17/01/2019
jueves 17 de enero del 2019 - T
17 enero 2019 - T

Raquel Pozzi Analista en Poli­tica Internacional

martes, 4 de diciembre, 2018 - 07:58 hs.
G20: Una cumbre entre luces y sombras

Más allá del simbolismo que representa la reunión del Grupo de los 20, los logros obtenidos y las tareas que quedaron pendientes en esta cumbre conllevan a realizar un análisis del legado que deja la misma para la próxima reunión en Osaka/Japón 2019.


Argentina en el contexto de una coyuntura desfavorable en cuestiones de política interna aupada por una economía en jaque que requirió el salvataje de organismos internacionales como el FMI para calmar el descontento social prometía un escenario complicado.


Los desafíos que se presentaban eran colosales a la luz de los últimos acontecimientos sociales que le otorgaban a la Argentina el status de país en tensión social y con escasos créditos para no repetir lo que sucedió en Hamburgo 2017.


Podríamos afirmar, finalizado el G-20, que cierto gradualismo en la organización anticipando detalles y la prevención temprana en términos de seguridad con la ayuda de los servicios de inteligencia, la capacidad operativa de fuerzas militares aportada por los estados comprometidos sumada a la óptima perfomance de una Fuerza militar nacional de Tareas multinacional que proporcionó blindaje a la ciudad de Buenos Aires con anillos de seguridad y otros, la cumbre estuvo iluminada por la tranquilidad y el contexto de paz con el cuál se desarrolló. Punto importante para el gobierno argentino.


Otras sombras rondaban en torno al descreimiento de la firma de un documento final tal como había sucedido en el Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC), el mismo fue resuelto en torno a las vías de consenso establecidas por el país anfitrión, una declaración final con numerosas continuidades y austeros cambios. Otro punto importante para los organizadores. Las luces se encendieron en varias de las propuestas pero también es pertinente tener en cuenta las sombras que dejó esta cumbre en pos de reflexionar como se moviliza la rueda de la economía mundial desde el G-2 que ofrecieron China y EEUU dentro del grupo de los 20.


Los ejes importantes de la agenda internacional rondaron en la puja de dos modelos económicos que proponen actualmente EEUU y China como también el “cambio climático” y la necesidad de ratificar el Acuerdo de Paris sumado a los tópicos propuestos por el gobierno argentino como por ejemplo la cuestión de género y el empoderamiento de la mujer.


D. Trump y Xi-Jinping concentraron la atención en torno a la guerra comercial entre proteccionismo propuesto por un estado democrático liberal estadounidense y el libre comercio propuesto por el estado comunista chino, sin embargo hubo ruidosos silencios en torno a las guerras arancelarias y acordaron conjuntamente con los demás estados en la urgencia de reestructurar la OMC (Organización Mundial del Comercio) heredera del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles aduaneros y comercio) ya que las desventajas de los países en desarrollo frente a las hegemonías son cada vez mayores promovidas por crisis sistémicas como la del año 2008.


Aunque se considere un paso minúsculo, la OMC que vela, en teoría, por las normas que rige el comercio internacional está compuesto por 162 países que representan el 95 % del comercio mundial y para asegurarse una porción del dominio comercial es urgente cambiar las condiciones que establece un organismo que data de los años 90 cuando China recién comenzaba a liberalizar la economía de forma moderada con el presidente Jiang Zemin, el BRICS como asociación económica-comercial no existía y la inteligencia artificial hacía su aparición de manera temprana.


¿Un armisticio comercial?


EEUU y China acordaron una tregua comercial por 90 días. Esta momentánea paz comercial alienta a no paralizar el comercio mundial entre la fábrica más grande del mundo y el comprador más importante a nivel global.


El compromiso del mandatario chino radica en dos puntos importantes: 1) Equilibrar la balanza comercial con los EEUU cuyo déficit ronda en los 336 mil millones de dólares y 2) La flotación del yuan para disipar las denuncias de D. Trump sobre la competencia desleal por los bajos precios internacionales de los productos chinos.


