18/02/2019
lunes 18 de febrero del 2019 - T
18 febrero 2019 - T

Daniel Temperoni Periodista

viernes, 16 de noviembre, 2018 - 10:21 hs.
La pesada impronta del dólar

Atado inexorablemente al fuerte endeudamiento externo, el dólar es la dolorosa e histórica señal que atraviesa la economía de los argentinos.


Todos los presupuestos lo incorporan como columna mercurial de sus predicciones y el mercado fluctúa por su peso específico.


El Banco Central está, más allá del tenor de sus gestiones, encolumnado tras las fortalezas y las debilidades de la moneda norteamericana.


No hay ecuación, por más pequeña que sea, que no apele al tablero de cotizaciones para observar en qué punto cierra con los pesos del momento.


La masa salarial de los argentinos se calcula, se comprime, se expande y se proyecta de acuerdo al verde billete.


La obra pública siempre está pendiente de realización según el derrotero del dólar, impactando en cada renglón de lo presupuestado por ministros, gobernadores e intendentes.


Las buenas o malas cosechas, los saldos exportables y los insumos para la gran parte de las empresas que sostienen la producción, tienen su referencia en el peso norteamericano.


Cuando se puso a la economía a resguardo de la dolarización, se lograron importantes resultados por parte de la industria nacional y el consumo interno se vio fortalecido, al igual que nuestra moneda cuando se cortaron los lazos con organismos de crédito internacionales.


Tanto las economías regionales como las pequeñas y medianas empresas sufren fuertes deterioros mientras la presión impositiva sigue creciendo, lo que conforma un cuadro muy complicado que asfixia a esos pilares básicos de la producción nacional.


Y cuando buscan algún tipo de ayuda crediticia, en general se encuentran con tasas altísimas que hacen imposible imaginar algún tipo de salida vía los bancos que nunca pierden.


La dolarización de tarifas de servicios públicos y precios del combustible, también han sido fuertes condicionantes de la economía en general.


El crecimiento del país y el desendeudamiento progresivo aparecen lejanos, pero sólo podrán visualizarse si Argentina decide finalmente sacarse de encima la pesada impronta del dólar.-


@danieltemperoni

   


Columnas anteriores
viernes, 15 de febrero, 2019 - 10:20 hs.

La inflación nos persigue desde casi el fondo de la historia y aunque todos los países de la región han podido darle batalla con cierto éxito, Argentina sigue siendo campo propicio para su propagación y permanencia


Intervienen en este flagelo un sinnúmero de factores, pero la raíz se asienta en los precios que propone el mercado en todos sus niveles.


Nos acostumbramos a sobrevivir en épocas de hiperinflación, superamos como pudimos las mil y una devaluaciones, convivimos con patacones y otras yerbas, y creímos en más de un mensaje político de aquellos que dijeron que la batalla inflacionaria era un juego de niños.


Ya sabemos que cada día es distinto al anterior en nuestro país, que la foto nunca llega a enmarcarse porque la película la corre de atrás y que siempre, pero siempre, hay que pedir más de un precio para comparar finalmente qué nos terminará conviniendo ante una posible compra.


Y está mal que sea así, porque aniquila la confianza fundamental que se necesita para cerrar el perfecto círculo de la producción y el trabajo cuando el Estado está presente y garantiza el equilibrio entre las partes.


Para eso es imprescindible que el proyecto de gobierno sostenga la seguridad jurídica en el tiempo y reafirme que la macroeconomía contendrá variables que puedan conciliar con el esfuerzo que realizan los productores de economías regionales y los titulares de las pymes, ya que son quienes contienen casi el 80% de la fuerza laboral registrada del país.


Hay que sostener y defender el trabajo nacional, limitando la importación y creando vías de financiamiento productivo, para que se recree el consumo interno y crezca el volumen de exportaciones.


Los precios, bajo este paraguas, deberían encontrar un nivel más cercano a la realidad económica de quienes producen y trabajan en Argentina, dejando de lado ese grado de desconfianza que sobrevive en aquellas sociedades que no tienen en claro qué ocurrirá mañana.


De lo contrario, seguiremos buscando importes de referencia para tratar de entender por qué existe esa enorme dispersión entre el verdadero valor de un producto y lo que imponen en góndola los grandes formadores de precios del país.


Los precios cuidados son una buena manera de hacer ese seguimiento, pero no alcanza si el Estado no confirma la trazabilidad de lo que consumimos los argentinos.-


@danieltemperoni


 

viernes, 8 de febrero, 2019 - 10:17 hs.

