula militar pakistaní, los talibanes se hicieron del poder territorial y político durante un lustro, controlando el 90% del territorio afgano, aupados por el Mullah Mohammed Omar -emir de los fieles- formando el Emirato Islámico de Afganistán liderado por los mullahs y la Shura Suprema, el 10% restante del territorio fue el centro operativo del político/ militar Ahmad Massoud, del político Burhanuddin Rabbani y del líder chií Karim Khalili quienes conformaron la denominada “Alianza del Norte Afgano” y unidos a otras fuerzas anti-talibanes tomaron el control de Kabul generando el derrumbe del régimen talibán en el año 2001 en un tablero de piezas geo-estratégicas dónde Al-Qaeda del líder saudí Osama Bin Laden había sido un emisario en Afganistán del wahabismo a sabiendas que los talibanes como intercambio de favores apoyarían al heraldo saudí, aunque éste se había transformado en el enemigo más perseguido por Occidente y junto con él, los talibanes. La cacería contra estos movimientos radicalizados por parte de los EEUU, la OTAN y el ejército afgano de la Alianza del Norte suscitó el derrumbe aunque, no la desaparición de los talibanes.


La guerra contra el Terrorismo radicalizado del S. XXI y la enérgica presión de la administración Bush en la región condicionó la fidelidad de Islamabad y el presidente Pervez Muscharraf contra los talibanes y la red Al Qaeda. La operación “Libertad Duradera” como “Anaconda” disolvió a los movimientos radicalizados convirtiéndolos en semilleros de minúsculas células cuyo grado de operatividad es menor pero letal. La dificultad por la localización de los mismos en la porosa frontera afgano-pakistaní y el financiamiento proveniente del narcotráfico proveyó a los talibanes de recursos para resurgir y desestabilizar políticamente Afganistán. Uno de los factores que juega un rol contundente en reavivar las células es el eclecticismo ideológico del talibán, la mistura entre ideas de Al-Qaeda y las tradiciones pasthún generó la posibilidad de engrosar las filas de reclutamiento utilizando prácticas de guerra de guerrillas con firmes intenciones de tomar nuevamente Kabul.


El propósito de los talibanes no se circunscribía hacia los ejércitos de la coalición ni a las fuerzas de la OTAN que habían asumido la FIAS (Fuerza Internacional de Asistencia para la seguridad) sino a la población civil quienes padecieron los porcentajes de bajas más importantes como también las vejaciones hacia las cuáles eran sometidos. La estrategia era clara, someter a los civiles para debilitar la credibilidad del gobierno transitorio en 2001 y democrático hasta el año 2009 de Hamid Karzai.


Con la administración Trump los talibanes están más cerca de Kabul


Entre las sombras y con cautelosa resistencia, Washington reconoce el acercamiento del enviado estadounidense Zalmay Khalilzad con representantes talibanes y el Mulá Abdul Ghani Baradar en Qatar, la prudencia de anoticiar se cierne sobre la situación delicada que atraviesa la política exterior norteamericana con respecto a las promesas reiteradas y fallidas del retiro de las tropas en Afganistán. D. Trump no resiste más equivocaciones, y de alguna manera quienes fueran sus aliados contra los soviéticos en Afganistán, intentan reestablecer los vínculos con los norteamericanos y éstos a su vez mantener un satélite de control ante el avance de la influjo ruso y turco en la región pero sobre todo mantener a los chiítas alejados de cualquier influencia regional en yuxtaposición por la hegemonía regional entre Arabia Saudí (sunní) y la República Islámica de Irán (shií).