Por otro lado EEUU se compromete a mantener en el freezer la política arancelaria sobre los productos chinos en un 10 % y no el 25 % con el cuál amenazaba Trump enfatizando la guerra comercial que abarca además otras tres aristas importantes: El cambio en las relaciones del poder mundial; La pérdida de la hegemonía del dólar y el control de la tecnología. Sería pertinente recordar que China posee la mayor cantidad de dólares del mundo entre reservas monetarias y bonos (se calcula 4,2 billones de dólares) esta tenencia de liquidez de moneda norteamericana propone a EEUU el desafío de venderle más para que Pekín transfiera aunque sea en cuenta gotas esa masa de dólares, caso contrario sería perjudicial para la economía norteamericana, por esta razón las amenazas de D. Trump en torno a más de 250 millones de dólares en aranceles tiene como objetivo que China tome conciencia que el mayor comprador de sus productos le exige principios claros de comercialización como también existe una solapada forma de ralentizar el fastuoso desarrollo chino en inteligencia artificial.


Quien domine la tecnología se convertirá en el rey y China ya lo es en micro-procesadores lo que le permite dominar no sólo las redes sociales sino las finanzas virtuales como también el temible espionaje cibernético que en futuras guerras puede traducirse en ciber-ataques que descontrolen la economía a través de la robótica.


Luces para navidad


Argentina firmó una treintena de acuerdos económicos con la R. P. de China incluyendo convenios en materias de bienes culturales, medio ambiente, medios públicos, seguridad y otros. El objetivo es poder equilibrar la balanza comercial deficitaria que tiene con Pekín y formar parte del mega-proyecto chino “la franja, la ruta” con infraestructuras tales como la recuperación de ramales ferroviarios (ej. San Martin cargas) como también el Parque Solar Caucharí en Jujuy, quedando sin definición los proyectos de Atucha III y IV.


Entre los acuerdos bilaterales logrados por nuestro país el Plan de Acción conjunta entre el Banco Central y el Banco de la República Popular de China en la ampliación del intercambio de monedas Swap aprox. en 10 mil millones de dólares, suplementaría y promovería la efectivización de los diferentes memorándum de entendimiento en materia fiscal, productiva, comercial y de infraestructura como también los protocolos de requisitos fitosanitarios para exportar cerezas y los acuerdos para adquisición de granos y aceite de soja por parte de China.


Esta alianza clave se centra en otros efectos colaterales más importantes aún: incrementar el valor agregado de las exportaciones hacia China. El G-20 ha sido para Argentina una gran marquesina de visibilidad en un mundo globalizado con dos modelos económicos definidos y propuestos por EEUU y China.


La carta de presentación que propuso nuestro país ha sido brillante pero depende de las garantías que ofrezcamos como también de las reglas claras que les propongamos a quienes quieran invertir en un estado tan diverso en recursos, servicios y cultura. Argentina en su rol de anfitrión convocó en esta edición del G-20 a mandatarios tan poderosos como disímiles, tan controvertidos como incuestionables, la nueva troika Argentina-Japón-Arabia Saudita será la que vele en las próximas ediciones la discusión comprometida en temáticas que han quedado rezagadas en esta cumbre como el cambio climático y la puesta en práctica del Acuerdo de Paris, quien marque la ruta será la cumbre del clima “COP24” que comenzó a rodar en Katowice (Polonia).


Entre luces y sombras el grupo de los 20, cada vez más exclusivo, cerró los ojos a la pobreza, a la guerra y a la desigualdad y los mantuvo bien abiertos a la diplomacia pura.


Raquel Pozzi
Profesora en Historia
Analista en Política Internacional
@Raquelpozzitang

   


Columnas anteriores
viernes, 4 de enero, 2019 - 09:55 hs.

