20/03/2019
miércoles 20 de marzo del 2019 - T
20 marzo 2019 - T

Daniel Temperoni Periodista

viernes, 30 de noviembre, 2018 - 10:31 hs.
El contrato social está roto

Con la mirada que se elija para analizar la agresión sufrida por el ómnibus que trasladaba a los jugadores de Boca hacia el Estadio de River, se terminará aceptando que el contrato social está roto desde hace muchos años en Argentina.


Los eventos que le siguieron al hecho central, también dejaron al desnudo las gravísimas falencias de conducción y gestión tanto políticas como sociales.


Funcionarios públicos y dirigentes deportivos que demostraron estar muy lejos de los estándares requeridos para enfrentar contingencias de esta magnitud, le agregan mayor zozobra a un enorme mar de dudas sobre el que navegamos.


La peligrosa e infantil manera en la que se manejó la desconcentración de 70 mil personas que durante horas esperaron el inicio de un encuentro de fútbol que nunca fue, también abre un signo de interrogación acerca del manejo que se hace de las multitudes.


La gente va muy bien parece seguir diciendo Joan Manuel Serrat y conforme pasan las décadas nada cambia demasiado bajo este sol argento.


Las responsabilidades se siguen escabullendo por las grietas de lo más oscuro de los poderes, en tanto generaciones de argentinos siguen asistiendo a una marea de discursos sin sentido y mucho menos de peso específico.


Sobre todo cuando algunas voces, tras los episodios de violencia generados por un grupo de inadaptados, parecieron olvidarse muy rápidamente del valor de la vida humana e iniciaron un escabroso derrotero por los límites del razonamiento legal para pujar por un logro deportivo.


Lo más temible del hombre se manifiesta en ese punto en el que se aparta de sus propios congéneres y pone a los negocios y al poder como plataforma y andamiaje de sus propias apetencias personales.


Los hechos desagradables se siguen repitiendo y pareciera que nunca es el momento de pararse frente a estas problemáticas y a los que creen que la sociedad no tiene límites y pueden hacer con ella lo que se les antoje.


Son tan culpables los que arrojan una piedra como aquellos que no actúan en consecuencia y también los que pretenden zafar de sus responsabilidades, al igual que los que recalculan sus resultados en función de las pérdidas de sus adversarios.


A la luz de lo que vivimos, es imprescindible que el Estado esté presente en las acciones que tiendan a regenerar el contrato social.


@danieltemperoni

   


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viernes, 15 de marzo, 2019 - 10:35 hs.

Aún después de la aplicación sistemática de aumentos en las tarifas de energía eléctrica y de gas en los últimos tres años, el renglón de los subsidios tampoco dejó de crecer durante ese lapso.


A finales de 2018, los consumidores de electricidad cubrimos el 52% de los costos de generación, en tanto el Estado se hizo cargo del resto, vía utilización de impuestos que también pagamos nosotros..


En el caso del gas, los ajustes alcanzaron el 66,7%.


El año pasado, entonces, los subsidios crecieron un 49%, pasando de $123.610 millones a $184.314 millones.


Los datos fueron compilados por la Oficina de Presupuesto del Congreso, incluyendo los montos subsidiados al transporte que en 2017 fueron de $73.631 millones y ascendieron el año pasado a $95.303 millones.


Los números son tremendamente contundentes, sobre todo si se escarba por debajo de la superficie.


Es que no se pudieron cubrir los mayores costos de la generación energética, a pesar de haberse incorporado a la ecuación tarifaria los valores internacionales del barril de petróleo, los incrementos en el dólar y las variaciones inflacionarias.


Tanto las facturas de gas como de energía eléctrica contienen además una fuerte carga impositiva, que se complementa con mayores costos mayoristas que también pagamos los usuarios de estos servicios.


Por donde se lo mire, el eslabón más débil que termina sosteniendo el mayor peso de la cadena es siempre el consumidor final.


Cuando se comenzó con el aumento gradual y sostenido de la facturación, se hizo hincapié en que este paradigma cambiaría la manera de ver las cosas y que los empresarios finalmente invertirían en la actualización de la generación, transporte y distribución de gas y de electricidad, aún cuando nunca dejaron de recibir subsidios por parte del Estado.


Esto no ha ocurrido hasta el momento y sólo se ha visto cómo siguen creciendo las tarifas, mientras los usuarios dejan de utilizar los servicios básicos o restringen fuertemente su uso ante los montos que llegan a sus hogares y que no pueden pagar.