Cuando se introdujo la patente alfanúmerica en 1995, vino acompañada de una profusa campaña publicitaria en la que se aseguraba que se le otorgaría a cada titular de vehículo de por vida como una suerte de documento intransferible.


También se dijo en ese momento que se incorporaría el sistema de autoscoring para los conductores, por el cual se acumularían las infracciones de tránsito que luego accionarían directamente sobre un puntaje global de la licencia de conducir, con lo cual la suma de multas podría llegar al retiro del carnet.


Esa cantidad de faltas también haría encarecer el seguro del automóvil y su ausencia avalaría menor cuota para el titular.


Sólo se llevó adelante el Registro Unico de Infractores de Tránsito.


No existen beneficios para los buenos conductores ni tampoco deméritos para los malos choferes.


En el Concejo Deliberante de General Pueyrredon se acaba de presentar un proyecto por el que se propone un descuento del 50% en el trámite de renovación de la licencia de conducir para aquellas personas que no registren actas de infracción de tránsito durante el lapso de vigencia del carnet que está por expirar.


En la idea del concejal Balut Tarifa Arenas se planteó, además, que el lapso que medie entre el vencimiento de la licencia y la iniciación del trámite de renovación no supere los 30 días corridos.


Es una buena forma de categorizar a quienes cumplen con las normas de tránsito y comenzar a proponer un nuevo paradigma conductivo.


También es una oportunidad propicia para que desde el Estado se movilicen acciones legislativas y ejecutivas en este sentido, reactivando aquellas ideas que se propusieron hace más de dos décadas atrás y quedaron olvidadas en algún cajón de la burocracia.


Mientras tanto, las estadísticas globales de accidentología vial se incrementaron en 2018 por encima de las de 2017, siendo una de las problemáticas que más preocupan como causa de muertos y heridos en el país.


Es necesario incorporar el concepto de una sociedad con premios y castigos, donde no sea lo mismo conducirse bien o mal porque al Estado no le importa o, lo que es peor, que se llegue a la anomia por mal desempeño de las funciones de aquellos gobernantes que no se animan a avanzar sobre estas ideas ya aprobadas en muchos países.-


@danieltemperoni


 


 

viernes, 1 de febrero, 2019 - 10:22 hs.

Ha quedado demostrado a lo largo de las décadas que la complejidad de Mar del Plata y del distrito de General Pueyrredon, excede por mucho el esfuerzo de una gestión municipal y requiere de una mirada más abarcativa de otros niveles de Estado.


Cuando se llega al pico de una temporada estival, se exhiben las falencias en materia de inspección general y de tránsito, particularmente cuando se desarrollan concentraciones públicas masivas.


Falta control y, como siempre ocurre, las explicaciones oficiales van de la mano con la necesidad de mayor cantidad de personal específico, logística e infraestructura adecuada.


Ejemplos de presentaciones artísticas generadas por la municipalidad y la provincia, y las organizadas por productoras privadas, revelan situaciones que no difieren de otras ya vividas en anteriores administraciones.


Pululan puestos de venta de mercadería diversa, particularmente comestibles cocidos al paso, que difícilmente puedan exhibir alguna autorización oficial para ocupar la vía pública y vender estos productos.


Mezcladas entre la marea humana que se concentró en Punta Mogotes y en Las Toscas, pudieron verse a numerosas personas ofreciendo a la venta bebidas alcohólicas, muchas de las cuales eran incluso menores de edad.


Referido al tránsito, aún cuando se realizan numerosos operativos de control de alcoholemia, las fiestas electrónicas y las que se concretan en distintos paradores de playa provocan una gran concentración de vehículos, cuyos conductores deberían ser controlados al término de esos eventos antes de que comiencen a circular por calles y rutas.


La creciente cantidad de automóviles en el distrito, sumados a los que agrega el flujo turístico cada año, provocan múltiples complicaciones que exigen redoblar esfuerzos y personal que no siempre está disponible en la vía pública.


Numerosos ómnibus de larga distancia siguen ocupando espacios de estacionamiento en el microcentro de la ciudad y luego circulan por el entramado cotidiano complicando aún más el tránsito ya colapsado.


Estas problemáticas no son nuevas y se vienen repitiendo a lo largo de los años, con idénticos resultados y similares respuestas oficiales que no terminan por satisfacer ni siquiera a los propios funcionarios.


Aceptar que el problema existe y que se necesitan soluciones urgentes, sería una buena manera de empezar a cambiar la realidad.-


@danieltemperoni


 

viernes, 25 de enero, 2019 - 10:31 hs.