Llegó Bolsonaro y Brasil espera


Con un discurso contundente y plagado de conceptos utilizados en los epígrafes de los medios de comunicación, Jair Bolsonaro del Partido Social Liberal, llegó al poder abriendo un espacio importante a la ultra-derecha en la región. Cuestionado desde lo ideológico por propuestas que van en contra de la tolerancia, el presidente brasileño plantea un escenario interesante para analizar más allá de los cuestionamientos que ha ido gestando desde el primer día de su aparición en la campaña presidencial. Bolsonaro arriba al poder político con contundente legitimidad con el objetivo de luchar contra la violencia sistemática en las calles y la corrupción enquistada, el 56 % del electorado ha considerado indispensable capitalizar las esperanzas de solución a estos problemas sobre el ex capitán del ejército y diputado que prometió erradicar la violencia física aunque con violencia verbal a través de sus discursos, en un país considerado como uno de los más peligrosos del planeta. Dicha violencia verbal es el peligro que radica en este tipo mensajes intolerantes que se gestan desde arriba –estructura política- cayendo como efecto cascada hacia la sociedad civil contra las diferencias de clases, identidades colectivas y otros. Jair Bolsonaro se transforma en un “líder delegativo” citando al politólogo Guillermo O’Donnel sobre la base del concepto de Democracias delegativas dónde los líderes suelen surgir de crisis profundas y dónde la alta popularidad les otorga la creencia de tener el derecho y la obligación de ser condescendientes con el electorado que les otorgó el “poder absoluto” por un lapso, todo control institucional sobre su investidura será interpretado como sumisión y una traba innecesaria para su gestión. En el caso del presidente brasileño, uno de los bastiones más poderosos en la institucionalidad es el poder militar de cuyas filas proviene, el cual no sería un escollo sino el brazo armado de la política brasileña. El otro flanco, es la justicia, Sergio Moro como ministro de Justicia allana y alivia en la lucha contra la corrupción transformándose en el ícono del electorado de J. Bolsonaro. El líder delegativo en la teoría de Guillermo O’ Donnel cree en la investidura del todo poderoso y no negocia su poder ni tampoco construye alianzas con ningún espacio político porque renunciaría a su esencia delegativa, en el caso del mandatario brasileño teniendo en cuenta el caudal político con el que cuenta y el gabinete que formó genera una atmósfera despejada para las prioritarias promesas de su campaña.


El odio y la ansiedad exacerbada


Recién asume J. Bolsonaro y aunque las editoriales hayan sido contundentes con sus titulares no siempre todo lo que proponen en sus retóricas discursivas los presidentes se efectivizan. Habrá que esperar y observar las acciones despojados de la ansiedad que puede obnubilar cualquier análisis con intenciones objetivas. Es tan contundente su perfil ideológico como su origen político y militar, pero la República Federativa de Brasil ha dado muestras de la facultad de poder torcer cualquier destino, no es necesario ahondar en este aspecto. Brasil incluye en su bandera el concepto de progreso y es ineludible a cualquier presidente que quiera mantenerse en el cargo, a quien presida el ejecutivo de la potencia regional se le exige mucho más porque se trata de una economía que extiende tentáculos por todo el planeta, de hecho el principal socio comercial es La República Popular de China y otros socios como la Unión Europea, Países de la Liga Árabe, Países que integran el Mercosur y tantos otros, esperarán signos visibles de proteccionismo o multilateralismo. La confianza empresarial se basa en una buena parte en algunos índices positivos que propone la economía brasileña a la hora de asumir Bolsonaro (datos aproximados) 2,5 % crecimiento del PBI; 4,2 % de Inflación anual y 6,5 % de tasas de interés entre otros, sumado al trabajo fino realizado por Michel Temer en lo que respecta a la Reforma Laboral, el escenario para el nuevo mandatario es alentador si tuviéramos que compararlo con las economías de otros estados de la región, a pesar del déficit fiscal que arrastra el estado brasileño. Reflexionemos: Si las ideologías a la hora de cerrar acuerdos tuvieran contundencia, nos deberíamos preguntar ¿Cómo permaneció impoluta la figura de Evo Morales en la asunción de J. Bolsonaro cuando éste arremetía contra el socialismo? La respuesta es indefectiblemente económica: Evo Morales firmó hace 15 días acuerdos comerciales en la venta de gas y urea para lograr potenciar a YPFB (Yacimiento Petrolíferos Fiscales Bolivianos) de mayor competitividad energética a través de convenios con la Empresa Camacari RJ e Hinove Agrociencia S.A. mediante el suministro boliviano de gas natural a la planta termoeléctrica “Usina” en Brasil, este acuerdo también incluye la transferencia de tecnología de Brasil hacia Bolivia. Por alguna razón el Estado Plurinacional de Bolivia ocupa el primer lugar en las proyecciones de crecimiento económico en Sudamérica con el 4,2 % por sobre Paraguay y Perú. Como colofón al odio ideológico de Bolsonaro contra el socialismo, Evo Morales tuvo un gesto políticamente correcto y para comprender la necesidad de ser cautelosos al analizar el futuro de Brasil, en el segundo día de su mandato el presidente brasileño morigeró su intenciones de ir contra el Mercosur proponiendo al socio comercial más importante de la región, Argentina, caminar juntos. Habida cuenta que el odio ideológico sella las intenciones del mandatario brasileño es cierto también que la ansiedad por generar columnas periodísticas proponen algunas vetas futuristas que pueden velar la seriedad en la propia pluma.


