19/12/2018
miércoles 19 de diciembre del 2018 - T
19 diciembre 2018 - T

Daniel Temperoni Periodista

viernes, 13 de abril, 2018 - 10:20 hs.
Juego peligroso

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tiene cinco miembros permanentes que reúnen el poder absoluto con voz, voto y veto.


Así es como China, Francia, Federación de Rusia, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y Estados Unidos de América, conforman un selecto club de países que manejan la agenda mundial en cuanto a la carrera armamentista, los movimientos de tropas y el alineamiento del resto de las naciones.


También son los responsables de decidir cuándo comienza y cuándo termina una guerra, según sus propios intereses.


Este tremendo poder concentrado es el que mantiene bajo control a aquellas partes del mundo que pretenden salirse de este maniqueísta sistema que fuera perversamente ideado tras la II Guerra Mundial.


Cualquier movimiento que no esté alineado con estas cinco naciones es revisado dentro de los márgenes de sus propias leyes del juego y quienes generan alteraciones al ritmo impuesto por estas potencias son rápidamente amonestados con acciones que van desde las sanciones económicas hasta los correctivos militares.


No hay posibilidad de salir ileso cuando algún país llevó adelante políticas contrarias a la enorme maquinaria bélica de los que se dividieron el mundo en la Conferencia de Yalta de 1945.


Con actualizaciones al nuevo concierto internacional, las cosas se siguen manejando igual que en el siglo XX.


Por esta razón, después de la muerte de civiles por el uso de gas venenoso en la ciudad de Duma, Siria, las denuncias entre Estados Unidos y la Federación de Rusia fueron anuladas por el veto alternativo de ambos países y seguidas por las amenazas de cercanos lanzamientos de misiles.


Como los dos pertenecen al Consejo de Seguridad y tienen ese privilegio, la política y la diplomacia mundial son incapaces de ponerle fin al sufrimiento de miles de personas.


Es el ejemplo contundente de la advertencia lanzada por el Papa Francisco cuando afirmó que estamos viviendo la III Guerra Mundial por partes.


@danieltemperoni


 

   


Columnas anteriores
viernes, 14 de diciembre, 2018 - 10:35 hs.

A 35 años de haber recuperado la democracia, los argentinos estamos en condiciones de mirar hacia atrás y replantearnos la forma en que debemos encarar el futuro en función de aquellos grandes temas que aún tenemos en el debe como país.


Hoy la pobreza y la indigencia superan el 33%, el 48% de los niños entre 0 y 17 años son pobres y la educación pública afronta un proceso de desinversión que podría desembocar en una crisis irreversible.


Es decir, las bases de recuperación social se ven seriamente encorsetadas por las contingencias económicas y no alcanzan para intentar salir de situaciones muy profundas que se dan en amplios sectores de la sociedad.


No obstante, la producción nacional genera alimentos para 500 millones de personas, aún cuando hoy la industria dice estar al 45% de la capacidad instalada.


Eso significa que las futuras gestiones deberán apostar a políticas que lleguen a cada uno de los hogares que hoy no pueden salir a flote y hacer que los 44 millones de argentinos coman todos los días como corresponde y alcancen aquellos niveles de seguridad, justicia, educación, salud, vivienda y desarrollo social tal como lo asegura la Constitución Nacional.


Para eso se necesitan urgentes medidas de apoyo para las miles de pequeñas y medianas empresas que sostienen al 73% de los puestos de trabajo no estatales.


También urge que se diseñen soluciones que apunten a defender la producción nacional frente a las importaciones desenfrenadas que han impactado fuertemente sobre todo el frente industrial argentino.


Asimismo, se necesita un acuerdo de la Nación con las provincias en torno a un nuevo plano de la coparticipación federal que asegure el sostenimiento permanente a las economías regionales.


Esto debe bajar luego a los municipios, para que se ordene el enmarañado cuadro impositivo que hoy hace tabla rasa con empresas y contribuyentes por igual, poniendo a nuestro país al tope de la presión fiscal a nivel regional.


No hay fórmulas mágicas ni dirigentes iluminados.


Frente a un mundo donde las grandes potencias exhiben un proteccionismo a ultranza pero reclaman que los más débiles abran sus fronteras, hay que empezar por defender lo nuestro y terminar de entender que la soberanía es el principio del camino de recuperación que nunca debimos abandonar.-


@danieltemperoni

viernes, 7 de diciembre, 2018 - 10:21 hs.