Los números vigentes no dejan ninguna duda sobre quiénes han sido beneficiados con esta política energética.-


@danieltemperoni


 

viernes, 8 de marzo, 2019 - 10:22 hs.

En un año electoral, la mirada de los políticos está puesta fundamentalmente en las reacciones de los votantes.


Resulta lógico que así ocurra, ya que la ecuación de la dirigencia pasa por calcular los estándares de aceptabilidad frente a determinados momentos y circunstancias del país.


Confrontan de manera permanente las sensaciones individuales y colectivas, porque luego servirán para ir esbozando los perfiles de las campañas y de los candidatos.


Buscan en sus ocasionales contrincantes las flaquezas y fortalezas, teniendo en cuenta que la gente estará muy pendiente de sus ideas conceptuales a la hora de tener que definir su voto en las urnas.


Cada vez más, los consultores escudriñan en los rincones de la sociedad con la indisimulable intención de captar la atención de los votantes y poder sumar el mayor porcentaje de adherentes.


Consecuentemente, la ingeniería electoral no deja nada librado al azar y cada vez más se encolumna hacia a una ciencia exacta que termina colocando al elector bajo una enorme lupa.


Con la crisis de los partidos políticos, se fue consolidando este modelo de evaluación y captación del sufragio y se fue dejando en desuso el tradicional basado en la presentación de las propuestas globales de cada partido.


Quizás porque esta misma crisis de identidad y de inserción en la sociedad, hizo que comenzaran a tallar las preferencias por la imagen de un candidato y no por las ideas que profesa y sostiene la propia estructura político partidaria.


Esto genera que muchos de nuestros mandatarios no cumplan fielmente con los postulados ideológicos de las plataformas que encabezan o que no alcancen a estar a la altura de la historia de los partidos a los que representan.


Esta brecha entre lo que están necesitando los mandantes y lo que finalmente ofrecen quienes aspiran a ser sus representantes, se ensancha conforme van pasando los ciclos electorales del país.


Hoy, la distancia entre los reclamos de los argentinos y el puñado de sus connacionales que puja por el poder, deja en evidencia que las formas y los recursos de imagen han sido insuficientes al momento de mostrar las cualidades políticas de los elegidos.


Se precisa sintonía fina para interpretar las demandas de estos tiempos.-


@danieltemperoni


 

viernes, 1 de marzo, 2019 - 11:34 hs.

La ciudad está asistiendo al fortalecimiento de un polo universitario que se viene gestando desde hace varias décadas.


La Universidad Nacional de Mar del Plata superó este año los 14.000 inscriptos y duplicó a los de 2018.


Las universidades privadas crecieron por encima del 20% su población total.


La creación de nuevas carreras cortas, tecnicaturas y propuestas a distancia, así como la vuelta al claustro público de la Licenciatura en Ciencias de la Educación después de haber sido cerrada por la dictadura hace 43 años, están traccionando para que la realidad sea cada vez más contundente.


La carrera de Medicina en la UNMdP ha tenido récord de anotados en los primeros tres años de dictado.


Sin duda, es mérito de todos los actores intervinientes públicos y privados que vienen trabajando en conjunto para que la ciudad turística por excelencia se vaya transformando también en un centro de interés para miles de estudiantes de todo el país y del extranjero.


A partir de esta realidad contundente, la dirigencia política del distrito debería tomar los desafíos que esto conlleva y empezar a trabajar en las soluciones que requieran los proyectos en marcha.


Por ejemplo, el traslado de unidades académicas desde el complejo universitario hacia el campus de la UNMdP al oeste de la ciudad, se verá retrasado este año por no contar con el apoyo presupuestario necesario por parte del ministerio de Educación de la Nación.


Si bien ya se encuentran funcionando allí varios laboratorios de la facultad de Ingeniería, los planes de acelerar la llegada de otras facultades deberá esperar al menos hasta 2020.


Un punto de no menor importancia es la demorada aplicación del boleto universitario en el distrito, no obstante haberse aprobado por ley provincial y encontrándose activo en varias ciudades bonaerenses.


En un año donde la atención política está casi exclusivamente centrada en las pujas electorales, debería primar el sentido común para que este panorama positivo que exponen las universidades locales no quede fuera de la discusión central.


Resultaría justo y necesario que esto ocurra, sin dilaciones.-


@danieltemperoni


 

viernes, 22 de febrero, 2019 - 10:18 hs.

