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MUNDO


lunes, 6 de noviembre, 2017 - 09:00 hs.
Uno de los peores tiroteos de la historia en Estados Unidos dejó 26 muertos

Un nuevo tiroteo tuvo lugar este domingo. Devin Patrick Kelley, quien resultó abatido, abrió fuego en una iglesia de Texas matando a 26 personas en uno de los peores tiroteos de la historia del país.


Esta masacre ocurre a solo cinco semanas de la registrada en Las Vegas, el tiroteo más mortífero perpetrado en este país con un saldo de 58 muertos, que había relanzado una vez más el debate sobre la reglamentación de las armas de fuego.


Este domingo alrededor de las 11H20 (17H20 GMT), un "joven hombre blanco de una veintena de años", "vestido totalmente de negro", armado con un fusil de asalto y usando un chaleco antibalas, abrió fuego en la Primera Iglesia Bautista de Sutherland Springs, un poblado rural de Texas, dijo Freeman Martin, un responsable de las fuerzas del orden en Texas.


Luego continuó con su masacre en el interior de la iglesia, en pleno servicio religioso, antes de ser atacado por un habitante que le quitó su fusil.


El tirador logró huir pero fue encontrado muerto dentro de su vehículo poco después, sin que se sepa si se suicidó o si alguien disparó contra él.


Si bien las autoridades no dieron a conocer su identidad ni los motivos que lo llevaron a realizar este ataque, varios medios estadounidenses lo identificaron como Devin Patrick Kelley, un ex militar de 26 años dado de baja de la Fuerza Aérea tras ser sometido a una corte marcial en 2014, que vivía en la periferia de San Antonio, una de las grandes ciudades de Texas, ubicada a unos 50 kilómetros de esta localidad.


"Hasta este momento, hay 26 vidas que se han perdido. No sabemos si ese balance se agravará o no", reconoció el gobernador de Texas Greg Abbott, quien aseguró que este ataque fue "el peor tiroteo en masa en la historia" de Texas.


Una veintena de personas resultaron heridas. Las víctimas tienen edades que van desde los cinco a los 72 años.


La primera víctima fue identificada como Annabelle Pomeroy, de 14 años, hija del pastor de la Primera Iglesia Bautista, Frank Pomeroy.


Otra de las víctimas, también menor de edad, es el hijo de 13 años de Amanda Melel, quien dio la noticia a la cadena MySA.


Un niño de 6 años, de nombre Rylan, por su parte, recibió cuatro disparos y se encuentra en cirugía luchando por su vida.


Según KENS 5, un testigo informó que un niño de apenas de dos años se encuentra entre los heridos de bala.


Varios testigos, citados por los medios de la zona, confirmaron que se escucharon varios disparos desde la iglesia, y detallaron que cerca de 50 personas suelen asistir a los servicios religiosos.


El presidente Donald Trump, actualmente en gira por Asia, calificó al incidente como un "espantoso tiroteo" y un "acto de maldad".


Favorable al porte de armas de fuego, Trump no se arriesgó este lunes a debatir el tema, limitándose a prometer el "total apoyo" de su administración "al gran Estado de Texas y a todas las autoridades locales que investigan este horrible crimen".


"Tenemos roto el corazón. Nos congregamos, unimos nuestras fuerzas (…) A través de las lágrimas y nuestra tristeza permanecemos fuertes", dijo el mandatario desde Tokio.


"Nos faltan las palabras para expresar la pena y el dolor que sentimos", añadió.


Anteriormente, el mandatario había tuiteado: "Que Dios esté con la gente de Sutherland Springs, Texas".


Por su parte, los demócratas aprovecharon la ocasión para renovar los llamados para el control y regulación de las armas de fuego, un tema candente en un país que considera casi sagrado el derecho a portar armas.


Denunciando un "acto de odio", el ex presidente Barack Obama declaró: "Que Dios nos conceda a todos la sabiduría de preguntarnos que medidas concretas podemos tomar para reducir la violencia y las armas entre nosotros".


El tiroteo de Texas no es el primero que se registra en un lugar de culto. En junio de 2015, Dylann Roof, un supremacista blanco, asesinó a nueve parroquianos en la iglesia de Emanuel en Charleston (Carolina del sur), símbolo de la lucha de los negros contra la esclavitud. Fue condenado a pena de muerte en enero pasado.


Todos los años, más de 33.000 personas mueren en Estados Unidos víctimas de las armas de fuego (22.000 de los casos son suicidios), de acuerdo a un estudio reciente. El debate sobre la reglamentación de las armas se relanza tras cada tiroteo.

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