Más del 70 % de aumento en lo que va del año, pone a los combustibles y a la ecuación de sus precios en un primer plano de análisis.


En principio, cuanto más alto sea su valor comercial conviene a la recaudación impositiva del gobierno.


A pesar de la baja en la venta, particularmente en las premium, la tajada de impuestos supera el 41% en las naftas y 37% en el gasoil, y eso alimenta la aspiración de dinero por parte del Estado.


El tibio retoque a la baja operada por YPF en la súper y en la Infinia, se encontró con un 3% arriba para el diesel.


El Impuesto a la Transferencia de Combustibles impacta trimestralmente sobre el precio final de venta en un 24%, además de las imposiciones sobre el biodiesel y el bioetanol, y la nueva carga incorporada en la última reforma inherente a la generación de gases liberados al ambiente.


La presión impositiva en Brasil es similar a la de nuestro país, mientras que Uruguay se queda con el 33% y Estados Unidos sólo con el 19%, como datos comparativos.


Los valores del crudo internacional han tenido bajas pronunciadas durante varios meses y también el dólar ha registrado un declive importante desde la disparada de mayo pasado.


Sin embargo, los productores y los expendedores han manifestado que el valor promedio de los combustibles en nuestro país siguen estando por debajo de los precios a nivel mundial.


Ocurre que la absorción de recursos vía impuestos es una franja de dinero fresco que nadie está dispuesto a rebajar y, además, la recaudación privada en sus diversos estamentos se vio consolidada en los últimos tres años precisamente por la reformulación de los indicadores de la estructura de costos.


Queda por responder para el futuro inmediato cómo se moverá la aguja de las ventas y si el cuadro macroeconómico influirá marcadamente en el consumo como viene ocurriendo en los últimos meses.


Siempre fue un factor determinante para la conformación de los precios en general, pero hoy los combustibles actúan por diversas vías en la economía de los argentinos.


Sobre todo por la decisión gubernamental de dejarlos en manos de los mercados mundiales del petróleo y del dólar, al definirlos como mercancías y no como recursos estratégicos.-


@danieltemperoni


 

viernes, 30 de noviembre, 2018 - 10:31 hs.

Con la mirada que se elija para analizar la agresión sufrida por el ómnibus que trasladaba a los jugadores de Boca hacia el Estadio de River, se terminará aceptando que el contrato social está roto desde hace muchos años en Argentina.


Los eventos que le siguieron al hecho central, también dejaron al desnudo las gravísimas falencias de conducción y gestión tanto políticas como sociales.


Funcionarios públicos y dirigentes deportivos que demostraron estar muy lejos de los estándares requeridos para enfrentar contingencias de esta magnitud, le agregan mayor zozobra a un enorme mar de dudas sobre el que navegamos.


La peligrosa e infantil manera en la que se manejó la desconcentración de 70 mil personas que durante horas esperaron el inicio de un encuentro de fútbol que nunca fue, también abre un signo de interrogación acerca del manejo que se hace de las multitudes.


La gente va muy bien parece seguir diciendo Joan Manuel Serrat y conforme pasan las décadas nada cambia demasiado bajo este sol argento.


Las responsabilidades se siguen escabullendo por las grietas de lo más oscuro de los poderes, en tanto generaciones de argentinos siguen asistiendo a una marea de discursos sin sentido y mucho menos de peso específico.


Sobre todo cuando algunas voces, tras los episodios de violencia generados por un grupo de inadaptados, parecieron olvidarse muy rápidamente del valor de la vida humana e iniciaron un escabroso derrotero por los límites del razonamiento legal para pujar por un logro deportivo.


Lo más temible del hombre se manifiesta en ese punto en el que se aparta de sus propios congéneres y pone a los negocios y al poder como plataforma y andamiaje de sus propias apetencias personales.


Los hechos desagradables se siguen repitiendo y pareciera que nunca es el momento de pararse frente a estas problemáticas y a los que creen que la sociedad no tiene límites y pueden hacer con ella lo que se les antoje.


Son tan culpables los que arrojan una piedra como aquellos que no actúan en consecuencia y también los que pretenden zafar de sus responsabilidades, al igual que los que recalculan sus resultados en función de las pérdidas de sus adversarios.