El Estado en todos sus niveles debe trabajar sin descanso en mejorar calles, avenidas, rutas y autovías, para que algunas maniobras hoy casi inevitables por parte de los conductores no terminen en siniestros con heridos y muertos.


Si la infraestructura no está en condiciones óptimas para su uso, seguramente será un elemento determinante a la hora de generarse un incidente de tránsito.


Esto ocurre con la Autovía 11 entre General Pueyrredon y Mar Chiquita, particularmente hasta la rotonda de acceso a Santa Clara del Mar, donde desde su inauguración han sido numerosos los choques frontales con automóviles que circulan en ambas manos.


Desde hace poco más de ocho años, insistimos en la necesidad de colocar separadores de hormigón en la franja que separa las dos vías de circulación.


Repetidos ejemplos de estos elementos existen en rutas y autopistas, precisamente para evitar que los vehículos no atraviesen su línea y colisionen de frente con otros automóviles.


Actualmente sólo las columnas de alumbrado público suelen evitar que los conductores sufran estos choques frontales que han dejado como saldo numerosas víctimas fatales y heridos de consideración.


La misma Autovía 11 tiene sus complicaciones desde Santa Clara del Mar hasta el ingreso a Mar Chiquita, sobresaliendo el diseño anacrónico de las rotondas que parecen invitar al siniestro constante.


Algunas intervenciones con semáforos deberían ser estudiadas y replanteadas, además de poner en funcionamiento todas las señales lumínicas como corresponde, más teniendo en cuenta que se encuentran en el ingreso y egreso a barrios.


Por la cantidad de vehículos que la transitan diariamente, la Autovía 11 en su tramo interjurisdiccional entre Mar Chiquita y General Pueyrredon tendría que ser tratada como de alta conflictividad, extremándose los recaudos en materia de seguridad vial.


El crecimiento poblacional en la zona norte de nuestro distrito, colindante con el de Mar Chiquita, complejizan el movimiento de cientos de personas que viajan diariamente entre ambos municipios para cumplir con sus tareas habituales.


En temporada estival, por supuesto, se eleva el flujo de tránsito por la cantidad de turistas que utilizan la Autovía 11 para llegar y salir de Mar del Plata.


El Estado debe intervenir urgentemente con las soluciones que se vienen pidiendo desde hace años.-


@danieltemperoni

viernes, 18 de enero, 2019 - 10:22 hs.

Así como es imperativo que se comience a debatir otro paradigma productivo en General Pueyrredon, urge también que el manejo turístico y ambiental de la costa marplatense sea analizado desde todas las miradas posibles.


Una recorrida por los distintos puntos destacados de nuestra ribera marítima, nos permite visualizar rápidamente que no se ha tenido el cuidado necesario ni la atención mínima a través de las últimas décadas.


El hombre avanzó casi sin límites sobre las playas, construyendo todo tipo de estructuras fijas y desmontables, sin casi percibir que allí había fauna marina.


Los aislados trabajos de defensa costera permitieron que la naturaleza también continuara con su tarea de erosión permanente, tal cual lo vienen certificando anualmente los investigadores del Centro de Geología de Costas y del Cuaternario de la Universidad Nacional de Mar del Plata y del CONICET.


Sobran espacios públicos que fueron perdiendo incidencia en el uso cotidiano de residentes y turistas, quedando su adecuación para mejores tiempos económicos del municipio que nunca llegaron.


Existe, así, cierta urgencia en recuperar Parque Camet y Laguna de los Padres como sitios propicios para que la población creciente del distrito pueda disfrutar de ambientes agradables y bajo supervisión de sus respectivos planes de manejo.


La defensa del medio ambiente debe ocupar un renglón destacado en esta nueva ecuación.


La Rambla y la Pileta Cubierta requieren de una observación multidisciplinaria para luego encaminar una puesta en valor que recupere la postal histórica.


La cuestión inherente a los balnearios está pidiendo un análisis global que no deje de lado la profunda mirada sobre la ocupación excesiva y perniciosa que la sombra tarifada ha tenido en las últimas décadas sobre la playa publica, hoy casi inexistente.


Cuando se habla de reordenar y actualizar las vías de captación de más y mejor turismo para la costa atlántica, poco se dice y se hace con respecto a todos aquellos turistas que buscan otro tipo de servicios cuando disfrutan del mar y de la arena.


La fórmula tradicional fue dejando de dar sus resultados habituales y la actualidad está exigiendo de otras herramientas a la hora de planificar previamente las temporadas por venir.


Habrá que prepararse para estos desafíos y debatirlos lo más rápido posible.-


@danieltemperoni

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