En Washington la incomodidad por la agenda desopilante de la política exterior trumpeana considera que es el pórtico más transparente que visibiliza la crisis política doméstica estadounidense y que excede la reyerta histórica entre republicanos y demócratas, son los mismos republicanos que resisten a los halcones de la Casa Blanca y a las neo-conservadoras decisiones de John Bolton (Consejero de Seguridad Nacional) cuyo equipo de asesores son tan beligerantes y agresivos con cócteles de propuestas alejadas del multilateralismo para resolver el problema del Terrorismo en el S. XXI. Los agitadores geopolíticos de la Casa Blanca han entregado en bandeja de plata la llave de Afganistán a los talibanes quienes de manera veleidosa han hecho explotar por los aires una base militar afgana presionando a los EEUU con el propósito de lograr firmar un acuerdo de paz en tiempos vertiginosos ya que Irán también intentó vincularse con los talibanes a través del almirante Alí Shamkhani. Seguramente la noticia del acuerdo de paz de Afganistán entre los talibanes y EEUU será un maquillaje adecuado para la comunidad internacional al querer exponerlo como claras intenciones de acorralar al Daesh y Al – Qaeda a cambio de la retirada de los ejércitos norteamericano en un plazo de 18 meses.


El portavoz del presidente afgano Haroon Chakhansuri consideró casi irrelevante las actuales operaciones militares de las tropas norteamericanas porque se trata simplemente de tropas de apoyo y asesoramiento (sólo el Departamento de Defensa estadounidense sabe los números exactos) pero algunos analistas consideran que no se trata sólo de la retirada de soldados estadounidenses aproximadamente 14 mil sino también los 8 mil soldados de otros estados sumado a los 25 mil agentes de inteligencia del Pentágono. Los talibanes prefirieron negociar con el enviado estadounidense y se negaron rotundamente a pactar con el presidente actual de Afganistán Ashraf Ghani Ahmadzai lo cual implica la escasa legitimidad que Ghani representa para los talibanes, allí radica el temor a gestarse nuevamente una guerra civil dónde esta vez las fuerzas del talibán estarían organizadas sistematizando la persecución y ejecución de los opositores.


En la mesa de negociaciones los talibanes exigen condiciones


No sólo la retirada de las tropas norteamericanas está en juego, a cambio los talibanes prometen el alto al fuego e intercambio de prisioneros, pero lo más notable de destacar es la salida de la insurgencia y el ingreso a la política afgana (historia comparada con la FARC en Colombia). La politización de los talibanes dentro del proceso político significaría financiamientos para su campaña, el ingreso de esas divisas emulando al Plan Marshall post-2da guerra mundial, que promoverá la reconstrucción de Afganistán de manos de sus propios verdugos para mantener en jaque y lejos de las fronteras al Daesh y Al – Qaeda. Lo cierto es que los halcones de la Casa Blanca son conscientes que si no son los EEUU será la República Islámica de Irán o La Federación Rusa las que los proveerá de los beneficios políticos y económicos. Antes de fracasar nuevamente en una región que no le es cómoda en decisiones prefirieron mover la pieza más importante en el tablero geo-político. La pronta retirada del Secretario de Defensa estadounidense, Jim Mattis acelera los tiempos ya que oficia de garante en el compromiso que los EEUU tenían con el gobierno de Afganistán como también ese apresuramiento responde a la dinámica en cuánto a la cantidad de muertos durante el gobierno de Ghani Ahmadzai que desde su asunción en el año 2014 a la actualidad ha escalado a 45 mil soldados y policías caídos en combate.


La lectura es simple, la solución del conflicto no es militar ya que la guerra de guerrillas siempre ha sido adversa a la suerte de los occidentales y la capacidad de resiliencia de las milicias talibanes ha permitido el fortalecimiento como también el resurgimiento de los mismos. En la mesa de negociaciones los talibanes se favorecen por el superávit en los tiempos, diferente al déficit que la administración de Washington posee, les urge una solución y las condiciones no serán tan factibles de realizar. El retiro de las tropas de la OTAN digitadas por los Estados Unidos requiere de progresividad y esto podría llevar meses. La paz es el deseo de los civiles afganos; el poder político para los talibanes y la retirada silenciosa políticamente correcta para D. Trump. Los talibanes regresarían a Afganistán habiendo negociado la paz con los Estados Unidos y levantando como estandarte de triunfo los chalecos explosivos en una clara muestra de “Regreso con gloria”.


Raquel Pozzi
Profesora en Historia
Analista en Política Internacional
@Raquelpozzitang

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