A la luz de lo que vivimos, es imprescindible que el Estado esté presente en las acciones que tiendan a regenerar el contrato social.


@danieltemperoni

viernes, 23 de noviembre, 2018 - 10:23 hs.

Los barrios son la esencia de Mar del Plata, aunque la postal turística siga siendo la carta de presentación de la ciudad en cualquier lugar del mundo.


La palanca del turismo es importante a la hora de generar recursos genuinos, pero el sostenimiento de las obras que requiere esta actividad siempre han sido aportados por los vecinos de los sectores más postergados de General Pueyrredon.


Y como ya está demostrado, los números que surgen de la recaudación municipal no alcanzan para los trabajos de infraestructura que está pidiendo la propia realidad del municipio.


Esta situación se ha extendido a lo largo de los años e impactó de lleno en los servicios básicos de las barriadas marplatenses, muchas de las cuales adolecen de la mayoría de ellos aunque sí pagan tasas municipales.


La mitad de las calles del trazado urbano y suburbano están sin asfaltar o tienen algún mejorado primario, mientras que el resto presentan asfaltos y hormigones con un alto porcentaje de deterioro por su antigüedad.


El crecimiento poblacional de las últimas décadas no ha sido correspondido por la llegada de obras a los barrios, lo que ha complicado el ritmo de crecimiento de las distintas zonas del distrito y también de los vecinos.


Líneas de transporte público que alteran sus recorridos, taxis y remises que no pueden ingresar a determinados puntos de la ciudad, así como complicaciones con ambulancias y servicios de emergencia que muchas veces ven imposibilitados sus cumplimientos por el estado de las arterias.


Las lluvias complican altamente la transitabilidad en numerosos puntos de la ciudad y ponen al descubierto una problemática que deriva de la falta de obras de desagüe que sólo pueden concretarse con presupuestos que incluyan esos trabajos de media y alta complejidad.


Una mirada distinta al abordaje de la distribución de recursos para los municipios que generan de producto bruto interno mucho más de lo que finalmente reciben de coparticipación, debería formar parte del planteo de la dirigencia política provincial como paso previo a la discusión de las autonomías municipales.


Los reclamos de los vecinos son permanentes y superan a las gestiones, por lo que se hace imperioso pensar en soluciones de fondo.-


@danieltemperoni

viernes, 16 de noviembre, 2018 - 10:21 hs.

Atado inexorablemente al fuerte endeudamiento externo, el dólar es la dolorosa e histórica señal que atraviesa la economía de los argentinos.


Todos los presupuestos lo incorporan como columna mercurial de sus predicciones y el mercado fluctúa por su peso específico.


El Banco Central está, más allá del tenor de sus gestiones, encolumnado tras las fortalezas y las debilidades de la moneda norteamericana.


No hay ecuación, por más pequeña que sea, que no apele al tablero de cotizaciones para observar en qué punto cierra con los pesos del momento.


La masa salarial de los argentinos se calcula, se comprime, se expande y se proyecta de acuerdo al verde billete.


La obra pública siempre está pendiente de realización según el derrotero del dólar, impactando en cada renglón de lo presupuestado por ministros, gobernadores e intendentes.


Las buenas o malas cosechas, los saldos exportables y los insumos para la gran parte de las empresas que sostienen la producción, tienen su referencia en el peso norteamericano.


Cuando se puso a la economía a resguardo de la dolarización, se lograron importantes resultados por parte de la industria nacional y el consumo interno se vio fortalecido, al igual que nuestra moneda cuando se cortaron los lazos con organismos de crédito internacionales.


Tanto las economías regionales como las pequeñas y medianas empresas sufren fuertes deterioros mientras la presión impositiva sigue creciendo, lo que conforma un cuadro muy complicado que asfixia a esos pilares básicos de la producción nacional.


Y cuando buscan algún tipo de ayuda crediticia, en general se encuentran con tasas altísimas que hacen imposible imaginar algún tipo de salida vía los bancos que nunca pierden.


La dolarización de tarifas de servicios públicos y precios del combustible, también han sido fuertes condicionantes de la economía en general.


El crecimiento del país y el desendeudamiento progresivo aparecen lejanos, pero sólo podrán visualizarse si Argentina decide finalmente sacarse de encima la pesada impronta del dólar.-


@danieltemperoni

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