Por donde se mire a esta realidad argentina, la educación aparece como la gran asignatura pendiente a resolver por los gobiernos futuros.


No hay posibilidad alguna de imaginar un país distinto y camino al desarrollo, si los gobernantes y quienes pujan por serlo no entienden definitivamente de qué estamos hablando cuando se abre la discusión educativa.


La cuestión docente es un renglón determinante para poner en la vereda del sentido común a esta problemática, ya que no habrá calidad sustentable si la mayoría de los educadores está bajo la línea de pobreza y hasta ahora es inexistente una paritaria nacional que nivele hacia arriba.


Por supuesto que el estado de la infraestructura escolar también es fundamental para que puedan aplicarse todas aquellas políticas de gestión y para que nuestros niños y jóvenes asistan a escuelas en óptimas condiciones, acordes con el desafío que significa plantear un cambio de paradigma.


El presupuesto destinado a la educación y a la investigación científica, debe sostenerse en el tiempo y sobrepasar largamente los números que hasta el momento se le asignan, para poder imaginar mayores márgenes de inserción y crecimiento del conocimiento argentino.


No hay magia en este proceso evolutivo, ya que el aumento de la base presupuestaria y la inversión permanente son pilares inexorables a la hora de programar este salto cuantitativo y cualitativo.


La educación requiere de una revisión profunda de contenidos y un debate alzado en cuanto a la formulación de los objetivos que queremos como país, ya que el trabajo que realizan miles de maestros y docentes requiere de una revalorización permanente.


Todo puede terminar siendo un círculo virtuoso si verdaderamente se quiere lograr ese efecto.


Todo puede terminar siendo un círculo vicioso si se sigue actuando con las mismas herramientas de siempre.


Es decir, se necesita una mirada profunda y distinta sobre la educación de las nuevas generaciones para finalmente generar recursos humanos que puedan accionar en positivo con un proyecto de país creativo, productivo y en crecimiento sostenido.


Para que esto ocurra, es imprescindible que haya decisión política para llevar adelante este salto educativo con la participación de todos los sectores.-


@danieltemperoni


 


 

viernes, 15 de febrero, 2019 - 10:20 hs.

La inflación nos persigue desde casi el fondo de la historia y aunque todos los países de la región han podido darle batalla con cierto éxito, Argentina sigue siendo campo propicio para su propagación y permanencia


Intervienen en este flagelo un sinnúmero de factores, pero la raíz se asienta en los precios que propone el mercado en todos sus niveles.


Nos acostumbramos a sobrevivir en épocas de hiperinflación, superamos como pudimos las mil y una devaluaciones, convivimos con patacones y otras yerbas, y creímos en más de un mensaje político de aquellos que dijeron que la batalla inflacionaria era un juego de niños.


Ya sabemos que cada día es distinto al anterior en nuestro país, que la foto nunca llega a enmarcarse porque la película la corre de atrás y que siempre, pero siempre, hay que pedir más de un precio para comparar finalmente qué nos terminará conviniendo ante una posible compra.


Y está mal que sea así, porque aniquila la confianza fundamental que se necesita para cerrar el perfecto círculo de la producción y el trabajo cuando el Estado está presente y garantiza el equilibrio entre las partes.


Para eso es imprescindible que el proyecto de gobierno sostenga la seguridad jurídica en el tiempo y reafirme que la macroeconomía contendrá variables que puedan conciliar con el esfuerzo que realizan los productores de economías regionales y los titulares de las pymes, ya que son quienes contienen casi el 80% de la fuerza laboral registrada del país.


Hay que sostener y defender el trabajo nacional, limitando la importación y creando vías de financiamiento productivo, para que se recree el consumo interno y crezca el volumen de exportaciones.


Los precios, bajo este paraguas, deberían encontrar un nivel más cercano a la realidad económica de quienes producen y trabajan en Argentina, dejando de lado ese grado de desconfianza que sobrevive en aquellas sociedades que no tienen en claro qué ocurrirá mañana.


De lo contrario, seguiremos buscando importes de referencia para tratar de entender por qué existe esa enorme dispersión entre el verdadero valor de un producto y lo que imponen en góndola los grandes formadores de precios del país.


Los precios cuidados son una buena manera de hacer ese seguimiento, pero no alcanza si el Estado no confirma la trazabilidad de lo que consumimos los argentinos.-


@danieltemperoni


 

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