Estar atentos


Sí, es preocupante el extremismo discursivo porque en definitiva atenta contra el valor intrínseco de las democracias representativas. Las minorías fueron de alguna forma ultrajadas con la palabra y eso alarma e intimida cuando Jair Bolsonaro expresó en su discurso “Me coloco ante vosotros el día que el pueblo empezó a liberarse del socialismo, de la inversión de valores, del gigantismo estatal y de lo políticamente correcto” el 56 % de los votantes en 2da vuelta aplaude este contundente mensaje, pero ¿es posible construir espacios de libertad cuando propone una lucha despiadada contra la opción histórica del Liberalismo: el Socialismo? ¿Es posible considerar la inversión de valores cuando apela a la pena de muerte y armar a la ciudadanía? Esta forma impiadosa de coquetear los extremos autoritarios genera ansiedad, es cierto, pero es preciso ser cautelosos, la daga se incrusto en el cuerpo de Jair Bolsonaro, esa daga representa el símbolo del engendro del odio de un militante del PT y para el odio político no hay antídoto sobre todo cuando atraviesa el orgullo de un ex militar que hoy se ha transformado en el presidente de la República Federativa de Brasil.

lunes, 10 de diciembre, 2018 - 19:14 hs.

El poder político de Emmanuel Macron tambalea al compás de una crisis social que expuso su punto más álgido con los “Casseurs de pierres” –los rompe piedras- alusión a la obra pictórica de Courbet (1849) para otros simplemente vándalos que protestan con chalecos amarillos en el Arco de Triunfo, en los Campos Elíseos y otros lugares relevantes de la historia de Francia.


Las consignas de las protestas son temerosas pero reflejan la desilusión que provocó la joven política concentrada en la figura del mandatario francés E. Macron contra la ultra-derecha de Marine Le Pen, los gritos expresan el recelo hacia la República ¡Macrón dimisión! ¡Macrón en prisión! Mientras las vidrieras de algunos negocios estallan en mil pedazos, la policía anti-disturbio custodia el “desorden” ya que nada pueden hacer frente a la horda que protesta en contra de la presión impositiva y el programa económico de E. Macron.


Paris se viste de amarillo, la cuna de la revolución política del S. XVIII vuelve a la carga contra las clases sociales que integran la base de la pirámide estructural, no es el “tercer estado” son los trabajadores, la clase media que siente revulsión contra la política que gasta y no toma nota del sofoco que generan los impuestos. E. Macron era la promesa del renacimiento francés con un modelo económico que moderaría entre el ajuste y el despilfarro estatal, pero no lo ha logrado, ni siquiera con esfuerzos retóricos de su primer ministro Édouard Philipe al manifestar la marcha atrás de los impuestos a los combustibles.


Los manifestantes tejen involuntariamente el miedo escénico en la gran mayoría de los estados que componen la Unión Europea, mientras Marine Le Pen se frota las manos esperanzada en capitalizar estas protestas para aumentar el caudal de fieles hacia la ultra-derecha que se expande de manera intermitente en toda Europa.


No falta casi nada para que las llamas de Paris sofoquen a la Unión Europea. La canciller alemana Angela Merkel, en franca retirada de la política, busca transferir su poder en la carrera de posta que propone el partido CDU a la moderada Annegret Kramp-Karrenbauer –AKK- jefa del gobierno del Sarre, dejando atrás la sombra del viento que proponía su rival más derechoso dentro del partido Friedrich Merz. Nada asegura que AKK pueda llegar a ser la sucesora como canciller, tiempos huracanados le esperan a la otra dama fuerte de Alemania, el avance de los populismos nacionalistas de derecha promete terremotos políticos y económicos durante el 2019, la recesión económica global que se presume a futuro podría avivar las llamas.


Mientras la potencia económica de los Estados Unidos se cierra, aumenta tasas, protege y empuña el arma con políticas arancelarias aún en momentos de tregua, La República Popular de China mira hacia otros lados, proponiendo multilateralismos a través de alianzas como por ejemplo con la República de India, abriendo puertos, tejiendo carreteras y ferrocarriles, otorgando fondos y aumentando la pulsión de progreso con la inteligencia artificial para ganar la batalla comercial, atesorando los dólares que EEUU no puede repatriar a pesar de los esfuerzos.


Mientras tanto guerras híbridas, de cuarta generación, proxy o como quieran llamarles son los comodines de otros estados que añoran la hegemonía económica, el premier ruso Vladimir Putin es el ejemplo, lucha con espadachines en el Mar de Azov para mantener el dominio del Mar Negro, aunque no está solo porque Recep T. Erdogan patrulla sus costas y custodia la alianza económica con Rusia, todo el Mar Negro se ha transformado en un conjunto de nervaduras de gasoductos de empresas como la TurkStream que comenzará a funcionar en el año 2019, un complejo de tuberías que conforman 930 km. conectados a la red turca Lüleburgaz. La península ática con la coalición de izquierda –SYRIZA- y la itálica populista con Sergio Mattarella y Matteo Salvini, también tienen lo suyo. El incendio social de Paris es sólo un indicio del desgaste que está atravesando la Unión Europea desde todos los puntos cardinales.


La piromanía norteamericana


Quizás pequemos al otorgarle tanta entidad al presidente norteamericano, pero lo cierto es que todo lo que surge de sus palabras se transforma automáticamente en provocaciones. La catarata de tweets de D. Trump acusando a la República Francesa de mantener alianzas con la República Islámica de Irán y subestimando los alcances del Acuerdo de Paris, son indicios de la desafiante actitud de Trump.


Los poderosos mandatarios que desfilaron por la alfombra roja del G-20 en Argentina reflejaron por escasas horas, una especie de retrato de amigos y colegas que se frecuentan en este tipo de reuniones protocolares teñidas de diplomacia pura como parangonando una gran obra pictórica. “El almuerzo de los remeros” de Pierre-Auguste Renoir podría citarse para reflejar el decir del poder político mundial, el retrato con estilo impresionista de Renoir ofrece la idea que intento transmitir, una tranquila sobre mesa de amigos.


Nada es lo que parece, vuelta a casa todo se transforma rápidamente en una obra surrealista al estilo Jaroslaw Jasnikowski (pintor polaco S. XX) donde la inconciencia y la despreocupación por valores morales y estéticos dominan el mundo de la política interna y los lazos internacionales. Relaciones góticas, lenguajes desconocidos, la mofa contra el sentido común de algunos mandatarios creen enfrentar los parámetros de la gravedad e inventan fórmulas de relaciones interestatales impensadas o muy pensadas desgastando hasta romper el contrato social entre el estado político y las sociedades civiles, ese contrato social de Jean Jacques Rousseau proclamando que “La marcha de la razón entusiasma a los hombres de conocimiento que alcanzan a vislumbrar un fin superior en el horizonte histórico”.


No son tiempos de la razón como baluarte de ruptura del absolutismo en épocas del iluminismo, son tiempos de razonamientos velados por la premura de las crisis económicas que dieron entidad a una tipología de mandatarios con cierta bizarría supurando poder por dónde quiera que transiten. Así dirimen los conflictos algunos mandatarios.


Ahora con Vox


La otra sorpresa. España se acostaba republicana y amanecía monárquica cuando la ultra-derecha hacía su entrada en la institucionalidad del parlamento andaluz. El partido Vox de Santiago Abascal estira la alfombra roja para exhibir atributos políticos saturado de xenofobia, anti-europeísmo y todo aquello que brote de la semilla del desencanto que dejó la izquierda a través del PSOE como también otras fuerzas políticas como el Partido Popular, Ciudadanos y Podemos. ¿Andalucía inyectó de morfina a las ultra-derechas?


El partido Vox no oficia de analgésico más bien es el diagnóstico que la Unión Europea no quiere asumir, las democracias liberales están heridas de muerte y la lenta resolución de problemas de política doméstica como es el ejemplo en París, demuestra que será difícil sostener los lazos débiles de la Unión de estados europeos. Desde el Brexit hasta el asalto de los nacionalismos separatistas, la globalización está gestionando contra sí misma expulsando a masas de trabajadores que no pueden sostenerse fuertemente en el giro estrepitoso del mundo financiero y de las empresas transnacionales.


Nadie quiere salir eyectado del globalismo pero no hay lugar para todos y quienes posean los medios para quedarse azotarán con fuerza para conformar un mundo más exclusivo, más derechoso, menos revoltoso y armando fortalezas con más impuestos y armamentos que reaseguren la cobranza…..increíblemente, parecen tiempos medievales.


Raquel Pozzi
Profesora en Historia
Analista en Política Internacional
@Raquelpozzitang

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